¿Es un mandato para el musulmán seguir una escuela de jurisprudencia específica (máliki, hánafi, hánbali, etc.)?
Si es así, ¿cuál es la mejor? ¿Es cierto que la escuela de Abu Hanifa es la más seguida en el mundo musulmán?
Alabado sea Dios
No es obligatorio para un musulmán seguir una
escuela de jurisprudencia en particular entre esas cuatro. Los musulmanes
varían en su nivel de entendimiento y habilidad para comprender las normas
en base a la evidencia contenida en los textos. Hay algunos para quienes es
permisible seguirlas, y de hecho puede ser obligatorio en su caso
particular. Hay otros musulmanes que pueden seguir sólo la evidencia de los
textos islámicos. En Fatáwa al-Láynah ad-Dá’imah, esta pregunta fue
respondida de manera detallada que vale la pena citar aquí en su totalidad.
Pregunta:
¿Cuáles son las normas sobre seguir una de las escuelas de jurisprudencia en
todos los casos y situaciones?
El Comité respondió:
“Alabado sea Dios, y que Dios bendiga y
otorgue la paz a Su Mensajero, a su familia y a sus compañeros.
En primer lugar, las cuatro escuelas de
jurisprudencia fueron nombradas así por los cuatro imames que las iniciaron,
el imam Abu Hanifah, el imam Málik Ibn Ánas, el imam Muhámmad Ash-Sháfi’i y
el imam Áhmad Ibn Hánbal.
En segundo lugar, estos imames aprendieron la
jurisprudencia del Sagrado Corán y la Tradición Profética, en este aspecto
ellos fueron juristas. El jurista puede comprender bien los textos, en cuyo
caso obtendrá dos recompensas, la recompensa por su esfuerzo al intentar
comprenderlos y la recompensa por su acierto al entenderlos correctamente. O
se equivocará, en cuyo caso será recompensado por su esfuerzo y será
perdonado por su error.
En tercer lugar, quien puede derivar normas
del Corán y la Tradición Profética debe tomarlas de allí como hicieron
quienes vinieron antes que él, y no hay razón alguna para que siga
ciegamente la opinión de otro musulmán cuando cree sinceramente que la
verdad está en otra parte. Más bien, debe seguir lo que cree que es la
verdad sin importar quién lo haya dicho. Es permisible para él seguir a un
sabio en temas en que es incapaz de llegar a una conclusión correcta
basándose solamente en su conocimiento del Corán y la Tradición Profética,
cuando necesita pautas acerca de un problema en particular.
En cuarto lugar, quien no tenga la habilidad
de comprender solo las normas a seguir leyendo los textos, se le permite
seguir a alguien con cuyo conocimiento se sienta a gusto. Si no se siente
cómodo con quien está siguiendo, entonces debe continuar buscando y
preguntando hasta que encuentre a alguien con quien esté cómodo.
Quinto, de lo anterior está claro que no
debemos seguir las opiniones de un imam o sabio en todas las situaciones y
en todo momento como si su palabra fuera infalible e incuestionable, porque
ellos pueden cometer errores. Podemos seguir sus puntos de vista cuando
están correctamente basados en la evidencia”.
Fatáwa al-Láynah, 5/28.
Dice también en Fatáwa al-Láynah, No. 3323:
“Quien esté calificado para extraer las
normas del Corán y la Tradición Profética y considera que tiene un
conocimiento fuerte en eso, aun si se ayuda del legado de la jurisprudencia
que hemos heredado de los eruditos más tempranos del Islam, tiene el derecho
a hacerlo, entonces puede actuar en base a eso él solo y puede explicarlo y
exponer su conocimiento en forma de opiniones legales acerca de tópicos en
disputa y problemas pertinentes, a aquellos que lo consultan y le preguntan.
Quien no esté calificado para hacer eso debe preguntar a las personas
fidedignas para que pueda aprender las normas de sus libros y actuar con
base en eso, sin limitar sus consultas o su lectura a uno solo de los
eruditos de las cuatro escuelas de jurisprudencia. Más bien, las personas se
remiten a los cuatro imames porque son bien conocidos, sus libros están bien
escritos y están extensamente disponibles.
Cualquiera que diga que es obligatorio para
los musulmanes seguir a los eruditos ciegamente en todos los casos está
cometiendo un error, está siendo inflexible acerca de un asunto que es
flexible, tiene una idea equivocada acerca de los sabios y está intentando
restringir para los demás algo que es de amplio alcance, algo a lo que no
tiene derecho.
Quien diga que debemos limitarnos a seguir a
las cuatro escuelas de jurisprudencia también está equivocado, porque no hay
evidencia para hacerlo. Con respecto al musulmán de a pie, es decir, no
instruido, no hay ninguna diferencia para él entre los cuatro imames
mencionados y otros sabios e imames como Al-Laiz Ibn Sa’d, Al-Awzá’i, y
otros juristas”.
Fin de la cita de Fatáwa al-Láynah, 5/41.
Dice en la opinión legal No. 1591:
“Ninguno de ellos convocó a la gente para que
sigan su escuela de jurisprudencia, ni era partidario de seguirla, ni obligó
a nadie más a actuar de acuerdo con sus opiniones o con una escuela de
jurisprudencia específica. Más bien, ellos convocaban a la gente a seguir al
Sagrado Corán y la Tradición Profética y comentaban los textos del Islam,
explicaban y enseñaban sus principios básicos, discutían los problemas
menores según las pautas generales, y emitían opiniones legales sobre los
problemas que involucraban a las personas que los consultaban, sin obligar a
ninguno de sus estudiantes ni a nadie más a seguir sus puntos de vista. Más
bien criticaron a quienes hicieron eso, a quienes seguían ciegamente a otros
o a ellos mismos, y dijeron que sus opiniones debían descartarse y echarse a
un lado si apareciera nueva evidencia y se descubriera que sus opiniones
iban en contra de lo que Dios y Su Profeta enseñaron. Uno de ellos dijo: “Si
el reporte es auténtico, entonces esa es mi escuela de jurisprudencia”. Que
Allah tenga misericordia de todos ellos”.
No es obligatorio para nadie seguir una
escuela de jurisprudencia en particular, más bien debemos esforzarnos por
aprender la verdad cuando sea posible o buscar la ayuda de Dios para ello, y
recién luego confiar en el legado que los eruditos musulmanes más tempranos
dejaron para aquéllos que vendríamos después de ellos, haciéndolo así más
fácil para que entendamos y apliquemos los textos. Quien no pueda extraer
normas de los textos por alguna razón, debe consultar a eruditos fidedignos
para cualquier norma de la ley islámica que necesite, porque Dios dijo
(traducción del significado):
“Preguntadle a la gente de conocimiento,
si no sabéis” (Al-Anbiyá’, 21:7).
Entonces, el musulmán tiene que esforzarse
por consultar a quien él confía entre aquellos que son bien conocidos por su
conocimiento, virtud, piedad y rectitud”.
Fin de la cita de Fatáwa al-Láynah
ad-Dá’imah, 5/56.
La escuela de jurisprudencia de Abu Hanifah
es la más extendida entre los musulmanes, y quizás una de las razones es que
los califas otomanos siguieron esta escuela de jurisprudencia. Ellos
gobernaron las tierras musulmanas por más de seis siglos y las defendieron
de las invasiones europeas conocidas como Cruzadas. Pero esto no significa
que la escuela de jurisprudencia de Abu Hanifah sea la más correcta o que
cada norma que contenga sea correcta, más bien al igual que otras escuelas
de jurisprudencia contiene muchas cosas que son correctas y algunas que son
incorrectas. Lo que el creyente debe hacer es seguir la verdad y lo que es
correcto sin tener en cuenta quién lo dice, y descartar lo que sabe que es
erróneo.
Y Allah sabe más.
