Un no musulmán me preguntó la razón por la cual el Sagrado Corán fue revelado refiriéndose a Dios de maneras tan variadas. Un ejemplo es donde Dios dice en el capítulo Al-Inshiqaq, verso 24: “Y Dios conoce mejor lo que ellos hacen (tanto buenas como malas obras)”, y me pregunta porqué Dios menciona su propio nombre en segunda persona.
Alabado sea Dios
El Sagrado Corán fue
revelado en llana lengua árabe, y uno de los aspectos del estilo literario
de esta lengua es que el orador puede referirse en ocasiones a sí mismo en
la primera persona, y en ocasiones en la tercera persona; a veces usando el
singular y a veces usando el plural. Esta diversidad es parte de la
elocuencia y el buen estilo de las figuras retóricas de la lengua árabe. Es
difícil comprender esto a menos que se conozca el contexto lingüístico de la
lengua árabe desde adentro, al menos lo suficiente como para comprender la
lógica interna de estas formas de expresión.
El Sagrado Corán no fue
revelado en un solo estilo, como la persona que te preguntó piensa, sino que
más bien usa varios estilos diferentes. Esto es parte de su naturaleza
milagrosa y de su elocuencia al exponer las evidencias de su mensaje.
El shéij ‘Abd al-Muhsin
al-Mutairi dijo en su libro Da’awa at-Ta’inina fi al-Qur’an al-Karim, pág.
304: “Uno de los estilos literarios propios de la lengua árabe es que el
orador puede referirse a sí mismo en primera o en tercera persona. Por
ejemplo, alguien puede decir “Yo hice tal y tal cosa, yo fui, yo le ordené a
Fulano de Tal hacer tal cosa”, y en otras ocasiones, la persona puede
referirse a sí misma en tercera persona diciendo “Entonces, él hizo tal
cosa; fue a tal lado; le ordenó a Fulano que haga tal cosa”. Esto es algo
similar a cuando los reyes o gobernantes de antaño se presentaban ante algún
súbdito o ante un grupo de ellos, y decía: “El rey les pide que hagan tal y
tal cosa”, o “El rey ha decretado que tal y tal cosa”. Lo que estos recursos
expresivos pretenden lograr es enfatizar distintos aspectos del mensaje que
se está entregando, como por ejemplo el rango de autoridad de quien emite el
mensaje, la importancia del mensaje que se está transmitiendo, las razones o
argumentos expuestos, etc. Y este estilo es más elocuente y expresivo que si
simplemente el rey saliera y dijera “Yo soy el rey y les digo tal y tal
cosa”.
Este recurso expresivo
es encontrado también en el Sagrado Corán. Quien no lo conoce y no conoce la
lengua árabe puede pensar que Dios no puede o no debe hablar acerca de Sí
mismo en tercera persona, y que Él debería decir “Te he enviado a ti, Oh,
Muhámmad, el Libro con la verdad, confirmando lo que He revelado antes”, en
lugar de la redacción original de este verso. Tal opinión no refleja más que
un desconocimiento de los recursos expresivos disponibles en la lengua árabe
y de los estilos literarios utilizados en el Sagrado Corán, que son parte de
su elocuencia y de su fuerza expresiva. Que Dios se refiera a Sí mismo en
tercera persona, en este caso en particular, exalta Su magnificencia y es
más elocuente que si simplemente dijera “Alif-Lam-Mim. Yo soy Dios, no hay
más divinidad que Yo, El Viviente, Quien sustenta y protege todo lo que
existe. Yo te he revelado este Libro con la verdad, confirmando lo que se
reveló antes…” (Referencia al verso Aal ‘Imrán, 3:1-3)”. Fin de la cita.
Esta variación en los
estilos es conocida en la literatura árabe, y a menudo los oradores no
persisten en un solo estilo discursivo, sino que más bien recurren a varios,
aun dentro de una misma oración. Esto sirve para mantener el interés y la
atención del oyente, o en el caso del Sagrado Corán, del lector.
Az-Zarkashi (que Allah
tenga misericordia de él) dijo:
“Cambiar de un estilo
discursivo a otro sirve para que el discurso sea más fluido y más
interesante, y ayuda al oyente a concentrarse, renovando su interés y
evitando el aburrimiento que puede resultar de limitarse a un solo estilo o
a un solo conjunto de expresiones.
Házim dijo en Minhách
al-Bulagá: “Comenzaron a aburrirse cuando el orador persistió en hablar
siempre usando la primera o la segunda persona, y entonces el orador cambió
a la tercera persona. De la misma forma, un orador puede cambiar los
pronombres y jugar con las palabras, en ocasiones utilizando la tercera
persona para hablar de sí mismo, a veces la segunda o a veces la tercera. Y
aquí deducimos que persistir en utilizar un solo estilo discursivo no es
algo que se considere elocuente en la lengua árabe”. Fin de la cita, y luego
de eso Az-Zarkashi dio diferentes ejemplos de lo que es este uso y de su
efectividad para comunicar un mensaje.
Ver también Al-Burhán fi
‘Ulum al-Qur’an, por Badr ad-Din az-Zarkashi, 3/314-330.
Para más información,
por favor consulta la respuesta a la pregunta No. 606.
Y Allah sabe más.
