Cuando oigo el Corán o lo leo, no me siento conmovido por él en mi corazón, y no me siento humilde, mientras que a veces escucho un himno religioso y me conmuevo profundamente. ¿Cómo puedo solucionar esto?


Alabado sea Dios

El Corán es el mejor y más beneficioso de los discursos, y el
más movilizador. Es también la guía más efectiva para el alma. Dios,
glorificado y exaltado sea, dijo (traducción del significado): 

Allah ha revelado el mejor de los Mensajes [el Corán], el
cual es un Libro armonioso [sin contradicciones] que reitera las
exhortaciones [y las historias]. Su recitación hace erizar la piel de
quienes temen a su Señor, pero luego cuando recuerdan a Allah ésta [la piel]
y sus corazones se apaciguan. Ésta es la guía de Allah, con la que Él
encamina a quien quiere; y sabed que para quien Allah decreta el desvío, no
habrá nadie que lo pueda guiar
” (az-Zúmar, 39:23). 

Ciertamente los creyentes cuando les es mencionado el
nombre de Allah sus corazones se estremecen, y cuando les son leídos Sus
preceptos reflexionan acrecentándoseles la fe, y siempre se encomiendan a su
Señor
” (al-Anfál, 8:2). 

El hecho de que un musulmán no se sienta conmovido cuando
oiga el Corán, pero sí cuando escucha un himno religioso, es un signo
alarmante. Tu pregunta indica que no te sientes conforme con la situación,
así que puedes apresurarte a remediarlo antes de que empeore. El remedio
sería el siguiente: 

1 – Lee abundantemente el Corán, porque descuidar su lectura
es una causa para que la persona sea privada de sus beneficios. 

2 – Pon atención a los significados del Corán, aún si es a
través de una breve exégesis, tal como el Tafsir de As-Sa’di (que Allah
tenga misericordia de él). La razón por la cual no te sientes humilde ni
movilizado al leer el Corán puede ser que no estás meditando correctamente
en sus significados. 

3 – Recuerda a Dios abundantemente, y obedece sus preceptos.
Este es un importante medio para suavizar el corazón y dispersar sus
durezas. 

4 – Escucha los himnos menos a menudo, o cesa de escucharlos
completamente, para que tu corazón sane y vuelva a sentirse movilizado por
las palabras de Dios. 

Aquí siguen algunos dictámenes jurídicos de algunos eruditos
acerca de este asunto: 

El shéij Sálih al-Fawzán (que Dios lo preserve) dijo:

“Con respecto a lo que se llaman “himnos religiosos
islámicos”, se les ha dedicado más tiempo, esfuerzo y organización del que
merecen, al punto de que se han convertido en un arte que tiene un espacio
en los currículum y las actividades escolares; la gente los graba y los
reproduce en largas cantidades para su venta y distribución, y llenan la
mayoría de los hogares en este país. Los jóvenes los escuchan a tal punto en
que gastan mucho tiempo en ello y le dan precedencia sobre escuchar el
Corán, los reportes del Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él), las lecturas y las lecciones académicas”. Fin de la cita de
Al-Baián li Ajtá’ ba’d al-Juttáb, p. 342. 

El Shéij ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz (que Allah tenga misericordia
de él) dijo: 

“El mejor consejo que se puede dar para curar el corazón y
dispersar sus rudezas es poner atención al Sagrado Corán, meditar mucho en
sus significados, como también recordar a Dios, glorificado y exaltado sea.
También decir “Subhana Allah wa al-hámdu lilláh wa laa iláha íll-Allah wa
Alláhu Ákbar; Subhana Allah wa bi hámdih, subhana Allahi al-‘Adhím; Laa
iláha ill-Allah wáhdahu laa sharikah lah, láhu al-mulk wa láhu al-hámd, iuhí
wa iumítu wa húwa ‘ala kúlli shái in qadír” (Glorificado sea Dios, alabado
sea Dios, no hay más divinidad que Él, Dios es El Más Grande. Glorificado y
alabado sea Dios, glorificado sea El Todopoderoso; no hay más divinidad que
Él solamente, sin compañeros ni asociados, Suyo es el dominio y para Él es
toda la alabanza, Él da la vida y Él da la muerte, y en Sus manos está el
destino de todas las cosas”. Todos estos son medios para eliminar las
rudezas del corazón”. Fin de la cita de Maymu’ al-Fatáwa Shéij ‘Abd el-‘Azíz
ibn Baaz, 24/388. 

El Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín (que Allah tenga
misericordia de él) dijo: 

“Las causas de la dureza del corazón incluyen: apartarse de
Dios, glorificado y exaltado sea, y no leer el Corán; preocuparse demasiado
con este mundo y enfocarse demasiado en él, y no poner atención a los
asuntos de la religión, porque obedecer a Dios, glorificado y exaltado sea,
ablanda el corazón y nos devuelve a Él, glorificado y exaltado sea. El
remedio para esto es volverse hacia Dios, arrepentirse ante Él, recordarlo
abundantemente, leer mucho el Corán y realizar actos de culto tanto como uno
pueda”. Fin de la cita de Fatáwa an-Nur ‘ala ad-Dárb, por el Shéij Muhámmed
ibn al-‘Uzaimín, 12/171. 

Y Allah sabe más.