Su nacimiento:

Nació en La Meca en el año 570 d.C., huérfano de padre, perdió a su madre siendo un niño; fue criado bajo la supervisión de su abuelo Abdul Mutálib, y después bajo la tutela de su tío paterno Abu Tálib, hasta que se hizo adulto.

Su vida:

Vivió con su tribu, los Quraish, durante cuarenta años, antes de recibir la misión profética (570 – 610 d.C.). Durante todos esos años fue un ejemplo de ética y comportamiento para sus vecinos, un ejemplo de integridad notoria, y por eso era reconocido con los sobrenombres “Assádiq” y “Al Amín” (“el veraz” y “el confiable”). Primero se dedicó al pastoreo y luego al comercio. El Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) antes del Islam era un “hanif”, que adoraba a Allah según las enseñanzas del Profeta Abraham, rechazando la adoración de los ídolos y las prácticas paganas.

La misión profética:

El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) después de haber completado los cuarenta años de edad, reflexionaba sobre la creación y adoraba a Allah en la cueva de Hira, en el Monte de la Luz (Yábal Annur, que es uno de los montes cercanos a La Meca), cuando le sobrevino la revelación de Allah y comenzó a descenderle el Corán. Lo primero en descenderle del Corán fue el versículo “Lee, en el nombre de tu Señor que todo lo ha creado”, para declarar que esta revelación era el comienzo de una nueva época de conocimiento, de lectura, de luz y de guía para la gente, y así continuó descendiéndole el Corán durante 23 años.

El comienzo de su prédica:

El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) comenzó su invitación al Islam de forma secreta durante tres años, después manifestó esta invitación haciéndola pública durante los siguientes diez años, encontrando en este período de tiempo los más duros ataques y opresión por parte de su tribu, Quraish. Invitó al Islam a las diferentes tribus que venían a La Meca para cumplir con la peregrinación ritual, y entre estas encontró a la gente de Medina, comenzando así la emigración gradual de los musulmanes a esa ciudad.

Su emigración:

Emigró a Medina, que se llamaba Iázrib en aquel tiempo, en el año 622 d.C., cuando tenía 53 años, después de haber sufrido un intento de asesinato por parte de los líderes de la tribu de Quraish, quienes habían rechazado su mensaje. Vivió en esta ciudad durante 10 años, invitando a sus habitantes al Islam. En este lapso le fue ordenado establecer la oración, pagar la caridad obligatoria y las demás reglas del Islam.

Su prédica del Islam:

El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), estableció en Medina los fundamentos de la civilización islámica, colocando las bases de la sociedad islámica y derogando los códigos tribales, difundiendo el conocimiento y sentando los principios de la justicia, la rectitud, la hermandad, la cooperación y el orden. Por eso, muchas tribus trataron de acabar con el Islam, generando algunas batallas y acontecimientos importantes, pero Allah dio la victoria a Su religión y a Su Mensajero. Luego se produjo la entrada de la gente al Islam, islamizándose La Meca y la mayoría de las ciudades y tribus de la Península Arábiga, convencidos de la veracidad de esta grandiosa religión.

Su fallecimiento:

Falleció en el mes lunar de Safar del año 11 de la hégira, tras haber completado y entregado su mensaje. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), cayó enfermo en estado febril, falleciendo el 8/6/632 d.C., cuando cumplía 63 años de edad, siendo sepultado en la casa de Aisha, al lado de la Mezquita en Medina (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él).

El nombre de nuestro Profeta:
Muhámmad ibn Abdullah ibn Abdul Mutálib ibn Hashim, de la tribu de Quraish, significando ibn “hijo de…”. Tiene la más sublime genealogía de entre los árabes (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), ya que desciende de otros profetas.
El Mensajero de Allah fue enviado para toda la humanidad:
Allah envió a nuestro Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), a toda la gente de todos los pueblos y etnias, ordenando la obediencia a Allah. Dijo Allah: “Di: ¡Oh, hombres! En verdad soy el Mensajero de Allah para todos ustedes” (Corán 7:158).
Le fue revelado el Corán:
Allah le reveló al Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), Su más grandioso Libro: el Corán, que no ha sido alterado ni tergiversado con el devenir del tiempo.
Sello de los profetas y mensajeros:
Allah envió al Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), como sello de los profetas, y por eso no habrá más después de él, tal como dijo Allah, el Altísimo: “Muhámmad no es el padre de ninguno de los hombres, sino que es el Mensajero de Allah y el sello de los profetas” (Corán 33:40).