Quisiera saber sobre las recitaciones para la noche. ¿Deben ser dichas todas durante el tiempo entre la oración canónicas de la tarde (‘asr) y la del ocaso (mágrib), o es verdad que el verso del Trono (áiat al-kursi), y los últimos tres capítulos breves del Corán deben ser recitados después del llamado a la oración, y la frase “Hasbi Allah al-ladí la iláha ílla húa ‘alaihi tawákkaltu wa húa rább al-‘arsh il-‘azím (Dios es suficiente para mí, aparte de quien no hay otra divinidad; a Él me encomiendo, Él es el Señor del Poderoso Trono)” después de rezar la oración del ocaso?

 Alabado sea Allah.

 Los eruditos difieren
acerca del tiempo para las recitaciones de la tarde y noche. Algunos de
ellos dicen que este período es entre la oración de la tarde y la del ocaso;
otros dicen que es desde que el sol pasa el cenit, cuando comienza el tiempo
para la oración de la tarde, hasta que el sol se pone, y la primera parte de
la noche; otros dicen que es desde que el sol pasa el cenit hasta la mitad
de la noche.

 El primer punto de vista
fue el sostenido por Ibn al-Qayím (que Allah tenga misericordia de él). En
al-Wábil as-Sayíb (p. 127), él dijo:

 “Sobre los dos finales
del día, que son el período entre la aurora y la salida del sol, y el
período entre la oración de la tarde y la del ocaso, Allah dijo (traducción
del significado):

 “¡Oh, creyentes!
Recordad constantemente a Allah, Y glorificadle mañana y tarde” (al-Ahzáb
33:41-42).

 Con respecto a la
palabra “asíl” (traducida aquí como tarde), al-Yawhari dijo: “Es el tiempo
posterior a la oración de la tarde, hasta que el sol se pone”.

 Allah dijo (traducción
del significado):

 “y glorifica con
alabanzas a tu Señor por la tarde y al amanecer” (gháfir 40:55).

 Ibkar significa el
comienzo del día, y ‘ashi significa su final.

 Allah dijo (traducción
del significado):

 “…y glorifica con
alabanzas a tu Señor antes de la salida del sol y antes del ocaso.” (Qaf
50:39).

 Esta es la explicación
de lo que está mencionado en el reporte de alguien que dijo tal cosa en la
mañana y tal cosa en la tarde; lo que significa es antes de que el sol salga
y antes de que se ponga, entonces el tiempo para estas recitaciones es
después de la oración del alba y antes de la oración de la tarde.

 El segundo punto de
vista fue sostenido por algunos de los eruditos y afirmado en un dictamen
legal del Comité Permanente de Jurisprudencia Islámica de Arabia Saudita,
cuando se les preguntó: Las recitaciones para rememorar a Dios por la tarde,
¿deben ser recitadas después de la oración de la tarde, después de que el
sol se ponga, o antes de la oración del ocaso?

 Ellos respondieron:

 “Las recitaciones de la
tarde comienzan después de que el sol pasa su cenit, hasta que se pone, y al
comienzo de la noche. Las recitaciones de la mañana comienzan cuando
despunta la primera claridad del alba, hasta que el sol pasa el cenit. Allah
dijo (traducción del significado):

 “…y glorifica con
alabanzas a tu Señor antes de la salida del sol y antes del ocaso” (Ta Ha
20:130).

 “Y ten presente a tu
Señor en tu corazón con sometimiento y temor, e invócale con voz baja por la
mañana y por la tarde” (al-A’ráf 7: 205).

 La palabra asál
(traducida aquí como tarde) se refiere aquí al período entre la oración de
la tarde y la del ocaso.

 Allah dijo (traducción
del significado):

 “Él merece ser alabado
en los cielos y en la Tierra, ¡Alabadle, pues! por la tarde y el mediodía”
(ar-Rum 30:18)”.

 Fin de la cita de Fatáwa
al-Láynah ad-Dá’imah, 24/178.

 El tercer punto de vista
fue el sostenido por as-Suiúti (que Allah tenga misericordia de él) como fue
citado por Ibn ‘Allán en al-Futuhát ar-Rabbaaníyah ‘ala al-Adkar
an-Nawawiyah (3/73).

 Así, queda claro que hay
una diferencia de opinión concerniente al tiempo para las recitaciones de la
mañana, ¿es el tiempo entre la aurora y la salida del sol, o hasta que el
son alcanza su cenit?

 Hay diversas opiniones
sobre este punto, pero nosotros nos hemos limitado a las que son mejor
conocidas.

 En segundo lugar, la
Tradición Profética auténtica indica que el verso del Trono (áiat al-kursi)
debe ser recitada entre las recitaciones de la mañana y la tarde. Esto fue
narrado por por an-Nasá’i en ‘Aml al-Iaum wa al-Láilah, y at-Tabaráni en
al-Kabír, de Ubái ibn Ka’b (que Allah tenga misericordia de él), quien dijo
que él tenía una pila de dátiles de los cuales algunos habían desaparecido,
y entonces los vigilaba una noche y vio una bestia que parecía a un
muchacho. Él lo saludó y le devolvió el saludo, y le preguntó: “¿Qué eres
tú, un genio o una persona?”, y respondió: “Un genio”. Dijo: “Extiende tu
mano hacia mí”. Entonces extendió su mano y vio que era la pata de un perro,
con el pelo de un perro. Y le dijo: “¿Esta es la forma de un genio?”, y
respondió: “Los genios saben que no hay ningún hombre entre ellos más fuerte
que yo”. Le preguntó: “¿Qué te trajo aquí?”, respondió: “Oímos que te gusta
dar en caridad, y vinimos para compartir tu comida”. Él le preguntó: “¿Qué
puede protegernos de ustedes?”. Respondió: “Este verso que está en surat
al-Báqarah: “Dios. No hay más divinidad que Él, El Viviente, El
Autosuficiente” (al-Báqarah 2:255). Quien lo recite en la noche estará
protegido hasta la mañana, y quien lo recite en la mañana estará protegido
de nosotros hasta la noche”. La siguiente mañana él fue con el Mensajero de
Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y le comentó esto,
y el Profeta dijo: “El malvado dijo la verdad”.

 La cadena de transmisión
de este reporte fue clasificada como buena por al-Mundhiri en at-Targhíb wa
at-Tarhíb, y fue clasificada como auténtica por al-Albani en Sahih
at-Targhíb, 662.

 La Tradición Profética
también indica que los dos últimos capítulos breves del Corán (conocidos
como al-Mi’wadhatáin) son parte de este conjunto de recitaciones para la
mañana y la tarde y la noche. Abu Dawud (5082), at-Tirmidhi (3575) y
an-Nasá’i (5428) narraron de ‘Abd Allah ibn Jubaib que él dijo: “Salimos en
una noche oscura y lluviosa, buscando al Mensajero de Dios (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) para que nos dirigiera en la oración. Lo
alcanzamos y él dijo: “¿Rezaron?” No dije nada, y él dijo “Di algo”, pero no
dije nada. Él dijo “Di algo”, pero me quedé en silencio. Él me dijo
nuevamente “Di algo”, y le pregunté: “Oh, Mensajero de Dios, ¿qué debo
decir?”, y él me dijo: “Di: Qul húa Allahu áhad (Corán 112) y al-Mi’wadatáin
(los últimos dos capítulos) en la mañana y en la noche, tres veces, y eso
será suficiente para ti contra cualquier cosa”. Este reporte fue clasificado
como bueno por al-Albani en Sahih Abi Dawud.

 Con respecto a recitar
el verso del arrepentimiento, hay un reporte narrado por Ibn as-Sunni en
‘Aml al-Iáum wa al-Láilah (21), de Abu ad-Dardá (que Allah esté complacido
con él), del Profeta Muhámmed (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él), quien dijo: “Quien diga cada día, en la mañana y en la noche “Hasbi
Allah al-ladí la iláha ílla húa, ‘alaihi tawákkaltu wa húa rább al-‘arsh
il-‘azím (Dios es suficiente para mí, aparte de quien no hay otra divinidad;
a Él me encomiendo, Él es el Señor del Poderoso Trono)” siete veces, Dios
será suficiente para él con respecto a lo que le preocupa, en este mundo y
en el Más Allá”. Este reporte fue clasificado como auténtico por Shu’aib
al-Arna’ut en Tahqiq al-Ma’ád, 2/342.

 En tercer lugar, el
reporte citado arriba indica que no hay diferencia entre estas recitaciones:
todas pueden ser dichas en la mañana y en la noche. No es correcto decir que
algunas deben ser dichas después del llamado a la oración y otras después de
la oración del ocaso.

 Pero basándonos en las
tres opiniones más conocidas entre los eruditos acerca del tiempo para las
recitaciones de la tarde y la noche, que ya hemos mencionado arriba, quien
las diga entre la oración de la tarde (‘asr) y la del ocaso (mágrib) las ha
dicho en su momento correcto. Si las recita después del llamado a la
oración, o al ocaso, y después de la oración del ocaso, esto está de acuerdo
con el punto de vista de que el tiempo para ellas se extiende hasta el ocaso
o hasta la medianoche, como afirmamos arriba.

 Cuarto, puede haber
alguna superposición entre las recitaciones de la oración y las recitaciones
para la mañana, y aquellas para la tarde y la noche. La Tradición Profética
indica que el verso del Trono (áiat al-kursi) y los dos últimos capítulos
del Corán (al-Mi’wadhatáin) están entre las recitaciones prescriptas para
después de la oración canónica. An-Nasá’i narró que Abu Umámah (que Allah se
complazca de él) dijo: “El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) dijo: “Quien recite el versículo del Trono después de cada
oración, nada se interpondrá entre él y el Paraíso excepto la muerte”. Este
reporte fue clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih at-Targhíb wa
at-Tarhíb, 1595.

 Abu Dawud (1523),
an-Nasá’i (1336) y at-Tirmidhi (2903) narraron que ‘Uqbah ibn ‘Aamir dijo:
“El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) me
dijo que recite los dos últimos capítulos breves del Corán después de cada
oración”. Esto fue clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih Abi
Dawud.

 Entonces, quien recite
esto después de la oración del alba, le será suficiente para las
recitaciones de después de la oración y para las recitaciones de la mañana,
pero debe recitar también los dos últimos capítulos del Corán tres veces,
como se mencionó arriba en el reporte de ‘Abd Allah ibn Jubaib.

 Quien recite esto
después de la oración de la tarde (‘asr) o después de la oración del ocaso
(mágrib), de acuerdo al punto de vista de que el tiempo para las
recitaciones de la tarde y la noche dura hasta entonces, eso será suficiente
para cumplir con las recitaciones de la noche.

 Y Allah sabe más.