¿Qué dificultades implica realizar la peregrinación?
Alabado sea Dios
Las dificultades o requisitos previos
podrían resumirse de la siguiente forma:
1 – Obtener la visa, porque hay un gran
número de peregrinos y un cupo limitado de visas para hacer la
peregrinación.
2 – La circunvalación alrededor del Templo
cuando hay mucha gente, especialmente en la Piedra Negra. Por eso la gente
no debe empujar para acercarse o besar la Piedra Negra, porque esto puede
hacer que el daño resultante de esta acción sea mayor que cualquier
beneficio que pueda traer.
Igualmente, el musulmán debe escoger un momento apropiado para hacer la
circunvalación al Templo, cuando haya menos gente y pueda realizar los actos
de culto de la manera requerida.
Los eruditos han emitido dictámenes legales
señalando que es permisible hacer la circunvalación al Templo en los pisos
superiores de la Mezquita Sagrada (la que rodea el Templo en La Meca),
aunque esto es algo más difícil, porque implica más distancia, pero es más
apropiado para realizar los actos de culto porque de esta manera los
musulmanes pueden evitar empujarse y estar más a salvo de accidentes.
3 – Sobre hacer el recorrido ritual entre las
colinas de Safa y Marwah, puede decirse algo similar que sobre la
circunvalación al Templo, aunque el lugar es más pequeño que el de la
explanada del Templo. El musulmán puede hacer este recorrido en el piso
superior para evitar la muchedumbre de la planta baja.
4 – Quedarse en ‘Arafah, donde todos los
peregrinos se reúnen en un momento y un mismo lugar, y luego todos se mueven
al mismo tiempo. Aquí es donde la mayoría de la gente experimenta
dificultades, ya sea cuando intentan moverse o quedarse en un lugar.
5 – Mudzálifah. Las dificultades parten de la
ausencia de los servicios que están disponibles en otros lugares, el más
importante de los cuales sería el acceso a los baños. Por eso a los
peregrinos se les avisa de comer y beber poco en ‘Arafah y Mudzálifah y
durante los días de la peregrinación en general, para que no se vean
forzados a interrumpir los rituales y atiborrar los baños.
6 – Apedrear a los monolitos de Al-Yamarat,
que simbolizan a los demonios y las tentaciones que debieron superar los
profetas. Esta es la parte más difícil en lo que respecta a enfrentarse a
las muchedumbres, pues en esta época la ignorancia de mucha gente se hace
manifiesta cuando hacen cosas como empujar a sus hermanos musulmanes o
lanzar grandes piedras desde la distancia hiriendo a sus hermanos
musulmanes, algunos inclusive arrojan zapatos o palos.
Por eso aconsejamos a los peregrinos evitar
las horas pico en que se reúnen las muchedumbres de peregrinos, que es antes
del mediodía del primer día de la Festividad y la hora de la oración del
mediodía en los otros días de Tashríq, los tres días siguientes a la
Festividad, para de esta forma lanzar los guijarros por la noche cuando hay
menos gente, y rememorar a Dios calmadamente.
Los eruditos han emitido dictámenes legales
afirmando que el tiempo para lanzar los guijarros en Al-Yamarat dura desde
después de que el Sol atravesó el meridiano, que es cuando comienza la
oración del mediodía, hasta la aurora, así que no hay necesidad de acudir en
ese momento en que se reúne la mayoría de la gente para encontrarse con
estas dificultades, sino que es mejor acudir a realizarlo en un momento en
que el peregrino pueda concentrarse apropiadamente en el acto de culto que
está realizando.
7 – En la Circunvalación de Despedida, cuando
los peregrinos intentan irse temprano para volver con sus familias, y
entonces la mayoría se reúnen en el mismo momento, lo cual les trae grandes
dificultades a todos ellos, ya sea que estén yendo al Templo, haciendo la
circunvalación o tratando de irse de La Meca.
Por eso aconsejamos a los peregrinos demorar
este ritual hasta el tercer día de Tashríq, y no apresurarse. Pueden ganar
una recompensa mayor que aquellos que se apresuran, y evitarán las intensas
muchedumbres en la Circunvalación de Despedida.
Este sería el resumen de las dificultades que
los peregrinos encuentran al realizar la peregrinación mayor, que se realiza
en el mes de Dul Híyyah. La sabiduría de Dios ha hecho que estos rituales
deban realizarse en una tierra donde hay poca vegetación y hace mucho calor,
probablemente porque de ese modo se puede distinguir más fácilmente quién de
Sus servidores es sincero y responde la llamada, y quién no, porque nadie
atravesaría estas dificultades si no tuviera una firme intención de adorar a
Dios.
Debemos tomar conciencia que estas
dificultades no impiden a los musulmanes realizar los actos de culto que
Dios nos ha encomendado en Su Libro y a través del ejemplo del Profeta
Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). El Profeta
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) nos ha dicho que la
recompensa será inconmensurable, y proporcional al grado de dificultad que
experimentemos. Cuanto más difícil sea para nosotros realizar la
peregrinación, mayor será la recompensa.
Se ha narrado que la Madre de los Creyentes
(que Dios esté complacido con ella) dijo: “Le dije: “Oh, Mensajero de Dios,
la gente volverá habiendo hecho dos peregrinaciones (la peregrinación mayor
y menor), mientras que yo volveré habiendo hecho sólo una (la peregrinación
mayor, porque había llegado su período menstrual)”. Él me respondió:
“Espera, y cuando alcances la pureza ritual, ve a At-Tan’ím e ingresa a la
consagración ritual desde allí, y encuéntranos en tal y tal lugar. Y la
recompensa será de acuerdo a las dificultades que experimentes”. Narrado por
al-Bujari, 1695; Muslim, 1211.
An-Nawawi dijo:
“La frase “…la recompensa será de acuerdo a
las dificultades que experimentes” indica claramente que la virtud y
recompensa de un acto de culto se incrementa proporcionalmente con las
dificultades y el esfuerzo necesario para llevarlo a cabo. Y lo que
significa aquí dificultades es cualquier tipo de dificultad o gasto que no
sea censurable ni esté más allá de los límites aceptables de la ley
islámica”. Fin de la cita de Shárh Muslim, 8/152-153.
Al-Háfiz Ibn Háyar comentó estas palabras
diciendo:
“Esto es indudablemente correcto, pero no
siempre es el caso. Algunos actos de culto pueden ser más fáciles que otros
pero tener un estatus y recompensa mayores que otros actos de culto que
requieren más esfuerzo, por ejemplo pasar la Noche del Decreto en oración en
comparación con otras noches de Ramadán, o a causa del lugar donde son
realizados, como por ejemplo dos módulos de oración en la Mezquita Sagrada
en comparación con muchos módulos en otras partes, o actos de culto que
requieren un gasto financiero, como gastar en la causa de Dios, en cuyo caso
hay gastos con mayor recompensa que otros. O actos de culto que requieren
esfuerzo físico como las oraciones obligatorias, en comparación con las
oraciones voluntarias, aun cuando las oraciones voluntarias sean mayores en
número y se recite más el Corán en ellas. O un dirham de la caridad
obligatoria en comparación con muchos dirhams gastados en caridades
voluntarias.
Esto fue señalado por Al-‘Izz Ibn ‘Abd
es-Salam en Al-Qawá’id, cuando dijo: “La oración fue el deleite del Profeta
Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), pero es
difícil para otros. Pero la oración de los demás, aún cuando era más
difícil, no puede igualarse en recompensa y virtud a las oraciones del
Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Y Dios
sabe mejor”. Fáth al-Bari, 3/611.
Y Allah sabe más.
