Soy un joven musulmán, y a veces digo como expresión “Oh Muhámmad”, o “Oh ‘Ali”, o “Oh mi señor Fulano de tal”. Pero otro musulmán me ha dicho que esto es asociar a otros con Dios. Yo le respondí que yo no asocio a nadie con Dios, y que doy testimonio de que no hay más divinidad que Él, y que ni Muhámmad, ni ‘Ali, ni los shéijs y maestros, son copartícipes de la divinidad de Dios.
He leído un reporte de uno de los compañeros del Profeta aconsejando a otro musulmán cuya pierna se había dormido, y le dijo: “Menciona al más querido entre la gente para ti”. Entonces dijo: “Muhámmad”, y el entumecimiento se le fue.
Y en una de las batallas de los musulmanes, el grito de batalla era “¡Oh, Muhámmad!”. Si hubieran estado cometiendo un pecado por eso, ¿por qué los compañeros no se los prohibieron?
También los hermanos del Profeta José dijeron: “¡Oh, padre nuestro! Pídele el perdón a Dios de nuestros pecados, ciertamente hemos sido pecadores” (José, 12:97). Y no dijeron: “Oh Dios, perdónanos”. Si hubieran estado cometiendo un pecado al hacer eso, entonces, ¿por qué no se les dijo que lo que estaban haciendo estaba mal?
Entonces, ¿estoy cometiendo un acto de idolatría haciendo eso, o no? Si he cometido un pecado, mi pregunta es, ¿perdonará Dios, glorificado y exaltado sea, a quien ha caído en un acto de idolatría?
Alabado sea Dios
En primer lugar,
si un musulmán dice “Oh Muhámmad, Oh ‘Ali”, esto puede entenderse de dos
formas distintas.
1 – Que está
trayendo a su mente, recordando de esta manera, a la persona que menciona,
sin pedirle nada ni invocarla, por ejemplo si alguien simplemente dice “Oh
Muhámmad” y no agrega nada más, o dice “Oh Muhámmad, que la paz y las
bendiciones de Dios sean contigo”, esto no es un acto de idolatría, porque
no implica invocar a la persona mencionada.
El shéij Ibn
Taimíyah (que Allah tenga misericordia de él) dijo:
“Decir “Oh
Muhámmad”, “Oh Profeta de Dios”, y el objetivo es recordar a la persona a la
que se está mencionando, como cuando el orante dice durante la oración “Que
la paz y las bendiciones de Dios sean contigo, Oh Profeta”. Los musulmanes
hacen esto abundantemente, como dirigiéndose a la persona que están
recordando en su mente, aun cuando la persona está ausente y no puede
oírlos”. Fin de la cita de Iqtidá’ as-Sirat al-Mustaquím li Mujaalifat Asjáb
al-Yahím, 2/319.
2 – Puede
entenderse que esta mención implica una invocación, un pedido o expresión de
anhelo y deseo hacia quien es mencionado, como quien dice “Oh, Muhámmad, que
suceda tal cosa”, o quien dice esto cuando está atravesando dificultades y
necesita ayuda, como queriendo implicar “Oh Muhámmad (ayúdanos)”. Ambos
casos implican asociar a otros con Dios y constituyen actos de idolatría,
como se ha señalado en los textos religiosos y el consenso de los eruditos.
Dios dijo
(traducción del significado):
“¿Acaso
hay alguien más inicuo que quien inventa mentiras acerca de Allah o tacha de
mentiras Nuestros preceptos? Éstos alcanzarán [en esta vida] lo que les
estaba predestinado, y cuando se les presenten Nuestros Ángeles les dirán:
¿Dónde están aquellos [ídolos] que invocabais en vez de Allah? Ellos
responderán: Nos han abandonado; y reconocerán haber sido incrédulos” (Al-A’ráf,
7:37).
“[Y
también] No invocar en vez de Allah lo que no puede beneficiarme ni
perjudicarme, porque de hacerlo me contaría entre los inicuos” (Jonás,
10:106).
“Cuando
se embarcan [y son azotados por una tempestad] invocan a Allah con
sinceridad [reconociendo que sólo Él debe ser adorado], pero cuando les
ponemos a salvo llevándoles a tierra, Le atribuyen copartícipes
[nuevamente]” (Al-‘Ankabut, 29:65).
“
[Y se les dirá entonces:] De nada sirve que pidáis auxilio hoy, pues nadie
podrá salvaros de Nuestro castigo” (Al-Mu’minún, 23:117).
Esta es una norma
general, que se aplica a todos los casos en los que alguien invoca a algo o
alguien distinto de Dios, y no hay diferencia en si lo entiende como una
divinidad, como un señor, como un santo o como un objeto con poderes,
bendiciones o propiedades divinas, porque la palabra “iláh” en árabe se
refiere a aquello que es adorado, por lo tanto quien adora algo que no sea
Dios lo ha tomado como divinidad, sin importar cómo lo llame, y aun si lo
niega verbalmente afirmando luego “No hay más divinidad que Dios”. Y hay
muchos otros versos bien claros que hablan de esto.
En la obra Sahih
al-Bujari (4497) se ha narrado que el Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Quien muera invocando a otro que no
sea Dios, ingresará al infierno”.
Los eruditos
registraron un consenso unánime entre los musulmanes de que quien toma
intermediarios entre él y Dios, y los invoca y les pide cosas, ha descreído
del Mensaje revelado a Muhámmad y se convierte en un incrédulo, no importa
si ese intermediario es el Profeta mismo (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) o alguien más.
El shéij Ibn
Taimíyah (que Allah tenga misericordia de él) dijo:
“Quien toma a los
ángeles o los profetas como intermediarios, pone sus esperanzas en ellos y
los invoca, pidiéndoles que le traigan un beneficio o le eviten alguna
desgracia, como por ejemplo pidiéndoles perdón por un pecado o pidiéndoles
que lo guíen, que le alivien una dificultad o algo semejante, es un
incrédulo de acuerdo al Mensaje revelado por Dios, y no irá al Paraíso sino
al Infierno”. Fin de la cita de Maymu’ al-Fatáwa, 1/124.
El consenso
unánime entre los musulmanes acerca de este punto fue registrado y
confirmado por más de un erudito. Ver: Al-Furu’, por Ibn Muflih, 6/165. Al-Insaf,
(10327). Kashsháf al-Qiná’, 6/169. Matálib Uli an-Nuhá, 6/279.
Dice en Kashsháf
al-Qiná’, luego de mencionar este consenso, en un capítulo acerca de las
normas sobre los apóstatas: “Esto es así porque hace lo mismo que hacen los
idólatras, aun cuando ellos dicen: “Los adoramos sólo para que nos acerquen
a Dios”. Fin de la cita.
En tercer lugar,
no hay nada en el Sagrado Corán ni en la Tradición Profética que pueda
indicar o significar que este tipo de idolatría mencionada en tu pregunta
sea permisible, ni tampoco que sea promocionada o incentivada. ¿Cómo podría
algo que Dios describió como idolatría, incredulidad, y la más grande de las
injusticias, sea descripto como permisible en alguno de los textos
revelados?
El reporte que
mencionas sobre el entumecimiento de los pies no tiene una cadena de
transmisión buena, por lo tanto no es auténtico. Aun si fuera auténtico, no
hay evidencias para sostener ese argumento, porque lo allí mencionado cae
bajo la denominación de recordar a una persona, como se afirma claramente en
el reporte y como hemos explicado arriba, y no implica buscar la ayuda de la
persona mencionada en tiempos de dificultades.
Este reporte ha
sido discutido previamente en la respuesta a la pregunta No.
162967.
En cuarto lugar,
el lema “¡Oh Muhámmad!”, “¡Ohhh Muhámmad!”, que has citado como siendo usado
por los compañeros durante las batallas, no figura mencionado en ningún
reporte auténtico, como veremos abajo. Pero aún si asumiéramos que figurara
en un reporte auténtico tal como lo has relatado, tampoco caería bajo la
denominación de buscar la ayuda del Profeta (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) o pedirle algo, eso queda bastante claro en el
significado evidente del contexto. Más bien caería bajo la denominación de
un lamento, o de una expresión de coraje. Es como si los musulmanes en
batalla, al decir esto, se estuvieran animando unos a otros a luchar,
expresando su pena por lo que le estaba sucediendo al Profeta Muhámmad (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él), a su comunidad y su
religión, como cuando alguien dice “(Esto es) ¡Por el Islam!”.
Esto puede ser
expresado en árabe con las partículas “wa” o “iá”, la última de las cuales
es un vocativo (usualmente traducido como “Oh”), y por consiguiente
utilizado para invocar, y no hay espacio para la ambigüedad o la confusión,
como señaló Ibn Málik en su poema Al-Alfíyah.
Al-Ashmuni
escribió: “La partícula “wa” en árabe es usada por quien expresa pena o
dolor. También puede ser usada para expresar una lamentación, por ejemplo
una madre palestina que exclama “¡Wa, wáladah!” (“¡Oh, mi niño!”), o alguien
que le duele mucho la cabeza y dice “Wa, ra’sah” (Ay, mi cabeza). También
puede decirse en estos casos “¡Iá, wáladah!”, o “¡Iá, ra’sah!, usando la
partícula “iá” en lugar de “wa”. Pero si usar la partícula “iá” da lugar a
una ambigüedad en el significado, entonces no debe usarse, debe ser evitada.
En otras palabras, esta partícula en vocativo sólo se usa en expresiones de
lamento cuando no hay riesgo de confusión. Si hay riesgo de confusión,
entonces debe usarse en su lugar la partícula “wa”. Fin de la cita de Shárh
al-Ashmuni ‘ala Alfiyat Ibn Málik, 1/233.
Esta categoría
incluye las palabras de Fátima cuando el Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) fallecía. Según un reporte ella habría
dicho: “Iá, ábatah” (¡Oh, mi padre!), y según otro reporte habría dicho “Wa,
ábatah”.
Al-Bujari registró
que Anas dijo:
“Cuando la
enfermedad del Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él) se puso severa, tenía estremecimientos de dolor, Fátima (que Dios
esté complacido con ella) dijo: “¡Ay, mi padre está sufriendo!”. Entonces él
le dijo: “Tu padre no sufrirá más después de este día”. Y cuando falleció,
ella dijo: “¡Ay, mi padre, ha respondido la llamada de su Señor! ¡Ay, mi
padre, cuya morada está en el Paraíso! ¡Ay, mi padre, a (el ángel) Gabriel
le anunciamos las noticias de su muerte!”.
Cuando fue
enterrado, Fátima (la paz sea con él) dijo: “Oh, Anas, ¿cómo puedes soportar
echar tierra sobre el Mensajero de Dios?”.
De acuerdo a otro
reporte registrado por Ibn Máyah (1630), ella dijo: “Oh, mi padre (wa ábatah),
a Gabriel anunciamos su muerte. Oh, mi padre, cuán cerca está él de Dios
ahora. Oh, mi padre, el Paraíso es su morada. Oh, mi padre, él ha respondido
la llamada de su Señor”.
Todo esto cae bajo
la denominación de lamentaciones, no de pedir ayuda de ninguna índole.
Al-Háfiz Ibn Háyar
dijo: “Cuando ella dijo: “Iá ábatah” (Oh, padre), es como si hubiera dicho
“Iá abi” (traducible como “Oh, padre mío”). Pero la elongación del sonido
representada por la letra álif extra implica una lamentación, y la letra
“ha” señala el final de la palabra”. Fin de la cita de Fáth al-Bári, 8/149.
Sin embargo,
debemos señalar que el lema de batalla mencionado no se ha probado en los
reportes auténticos.
El shéij Sálih Aal
ash-Shéij (que Dios lo proteja) dijo, respondiendo a quien decía que Al-Háfiz
Ibn Kazír había mencionado que el lema de los musulmanes en la batalla de
Al-Iamámah era “Muhámmadah”:
“Ibn Kazír (que
Allah tenga misericordia de él) citó eso en un largo reporte acerca de la
campaña militar, y algunas de las redacciones de los contadores de historias
fueron incorporadas por él al reporte. Este lema fue narrado por Ibn Yarír
en Taríj al-Umam wa al-Muluk (3/293), quien dijo: “As-Sirri me escribió un
reporte de Shu’aib, tomado de Saif, tomado de Ad-Dahhák Ibn Yarbu’, de su
padre, de uno de los hombres de la tribu de Suhaim…” y mencionó una historia
que incluía este lema.
Sin embargo, la
cadena de transmisión es problemática, y no creo que las normas del Islam
relativas al credo o la jurisprudencia puedan tomarse de los libros
generales de historia. Estas historias son narradas con el propósito de
aprender de ellas, y deben ser creídas en términos generales pero no en los
detalles. Áhmad Ibn Hánbal dijo: “Hay tres para las que no hay prueba
definitiva”, y mencionó los reportes acerca de campañas militares.
Esta cadena de
transmisión tiene tres problemas:
1 – Saif es el
hijo de ‘Umar, el autor de Al-Futuh y Ar-Riddah. Él transmitió reportes de
varios narradores desconocidos.
Ad-Dahabi dijo en
Mizán al-I’tidal (2/255): “Muyayín transmitió de Yahia: “Los reportes de
Saif no valen un centavo”. Abu Dawud dijo: “No tienen valor”. Abu Hátim
dijo: “Él debe ser desestimado”. Ibn Hibbán dijo: “Él fue acusado de
herejía”. Ibn ‘Adiyy dijo: “La mayor parte de sus reportes son extraños”.
Fin de la cita.
2 – Ad-Dahhák Ibn
Yarbú’ transmitió que Al-Azdi dijo: “Su reporte no es sólido”. Él es uno de
los narradores desconocidos de quienes solamente Saif transmitió.
3 – El estatus
desconocido de Yarbú’ y de Suhaimi.
Cada uno de estos
problemas en sí mismo haría débil al reporte, entonces ¿qué decir sobre lo
que fue narrado por Saif Ibn ‘Umar? Le pedimos a Dios que nos guarde sanos y
salvos.
No hay nada extraño con que Ibn Yarir narrara historias
extraídas de reportes débiles, muchos historiadores después de él las
transmitieron. Ibn Yarir (que Allah tenga misericordia de él) dijo en la
introducción para su libro Tarij Al-Umam wa al-Muluk (1/8): “Cualquiera de
los reportes que mencionamos en este libro, sobre historias del pasado que
el lector puede encontrar extrañas o reprensibles porque no puede encontrar
ninguna forma de verificar su validez o no tienen sentido para él, debería
comprender que no es por culpa nuestra. Más bien, es a causa de algunos
entre quienes nos lo transmitieron.
Aquí
sólo transmitimos esas historias tal como nos llegaron”. Fin de la cita de
Hadihi Mafahimuna, por el shéij Sálih Aal ash-Shéij, pág. 52.
En
cuarto lugar, Dios, glorificado y exaltado sea, nos dijo acerca de los
hermanos de José (traducción del significado):
“Dijeron:
¡Oh, padre! Pide a Allah el perdón de nuestros pecados; ciertamente hemos
sido pecadores. 98. Respondió: Pediré a mi Señor que os perdone; ciertamente
Él es Absolvedor, Misericordioso” (José, 12:97-98).
Esto cae bajo la
denominación de pedir una súplica (el du’á’) de quien está vivo y es capaz
de ofrecer la súplica, y no hay nada de malo con esto de acuerdo al consenso
de los eruditos.
Sus palabras «Pide
perdón» significan “pide perdón por nosotros”. No dijeron «Perdónanos», como
piensas.
Varios textos
indican que es permisible pedir a alguien más que ofrezca una súplica, como
el extenso reporte de Uwais al-Qarni según el cual el Profeta Muhámmad (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él) le dijo a ‘Umar: «Si puedes
pedirle que rece para tu perdón, entonces hazlo». Entonces él fue a ver a
Uwais y le dijo: “Reza por que Dios me perdone”. Registrado por Muslim
(2542).
An-Nawawi (que
Allah tenga misericordia de él) dijo: “El capítulo en que se recomienda
pedir a las personas virtuosas que ofrezcan la súplica por uno, aun cuando
el que está pidiendo es mejor que la persona que quien se lo pide, y sobre
la súplica en lugares especiales:
“Debe entenderse
que los reportes que hablan de esto son demasiados para ser contados, y es
una cuestión en que hay consenso general entre los eruditos”. Fin de la cita
de Al-Adkaar (pág. 643).
Para resumir lo antedicho, el principio básico respecto del
asunto de una persona diciendo “Iá Muhámmad (Oh, Muhámmad)” es que es
permisible, siempre que no involucre ningún pedido hacia él, ya sea
explícitamente o implícitamente, porque eso constituiría un acto de
idolatría.
No
obstante, nuestro consejo para ti es evitar esta expresión, por dos
razones:
1 –
Esto puede hacer que los musulmanes más instruidos en la religión tengan una
mala opinión de ti, y que piensen que le pides a alguien aparte de Dios.
2 –
Puedes acostumbrarte a decir esta expresión y descubrirte un día diciéndola
cuando estás necesitado de ayuda. Por lo tanto deberías acostumbrarte a
decir “Iá Alláh (Oh, Dios)”, “Iá Hayyu (Oh, Eterno)”, “Iá Qaiúm (Oh,
Autosuficiente)”, “Iá Dha al-Yaláli wa al-Ikrám (Oh, Poseedor de Majestad y
la Gloria)”. No hay nada mejor para un siervo que pedirle a su Señor y
humillarse ante Él, acudiendo a Él en todas las circunstancias.
En
quinto lugar, si una persona cae en la idolatría y se arrepiente, Dios
aceptará su arrepentimiento.
Dios,
glorificado y exaltado sea, dijo (traducción del significado):
“Aquellos
que no invocan a nada ni a nadie junto con Dios, no matan nada que Dios haya
prohibido matar salvo con justo derecho, y no cometen fornicación ni
adulterio. Y [sabed que] quienes cometan esto recibirán un terrible castigo.
69. El Día de la Resurrección se les atormentará incesantemente, y
permanecerán en el castigo despreciados, 70. Salvo quienes se arrepientan,
crean, y obren correctamente. A éstos, Dios les perdonará sus pecados y en
su lugar les registrará buenas obras. Y Dios es Absolvedor, Misericordioso”
(Al-Furqán, 25:68-70).
Y
Allah sabe más.
