Cuando un hombre mantiene relaciones sexuales ilícitas con una mujer, la tribu ofrece una compensación a la familia de la muchacha en forma de pago, y esta cantidad la determina la costumbre tribal. Es decir, la tribu ayuda a este hombre a pagar este dinero. ¿Cuáles son las normas sobre ayudar a pagar este dinero si uno pertenece a la tribu de quien cometió esta falta? Es de resaltar que este pueblo está gobernado por un cristiano que no rige de acuerdo a lo que Dios ha revelado (la ley islámica), por eso las tribus recurren a la ley tribal, que al fin y al cabo también implica recurrir a una legislación diferente que la que Dios ha revelado.
Alabado sea Dios
En primer lugar, con respecto a esta compensación financiera,
puede haber dos escenarios:
1 – Cuando se paga sólo cuando una mujer es violada, y se
obliga al violador a pagar al pariente de su víctima, o pagar al pariente
una compensación por la pérdida de la virginidad de ella (si era virgen), de
acuerdo a aquellos que dicen que esto es necesario. La compensación por la
pérdida de la virginidad es la diferencia entre el pariente de una virgen y
el pariente de la mujer casada.
Se asume que este dinero debe pagarlo el violador a su
víctima si se ha probado que fue forzada, y la pena corporal se le aplica a
él.
En este caso, no hay nada de malo en ello, más bien estas son
las normas de la ley islámica, aún si están de acuerdo con las costumbres
tribales.
Si asumimos que son incapaces de cumplir con la pena
corporal, pero pueden forzar al violador a pagar a los parientes de la
víctima, entonces esto es aceptable, pero si no es posible hacer todo eso,
debemos hacer tanto como podamos.
Dios (traducción del significado):
“Temed
a Allah cuanto podáis, escuchadle, obedecedle, y haced caridad, pues es lo
mejor para vosotros”
(at-Taghábun, 64:16).
Con respecto a obligar a la tribu a pagar a los parientes o a
ayudar a hacerlo, no hay bases en la ley islámica para eso. Más bien, debe
pagarse de la riqueza del violador, como afirmamos arriba. Ayudarlo a pagar
significa aliviar las justas consecuencias de su delito, lo cual es un
incentivo a la violación. Discutiremos la diferencia entre el pariente y la
compensación (por la pérdida de la virginidad) abajo.
2 – Si este es el procedimiento que siguen en caso de
relaciones sexuales inmorales, sin distinción entre casos en que la mujer es
cómplice y casos en que la mujer fue forzada a ello (violación), y la tribu
está obligada a ayudar al fornicador o adúltero pagando esta compensación, y
eso se considera como una regla general a la que todas las tribus se
remiten, entonces este sistema es una forma de prostitución. El Profeta
Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:
“El precio por un perro (vendido) es el mal, y las ganancias
de una prostituta son malvadas, y las ganancias del escarificador es malo”.
Narrado por Muslim, 1568.
Y también: “El precio de la venta de un perro, del adivino de
la suerte y de la prostituta no son permisibles”.
Es obvio que esta ley tribal, que es conocida como ‘salum’,
es la norma del tiempo de la ignorancia preislámica y que no es permisible
juzgar según ella, ni remitirse a ella ni colaborar con ella, porque Dios
dijo (traducción del significado):
“Juzga
entre ellos conforme a lo que Allah ha revelado, y no sigas sus pasiones. Sé
precavido con ellos, no sea que te seduzcan desviándote en algo de lo que
Allah te ha revelado. Y si se rehúsan [a seguir lo que tú has dictaminado],
sabe que Allah desea afligirles por algunos de sus pecados, y que mucho de
los hombres están descarriados.
50. ¿Acaso pretenden un juicio pagano? ¿Y quién mejor juez
que Allah para quienes están convencidos de su fe?”
(al-Má’idah 5:49-50).
“Quienes
no juzgan conforme a lo que Allah ha revelado, ésos son los incrédulos”
(an-Nisá’ 5:44).
“¿Acaso
no reparas en quienes dicen creer en lo que se te ha revelado y en lo que ha
sido revelado antes de ti? Quieren recurrir al arbitraje del Seductor, a
pesar de que se les ha ordenado no creer en él. Satanás quiere extraviarles
profundamente”
(an-Nisá’ 4:60).
“Pero
no, [juro] por tu Señor que no creerán a menos que te acepten como juez de
sus disputas; y no se resistan a aceptar tu decisión y se sometan
completamente”
(an-Nisá’ 4:65).
Y hay otros versos que indican que es obligatorio remitirse a
las leyes de Dios para buscar un juicio, y rechazar las leyes de la
ignorancia que van contra ellas. Dios ha decretado y prescripto que el
fornicador sea azotado, y que sea lapidado si es reincidente, y esto se
aplica tanto a hombres como a mujeres. Cada norma que va contra esto es
pertenece a la ignorancia, que debe ser rechazada y por cuya abolición
debemos esforzarnos.
Los eruditos afirmaron que las leyes tribales de los beduinos
van contra la ley islámica y son parte de la incredulidad.
El Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín (que Allah tenga
misericordia de él) dijo: “El sexto (tipo mayor de incredulidad al remitir a
otro que Dios un juicio) es la ley por la cual muchos de los líderes de
tribus beduinas se rigen, basándose en los dichos de sus antepasados y sus
costumbres, que ellos llaman ‘salum’, la cual la heredaron y según la cual
juzgan, remitiéndose a ella en caso de disputas, y está basada en las normas
del tiempo de la ignorancia, o se apartan de las normas de Dios y Su
Mensajero. Pero no hay fuerza ni poder excepto con Dios”. Fin de la cita del
ensayo Tahkim al-Qawaanín.
El Shéij ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz dijo en un ensayo titulado
“Las normas sobre remitirse para un juicio a las costumbres tribales y
tradiciones”:
“De ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz a quien entre los musulmanes lo
lea: que Dios me ayude y los ayude a encontrar la verdad y seguirla.
Que la paz y las bendiciones de Dios estén con ustedes…
La razón para esto es la respuesta de algunas preguntas que
ha hecho uno de nuestros hermanos sinceros en Arabia Saudita. Dice que en su
tribu como también en otras, hay malas costumbres tribales para las cuales
Dios no ha revelado ninguna autoridad, tales como no remitirse al juicio del
Libro de Dios y la Tradición de Su Mensajero (que la paz y las bendiciones
de Allah sean con él), y recurrir en cambio a las costumbres y tradiciones
ignorantes.
Una de estas costumbres es negarse a dar testimonio y ocultar
la verdad por una lealtad tribal, o prestar falso testimonio por la misma
razón. Y hay otras razones que pueden conducir a que algunas personas actúen
contra la ley islámica.
Porque nuestro deber es ser sinceros con Dios y con todos Sus
servidores, pues Dios es la Fuente de toda fuerza, y les digo:
Los musulmanes estamos obligados a remitirnos al Libro de
Dios y la Tradición de Su Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) para buscar un juicio en todos los casos y en todas las
instancias, y no a las leyes inventadas por el hombre ni a las costumbres
tribales.
Dios dijo (traducción del significado):
“¿Acaso
no reparas en quienes dicen creer en lo que se te ha revelado y en lo que ha
sido revelado antes de ti? Quieren recurrir al arbitraje del Seductor, a
pesar de que se les ha ordenado no creer en él. Satanás quiere extraviarles
profundamente”
(an-Nisá’ 4:60).
¿Acaso pretenden un juicio pagano? ¿Y quién mejor juez que
Allah para quienes están convencidos de su fe?”
(al-Má’idah 5:50).
Ningún musulmán debe dar precedencia a ninguna ley por encima
de la ley de Dios y Su Mensajero, no importa cuál sea ni en qué asunto. Así
como adoramos a Dios solamente, así también nos sometemos a Su decisión,
como Él dijo (traducción del significado):
“La decisión pertenece sólo a Allah. Él juzga con la
verdad, y es el mejor de los jueces” (al-An’ám 6:57).
Remitirse para un juicio a otro que el Libro de Dios o la
Tradición de Su Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con
él) es uno de los más grandes pecados e injusticias, entre las más horrendas
de las acciones, pero si quien hace esto es un no musulmán, esto está sujeto
a una discusión posterior.
Dios dijo (traducción del significado):
“Pero
no, [juro] por tu Señor que no creerán a menos que te acepten como juez de
sus disputas; y no se resistan a aceptar tu decisión y se sometan
completamente”
(an-Nisá’ 4:65).
Por lo tanto, no hay fe para quien no se remite a lo que Dios
y Su Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
han legislado con respecto a los fundamentos de la religión y sus asuntos
menores, o en disputas concernientes a derechos y deberes. Quien se somete
al juicio de otro que Dios y Su Mensajero se ha remitido a los ídolos.
Basándonos en esto, los líderes tribales no deben juzgar
entre la gente de acuerdo a las costumbres tribales, que no tienen bases en
el Islam, y para las cuales Dios no ha revelado ninguna autoridad. Más bien,
deben remitir cualquier disputa entre la gente de su tribu a las cortes
islámicas. No hay razón por la cual no deban reconciliar a las partes en
conflicto en formas que no sean contrarias a la ley islámica, en tanto den
su consentimiento y no haya compulsión, porque el Profeta Muhámmad (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “La reconciliación entre
los musulmanes es permisible, excepto la que prohíbe lo que está permitido y
la que permite lo que está prohibido”. Y todas las tribus deberían estar de
acuerdo en la autoridad de Dios y Su Mensajero…”. Fin de la cita de Maymu’
al-Fatáwa wa Maqaalát ash-Shéij ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz, 5/142.
Le preguntaron al Comité Permanente de Jurisprudencia
Islámica de Arabia Saudita:
“¿Cuáles son las normas sobre dos hombres que disputan y se
remiten al derecho consuetudinario tribal, y cada uno de ellos elije a quien
piensa que tiene buen carácter, y se ponen de acuerdo en que quien fuera
entre los líderes tribales que elijan para que juzguen entre ellos, se
sentarán ante él y defenderán su caso el uno contra el otro? Si es un caso
simple, éste determinará usualmente que quien ha hecho mal debe sacrificar
un animal e invitar a su oponente a comer; y si es un caso serio emite un
juicio de al-yanbíyah, que en el pasado significaba que ellos lo golpearían
en la cabeza con un instrumento afilado hasta que sangrara. Pero actualmente
ellos pagan la yanbíyah en dinero, y llaman a esto “una reconciliación”.
Esto es algo que está muy extendido entre las tribus y ellos lo llaman
mádhhab (método), y si uno no aprueba lo que ellos hacen, te llaman qáti’
al-mádhhab (aquél que ha abandonado el método). ¿Cuáles son las normas sobre
esto?”
Ellos respondieron:
“Los musulmanes debemos remitirnos a la ley islámica en caso
de litigio, no a las leyes tribales. Lo que has mencionado no es una
reconciliación en el verdadero sentido, sino que esto es una máscara para
remitirse al derecho consuetudinario. Por eso ellos lo llaman ‘mádhhab’
(método), y dicen que quien no está de acuerdo con el veredicto ha
abandonado el método. Que ellos lo llaman una ‘reconciliación’ no cambia el
hecho de que se están remitiendo a los ídolos para un juicio. Las normas que
ellos estipulan, como sacrificar un animal o golpear en la cabeza con un
instrumento filoso hasta sangrar, no son normas de la ley islámica.
Basándonos en esto, los líderes tribales no deben juzgar
entre las personas de esta forma, y los musulmanes no deben remitirse a
ellos buscando un juicio, hasta que estos líderes regresen a la ley
islámica. Actualmente, alabado sea Dios, las autoridades han designado
jueces que juzgan entre la gente y resuelven las disputas de acuerdo con el
Libro de Dios y la Tradición de Su Mensajero (que la paz y las bendiciones
de Allah sean con él), y que resuelven las cosas en formas que no van contra
las leyes de Dios, alabado sea Él. Por lo tanto no hay excusa para quien se
remita a los falsos jueces, después de la designación de los eruditos del
Islam a quienes deben remitirse y que juzgan de acuerdo a la ley de Dios.
Y Allah es la Fuente de toda fuerza. Que Dios bendiga y
otorgue la paz a nuestro Profeta Muhámmed, a su familia y a sus
compañeros”.
Comité Permanente de Jurisprudencia Islámica de Arabia
Saudita: ‘Abd Allah ibn Qa’ud, ‘Abd Allah ibn Gadián, ‘Abd er-Razzáq ‘Afifi,
y ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz”. Fin de la cita.
Como este es el caso, no es permisible para ti tomar parte en
este juicio, o pagar dinero ni tomarlo. Más bien, debes disuadirte de no
hacerlo, y debes aconsejar a estas personas y explicarles la seriedad de lo
que están haciendo, al recurrir al juicio de quienes no juzgan de acuerdo a
la ley islámica. No tiene excusa para eso, aún si su gobernador es un
cristiano que no aplica las leyes de Dios. Deben aconsejarse los unos a los
otros y esforzarse duro para aplicar las normas de la ley islámica tanto
como puedan; en lo que sea que fueran capaces de aplicar, no es permisible
para ellos aplicar otras normas inventadas, no importa para qué fin ellos
piensen que eso servirá, o de otra forma serán pecadores que están
introduciendo las costumbres del tiempo de la ignorancia entre los
musulmanes.
En segundo lugar, la mayoría de los juristas málikis, los
sháfi’is, y hánbalis, sostienen el punto de vista de que si una mujer es
violada, entonces el violador le debe pagar una dote igual a la de sus
pares.
Pero si la mujer era virgen, ¿tiene ella derecho a una
compensación por la pérdida de su virginidad, junto con la dote?
Algunos de los juristas sostienen este punto de vista, y esto
fue narrado de Áhmad Ibn Hánbal (que Allah tenga misericordia de él), pero
el punto de vista bien conocido de los hánbalis es que no se requiere una
compensación por la pérdida de la virginidad, y que la mujer violada sólo
puede tomar una dote igual a la de sus pares. Los málikis también señalaron
que esta dote no debe ser pagada colectivamente por los parientes del
violador, porque la violación es un acto deliberado, no es algo que sucede
por error.
Los hánafis difieren sobre esto, y no imponen una dote para
una mujer que fue violada, sea que fuera virgen o no.
Esto también fue narrado de Áhmad (que Allah tenga
misericordia de él), y fue el punto de vista favorecido por el Shéij
al-Islam Ibn Taimíyah, que dijo acerca de la dote: “Está mal”.
Tercero, si el hombre violó a la mujer y rompió el himen,
entonces debe pagar la dote y también la compensación, pero hubo una
diferencia de opinión sobre el monto. Los hánafis y los hánbalis afirman que
es un tercio de la diyah, y los sháfi’is dicen que es la diyah completa. Los
hánafis están de acuerdo con ellos si el violador rompe la barrera entre la
uretra y la vagina, y la mujer pierde el control de esfínteres.
Ver al-Mabsut (9/53), al-Muntaqa por al-Bayi (7/77), at-Tách
wa al-Iklil (8/342), Mugni al-Muhtách (4/75), al-Mugni (7/209, 8/373),
al-Insaf (8/306-308), al-Mawsu’ah al-Fiqhíyah (5/297, 21/95).
Conclusión: la dote pagada a la mujer víctima de una
violación, y la dote por la pérdida de la virginidad, deben ser pagadas de
la riqueza del violador, y no por los parientes del violador; y debe ser
entregada a la mujer violada, no a los parientes de la mujer violada. Si la
mujer consintió el acto sexual, ella no tiene derecho a ninguna
compensación.
Todo esto sucede después de que se ha probado la existencia
de relaciones sexuales ilícitas más allá de toda duda razonable, y se ha
ejecutado la pena corporal. Esto aclara la diferencia entre lo que se ha
narrado en la ley islámica y el derecho consuetudinario tribal.
Y Allah sabe más.
