Yo tengo malas actitudes. A veces soy desobediente y desafiante con mi madre, y a menudo la hago enojar. A veces mis modales y actitudes son buenas, pero la mayor parte del tiempo no. ¿Cómo puedo mejorar mi actitud y mis modales? ¿Cuáles son las cosas que me ayudarán a ser más gentil con mis padres y desarrollar una buena actitud? ¿Seré castigado si mi actitud y maneras son malas? ¿O tener una buena actitud es algo bueno, pero no esencial?
 
Cuando mi actitud es buena, siento que estoy presumiendo, y siento que estoy cometiendo idolatría menor (shirk). Entonces, ¿cómo puedo permanecer firme en tener una buena actitud y buenas maneras, pero al mismo tiempo sentir que estoy siendo sincero hacia Dios respecto a eso?


Alabado sea Dios.

En primer lugar, una buena actitud es algo que
tendrá un enorme peso en el balance de las buenas obras en el Día
de la Resurrección, y las mejores personas en actitud serán las
más cercanas al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) en el Día de la
Resurrección.

At-Tirmidi (2321) registró
y clasificó como bueno y aceptable un reporte de Yábir
que el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) dijo: “Entre los más queridos de ustedes para mí y
de aquellos que estarán más cerca de mí en el Día
de la Resurrección, están los mejores en su actitud”. Clasificado
como auténtico por al-Albani en Sahih
at-Tirmidi.

Al-Bujari (6035) y Muslim (2321) registró de ‘Abd
Allah Ibn ‘Amr que el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones
de Allah sean con él) dijo: “El mejor de ustedes es
el mejor en actitud”.

El Imam An-Nawawi (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“Esto es un incentive para tener una buena actitud, y
resalta la virtud de tales personas, porque este es el carácter de los
profetas de Dios, Sus amigos más cercanos.

Hásan al-Básri
dijo:

“La definición de una buena actitud es hacer obras
virtuosas, abstenerse de causar todo daño, y presentarle a la vida un
rostro alegre y bien dispuesto”.

Al-Qadí ‘Iyád dijo: “Significa mezclarse con la gente con una
actitud benevolente y alegre, ser amigable y compasivo con los demás,
ser paciente y tolerante con ellos en tiempos de dificultades, abstenerse de la
arrogancia y de todo maltrato, y evitar la crueldad y el enojo”.

En segundo lugar, desafiar a los padres cuando son
creyentes y no nos están ordenando nada inmoral o ilícito, es un
pecado mayor, y quien cometa ese pecado no prosperará ni en este mundo
ni en el Otro.

El musulmán debe tratar a sus padres con
agradecimiento y benevolencia, y esforzarse en el trato y cuidado hacia ellos
en cada forma posible, evitando siempre enojarse o hacerlos enojar, ir contra
sus intereses o ser desafiantes con ellos.

Consulta las respuestas a las preguntas No.
35533 y 104768.

En tercer lugar, es posible mejorar nuestra actitud y
refinarla, tomando en cuenta lo siguiente:

– Conocer las virtudes de tener una buena actitud y a
recompensa que resulta de eso en este mundo y en el Más Allá.


Conocer las malas consecuencias de tener una mala actitud, y los resultados de
eso en este mundo y en el Más Allá.


Estudiar las biografías del Profeta Muhámmad,
de sus compañeros, y de las primeras generaciones de eruditos piadosos
(que la paz y las bendiciones de Dios sean con todos ellos).

– Evitar el enojo, practicar y ejercitar la paciencia,
intentando deliberadamente desprendernos de nuestra ansiedad.

– Entrenarnos a nosotros mismos en desarrollar una buena
actitud y tratar de acostumbrarnos a ello, siguiendo el precepto de
“simúlalo tan bien hasta que lo seas en verdad”, y sé paciente cuando te
esfuerces en ello, para que tengas el éxito asegurado.

Finalmente, debes invocar a Dios, glorificado y exaltado
sea, y pedirle que te dé una buena actitud y te ayude a lograrla. Una de las
súplicas del Profeta Muhámmad (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él) era:
“Dios nuestro, has hecho buena mi apariencia externa, entonces haz por favor
buena mi actitud también”. Narrado por Áhmad
(24392), clasificado como auténtico por los comentaristas de Al-Musnad, y clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih al-Yami’ (1307).

Si un musulmán se descuida y se comporta mal en
alguna situación, debe apresurarse a disculparse y corregir las cosas, y
tomar la firme decisión de no volver a cometer el mismo error.
Así mejorará cada vez más su actitud.

Cuando el musulmán se esfuerza en mejorar su actitud
haciendo eso para complacer a Dios, glorificado y exaltado sea, buscando
obedecerle y seguir el ejemplo de Su Mensajero (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él), esto es un acto de culto muy
valioso. Entonces es fundamental la intención, debe ser ofrecido a Dios
y realizado para lograr Su complacencia. El musulmán no debe intentar
mejorar su actitud para que la gente lo alabe y esté complacida con él, porque
esto anularía la recompensa de su esfuerzo y entonces sí
sería castigado por Dios por presumir y aparentar lo que no es.

Así como el musulmán debe esforzarse en hacer
con sinceridad todos los actos de culto por Dios solamente, así también
debe esforzarse en hacer lo mismo cuando se esfuerza en mejorar su actitud.
Debe siempre tener en mente los preceptos de Dios, la Rendición de
Cuentas, la Balanza donde se pesarán las buenas y las malas acciones, el
Paraíso y el Infierno, y debe recordar que la gente nunca lo
beneficiará ni perjudicará en nada en absoluto si no es con el
permiso de Dios. Recordar el Más Allá es uno de los medios
más importantes que ayudan a los musulmanes a ser sinceros con Dios,
glorificado y exaltado sea.

En cuarto lugar, las cosas que nos ayudarán a ser
benevolentes con los padres incluyen lo siguiente:

– Conocer los derechos de nuestros padres, recordar
cómo nos criaron, la paciencia y esfuerzo que ello les llevó, las
dificultades que afrontaron para dar a sus hijos un entorno seguro y gentil
donde pudieran crecer con felicidad.

– Conocer los textos islámicos que animan a ser
compasivo con los padres y los que advierten contra ser desafiante con ellos,
comprender las consecuencias de eso y el castigo por ese pecado en este mundo y
en el Más Allá.

– Saber que mostrar consideración y compasión
hacia los padres es uno de los más grandes medios para asegurarnos de
que nuestros hijos sean considerados y compasivos con nosotros, y que
desobedecer y desafiar a los padres es uno de los factores fundamentales que
harán que nuestros hijos sean desobedientes y desafiantes con nosotros.

– Estudiar las biografías del Profeta, de sus compañeros,
y de las primeras generaciones de eruditos musulmanes para conocer cómo
honraban ellos a sus padres y madres.

– Leer libros y ensayos que nos animen y motiven a ser
considerados con nuestros padres y nos disuadan de desafiarlos, y escuchar
lecciones islámicas que hablen acerca de estos tópicos.

– Las buenas palabras, los regalos, mostrar un rostro
alegre y bien dispuesto, ofrecer súplicas por ellos y dedicarles tiempo,
son todas formas de respetar y ser considerados con nuestros padres.

Para más información, por favor consulta la
respuesta a la pregunta No. 101023.

Y Allah sabe más.