Tengo una pregunta que me confunde. Si una persona, casada o soltera, tiene una conducta inmoral, o comete un pecado mayor tal como robar, difamar, participar en la usura o el cobro de intereses, etc., y persiste en hacer eso por largo tiempo, luego se vuelve hacia Dios y se arrepiente sinceramente, anhelando la faz de Dios, pide disculpas a todos aquellos a quien difamó, y devuelve lo robado, abandona la usura, y todos los pecados que hay entre él y Dios tales como el adulterio, la bebida, la falta de oración, etc., pero no se le aplicó la pena corporal, ¿aceptará Dios su arrepentimiento y su culto, sin importar cuán grandes sean sus pecados? ¿O es posible que Dios no acepte su arrepentimiento y su adoración sea rechazada? ¿Lo salvará Dios del tormento de la tumba y del Infierno? ¿Qué debe hacer para evitar el castigo y que Dios esté complacido con él?
Alabado sea Allah.
Debes notar que no es
permisible para un musulmán pensar que los pecados de los que se ha
arrepentido son demasiado grandes, porque la misericordia y el perdón de
Dios son más grandes que sus pecados.
Si los pecados
perjudicaron a otra gente, entonces es obligatorio restituirles aquello a lo
que tienen derecho. Si los pecados conciernen solamente a la persona y a su
señor entonces es suficiente con que se arrepienta, busque perdón, lamente
lo que ha hecho y tome la firme decisión de no volver a repetirlo. No es una
condición para que el arrepentimiento sea aceptable ante Dios, que se le
haya aplicado la pena corporal a la persona arrepentida. Él debe ocultarlo
para sí mismo y reservarlo al conocimiento de Dios. Lograr el
arrepentimiento sincero es mejor que confesar el pecado para que se le
aplique la pena corporal.
Si esta persona se ha
arrepentido efectivamente, y ha devuelto a la gente aquello que les
pertenecía, entonces no debe dejar que Satanás venga y estropee su
arrepentimiento.
Debe señalarse que Dios
reemplaza las malas obras del arrepentido por buenas. Allah dijo (traducción
del significado):
“Aquellos
que no invocan a nada ni a nadie junto con Allah, no matan a nadie que Allah
haya prohibido matar salvo con justo derecho, y no cometen fornicación ni
adulterio. Y sabed que quienes cometan esto recibirán un terrible castigo.
El Día de la
Resurrección se les atormentará incesantemente, y permanecerán en el castigo
despreciados,
Salvo quienes se
arrepientan, crean, y obren correctamente. A éstos, Allah les perdonará sus
pecados y en su lugar les registrará buenas obras; y Allah es Absolvedor,
Misericordioso.
Y a quien se
arrepienta y obre correctamente Allah aceptará su arrepentimiento”
(al-Furqán 25:68-71).
Aquellas ofensas que
llegan a oídos del Sultán o del gobernante, son aquellas para las cuales
deben ejecutarse las penas corporales. Sobre aquellas que el gobernante no
oye, es mejor que la persona se arrepienta de ellas y las reserve al
conocimiento de Dios.
Los eruditos del Comité
Permanente de Jurisprudencia Islámica de Arabia Saudita dijeron:
“Si el gobernante oye
acerca de crímenes y estos están probados por suficiente evidencia, entonces
tiene la obligación de ejecutar las penas pertinentes, y estas no serán
evitadas por el arrepentimiento, de acuerdo al consenso de los eruditos. La
mujer de la tribu Ghaamidi vino al Profeta (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) pidiéndole que ejecute la pena corporal sobre ella luego
de que ella ya se había arrepentido, y él dijo acerca de ella: “Ella se ha
arrepentido de tal forma, que si la gente de Medina se arrepintiera así,
sería suficiente para ellos”. A pesar de eso, se le aplicó la pena. Pero
nadie tiene derecho a aplicarla excepto el sultán.
Pero si las noticias
sobre el crimen no llegan a oídos del sultán, entonces el musulmán debe
ocultarlo y reservarlo al conocimiento de Dios y arrepentirse sinceramente
ante Él para que Dios acepte su arrepentimiento”.
Fatáwa al-Láynah
ad-Dá’imah, 22/15.
Y ellos también dijeron,
respondiendo a alguien que quería ejecutar la pena corporal y que no estaba
seguro de que el arrepentimiento por las relaciones sexuales ilícitas fuera
aceptado:
“Si una persona se
arrepiente ante Dios sinceramente, entonces Dios ha prometido que Él
aceptará su arrepentimiento, y lo recompensará por ello. Tal es Su
benevolencia y generosidad. Allah dijo (traducción del significado):
“Aquellos que no
invocan a nada ni a nadie junto con Allah, no matan a nadie que Allah haya
prohibido matar salvo con justo derecho, y no cometen fornicación ni
adulterio. Y sabed que quienes cometan esto recibirán un terrible castigo.
El Día de la
Resurrección se les atormentará incesantemente, y permanecerán en el castigo
despreciados,
Salvo quienes se
arrepientan, crean, y obren correctamente. A éstos, Allah les perdonará sus
pecados y en su lugar les registrará buenas obras; y Allah es Absolvedor,
Misericordioso” (al-Furqán 25:68-70).
Las condiciones del
arrepentimiento incluyen: abandonar el pecado, lamentar lo que uno ha hecho,
y tomar la decisión de no volver a hacerlo. Si el pecado involucra una
ofensa contra los derechos del prójimo, entonces también se debe buscar el
perdón de las personas ofendidas.
Fue narrado de ‘Ubádah
ibn as-Sámit (que Allah esté complacido con él) que cuando las mujeres
ofrecieron su juramento de fidelidad (bai’ah) al Profeta (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él), él dijo: “Quien de vosotros sea fiel a
este juramento, su recompensa estará en manos de Dios. Y quien haga alguna
de estas cosas (malas acciones) y sea castigado por ellas, eso será una
expiación para él. Quien haga algunas de estas cosas y Dios le permita
ocultarla, entonces eso está en las manos de Dios: Si Él quiere castigarlo,
Lo castigará, y si quiere perdonarlo lo perdonará”.
El Profeta (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) encomendó e incentivó el
arrepentimiento sincero. En la historia de Ma’iz él dijo: “¿Por qué no lo
dejas solo, quizás él se haya arrepentido y Dios acepte su arrepentimiento”.
Málik narró en al-Muwátta’ de Zaid ibn Aslam que el Mensajero de Allah (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Oh, gente, ha llegado
el momento de que paren de transgredir los límites dispuestos por Dios.
Quien cometa alguna de estas malas acciones, que lo oculte y lo reserve al
conocimiento de Dios, porque quien revele sus acciones, entonces deberemos
aplicarle la pena correspondiente del Libro de Dios”.
Por lo tanto, ofrece
oraciones regularmente en congregación y realiza muchísimas obras rectas.
Fatáwa al-Láynah
ad-Dá’imah, 22/44, 45.
Para más información,
por favor consulta las respuestas a las preguntas No.
264,
23485,
10983,
728.
Y Allah sabe más.
