Yo quisiera saber qué es lo que se conoce como taqíyah y quiénes lo practican. En su artículo No. 101373 usted afirmó que es un término particular de los duodecimanos, y que ellos son los únicos que lo practican. Pero yo discutí también con algunos musulmanes que afirman que los musulmanes sunnitas u ortodoxos también lo practican. ¿Esto es verdad?

Alabado sea Dios

En primer lugar, lo que se conoce como taqíyah es una actitud
de disimulo o diplomacia practicada por la escuela duodecimana, que es la
más extendida en Irán. Los musulmanes ortodoxos o sunnitas diferimos de ello
en esto, porque consideramos que es una actitud ajena a la revelación
original del Islam.

La taqíyah suele definirse como hacer una presentación o
exhibición externa de nuestra actitud religiosa y creencias que difiere con
lo que verdaderamente creemos, lo que podría entenderse como una forma de
mentira o engaño, y es completamente ajena a las creencias del Islam
ortodoxo.

De acuerdo al Islam ortodoxo, la mentira y el engaño son
cualidades de los hipócritas. Según dijo el Profeta Muhámmad (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él), una persona persiste en mentir y
engañar hasta que es registrado por Dios como un mentiroso, es decir no
alguien que ha cometido este pecado ocasionalmente, sino alguien a quien
puede definirse según esta característica. Por lo tanto, qué podría pensarse
de quien considera el engaño como un principio religioso.

El Islam ortodoxo está basado en la sinceridad y la
honestidad, y el engaño no es parte de esta religión, alabado Sea Dios.

El shéij Ibn Taimíyah dijo:

“Entre la secta duodecimana hay gente profundamente ignorante
de la evidencia textual islámica y racional. Consideran la taqíyah como un
principio religioso y le atribuyen a la familia del Profeta (que Dios esté
complacido con ellos), en una magnitud sólo conocida por Dios. Ellos narran
que el imam Ya’far as-Sadiq habría dicho: “La taqíyah es mi religión y la
religión de mis ancestros”.

Sin embargo, la taqíyah es uno de los signos de la
hipocresía. Y decir verbalmente aquello en lo que no se cree es una clara
forma de hipocresía”. Fin de la cita de Maymu’ al-Fatáwa, 13/263.

Él también dijo en Minhách as-Sunnah an-Nabawíyah (1/30):

“Entre los duodecimanos están ampliamente difundidas las
innovaciones. Pero ocultan esto cuando dicen ‘nuestra religión es la
taqíyah’. Esto significa que dicen verbalmente algo en lo que no creen, y
esto es una forma de mentira o hipocresía. Sin embargo ellos se consideran a
sí mismos los únicos que están en el camino correcto, exceptuando a los
demás musulmanes. Algunos de los primeros musulmanes y compañeros del
Profeta fueron descriptos por ellos como apóstatas e hipócritas, cuando
ellos merecen más esta descripción. Quizás no haya en nuestro tiempo en la
comunidad musulmana gente que pueda ser descripta de esa forma tanto como
ellos, ni hay en ningún otro grupo tantos con esas características como
entre ellos”. Fin de la cita.

Dice en Al-Mawsu’ah al-Muyásarah (1/54) donde se discuten las
creencias básicas de los duodecimanos:

“La taqíyah ellos la consideran como un principio importante
en su religión, y si alguien entre ellos no la practica lo consideran una
falta como no rezar. Ellos la consideran una obligación hasta que aparezca
el ‘imam oculto’, y quien se abstenga de ella hasta ese momento se considera
como que está fuera de los límites de su religión”. Fin de la cita.

El Dr. Násir Ibn ‘Abdullah al-Qáfari dijo:

“La taqíyah significa ocultar nuestras verdaderas creencias
de aquellos que no están de acuerdo con nosotros, es decir en este caso, con
los musulmanes ortodoxos (Ahl as-Sunnah wa al-Yama’ah) como es usual. En
otras palabras, significa hacer una exhibición externa de nuestro compromiso
religioso para que los demás crean que es verdad, cuando en realidad no lo
es, y se sostienen creencias diferentes. Por eso algunos musulmanes sunnitas
u ortodoxos consideran esto como uno de los peores tipos de hipocresía. Los
hipócritas creen usualmente que lo que ocultan es falso, y simulan ser
musulmanes por temor. Pero en el caso de esta gente, ellos creen que lo que
ocultan es cierto, y que el camino que están siguiendo es el verdadero
camino de los mensajeros y de los imames”. Fin de la cita de Usul Madhab
al-Imamíyah, 2/805.

En segundo lugar, el disimulo o taqíyah como idea o concepto,
aplicado a circunstancias extremas en las que se teme por la propia vida o
la integridad física es un concepto conocido entre los musulmanes ortodoxos,
pero difiere del concepto que tienen los duodecimanos de él. De acuerdo al
Islam ortodoxo, disimular nuestras creencias es algo que sólo se hace
permisible en circunstancias extraordinarias, cuando uno no tiene ninguna
otra opción.

Ibn al-Qayím (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“La taqíyah significa decir algo contrario a lo que uno cree
por temor a lo que pueda suceder si uno revela sus verdaderas creencias”.
Fin de la cita de Ahkám Ahl ad-Dhímmah, 2/1038.

La evidencia de que esto es permisible es el verso en el que
Dios dijo (traducción del significado):

Que los creyentes no tomen a los incrédulos como aliados
en lugar de los creyentes. Quien así lo hiciere no tendrá nada que ver con
la religión de Allah, a menos que lo hagáis para preveniros de ellos. Allah
os exhorta a que Le temáis, porque ante Él compareceréis
” (Aal ‘Imrán,
3:28).

Las palabras “… excepto si temen algún peligro”, significa
casos de extrema necesidad o urgencia, en los que uno teme que haya
posibilidades reales de un atentado contra la vida, contra la integridad
física, el honor, las propiedades o la familia. En este caso es permisible
para el musulmán disimular lo que sea que pueda traerle problemas mediante
esta actitud conocida como taqíyah, aparentando algo que uno no es, o
cambiando su conducta externa, sin cambiar lo que uno en verdad cree y
piensa en su fuero interno. Por ejemplo, Al-Bujari narró que Abu ad-Dardá’
dijo: “Les sonreímos en la cara a esta gente cuando en realidad nuestros
corazones les maldicen”. Fin de la cita del Tafsir Ibn Kázir, 2/30.

Dice en Al-Mawsu’ah al Fiqhíyah, 13/186-187:

“El punto de vista de la mayoría de los eruditos ortodoxos
con respecto a la taqíyah o disimulo es que se trata de algo reprobable, y
que sólo es permisible en casos de extrema necesidad. Al-Qurtubí dijo: “La
taqíyah no es permisible para los musulmanes a menos que se tema a la muerte
o a la tortura, y no hay ningún reporte contrario a esto tanto como sabemos,
excepto lo que se ha reportado de Mu’adh Ibn Yabal, entre los compañeros del
Profeta, y de Muyáhid, entre la generación posterior”. Fin de la cita.

De acuerdo al Islam ortodoxo, para que el disimulo sea
permisible debe existir una amenaza real y creíble, y el musulmán no debe
tener ningún otro recurso para salvar su vida o sus derechos excepto
disimular su naturaleza interna y sus verdaderas creencias. Está también
estipulado que el peligro debe ser un peligro extremo, no una mera
represalia o desaprobación. Quienes piensen en recurrir al disimulo también
deben tener en cuenta que si tienen cualquier otra opción que no implique
cometer un acto prohibido, entonces deben escoger esa, y deben notar que
consentirse este recurso al punto de vulnerar sinceramente la propia
condición interna o las propias creencias, es un peligro mayor que la muerte
y es algo prohibido. El principio básico acerca de esto es lo que Dios,
glorificado y exaltado sea, dijo acerca de quien se ve forzado por un caso
de necesidad (traducción del significado):

Y quien [en caso extremo por hambre] se vea forzado [a
ingerir algo de lo vedado] pero sin intención de pecar o excederse, que sepa
que tu Señor es Absolvedor, Misericordioso
” (Al-Anaám, 6:145).

Dios se refirió también al disimulo o taqíyah cuando dijo
(traducción del significado):

Que los creyentes no tomen a los incrédulos como aliados
en lugar de los creyentes. Quien así lo hiciere no tendrá nada que ver con
la religión de Allah, a menos que lo hagáis para preveniros de ellos. Allah
os exhorta a que Le temáis, porque ante Él compareceréis
” (Al-‘Imrán,
3:28).

Aquí, Dios nos advierte contra Su castigo, para que quien
recurre a esta actitud contraria a la honestidad no se sienta tentado a
persistir en ella. También debe prestar atención a la intención con que
realiza este acto; su intención debe ser correcta, que en este caso es hacer
algo desagradable ante la mera necesidad de salvar algún derecho esencial.
El musulmán debe saber que lo que está haciendo es algo que Dios ha
prohibido en circunstancias regulares, pero que en ese caso particular Dios
se lo ha permitido para aliviarle de una dificultad. Por lo tanto, si lo
hace no debe abusar ni tomarse el asunto a la ligera, ni pensar que no hay
nada de malo con esta actitud, porque si así fuera estaría cometiendo un
grave pecado.

Ver Al-Mawsu’ah al-Fiqhíyah, 191-200.

El Dr. Násir al-Qafári dijo:

“En el Islam, las personas que disimulan alguna creencia o
conocimiento suelen hacerlo con el enemigo. Dios dijo (traducción del
significado):

…a menos que lo hagáis para preveniros de ellos….
(Al-‘Imrán, 3:28).

Ibn Yarír at-Tabari dijo:

“El disimulo mencionado por Dios en este verso es aquel al
cual recurre el musulmán para proteger su vida, su integridad física o sus
derechos de sus agresores, y no de nadie más. Por eso algunos entre las
primeras generaciones pensaron que no hay disimulo cuando el Islam
prevalece. Mu’adh Ibn Yabal y Muyáhid dijeron: “La taqíyah o disimulo fue
practicada durante los primeros días del Islam, antes que la comunidad
musulmana fuera fuerte, para evitar que los musulmanes fueran perseguidos y
asesinados sólo por serlo. Pero ahora Dios ha hecho que los musulmanes
prevalezcan y ya no hay necesidad alguna de disimular la fe”.

Pero el disimulo de los duodecimanos es practicado con los
musulmanes, en especial con los musulmanes ortodoxos o sunnitas, que siguen
la Tradición Profética, al punto que algunos de ellos como el shéij
duodecimano Al-Mufid afirmaron que la época del disimulo era la mejor de las
épocas. Esto también puede notarse en los textos que ellos atribuyen a los
imames, puesto que consideran a los musulmanes ortodoxos como apóstatas, en
un estatus más bajo ante el Islam que el de los judíos y cristianos, porque
según ellos quien rechaza a sus 12 imames ha rechazado la profecía.

Pero esto no es así para los musulmanes ortodoxos. Dios dijo
(traducción del significado):

Que los creyentes no tomen a los incrédulos como aliados
en lugar de los creyentes. Quien así lo hiciere no tendrá nada que ver con
la religión de Allah, a menos que lo hagáis para preveniros de ellos. Allah
os exhorta a que Le temáis, porque ante Él compareceréis
” (Aal ‘Imrán,
3:28).

Dios, glorificado y exaltado sea, nos ha prohibido tomar a
los incrédulos como protectores, y por eso nos ha permitido disimular
nuestras creencias ante ellos sólo en caso de necesidad. Pero nos ha dado
una severa advertencia en caso de que seamos condescendientes con el
enemigo, y por eso dijo “Quien así lo hiciere no tendrá nada que ver con
la religión de Dios
”. Pero luego Él, glorificado y exaltado sea, agregó
a menos que lo hagáis para preveniros de ellos”, es decir excepto
para aquellos que, en algunos países o en algunas épocas, pueden ser
amenazados o agredidos por el sólo hecho de ser musulmanes; en ese caso,
puede protegerse a sí mismo, a su familia, su honor o su riqueza disimulando
su fe, pero no apostatando de sus verdaderas creencias. Los eruditos están
unánimemente de acuerdo en que el disimulo es una licencia para el musulmán,
no una actitud elogiable. Ibn al-Mundhir dijo:

“Los eruditos están unánimemente de acuerdo en que si un
musulmán es forzado a pronunciar palabras de apostasía o incredulidad al
punto que teme por su vida, y él las pronuncia para salvarse pero en su
corazón en verdad está contento con su fe, no ha cometido apostasía en
absoluto ni se le puede considerar un incrédulo. Sin embargo, quien en esta
situación elige permanecer firme, es más fuerte y preferible como creyente,
y por lo tanto no puede ser reprochado”.

Ibn Battál dijo:

“Los eruditos están unánimemente de acuerdo en que el
musulmán que es forzado a renegar de su fe pero se niega a hacerlo y es
asesinado por ello, tendrá un alto estatus espiritual ante Dios”.

Sin embargo, como dijimos, para los duodecimanos el disimulo
no es una licencia en caso de necesidad, sino uno de los pilares en su
práctica religiosa. Ver Usul Mádjab ash-Shí’ah al-Imamíyah, 2/806-807.

En resumen, hay una gran diferencia en la concepción y la
práctica que tenemos los musulmanes ortodoxos y los duodecimanos. Ibn
Babawaih, un erudito duodecimano, dijo:

“Nuestra creencia acerca de la taqíyah es que es obligatoria,
y quien la abandona es como si abandonara la oración”. Fin de la cita de
Al-I’tiqaadát, pág. 114.

Y As-Sádiq, uno de sus imames, dijo:

“Es correcto decir que quien abandona la taqíyah es como
quien ha abandonado la oración”. Fin de la cita de Yámi’ al-Akbár, pág. 110,
y Bahár al-Anwar, 75/412-414.

Qué gran diferencia hay entonces, entre ambas prácticas
religiosas.

Y Allah sabe más.