Mi problema es buscar las cosas prohibidas. Yo me arrepiento, pero luego vuelvo a ellas, y no sé, ¿qué es lo que me hace actuar así?
Alabado sea Allah.
Dios nos ha creado para
un gran propósito, que es adorarle a Él solamente, sin compañeros ni
asociados.
Allah dijo (traducción del significado):
“Por
cierto que he creado a los genios y a los hombres para que Me adoren”
(ad-Daariyát 51:56).
Cada musulmán debe
esforzarse en adorar a su Señor tanto como pueda.
“Allah
no exige a nadie por encima de sus posibilidades” (al-Báqarah 2:286).
Pero el ser humano es
débil, y tiene un poderoso enemigo, su propio egoísmo que lo conduce al mal,
y Satanás, que fluye dentro suyo como la sangre, vive en este mundo que es
atractivo para él… por lo tanto, ¿cómo se puede estar a salvo de estos
males, si Dios no se apiada de uno?
Como fuera, el Infierno
está rodeado de caprichos y deseos fáciles, y el Paraíso está rodeado de
dificultades. Por lo tanto la persona debe volverse hacia Dios y pedirle que
lo ayude a recordarlo, ser agradecida hacia Él, y adorarlo con propiedad.
Abu Bákr (que Allah esté complacido con él) fue al Profeta (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) y le dijo: “Enséñame una súplica que yo
pueda decir en mi oración”. Y él le contestó: “Di: “Allahúmma ínni zalamtu
nafsi zulman kazíran wa la iaghfir adh-dhunúba íl-la anta, faghfir li
maghfiratan min ‘índika wa arhamni ínnaka anta al-Ghafúr ar-Rahím (Dios
nuestro, he cometido una gran injusticia hacia mí mismo y nadie puede
perdonarme excepto Tú. Garantízame Tu perdón y misericordia, porque Tú eres
el Perdonador, el más Misericordioso”. Narrado por al-Bujari, 834; Muslim,
2705.
Piensa acerca de este
reporte, cómo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
le enseñó a Abu Bákr (que Allah esté complacido con él), quien era el mejor
de esta comunidad después del Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él), a decir “Dios nuestro, he cometido una gran injusticia conmigo
mismo”. Si Abu Bákr decía esto, aún cuando él era el más virtuoso de los
compañeros del Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él),
entonces, ¿qué deberíamos decir nosotros? Oh, Dios nuestro, concédenos Tu
misericordia.
Hubo otro compañero del
Profeta, uno de los más sabios, a quien el Profeta (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) le dijo: “Te amo, Oh, Mu’ádh”. Y Mu’ádh le
respondió “Y yo te amo a ti, Oh, Mensajero de Dios”. El Mensajero de Dios
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) le dijo: “No olvides
decir en cada oración, “Rábbi a’inni ‘ala dhíkrika wa shúkrika wa husni
il-‘ibádatik” (Dios mío, ayúdame a recordarte, agradecerte y a adorarte
apropiadamente”. An-Nasá’i, 1303; clasificado como auténtico por al-Albani
en Sahih an-Nasá’i, 1236.
Mira este consejo que el
Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) le dio a uno de
sus compañeros más amados, cómo él le pidió ayuda a Dios para adorarle,
porque si una persona está privada de la ayuda de Dios, entonces ciertamente
está perdido.
Por lo tanto, debemos
volvernos hacia Dios y pedirle que nos ayude a hacer lo que nos ha ordenado.
Como todo ser humano
está atado al incumplimiento y la inconstancia, Dios nos ha ordenado también
que nos arrepintamos de todos nuestros pecados.
Allah dijo
(traducción del significado):
“Y pedid perdón a
Allah por vuestros pecados ¡Oh, creyentes!, que así tendréis éxito” (an-Nur
24:31).
“Y os exhorta a que
pidáis perdón a vuestro Señor y os arrepintáis” (Hud 11:3).
“¡Oh, creyentes!
Arrepentíos ante Allah en forma sincera, y vuestro Señor borrará vuestras
faltas y os introducirá en los jardines del Paraíso por donde corren los
ríos” (at-Tahrím 66:8).
Dijo el shéij ‘Abdel
‘Azíz ibn Baaz en Maymu’ al-Fatáwa, al-‘Aqidah, parte 2, p. 640:
“En estos versíclos,
Dios relaciona la expiación de los pecados y la admisión en el Paraíso con
el arrepentimiento sincero, que incluye abandonar el pecado y evitarlo,
lamentando lo que ha sucedido en el pasado y tomando la decisión de no
volver a repetirlo por temor a Dios, con la esperanza puesta en Su
recompensa y temiendo Su castigo”.
Se narró que Abu
Hurairah (que Allah esté complacido con él) dijo: “He oído al Mensajero de
Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) decir: “Por Dios,
que yo le pido perdón a Dios y me arrepiento ante Él, más de setenta veces
en un día”. Narrado por al-Bujari, 6307.
Se narró que Abu Burda
dijo: “Yo oí a al-Aghárr, que fue uno de los compañeros de Profeta (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él), decir: “El Mensajero de Dios
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Oh, gente,
arrepiéntanse ante Dios, porque yo me arrepiento ante Él cien veces cada
día”. Narrado por Muslim, 2702.
Estos reportes nos
animan a arrepentirnos ante Dios. El líder de quienes se arrepienten, el
Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), se
arrepentía ante Dios cien veces en un día, por lo tanto más aún estamos
nosotros necesitados de arrepentirnos abundantemente, a causa de nuestros
pecados. No hay poder ni fuerza excepto en Dios.
Con respecto a lo que
dices de que te arrepientes y luego vuelves al pecado, luego te arrepientes
nuevamente, y luego vuelves a pecar, te decimos que aún cuando vuelvas a
pecar una y otra vez, debes arrepentirte siempre cada vez y molestar a
Satanás, que está acechándote. Recuerda que Dios “extiende Su mano durante
la noche para aceptar el arrepentimiento de aquellos que han pecado durante
el día, y extiende su mano durante el día para aceptar el arrepentimiento de
aquello que han pecado durante la noche, y así hasta que el sol salga por el
Oeste”. Narrado por Muslim, 2759.
La puerta del
arrepentimiento está abierta. Abu Hurairah dijo: “El Mensajero de Dios (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Quien se arrepienta
antes de que el sol salga por el Oeste, Dios aceptará su arrepentimiento”.
Narrado por Muslim, 2703.
Y el Profeta (que la paz
y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Dios aceptará el
arrepentimiento de Sus servidores en tanto el alma no les haya llegado a la
garganta en el momento de la muerte”. Narrado por at-Tirmidhi y clasificado
como auténtico por al-Albani en Sahih at-Tirmidhi, 2802.
Pero debes notar que hay
condiciones que el arrepentimiento debe reunir para ser aceptable, de
acuerdo a la ley islámica. Estas condiciones son explicadas en detalle en
las preguntas No. 13990 y
5092.
Finalmente, te
aconsejamos esforzarte contra tu ego, que te urge a pecar, y buscar refugio
en Dios de su mal y del mal de Satanás el maldito. El Profeta (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) solía buscar refugio en Dios del mal
de su propio ego y del mal de las trampas de Satanás, como dice en el
reporte: “A’udu bika min shárri nafsi wa shárri ash-Shaitán wa sharákihi (Me
refugio en Ti del mal de mi propio ego y del mal de Satanás y sus trucos”.
Debes también mantenerte
al margen de los medios que conducen al pecado; Dios nos ha advertido de no
acercarnos a la fornicación, como Él dijo (traducción del significado):
“Apartaos de todo lo
que os lleve a la fornicación” (al-Isra’ 17:32).
Esto se logra alejándose
de las cosas que pueden conducir a la fornicación.
Continúa rogando a Dios
y suplicándole para que te de fuerzas, para expiar tus pecados y que te
bendiga con la piedad.
Le pedimos a Dios que nos bendiga a todos con el arrepentimiento sincero. Alabado sea Dios, el Señor del Universo.
