Mi marido es muy religioso, y él sabe que es obligatorio rezar en la mezquita cuando uno puede oír el llamado a la oración. En nuestro barrio hay una mezquita que está a diez minutos a pie, pero nunca podemos oír el llamado a la oración porque nuestra casa está sobre una calle principal. Más aún, los musulmanes en este país temen hacer el llamado a la oración demasiado audible, por miedo a provocar el enojo de los cristianos. Mi marido no va a rezar a la mezquita excepto cuando está en su camino y sale por algún otro propósito. Y además, el imam reza en una forma levemente diferente, y a él no le agrada. Esto me molesta bastante, y yo espero que usted pueda decirme las normas sobre lo que hace mi esposo, porque yo temo que pueda estar cometiendo algún pecado.

Alabado sea Dios

Rezar en congregación en la mezquita es uno de los rituales
más importantes del Islam, y es obligatorio para el musulmán que ha pasado
la edad de la adolescencia y que es capaz de oír el llamado a la oración, a
causa de la abundante evidencia textual, incluyendo las palabras del Profeta
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Quien oiga el llamado
a la oración y no responda, su oración no es válida a menos que tenga una
excusa para no ir”. Narrado por Ibn Máyah, 793; también fue narrado por
Ad-Daraqtuni y Al-Hákim, quien lo clasificó como auténtico. También fue
clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih Ibn Máyah. 

Muslim (653) narró que Abu Hurairah dijo: un hombre ciego
llegó a ver al Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y
le dijo: “Oh, Mensajero de Dios, no tengo a nadie que me lleve a la
mezquita”, y le pidió permiso para rezar en su casa. Él le concedió ese
permiso, y entonces cuando se estaba yendo lo llamó de vuelta y le dijo:
“¿Puedes oír el llamado a la oración?”. Y él le dijo: “Sí”. Entonces le
dijo: “Entonces respóndelo”. 

Y hay más evidencia que confirma esto. 

Lo que significa oír el llamado a la oración es oírlo con el
volumen de voz ordinariamente usado, sin amplificación, cuando otros sonidos
también son audibles y sin embargo nada nos impide oír el llamado a la
oración. Debe también señalarse que en los tiempos del Profeta (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) solían subirse a lugares altos para
efectuar el llamado a la oración, como los techos de las mezquitas o algún
lugar similar, y la altura de las casas facilitaba que el sonido fuera
audible a mayores distancias que hoy en día. 

Basándonos en esto, nosotros creemos que una distancia de
diez minutos a pié es considerada como una distancia dentro de la cual el
llamado a la oración sería ordinariamente audible bajo las condiciones
descritas arriba; ciertamente llegaría más que eso. Por lo tanto, tu marido
debe observar este ritual en la mezquita en tanto esté libre de cualquier
impedimento que la ley islámica considere como una excusa válida. Consulta
también la pregunta No. 20655

El hecho de que un hombre no esté obligado a rezar en
congregación a causa de la distancia no significa que no deba prestar
atención a esto ni buscar elevarse en status ante Dios esforzándose en
asistir a las oraciones. Porque hay mucho bien en asistir a las oraciones en
congregación en la mezquita, como el Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) dijo: “La oración ofrecida en grupo es 25
veces mejor que la oración ofrecida en casa o en la plaza del mercado. Si
uno de ustedes realiza la ablución menor y la hace bien, luego viene a la
mezquita sin otro propósito que el de rezar, entonces no da un simple paso
sin que Dios lo eleve un grado en status a causa de ello y le remueva un
pecado, hasta que ingrese a la mezquita. Y entonces estará en estado de
oración tanto como esté esperando por ella, y los ángeles lo bendecirán
tanto como permanezca en el lugar en que rezó, diciendo “Oh, Dios,
perdónalo; oh, Dios, ten misericordia de él”. Narrado por al-Bujari, 465;
Muslim, 649. 

¿Y quién de entre nosotros no quiere que su status sea
elevado y que sus pecados sean borrados, y tener a los ángeles de El
Misericordioso rezando por nuestro perdón? 

Por lo tanto, tu marido debe esforzarse para alcanzar las
oraciones en congregación en la mezquita, y para estar con los musulmanes y
participar de su reunión. Él debe comprender que cuando los musulmanes somos
firmes en aferrarnos a nuestra religión y mantenemos vivos nuestros
rituales, estos son los factores más importantes para lograr nuestra
felicidad en este mundo y en el Más Allá, y para no dejarnos sobrepasar por
nuestros enemigos. Y ciertamente esta firmeza es también un ejemplo que
tiene un fuerte efecto en los corazones de los no musulmanes. 

El padre también debe darle un buen ejemplo a su esposa y a
sus hijos. ¿Cómo podrían sus hijos frecuentar las mezquitas si ven que su
padre no lo hace, excepto cuando sale por alguna necesidad mundana? Dios ha
elogiado a aquéllos que frecuentan las mezquitas. Dios dijo (traducción del
significado): 

Las
mezquitas de Dios deben ser mantenidas por aquellos que creen en Él, en el
Día del Juicio, practican la oración prescrita, pagan el Zakât, y no temen
sino a Allah. Ciertamente éstos son quienes verdaderamente siguen la guía

(At-Táwbah, 9:18). 

Y el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) dijo que la virtud de la oración ofrecida en congregación es
lograda por aquél que sale de su casa para asistir solamente a la oración y
no por ningún otro propósito, cuando dijo: “…y luego llega a la mezquita sin
otro propósito que el de rezar” como en el reporte arriba citado. 

Debemos comprender un punto importante, que es que hay un
grupo dentro de los juristas que no consideran que la oración en
congregación sea obligatoria. Este es el punto de vista de los juristas
hánafis; sin embargo, eso no impide que los muchos millones de musulmanes
que siguen esta escuela de jurisprudencia asistan a las oraciones en
congregación en las mezquitas y persistan en hacerlo aún ante las más
difíciles circunstancias, como por ejemplo en Los Balcanes, en Turquía, en
Europa del Este, y en otras partes. No se trata de si es obligatoria o no la
oración en congregación, sino la fe que motiva a una persona a seguir el
consejo y el ejemplo de su Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) y sus nobles compañeros, y aspirar a nada menos que al
Paraíso. 

Hubo compañeros del Profeta que llegaban a la mezquita
apoyándose en otros a causa de una enfermedad para poder contarse entre las
filas de los orantes, aún cuando sabían que serían excusados si no asistían
a la oración en congregación. ¿Qué los motivaba? Su fe, ciertamente. 

La persona que está motivada y tiene fe no necesita preguntar
si algo recomendable es obligatorio o no, sino que se apresura a seguir el
ejemplo del Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). 

Ibn Mas’ud (que Dios esté complacido con él) dijo: “Quien
quiera encontrarse mañana como musulmán, que ofrezca estas oraciones
regularmente cuando oiga el llamado a la oración, porque lo que Dios ha
prescrito para vuestro Profeta es la buena guía, y esto es parte de la guía.
Si fueran a rezar en vuestras casas como hacía fulano de tal, habrían
abandonado una de las tradiciones de vuestro Profeta, y si abandonan una de
las tradiciones de vuestro Profeta, podrían extraviarse. No hay musulmán que
realice la ablución menor y la haga bien, y que luego concurra a una de
estas mezquitas, sin que por cada paso Dios le registre una bendición para
él, y le borre una mala obra. Hubo un tiempo en el que nadie se quedaba
afuera de la oración comunitaria excepto el hipócrita cuya hipocresía era
bien conocida, y en que los enfermos y los lisiados llegaban apoyándose en
sus compañeros para poder ponerse de pie entre las filas de los musulmanes”.
Narrado por Muslim, 654. 

Lo que hemos mencionado acerca de oír el llamado a la oración
también fue afirmado por el Shéij ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz, cuando fue
consultado sobre un hombre que vive en una casa lejana a la mezquita y debía
usar un automóvil para llegar a ella porque si concurría a pie en ocasiones
llegaba tarde y se perdía la oración, pero sin embargo él podía oír el
llamado a la oración por los altoparlantes. Se le preguntó “¿hay algún
pecado en él si reza en casa con tres o cuatro vecinos? “. 

Él respondió:

“Debes rezar con tus hermanos musulmanes en la mezquita si
puedes oír el llamado a la oración en tu casa a un volumen normal de la voz
sin la ayuda de altoparlantes, cuando no hay sonido ambiente y no hay nada
que te impida oírlo. Si estás muy lejos y no puedes oír el llamado a la
oración sin los altoparlantes, es permisible que reces en tu casa o con
alguno de tus vecinos, porque se ha probado que el Profeta Muhámmad (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él) le dijo a un hombre ciego cuando
le pidió permiso para rezar en su casa: “¿Puedes oír el llamado a la
oración?” Él dijo: “Sí”. Le dijo: “Entonces respóndela”. Narrado por Muslim
en su Sahih. 

Y el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) también dijo: “Quien oiga el llamado a la oración y no venga,
no hay oración para él, excepto si tiene una excusa válida”. Narrado por Ibn
Máyah, Ad-Daraqtuni, ibn Hibbán, y Al-Hákim con una cadena de transmisión
auténtica. 

Si respondes el llamado a la oración aún cuando vives lejos y
tienes algunas dificultades para llegar en auto o a pié, entonces esto es
mejor para ti, y Dios te recompensará por cada paso que des hacia la
mezquita, en tanto tengas una intención correcta y sincera porque se ha
narrado que un hombre que vivía lejos de la mezquita del Profeta no se
perdía jamás una oración. Cuando le preguntaron “¿por qué no compras un
burro para que puedas montar cuando hace calor o cuando está muy oscuro?” él
dijo: “yo no quisiera que mi casa estuviera cerca de la mezquita, porque no
quiero perderme la recompensa de cada paso que doy desde mi casa hasta la
mezquita y de vuelta a mi casa”. El Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) le dijo: “Dios te concederá todo eso”.
Narrado por Muslim en su Sahih”. Fin de la cita de Maymu’ al-Fatáwa Shéij
‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz, 12/36. 

Y Allah sabe más.