Yo siento que estoy haciendo actos de culto y obediencia a Dios motivado por el deseo de una recompensa, que es el Paraíso, y el miedo a un castigo, que es el Infierno. ¿Por qué sucede esto? ¿Cuál es el remedio? Yo quisiera hacer actos de culto por amor a Dios, y amarle y obedecerle. ¿Cómo puedo lograr eso?
Alabado sea Dios
Esta confusión a la que
haces referencia en tu pregunta proviene de la idea bien conocida enunciada
por algunas escuelas de pensamiento, que reza “No adoramos a Dios por temor
al Infierno ni por anhelo del Paraíso, sino por amor a Él”. Esta idea se
presenta con distintas redacciones, siempre sugiriendo que si uno adora a
Dios por temor al Infierno, está tratando a Dios como si fuera un tirano y
uno fuera un esclavo, y si adora a Dios anhelando que le recompense con el
Paraíso, entonces trata a Dios como el comerciante al cliente, siendo su
amor a Dios el resultado de un mero interés.
Sin embargo, no importa
cómo sea expresada esta idea, esta idea es un error y no surge de las
enseñanzas del Islam. Podemos encontrar los siguientes indicios de esto:
1 – No hay contradicción
entre el amor a Dios, el temor a Él y la esperanza en Su recompensa.
Entonces, uno puede adorar a Dios impulsado por cualquiera de estas
motivaciones, por temor a Su castigo, por la esperanza de Su recompensa, por
amor a Él solamente y por muchas otras razones. Pero quien Le teme no carece
de amor a Dios, ni tampoco quien anhela Su recompensa. De hecho, puede que
tengan un amor por Dios más grande que muchos que dicen amarlo solamente.
2 – De acuerdo a los
musulmanes ortodoxos y seguidores de la Tradición Profética, la adoración
debe estar basada en el amor y la veneración. El amor genera esperanza y la
veneración genera temor.
El Shéij Muhámmed ibn
al-‘Uzaimín (que Allah tenga misericordia de él) dijo:
“El culto religioso en
el Islam está basado en dos grandes principios, que son el amor y la
veneración. El resultado de ambos es que “…ellos solían apresurarse a hacer
obras rectas, y solían invocarnos con esperanza y temor” (Al-Anbiá’, 21:90).
Del amor proviene la esperanza, y de la veneración proviene el temor.
Por eso la religión
implica instrucciones y prohibiciones. Las instrucciones están basadas en la
esperanza y en la búsqueda de acercarse a Aquél que ha dado estas
instrucciones, y las prohibiciones están basadas en la veneración y el temor
hacia Aquél que ha emitido estas prohibiciones, el Todopoderoso.
Si amas a Dios,
glorificado y exaltado sea, tienes esperanza de alcanzar lo que Él quiere
para ti, y buscas el camino que conduce a Él obedeciéndole de la mejor
manera. Si Lo veneras, Le temes y cada vez que piensas en cometer un pecado,
recuerdas la grandeza del Creador y te abstienes. “Ella intentó
seducirlo, y él habría accedido si no fuera que su Señor le advirtió que se
trataba de una prueba. Por cierto que lo preservamos del mal y la
obscenidad, porque era uno de los siervos elegidos” (Yusuf, 12:24).
Esta es una de las
bendiciones de Dios sobre ti, que si piensas en el pecado, piensas en Dios y
Le temes, temes Su castigo y por eso te mantienes apartado del pecado,
porque adoras a Dios con esperanza y temor”. Fin de la cita de Maymu’
al-Fatáwa Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín, 8/17-18.
3 – El culto de los
profetas, eruditos y sabios piadosos está basado en la esperanza y el temor,
y no está privado de amor a Dios. Quien pretende adorar a Dios sólo por una
de estas razones no está siguiendo el ejemplo de ellos.
Dios dijo (traducción del
significado):
“Éstos buscan el
medio de acercarse más a su Señor, anhelan Su misericordia y temen Su
castigo. Por cierto que el castigo de tu Señor es temible” (Al-Isra’,
17:57).
Y describiendo a los
profetas, Dios dijo (traducción del significado):
“Les agraciamos
porque siempre se apresuraban a realizar obras buenas, Nos invocaban con
temor y esperanza, y eran sumisos” (Al-Anbiá’, 21:90).
Ibn Yarír at-Tabari (que
Allah tenga misericordia de él) dijo:
“Lo que significa la
palabra “esperanza” es que ellos solían adorarle buscando Su gracia y
misericordia. Y “temor”, significa evitar Su castigo, tratando de no
fracasar en el culto a Él y de no cometer pecados”.
Algo similar a lo que
hemos dicho fue afirmado por otros comentaristas del Corán. Ver la Exégesis
de At-Tabari, 18/521.
Al-Háfiz Ibn Kazír (que
Allah tenga misericordia de él) dijo:
“Las palabras “Y
escuchamos su súplica, y le agraciamos con [su hijo] Juan, pues hicimos que
su mujer fuera otra vez fértil. Les agraciamos porque siempre se apresuraban
a realizar obras buenas, Nos invocaban con temor y esperanza, y eran
sumisos” (Al-Anbiá’, 21:90), significan que ellos solían apresurarse a hacer
lo que los acerque a Dios, es decir, actos de obediencia a Él. Y de la frase
“…y ellos solían invocarnos con esperanza y temor”, Az-Zawri dijo que
“esperanza” significa esperanza de lo que está junto a Dios, y “temor”, es
temor a Su castigo.
De la frase “…y solían
humillarse ante Nosotros”, ‘Ali Ibn Abi Tálhah dijo que Ibn ‘Abbás dijo: “Es
decir, afirmando lo que Dios reveló”. Muyáhid dijo: “Significa que son
verdaderos creyentes”. Abu al-‘Aalíyah dijo que Abu Sinán dijo: “Humillarse
a sí mismos ante Dios se refiere al temor que está constantemente en el
corazón de ellos”. Y también se registró que Muyáhid dijo que humillarse a
sí mismos significa que eran gente humilde. Al-Hásan, Qatádah y Ad-Dahhák
dijeron: “Significa que eran humildes ante Dios, glorificado y exaltado
sea”. Todos estos puntos de vista son concluyentes y similares en
significado”. Fin de la cita de la Exégesis de Ibn Kazír, 5/370.
El shéij Ibn Taimíyah
(que Allah tenga misericordia de él) dijo:
“Algunos de los primeros
eruditos sugirieron que adorar a Dios solamente por amor era algo de
herejes; que quienes Lo adoraban sólo por temor a Él eran los jariyíes; que
quienes Lo adoraban sólo por esperanza en Su recompensa eran los muryíes; y
quienes Lo adoran por amor, temor y esperanza, son los seguidores de la
Tradición Profética”. Fin de la cita de Maymu’ al-Fatáwa, 15/21.
4 – Algunas personas
creen que el Paraíso es un lugar donde hay árboles, ríos y vírgenes
hermosas, y parece que no se dieran cuenta que la cosa más grandiosa a la
que uno puede aspirar está en el Paraíso, que es ver a Dios. Y el Fuego no
es sólo vientos calientes, agua hirviendo, y el árbol de Zaqqum, un árbol
siniestro que tiene unos frutos de sabor amargo y horrible; más bien, allí
está la ira de Dios, y quien está allí es porque está privado de Él,
glorificado y exaltado sea.
El shéij Ibn Taimíyah
dijo:
“Las cosas están claras,
es una confusión la idea de adorar a Dios sólo por amor a Él, sin temor a Su
castigo ni esperanza en Su recompensa. Quien piensa esto quizás cree que el
Paraíso no es más que buena comida, bebida, lindas ropas y relaciones
maritales. Por eso uno de los shéijs se equivocó cuando escuchó las palabras
de Dios “Entre ustedes hay algunos que desean este mundo y otros que
desean el Más Allá”. (Ali ‘Imrán, 3:152) y dijo: “¿Dónde está quien
busca a Dios?”. Otro dijo sobre las palabras de Dios “Ciertamente Allah
recompensará con el Paraíso a los creyentes que sacrifican sus vidas y sus
bienes combatiendo por la causa de Allah hasta vencer o morir. Ésta es una
promesa verdadera que está mencionada en la Torá, el Evangelio y el Corán; y
Allah es Quien mejor cumple Sus promesas. Alegraos pues, por este sacrificio
que hacéis por Él, y sabed que así obtendréis el triunfo grandioso.”
(At-Táwbah, 9:111): “Si la vida y las propiedades son a cambio del Paraíso,
entonces, ¿qué por verlo a Él?”.
Dijeron esto porque
pensaron que el Paraíso no incluía ver a Dios. Pero de hecho, el Paraíso es
el lugar de todas las clases de alegrías y deleites, y el más sublime de
todos allí es contemplar el Rostro de Dios. Este es uno de los regocijos que
los creyentes alcanzarán en el Paraíso, como confirman los textos.
De la misma manera, la
gente del Infierno no podrá ver a Dios, y morará en el Fuego. Más aún, si
quienes dijeron estas cosas supieran realmente de lo que estaban hablando,
entonces su afirmación podría entenderse como significando que aun si Dios
no hubiera creado el Fuego ni el Paraíso, todavía sería un deber adorar a
Dios, y que la gente debería esforzarse por acercarse a Dios y anhelar
contemplar Su rostro. Pero lo que significa “Paraíso” en este caso es lo que
la gente logre como felicidad”. Fin de la cita de Maymu’ al-Fatáwa,
10/62-63.
Ibn al-Qayím dijo:
“De hecho puede decirse
que el Paraíso no es meramente bellos parajes con árboles, frutos, ríos,
palacios y vírgenes. Mucha gente no tiene una idea clara de lo que se llama
“el Paraíso”. El Paraíso es el nombre de una morada de absoluta perfección y
deleite, y una de las grandes alegrías del Paraíso será contemplar el Rostro
de Dios y oír Sus palabras, estar cerca de Él y alcanzar Su complacencia. No
hay comparación entre lo que hay en el Paraíso de deleites como la buena
comida y bebida, los bellos ropajes, y esta felicidad. La menor de Sus
bendiciones es más grande que el Paraíso y todo lo que contiene, como Dios
dijo (traducción del significado):
“Allah prometió a los
creyentes y a las creyentes [que obtendrán por su fe] jardines [en el
Paraíso] por donde corren los ríos, en los que disfrutarán eternamente, y
hermosas moradas en los jardines del Edén, y sabed que [alcanzar] la
complacencia de Allah es aún superior. Éste es el éxito grandioso”
(At-Táwbah, 9:72).
El reporte auténtico que
menciona el ver a Dios dice: “Por Dios, que Dios nunca les dará algo más
querido para ellos que contemplar Su rostro”. De acuerdo a otro reporte:
“Cuando Dios, glorificado y exaltado sea, se les manifieste y ellos vean Su
rostro con sus propios ojos, olvidarán todos los placeres y deleites que han
gozado alguna vez, y no les volverán a prestar atención”.
Indudablemente así es
como es, de hecho es más grandioso de lo que cualquiera podría estimar o
imaginar, especialmente cuando los amantes de Dios logren la compañía de su
Amado, porque “…cada uno estará con aquellos que ama”. Y no hay excepción a
esta norma, es algo confirmado. ¿Qué bendición, qué placer, qué alegría y
triunfo podrían ser mayores que éste? ¿Hay alguna bendición mayor que la de
estar con el Amado? Porque nadie podrá darte una alegría más sublime que
ésta, más perfecta y más bella.
Este es el conocimiento
que los amantes de Dios se preparan para alcanzar, y este es el estandarte
alrededor del cual quienes tienen conocimiento de Dios se reunirán. Es la
esencia del Paraíso y su verdadera vida, y por medio de él uno será capaz de
disfrutar del Paraíso, porque el Paraíso está basado en él.
¿Cómo podría decirse
entonces que “Dios no debería ser adorado por la esperanza del Paraíso y por
el temor al Infierno”?
De la misma manera, con
respecto al Fuego del Infierno (nos refugiamos en Dios de él) para aquellos
que ingresen, el dolor de estar apartados de Dios, de estar fuera de Su
gracia, sintiendo todo el tiempo Su enojo y lejanía con Él, será mayor que
cualquier dolor que hayan sufrido jamás. De hecho estas llamas comenzarán en
sus corazones y esto es lo que causará las llamas que los atormentarán
físicamente.
El objetivo de los
profetas, mensajeros, piadosos, justos, mártires y gente honrada es alcanzar
el Paraíso y huir del Fuego. Dios es Aquél Cuya ayuda buscamos y en Él
ponemos nuestra confianza. No hay poder ni fuerza excepto con Él, y Él es
suficiente para nosotros, y el mejor administrador de nuestros asuntos” Fin
de la cita, de Madárich as-Saalikín, 2/80-81.
5 – La implicancia de
ese punto de vista es tomar a la ligera la creación del Paraíso y el
Infierno, siendo que Dios los ha creado a ambos para aquellos que lo
merecen. Él ha hecho el Paraíso como un incentivo para quienes Le adoran, y
ha hecho el Infierno para asustar y disuadir a la gente del pecado y la
incredulidad.
6 – El Profeta Muhámmad
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) le pidió a Dios el
Paraíso y buscó refugio en Él del fuego del Infierno, y enseñó a sus
compañeros (que Dios esté complacido con ellos) a hacer lo mismo. Así los
primeros eruditos y orantes heredaron estas enseñanzas, y ninguno de ellos
consideró que hacerlo fuera en desmedro de su amor a Dios, ni lo consideró
como un signo de falta de empeño en el culto religioso.
Se narró que Anas dijo:
“La mayoría de las súplicas del Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) decían: “Allahúmma rábbana átina fi
ad-dunia hásanah wa fi al-ájirah hásanah wa qina ‘adáb an-nar (Dios nuestro,
Señor nuestro, danos lo que es bueno en esta vida y en el Más Allá, y
protégenos del tormento del Fuego”. Narrado por al-Bujari, 6026.
Se narró que Abu
Hurairah dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) le dijo a un hombre: “¿Qué dices durante la oración?”. Le
respondió: “Recito el doble testimonio de fe y luego le pido a Dios el
Paraíso, y busco refugio en Él del Fuego del Infierno. Pero, por Dios, que
yo no entiendo lo que tú o Mu’ádh murmuran (cuando rezan). Le respondió: “Lo
que decimos también es sobre el Paraíso y el Infierno”. Narrado por Abu
Dawud, 792; Ibn Máyah, 3847. Clasificado como auténtico por al-Albani en
Sahih Ibn Máyah.
Se narró que Al-Bará’
Ibn ‘Aazib dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) me dijo: “Cuando vayas a dormir, haz la ablución para la
oración, recuéstate sobre tu lado derecho, y luego di: “Allahúmma aslamtu
wayhi ilaika wa fawwadtu amri ilaika wa alya’tu zahri ilaika ragbatan wa
ráhbatan ilaika, la malya’a wa la manya minka ílla ilaika. Allahúmma amántu
bi kitábika al-ladí ánzalta wa nabíyika al-ladí arsalta (Dios nuestro, he
vuelto mi rostro hacia Ti y Te he confiado mis asuntos, confío completamente
en Ti, con esperanza y temor. No hay refugio ni seguridad de Ti excepto
contigo. Creo en Tu Libro, el cual revelaste, y en Tu Profeta, el cual
enviaste)”. Luego, si mueres esa noche, morirás en un estado de pureza
(fítrah), y estas habrán sido tus últimas palabras”. Narrado por al-Bujari,
5952, y Muslim, 2710.
Taqí ad-Dín as-Subki
(que Allah tenga misericordia de él) dijo:
“Quienes se esfuerzan en
el culto religioso son de diferentes clases. Están los que adoran a Dios por
lo que Él es, y porque Él merece eso, porque ciertamente sólo Él lo merece,
aun si no hubiera creado el Paraíso y el Infierno. Este es el significado de
lo que muchos han dicho: “No Te adoramos por temor al Infierno ni por la
esperanza de Tu Paraíso”. En otras palabras, significa “Te adoramos porque
Tú mereces eso”.
Sin embargo, quien dice
esto también pide a Dios el Paraíso y busca refugio en Dios del Infierno.
Pero hay gente ignorante que piensa que es lo contrario. Se trata de
ignorantes, porque quien no le pide a Dios el Paraíso y la salvación del
Infierno no está siguiendo la Tradición Profética, porque el Profeta
Muhámmad (que Dios esté complacido con él) nos enseñó a hacer esto. Por eso
cuando él (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) le preguntó a
uno de sus compañeros qué le pedía a Dios, le respondió: “Recito el doble
testimonio de fe y luego le pido a Dios el Paraíso, y busco refugio en Él
del Fuego del Infierno. Pero, por Dios, que yo no entiendo lo que tú o
Mu’ádh murmuran (cuando rezan)”. Y el Profeta (que la paz y las bendiciones
de Allah sean con él) le dijo: “Lo que decimos también es sobre el Paraíso y
el Infierno”.
Aquí vemos lo que el
líder de los primeros y los últimos solía decir, así que quien crea que otra
cosa distinta es mejor que eso, es un ignorante y se está engañando.
En la conducta del
musulmán que sigue la Tradición Profética hay cuatro cosas esenciales:
seguir el ejemplo del Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él), expresar nuestra necesidad a Dios, glorificado y
exaltado sea, buscar la ayuda de Dios, y ser firme en el camino recto hasta
la muerte. Esto fue afirmado por Sáhl Ibn ‘Abd Allah at-Tastari, y es
cierto”. Fin de la cita de Fatáwa as-Subki, 2/560.
El shéij Ibn Taimíyah
(que Allah tenga misericordia de él) dijo:
“Todo lo que Dios ha
preparado para Sus amigos cercanos es parte del Paraíso, y verlo a Él es
parte de la bendición del Paraíso. Por eso el Profeta Muhámmad (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) solía pedirle a Dios el Paraíso, y
buscaba refugio en Él del Infierno. Cuando le preguntó a uno de sus
compañeros qué estaba pidiendo en su oración, el compañero le respondió:
“Recito el doble testimonio de fe y luego le pido a Dios el Paraíso, y busco
refugio en Él del Fuego del Infierno. Pero, por Dios, que yo no entiendo lo
que tú o Mu’ádh murmuran (cuando rezan)”. Le respondió: “Lo que decimos
también es sobre el Paraíso y el Infierno”. Fin de la cita de Maymu’
al-Fatáwa, 10/241.
7 – Si alguien quiere
adorar a Dios, glorificado y exaltado sea, sobre la base del amor solamente,
sin temor ni esperanza, entonces su compromiso religioso está en un serio
peligro y en la práctica es un innovador. De hecho hasta se podría afirmar
que no es musulmán. Hubo quienes dijeron: “Adoraríamos a Dios por amor a Él
aun si nuestro último destino fuera la eternidad en el Infierno”. Y algunos
creían que sólo el amor a Dios merecía Su complacencia. Esta creencia se
asemeja a la de algunos judíos y cristianos, de quienes Dios dijo
(traducción del significado):
“Los judíos y los
cristianos dicen: “Somos los hijos de Allah y Sus amados”. Diles: ¿Por qué,
entonces, os castiga por vuestros pecados? No sois sino como el resto de la
humanidad que Él ha creado. Perdona a quien Él quiere y castiga a quien Él
quiere. De Allah es el reino de los cielos y la Tierra, y todo lo que existe
entre ellos, y ante Él compareceremos” (Al-Má’idah, 5:18).
Taqí ad-Dín as-Subki
(que Allah tenga misericordia de él) dijo:
“Con respecto a quien
intenta basar su relación con Dios en el amor solamente, y adora a Dios
creyendo que solamente Le ama, ha comenzado a creer que tiene un estatus
superior alejado del servicio a Dios, ha perdido la humildad. Cree que ha
sido elevado a lo más alto del amor y se cree a salvo de errores que puedan
desviarlo del camino hacia Él, como si tuviera alguna clase de convenio
especial con Dios que lo hubiera acercado a Él, por no decir que cree estar
ya a Su derecha (donde están aquellos que están a salvo de Su castigo). Nada
de eso, más bien ha caído a lo más bajo, ha caído en el engreimiento.
Lo que uno debe hacer es
observar una conducta apropiada hacia Dios, mostrar humildad y humillarse
ante Él. Tomar conciencia de que ante Él somos insignificantes, realmente
pequeños. Debemos reconocer ante Él nuestra fragilidad, nuestras
vulnerabilidades, y en consecuencia debemos temer Su castigo, no sentirnos
vanamente a salvo de Su castigo. Debemos pedirle que nos ayude a
autodisciplinarnos, esforzarnos en adorarle y decirle: “No te he adorado
como Tú te mereces”. Admitir nuestras faltas e incumplimientos, rezar
pidiendo perdón luego de las oraciones, especialmente en las últimas horas
de la noche y antes de la aurora. Luego, sabiendo que Él es Misericordioso,
tener sincera esperanza en Su perdón y recompensa”. Fin de la cita de Fatáwa
as-Subki, 2/560.
Al-Qurtubí (que Allah
tenga misericordia de él) dijo:
“…“e invóquenlo con
temor y esperanza” (Al-A’ráf, 7:56). Esta es una instrucción a la cual
el musulmán debe prestar atención, permanecer en un estado de temor y
esperanza en la misericordia de Dios, glorificado y exaltado sea, para que
la esperanza y el temor sean como dos alas que le permitan volar firmemente
por el camino de la rectitud. Si pierde una de ellas, entonces no podrá
volar. Dios dijo (traducción del significado):
“Anúnciales a Mis
siervos que soy Absolvedor, Misericordioso” (Al-Híyr, 15:49)”. Fin de la
cita de la Exégesis Coránica de Al-Qurtubí, 7/227.
Puedes entender entonces
que debemos seguir el mismo camino en nuestra adoración a Dios que siguieron
los profetas y sabios antes que nosotros. Hacer lo que Dios nos ha ordenado
hacer al adorarle y hacerlo en la forma en que nos ha enseñado, buscando
acercarnos a Él de esta forma, teniendo esperanza en Su recompensa, en la
recompensa que Él ha preparado para Sus servidores, y temiendo Su castigo,
el castigo que ha preparado para aquellos que se rebelen contra Él. Quien
diga amar a Dios, glorificado y exaltado sea, que siga el ejemplo de Su
Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), tal como Dios
dijo (traducción del significado):
“Di:
Si verdaderamente amáis a Allah ¡Seguidme!
Y Allah os amará y os
perdonará los pecados. Allah es Absolvedor, Misericordioso”
(Ali ‘Imrán, 3:31).
Y Allah sabe más.
