Supongamos que había un cristiano que se convirtió al Islam, pero que no le informó de ello a su familia. Algún tiempo después él falleció, pero su familia nunca supo que él se había convertido al Islam, y por lo tanto lo velaron en un funeral realizado en una iglesia, a la manera cristiana. Yo quisiera saber, ¿cuáles son las normas sobre esta persona? ¿Falleció como musulmán, o como un incrédulo?
Alabado sea Dios
En primer lugar, los juristas musulmanes están unánimemente
de acuerdo en que no es permisible enterrar a un musulmán en un cementerio
no musulmán, ni enterrar a los no musulmanes en cementerios musulmanes,
excepto en un caso de necesidad. Ver Al-Mawsu’ah al-Fiqhíyah, 21/20; también
Ahkám al-Maqábir fi Ash-Sharí’ah al-Islamíyah, por el Dr. ‘Abdallah
as-Suhaibani, pág. 231-232.
Si un musulmán fallece en tierras no musulmanas, entonces sus
herederos o cualquier musulmán que lo conozca, debe llevarlo a tierras
musulmanas si es posible para que sea enterrado allí. Por supuesto que
trasladar su cuerpo a tierras musulmanas es algo que depende de las
posibilidades. En caso de que no sea posible, se lo puede enterrar en
tierras no musulmanas, pero preferentemente en un cementerio musulmán. Ver
Ahkám al-Maqábir, pág. 225-226.
El shéij Ibn Taimíyah (que Allah tenga misericordia de él)
dijo:
“Esto es más importante que diferenciarse de los no
musulmanes en la forma de vestir, porque hay una misericordia en los
cementerios de los musulmanes, y hay un castigo en los cementerios no
musulmanes donde hay incrédulos enterrados”. Fin de la cita de Al-Ijtiyarát,
pág. 94.
En segundo lugar, la situación que has descripto es muy
frecuente en muchos musulmanes que están en una posición de debilidad en los
países no musulmanes, cuando no son capaces de emigrar a tierras del Islam
donde puedan practicar la religión abiertamente y estar a salvo de apremios,
ya sea por temor a agresiones abiertas o a maltratos por parte de su
familia, como en el caso de tu pregunta, o por otras razones. Estas personas
serán juzgadas por Dios de acuerdo a sus intenciones, y las normas en el Más
Allá dependerán de su fe y de sus buenas obras, no de las normas del país en
que murieron, ni de la tumba en que fueron enterrados.
Se narró que Yabir Ibn ‘Abdallah dijo: “Oí al Profeta
Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) decir: “Cada
persona será traída al Día de la Resurrección según el estado en el que
falleció”. Narrado por Muslim, 2878.
Se narró que Abu Hurairah (que Dios esté complacido con él)
dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con
él) ofreció la oración funeraria y dijo: “Dios nuestro, perdona a nuestros
vivos y a nuestros muertos, a nuestros jóvenes y a nuestros ancianos, a
nuestros hombres y a nuestras mujeres, a nuestros presentes y a nuestros
ausentes. Dios nuestro, a quien de nosotros Tú hagas vivir, hazle vivir en
la fe, y a quien de nosotros Tú hagas morir, haz que muera en la fe del
Islam. Dios nuestro, no nos prives de la recompensa del Islam ni permitas
que nos extraviemos luego de haber sido iluminados con él”. Narrado por Abu
Dawud, 3201. Clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih Abi Dawud.
El Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín (que Allah tenga
misericordia de él) dijo sobre las palabras:
“Dios nuestro, a quien de nosotros Tú hagas vivir, hazle vivir en la fe, y a
quien de nosotros Tú hagas morir, haz que muera en la fe del Islam”. Con
respecto a la vida él mencionó al Islam, significando los actos externos de
sumisión a Dios, y con respecto a la muerte él mencionó la fe, porque la fe
es mejor aun para el corazón, y lo que importa en el Día de la Resurrección
es lo que está en el corazón”. Sharh Riadh as-Saalihín, 2/1200.
El shéij Ibn Taimíyah (que Allah tenga misericordia de él)
fue consultado acerca de lo que alguna gente dice, que Dios tiene ángeles
que trasladan personas desde los cementerios musulmanes hacia los
cementerios no musulmanes y viceversa, y que su propósito es que cualquiera
que haya tenido un mal final a la vista de Dios aunque haya sido musulmán en
su apariencia externa, sea llevado a un cementerio de los incrédulos, y que
cualquiera que haya sido favorecido ante los ojos de Dios, aunque en su
apariencia externa haya parecido un incrédulo o un no musulmán, sea
trasladado a un cementerio de los creyentes. La pregunta era si existía
algún reporte narrado acerca de este asunto o había alguna prueba en los
textos sagrados sobre ello.
Él respondió:
“Con respecto a sus cuerpos, no son movidos ni trasladados de las tumbas,
aunque sabemos que algunos fueran probablemente musulmanes en su apariencia
externa pero en su interior fueran realmente hipócritas, apóstatas, o
incluso practicantes de otra religión como el judaísmo o el cristianismo.
Quien haya sido de estos será reunido con sus pares en el Día de la
Resurrección, porque Dios dijo (traducción del significado):
“[Y se ordenará a los Ángeles diciéndoles:] Congregad a
quienes fueron [idólatras e] inicuos junto con sus pares [en la
incredulidad] y a los [ídolos] que adoraban” (As-Saffát, 37:22).
Y habrá aquellos que fallecieron como incrédulos, pero que en
realidad creían en Dios, o llegaron a hacerlo antes de la muerte, pero por
alguna razón esto no se manifestó durante sus vidas, ya sea porque se lo
ocultaron a sus familias, estaban amenazados, o por alguna otra razón. Por
eso serán contados entre los creyentes en el Día de la Resurrección, aun si
fueron enterrados en un cementerio de incrédulos.
Sobre un reporte que mencione ángeles moviendo o trasladando
cuerpos o almas de un cementerio a otro, yo jamás he escuchado ningún
reporte acerca de ello”. Fin de la cita de Fatawa al-Kubra, 3/27.
Y Allah sabe más.
