El Profeta Muhámmad dijo: “Quien patrocine a una criatura huérfana, él y yo estaremos como estos dos en el Paraíso” (y juntó dos dedos de su mano). Yo he preguntado en la mezquita acerca de la gente necesitada, y supe que hay quien está más necesitado que los huérfanos, y son los ancianos pobres. Hay entre ellos quien no tiene un mañana, y entre ellos hay quien se ha vuelto ciego o muy débil y no tienen a nadie que les provea, y ellos son también huérfanos, pero huérfanos que no han perdido a sus padres, sino que han perdido a sus hijos e hijas, a quien los cuide y mantenga. Me sentí muy triste por entonces, y deseé estar en la compañía del Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) en el Paraíso. Mucha gente ayuda a los huérfanos, y mi corazón está roto por estas olvidadas personas ancianas. ¿Qué debo hacer? Que Dios le recompense
Alabado sea Dios.
Patrocinar ancianos y
aliviar sus males es una obligación comunitaria (fárd kifaiah). Se
les debe atender y proveer con una vida digna y se deben cuidar todos sus
derechos completamente. Indudablemente, es un gran bien cuidarlos por complacer
a Dios, y lo que sea que gastes en sus cuidados te será registrado con
una recompensa múltiple, si Dios quiere. Dios dijo (traducción
del significado):
“El ejemplo de
quienes contribuyen con sus bienes por la causa de Allah es como el de un grano
que produce siete espigas, cada una de ellas contiene cien granos. Y Allah
multiplica [la recompensa] de quien Él quiere, y Él es Vasto,
Omnisciente” (al-Báqarah, 2:261).
Más aún, haciendo
esto estarás ayudando a un hermano musulmán y aliviando su
angustia y dificultades, y el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones
de Allah sean con él) nos encomendó eso cuando dijo: “Quien le alivie a
un creyente de una dificultad en este mundo, Dios le aliviará de una
dificultad en el Día de la Resurrección. Y quien le conceda una
moratoria a un deudor que está en dificultades, Dios le concederá
un alivio en este mundo y en el Más Allá. Quien oculte las faltas
de un musulmán en este mundo, Dios le ocultará sus faltas en este
mundo y en el Más Allá. Dios ayudará a cada persona en
tanto se mantenga ayudando a su hermano”. Narrado por Muslim, 4867.
Indudablemente, la
recompense por patrocinar a los huérfanos es grande, pero de todas formas cada
persona debe dar prioridad a aquellos que están en mayor necesidad. Un
huérfano puede tener riquezas de las cuales gastar, o puede que haya alguien
pudiente que gaste en él, y entonces puede que haya otra persona que no tenga
riquezas ni nada para gastar en sí mismo, y que merezca más
aún la caridad y la ayuda, y eso puede traer una recompensa mayor, si
Dios quiere, que gastar en dicho huérfano.
El Shéij Muhámmed
ibn al-‘Uzaimín (que Allah tenga misericordia de él) dijo, luego de
mencionar los ocho tipos de personas que tienen derecho a recibir los dineros
de la caridad obligatoria (zakah):
Si preguntan:
¿Quién es más merecedor de recibir la caridad obligatoria de
estas ocho categorías?
La respuesta es que el
más merecedor es quien tiene mayor necesidad, porque todos ellos
reúnen esos requisitos, por lo tanto aquel cuya necesidad es mayor tiene
más derecho a ella. En muchos casos quienes están en mayor
necesidad son los pobres y los necesitados, por eso Dios comenzó con
ellos cuando dijo (traducción del significado): “Ciertamente que el
Zakât es para los pobres, los menesterosos” (at-Tawbah, 9:60). Fin de la
cita.
Maymu’ al-Fatáwa
Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín, 18/339.
Y Allah sabe más.
