Soy un hombre, y nunca lloro. ¿Cómo puedo hacer que mis ojos lloren por temor a Allah, de acuerdo con el reporte que dice: “Dos ojos que jamás serán tocados por el Fuego”, que también menciona “el ojo que llora por temor a Allah”? Que Allah le recompense con el bien.

 Alabado sea Allah.

 Indudablemente, que te
sientas apenado por perderte esta bendición es un muy buen signo. Debes
notar que el musulmán debe acostumbrarse a llorar por temor a Allah,
haciendo lo siguiente:

 1 – Trata de sentir
temor por Él.

 Este llanto es el fruto
de un conocimiento beneficioso, como al-Qurtubí dice en su comentario del
versículo (traducción del significado):

 “Se
prosternan ante Allah con los ojos llenos de lágrimas” (al-Isra’ 17: 109).

 Esta
es una elocuente descripción y un elogio de ellos. Es el deber de cualquiera
que adquiere conocimiento alcanzar este nivel, de tal forma que cuando oiga
el Corán su corazón de llene de temor y humildad. En Musnad ad-Daarimi se
narró de Abu Muhámmad que at-Taimi dijo: “A quien se le haya dado
conocimiento y no llora, no merece tener tal conocimiento, porque Allah ha
descripto a quienes poseen el conocimiento”; entonces él recita este verso
citado.

 Al-Yami’ fi Ahkám
il-Qur’án, 10/341-342.

 2 – Leyendo el Corán y
meditando en sus significados

 Allah dijo (traducción
del significado):

 “Diles:
Creáis o no en él, en nada perjudicará a Allah. Quienes fueron agraciados
con el conocimiento de entre aquellos que recibieron las revelaciones
anteriores [judíos y cristianos], cuando escuchan la recitación del Corán se
prosternan ante Allah.

 Y dicen: ¡Glorificado
sea nuestro Señor! Por cierto que la promesa de nuestro Señor se ha
cumplido.

 Se prosternan ante
Allah con los ojos llenos de lágrimas, y el Corán les acrecienta su humildad
y sumisión.” (al-Isra’ 17:107-109).

 “Ellos son a quienes
Allah ha agraciado: Profetas descendientes de Adán, descendientes de los que
transportamos con Noé, de los descendientes de Abraham y de Israel [Jacob],
entre los que guiamos y elegimos. Cuando se les recitaban los preceptos del
Clemente, se prosternaban llorando acongojados” (Mariam 19:58).

 Se narró que Ibn Mas’ud
(que Allah esté complacido con él) dijo: “El Profeta (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) me dijo: “Recítame el Corán”. Y yo le
dije, “Oh, Mensajero de Allah, ¿te recitaré yo lo que te fue revelado a
ti?”. Y él dijo: “Quiero oírlo de alguien más”. Entonces recité Surat
an-Nisá’ para él, y cuando recité este versículo: “¿Qué pasará cuando
traigamos a un testigo de cada comunidad y te traigamos a ti ¡Oh, Muhammad!
como testigo contra éstos los incrédulos de tu pueblo?” (an-Nisá’ 4:41)
,
él dijo “Es suficiente por ahora”. Yo me volví hacia él y ví que sus ojos
estaban cubiertos de lágrimas”. Narrado por al-Bujari, 5050; Muslim, 800.

 3 – Conocimiento la
grandeza de la recompensa de quienes lloran por temor a Dios, especialmente
cuando uno está solo.

 Se narró que Abu
Hurairah (que Allah esté complacido con él) dijo: “El Mensajero de Allah
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Un hombre que
llora por temor a Dios no ingresará al Infierno hasta que la leche vuelva a
la ubre; el polvo producido (por la batalla) en la causa de Dios y el humo
del Infierno nunca existirán juntos”. Narrado por at-Tirmidhi, 1633;
an-Nasá’i, 3108; clasificado como auténtico por al-Albani.

 “…hasta que la leche
vuelva a la ubre”, es una metáfora de algo que es imposible, como en el
versículo en que Allah dijo (traducción del significado): “no se les
abrirán las puertas del cielo ni entrarán en el Paraíso hasta que un camello
pase por el ojo de la aguja”
(al-A’ráf 7:40)”. Tuhfat al-Ahwadhi.

 Y se narró también que
él dijo: “El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él) dijo: “Hay siete a quienes Allah cubrirá con Su sombra en el día en
el que no habrá más sombra sino la Suya; un gobernante justo; un joven que
creció adorando a Allah; un hombre cuyo corazón está atado a la mezquita;
dos creyentes que se aman el uno al otro por la causa de Dios, reuniéndose
por Su causa y separándose por Su causa; un hombre que es tentado a pecar
por una mujer hermosa y de alto estatus social, y responde “yo temo a
Allah”; un hombre que da en caridad tan secretamente que su mano izquierda
no sabe cuánto ha dado su derecha; y un hombre que recuerda a Allah cuando
está solo y sus ojos se cubren de lágrimas”. Narrado por al-Bujari, 660;
Muslim, 1031.

 Llorar cuando uno está
solo es recomendable porque en la soledad es cuando el corazón tiende a
endurecerse, a perder la vergüenza de cometer pecados, y es más improbable
que la persona llore para presumir de ser piadoso ante los demás. Entonces,
si una persona se esfuerza en hacer esto, puede sentir la grandeza y el
poder de Allah, y sus ojos se cubren de lágrimas, entonces merecerá estar
bajo la sombra del Trono del Misericordioso en el Día en que no habrá más
sombra excepto la Suya.

 4 – Pensando acerca de
su situación, de su prisa por cometer pecados y temiendo encontrarse con
Allah en tal estado.

 Una de las personas
rectas solía llorar noche y día, y se decían algunas cosas de él. Él dijo:
“Temo que Dios me vea cometiendo pecados y diga: “Aléjate de Mí; pues estoy
enojado contigo”. Por eso Sufián solía llorar y decir: “Temo que mi fe me
sea quitada en el momento de la muerte”.

 Isma’íl ibn Zakaríyah
describió a Habíb ibn Muhámmad, quien era vecino suyo. Él dijo: “Cada noche
lo oigo llorar y cada mañana lo oigo llorar, entonces fui con su esposa y le
dije: “¿Qué es lo que pasa con él? ¡Llora en la mañana y en la noche!”, y
ella me dijo: “Por Allah, cuando la noche llega teme que no vivirá hasta la
mañana, y cuando la mañana llega, teme que no vivirá hasta la noche”.

 Las primeras
generaciones de musulmanes rectos solían llorar y apenarse a menudo. Cuando
Yazíd ar-Raqáshi fue criticado por llorar demasiado y se le dijo: “Si el
Fuego hubiera sido creado exclusivamente para ti, no habrías llorado tanto”.
Él respondió: “¿Ha sido creado el Fuego para alguien más que para mí, mis
compañeros y hermanos de la humanidad y de los genios?”.

 Cuando ‘Atá as-Sulaimi
fue interrogado: “¿Cuál es tu pena?”, dijo: “¡Ay de ti! La muerte está a la
mano, la tumba es mi casa, en el Día de la Resurrección estaré y mi camino
está sobre el puente que cruza el Infierno, y no sé lo que me sucederá”.

 Faddálah ibn Saifi solía
llorar mucho. Un hombre entró a buscarlo cuando estaba llorando y le dijo a
su esposa: “¿Qué es lo que pasa con él?”, y ella dijo: “Dice que quiere
emprender la larga jornada y no tiene las provisiones apropiadas para ello”.

 Una noche al-Hásan se
despertó llorando y perturbó a las otras personas de la casa con su llanto.
Ellos le preguntaron qué le sucedía y dijo: “Recordé un pecado que cometí,
por eso lloro”.

 Se narró que Tamím
ad-Dári (que Allah esté complacido con él) recitó este verso (traducción del
significado): “¿Acaso quienes obran mal piensan que les consideraremos
igual que a quienes creen y obran rectamente, tanto en esta vida como en la
otra? ¡Qué mal que piensan!” (al-Yaazíyah 45:21)
y comenzó a repetirlo y
a llorar hasta la mañana.

 Hudhaifah (que Allah
esté complacido con él) solía llorar intensamente y le dijeron: “¿Por qué
estás llorando?”, respondió: “No sé qué es lo que me espera, si la
complacencia o el enojo divino”.

 Sa’d ibn al-Ajram dijo:
“Estaba caminando con Ibn Mas’ud y pasamos por el herrero, quien había
sacado una pieza de hierro del fuego. Se detuvo, miró el hierro fundido y
lloró”.

 5 – Sintiéndote apenado
por faltar a tus deberes religiosos

 Las lágrimas del
arrepentimiento por la noche apagan la sed y curan la enfermedad, como el
shéij de los mufassirín, Abu Ya’far at-Tabari, dijo en su comentario del
versículo (traducción del significado):

“¿Cómo es que os
sorprendéis de este Mensaje, reís en vez de llorar?” (an-Naym 53:59-60).

 No llores por las
críticas y amenazas de aquellos que desobedecen a Allah, cuando tú eres de
la gente que comete pecados, “Y permanecéis distraídos?” (an-Náym 53:61), no
prestas atención a las lecciones y recordatorios que contiene, y te apartas
de sus versículos”.

 Yami’ al-Baián ‘an
Ta’wíl Aayi al-Qur’án, 27/82.

 6 – Llorar por temor a
tener un mal final.

 Se narró que Ibn ‘Umar
(que Allah esté complacido con él) dijo: “Cuando el Mensajero de Allah (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él) pasó por al-Híyr (el
territorio de la gente de Zamud, pueblo descrito en el Corán), dijo: “No
entren a las moradas de aquellos que fueron injustos consigo mismos, para
que no les suceda lo que a ellos, a menos que estén llorado”. Entonces el
Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
cubrió su cabeza y caminó rápidamente hasta que había dejado el valle”.
Narrado por al-Bujari, 3380; Muslim, 2980.

An-Nawawi incluyó este
reporte en un capítulo titulado “Llorar y sentir temor cuando se pasa por
las tumbas de los malhechores y los lugares donde ellos fueron muertos,
expresar nuestra necesidad de Dios y ser cuidadoso de no descuidar eso”.
Riiadh as-Saalihín, p. 373.

 7 – Escuchar discursos
emotivos y lecturas que conmuevan el corazón

 Se narró que al-‘Irbád
ibn Saaríyah (que Allah esté complacido con él), quien fue uno de lo que
solían llorar, dijo: “El Mensajero de Allah dio un discurso profundamente
emotivo en el que nuestros ojos se cubrieron de lágrimas y nuestros
corazones se conmovieron”. Narrado por at-Tirmidhi, 2676; Abu Dawud, 4607;
Ibn Máyah, 42; clasificado como auténtico por al-Albani.

 Que Allah no ayude y te ayude a ti a hacer lo que Él ama y le complace.