Soy la cabeza de mi familia y ahora que está llegando Ramadán quisiera su consejo sobre cómo debo cuidar a mi familia y enseñarle durante este bendito mes.

Alabado sea Dios

Es una gran bendición de Dios tener la posibilidad de ayunar
en Ramadán y pasar las noches en oración. Es un mes en el cual las buenas
obras se multiplican y los ayunantes son elevados en estatus espiritual, y
también cuando Dios libra a muchas personas del Fuego del Infierno. Por eso
los musulmanes debemos esforzarnos en aprovechar este mes y todas las
bondades que trae; debemos apresurarnos a adorar a Dios mientras la vida y
la salud nos lo permiten. ¿Cuántos musulmanes se ven privados de esa
posibilidad a causa de la enfermedad, las dificultades, la muerte o el
extravío? 

El musulmán tiene también el deber de educar y criar
correctamente a sus hijos, de enseñarles toda clase de cosas buenas y
familiarizarlos con los desafíos que la vida les traerá, porque los niños
aprenderán del ejemplo de sus padres y los imitarán. 

Durante estos días benditos, el padre y la madre jugarán un
rol fundamental, y nosotros podemos ofrecer a los padres musulmanes los
siguientes consejos: 

1 – Familiarizar a los niños con el ayuno y enseñarles a
ayunar. 

2 – Recordarles lo que significa realmente el ayuno, y que no
significa solamente abandonar la comida y la bebida, sino alcanzar la piedad
y el perdón de los pecados. 

Se narró de Abu Hurairah que el Mensajero de Dios (que la paz
y las bendiciones de Allah sean con él) subió al púlpito y dijo: “Amín,
amín, amín”. Le preguntaron: “Oh, Mensajero de Dios, ¿qué significa eso?”.
Respondió: “Gabriel me ha dicho: “Que Dios le refriegue la nariz en el
polvo, a quien llegue Ramadán y sus pecados no le sean perdonados”, y yo
dije “Amín”. Luego dijo: “Que Dios le refriegue la nariz en el polvo, a
quien vive para ver a sus padres envejecer, a uno o ambos, pero no ingresa
al Paraíso”, y yo le respondí: “Amín”. Luego dijo: “Que Dios le refriegue la
nariz en el polvo, a aquel en cuya presencia tú eres mencionado y no te
bendice”. Y yo respondí: “Amín”. Narrado por Ibn Juzaimah, 1888; At-Tirmidi,
7444; Ibn Hibbán, 908. Ver Sahih al-Yámi’, 3501. 

3 – Enseñarles las buenas conductas al comer y al beber, como
comer con la mano derecha y de lo que está frente a ellos; recordarles que
los excesos están prohibidos y que son perjudiciales para el organismo.

4 – No dejar que pasen demasiado tiempo comiendo y se pierdan
la oración del ocaso en congregación. 

5 – Recordarles la situación de los pobres y necesitados que
no pueden encontrar alimento ni agua potable para calmar su sed y su hambre;
recordarles la situación de aquellos que han emigrado por la causa de Dios y
han atravesado toda clase de dificultades, en diversas partes del planeta. 

6 – Estas reuniones ofrecen una oportunidad para reunir a los
parientes y mantener los lazos de parentesco. Esta costumbre todavía existe
en muchos países, y es una gran oportunidad para reconciliarse y enmendar
las relaciones. 

7 – Ayudar a la madre a preparar la comida, a limpiar y a
hacer los preparativos. 

8 – Recordarles rezar por la noche la oración del Tarawih, y
prepararse para ella no comiendo demasiado, y estar listos a tiempo para
realizar la oración en la mezquita. 

9 – Con respecto al refrigerio de la madrugada, los padres
deben recordarle a la familia la enorme bendición que hay en él, y cómo nos
fortalece para soportar las horas de ayuno. 

10 – Permitirse el tiempo suficiente antes de la oración del
alba para que aquellos que no han rezado la oración impar puedan hacerlo, y
para que quienes han demorado sus oraciones hasta el final de la noche
puedan rezar, para que cada musulmán suplique a Dios por aquello que espera,
necesita o desea. 

11 – Rezar a tiempo la oración del alba en congregación en la
mezquita, para aquellos para quienes es obligatorio. Hay muchos musulmanes
que se levantan por la noche a comer el refrigerio de la madrugada, y luego
vuelven a la cama y descuidan la oración del alba.

12 – La práctica del Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) en los últimos diez días de Ramadán fue
levantarse a rezar por la noche y despertar a su familia. Esto indica que la
familia debe aprovechar estos últimos diez días para adorar a Dios,
glorificado y exaltado sea. Entonces los padres deben despertar a los hijos
y realizar este maravilloso acto de culto que los acercará a Dios. 

13 – Puede haber niños en la casa a los que sea recomendable
enseñar a ayunar, por lo tanto el padre puede despertarlos para que se
levanten a comer el refrigerio de la madrugada y animarlos a ayunar durante
el día ofreciéndoles alguna recompensa para quien ayune el mes entero, o la
mitad de él, etc. 

Se narró que Ar-Rubayi’ bint Mu’áwwid ibn ‘Afrá’ (que Dios
esté complacido con ella) dijo: “En la mañana de ‘Ashurá’, el Mensajero de
Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) envió un mensaje a
los caseríos de los Asistentes de la ciudad de Medina, diciéndoles: “Quien
comience el día ayunando, que complete su ayuno, y quien haya comenzado sin
ayunar, que ayune por el resto del día”. 

Luego de eso, solíamos ayunar este día, e hicimos que
nuestros niños ayunaran también, incluso los pequeños. Hacíamos juguetes de
lana para ellos, y si lloraban pidiendo comida, les dábamos un juguete para
entretenerlos hasta que rompiéramos el ayuno”. Narrado por al-Bujari (1859)
y Muslim (1136). 

An-Nawawi dijo:

“Este reporte muestra que debemos entrenar a los niños para
que realicen los actos de culto y se familiaricen con ellos, pero que no son
obligatorios para ellos. Al-Qádi dijo: “Se narró de ‘Urwah que cuando eran
capaces de ayunar, se volvía obligatorio para ellos. Esto es un error, y
está demostrado en los reportes auténticos: “La pluma se ha levantado para
tres: el niño, hasta que alcanza la pubertad…”. Y Allah sabe más”. Shárh
Muslim, 8/14. 

14 – Si es posible, el padre y la madre pueden llevar a la
familia a realizar la peregrinación menor en Ramadán, pues esto es algo que
los beneficiará en el Más Allá, a ellos y a sus familias, porque la
peregrinación menor durante Ramadán tiene la misma recompensa que la
peregrinación mayor. Es mejor hacerla a principios de Ramadán, así se evitan
las muchedumbres. 

15 – El marido no debe sobrecargar a su esposa exigiéndole
que prepare comidas y dulces en exceso. Muchos musulmanes se exceden en
esto, y eso va en detrimento de la bendición de este mes y contra las
razones del ayuno, que son sensibilizar el corazón y alcanzar la piedad. 

16 – El mes de Ramadán es el mes del Corán, por lo tanto le
sugerimos a cada familia reunirse a leer el Corán. El padre debe enseñarle a
su familia a recitar el Corán y ayudarles a entender el significado de los
versos. En la misma reunión pueden leer también algún libro sobre las normas
y conductas apropiadas durante el ayuno. Dios les ha permitido a muchos
eruditos y buscadores de conocimiento escribir muchos libros que pueden ser
útiles para enseñar durante Ramadán. Se puede dividir un libro en treinta
partes, y así leer un treintavo cada día del mes. 

17 – Se debe incentivar a la familia a preocuparse por el
pobre y el necesitado, y gastar en ellos. 

Se narró que Ibn ‘Abbás dijo: “El Mensajero de Dios (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él) era el más generoso entre la
gente, y era más generoso aún durante Ramadán, cuando el Arcángel Gabriel lo
visitaba. Se reunía con él cada noche y repasaban juntos el Corán. El
Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) era
más generoso que el viento cuando sopla”. Narrado por al-Bujari, 6; Muslim,
2308. 

18 – Los padres deben evitar que los niños permanezcan
innecesariamente despiertos hasta tarde, pasando el tiempo en actividades de
ocio. Porque los pecados causados por el descuido son más graves durante
este mes, ya sea durante el día o durante la noche.

19 – La familia debe buscar el reunirse con Dios en el
Paraíso, y la gran felicidad de reencontrarse bajo la sombra de Su trono.
Estas reuniones benditas en este mundo para obedecer a Dios buscando el
conocimiento de la religión, ayunando y rezando, son sólo algunos de los
medios que nos permitirán alcanzar la felicidad.