¿Cómo debemos comprender las palabras del Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Dios es más misericordioso con Sus servidores que esta mujer con su hijo”? Porque la mujer musulmana es misericordiosa con su hijo aun si es un incrédulo, por lo tanto, ¿mostrará Dios Su misericordia hacia los incrédulos? El hecho de que Dios nunca sacará a los incrédulos del Infierno, ¿contradice la misericordia de Dios?
Alabado sea Dios
Indudablemente Dios, glorificado y exaltado sea, es el más
misericordioso de todos aquellos que muestran misericordia en el universo.
Su misericordia abarca y envuelve todas las cosas y Él es más misericordioso
con Sus servidores de lo que una madre lo es con su hijo. Más aun, Dios es
más misericordioso con cada ser humano de lo que cada ser humano lo es
consigo mismo.
Para más información, por favor consulta las respuestas a las
preguntas No. 10127 y 20468.
Esto no entra en contradicción con el hecho de que el
incrédulo será castigado y condenado al Infierno por la eternidad en el Día
de la Resurrección. Una discusión sobre este asunto debe basarse en tres
puntos:
En primer lugar, diferenciar entre el significado general de
la misericordia de Dios en este mundo y la misericordia específica de Dios
en el Más Allá. En este mundo Dios, glorificado y exaltado sea, concede
misericordia en un sentido general a todas las criaturas, incrédulos y
creyentes por igual, benévolas y malignas. Así, por ejemplo, les concede la
provisión y la vida, les concede bienestar, facultades, oportunidades de
desarrollarse y reproducirse, y otra cantidad de bendiciones y tipos de
misericordia que es imposible de enumerar. Si no fuera por la misericordia
de Dios, nadie encontraría aire para respirar ni agua para beber, ni comida
para llevarse a la boca. Si no fuera por Dios, el enfermo nunca se
recuperaría.
En este contexto, todos los seres humanos son iguales. Esta
es la misericordia de Dios en un sentido general, la que Él le concede tanto
a quienes Le aman como a quienes Le odian.
Con respecto a la misericordia específica de Dios será sólo
para los creyentes, y los incrédulos no la conocerán.
En segundo lugar, Aquel que ha creado a cada madre en el
universo y ha puesto la misericordia en su corazón, es inevitablemente más
misericordioso que la madre que ha creado. El shéij Ibn Taimíyah (que Allah
tenga misericordia de él) dijo: “Dios es más misericordioso con Sus esclavos
que la más misericordiosa de las madres con sus hijos porque Quien creó la
misericordia y a todos los seres misericordiosos, es más misericordioso que
ellos”. Fin de la cita de Maymu’ al-Fatáwa, 16/448.
La razón dicta que Dios debe ser más misericordioso que cada
individuo misericordioso entre Su creación, no importa cuán grande sea la
misericordia que la persona pueda tener porque Dios, glorificado y exaltado
sea, es Quien ha creado la misericordia misma.
Al-Bujari (6000) y Muslim (2752) narraron que Abu Hurairah
dijo: “Oí al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él) decir: “Dios creó la misericordia en 100 partes. Conservó 99 con Él
y envió una parte a la Tierra. Por virtud de este centésimo todas las
criaturas muestran compasión las unas con las otras, y aun hasta las yeguas
levantan los cascos de sus patas para no lastimar a sus potrillos”.
En tercer lugar, no hay contradicción entre los nombres y
atributos de Dios, glorificado y exaltado sea. Se cimientan y se confirman
los unos y los otros y algunos confirman a los otros en su significado.
Puesto que Dios es el más misericordioso también es el más
justo. Si alguien fuera a decir que Dios debe mostrar misericordia al
incrédulo, al perverso y al criminal por el hecho de que Dios es el más
misericordioso y que la misericordia es uno de Sus atributos, nuestra
respuesta sería que eso implicaría que dejara de ser justo, cuando la
justicia es también uno de Sus atributos.
Dios dijo (traducción del significado):
“¿O acaso piensan los malhechores que los tendremos en la
misma consideración tanto en vida como después de su muerte, que a los
creyentes y a los que hacen obras de bien?”
(Al-Yazíyah, 43:21).
“¿Acaso consideraríamos a los creyentes que obran
rectamente igual que a los corruptores en la Tierra; o consideraríamos a los
que temen a Dios igual que a los inmorales?”
(Saad, 38:28).
“¿Acaso piensan que trataremos por igual a los que se
someten a Dios, que a los idólatras y a los politeístas? ¿Es que acaso no
razonáis?” (Al-Qalam, 53:35-36).
Por Su perfecta sabiduría y justicia Dios, glorificado y
exaltado sea, diferencia y trata de modo distinto a quienes Le aman que a
quienes Le odian, a aquellos que Le obedecen de aquellos que Lo desobedecen,
a aquellos que Le adoran y aquellos que Lo desprecian. De lo contrario,
tratarlos a todos por igual sería claramente una forma de injusticia y
significarían que el bien y el mal son recompensados de la misma forma. Si
aun la gente y el resto de las criaturas no tratan a quienes les agreden y a
quienes les aman por igual y considerarían el hacerlo como una forma de
estupidez o de injusticia según su limitado entendimiento ¿cómo haría esto
Dios, el Señor del universo?
La misericordia de Dios hacia la humanidad no se limitó a la
misericordia general con la que Dios ha tratado a toda Su creación. No sólo
creó a la humanidad, le concedió la provisión e innumerables bendiciones,
sino que también le envió mensajeros surgidos de sus propios pueblos a los
cuales les reveló libros para guiarlos en la fe y en el camino de la
salvación. Indudablemente, esto es por lejos mucho más de lo que cualquier
madre podría hacer por su hijo.
Siendo que el creyente acepta y honra la misericordia de Dios
mientras que el incrédulo la desprecia, es imposible que Dios los trate de
la misma manera porque Dios es El Sapientísimo y Su conocimiento y justicia
supera todas las cosas. Él ha prometido en consecuencia Su recompensa a
quienes sigan el camino del bien y Su castigo a quienes sigan el camino del
mal, y es el incrédulo mismo el que se pone más allá de la misericordia y de
la salvación con sus propios actos y palabras, mereciendo el destino que
Dios le ha prometido en el Más Allá.
Dios dijo (traducción del significado):
“Dijo [Allah]: Azoto con Mi castigo a quien quiero, pero
sabed que Mi misericordia lo abarca todo y se la concederé a los piadosos
que pagan el Zakât y creen en Nuestros signos” (Al-A’ráf, 7:156).
“Por cierto que los benefactores están más cerca de la
misericordia de Allah” (Al-A’ráf, 7:56).
Ibn al-Yawzi (que Allah tenga misericordia de él) dijo:
“Uno de los signos de la naturaleza general de Su
misericordia es que Él envió a profetas y mensajeros, y les dio también
libertad a los pecadores. Cuando el incrédulo rechaza a Dios y obra en
contra de lo que Dios le ha pedido deja de merecer misericordia.
Con respecto a la misericordia específica de Dios es
solamente para aquellos que Le aman y Le siguen. Dios muestra hacia ellos
una misericordia especial, tanto en tiempos de facilidad como de dificultad,
que es mayor que la misericordia tiene hacia su hijo”. Fin de la cita de
Kashf al-Mushkil, 1/94.
En resumen, la misericordia especial de Dios en el Más Allá
será sólo para quienes Le amen y Le sigan, y afirmen de este modo Su
absoluta unidad. Esta misericordia nunca la conocerán quienes rechazan el
mensaje de Dios y Le desprecian, y estarán sujetos al juicio divino; “Y la
Palabra de Tu Señor es completa en verdad y justicia” (Corán, 6:115), “… y
los incrédulos serán rodeados por cada cosa que hayan hecho, que hayan
negado y que hayan despreciado” (Corán, 6:10).
El Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín (que Allah tenga
misericordia de él) dijo:
“Dios, glorificado y exaltado sea, relató que los incrédulos
Le pedirán que los saque del Fuego:
“¡Oh, Señor nuestro! Sácanos de él [y retórnanos a la
vida], y si reincidimos [en la incredulidad] entonces seremos inicuos
[merecedores de Tu castigo]” (Al-Mu’minún, 23:107).
Sin embargo la misericordia no les llegará. Más bien los
alcanzará la justicia, y Dios, glorificado y exaltado sea, les responderá: “Allah
les dirá: Permaneced en él [humillados], y no volváis a hablarme [pues ya
nunca más os escucharé]” (Al-Mu’minún, 23:108)”. Fin de la cita de
Maymu’ al-Fatáwa wa Rasa’il al-‘Uzaimín, 8/28.
Y Allah sabe más..
