Mi marido y yo estamos empleados, y desde que comencé a trabajar ahorro una pequeña porción de mi salario con el objetivo de comprar una casa. Hasta ahora, quince años después, no he sido capaz de ahorrar ni la mitad del dinero necesario para comprarla, a causa del alto costo de vida y de las propiedades en las grandes ciudades. Mi pregunta es: ¿cómo debo pagar la caridad obligatoria, aún si eso afectará el monto de dinero?


Alabado sea Dios

Si una persona posee el monto mínimo imponible y ha pasado un
año lunar completo desde que adquirió el dinero, entonces debe pagar la
caridad obligatoria por él, aún si lo ha apartado para construir una casa o
casarse, o realizar la peregrinación mayor, a causa del significado general
de la evidencia que afirma que pagar la caridad por la riqueza es
obligatorio. 

El monto mínimo imponible para el dinero es el equivalente a
595 gramos de plata, y el porcentaje que debe darse es de 2.5%, es decir, un
cuarto de un décimo. 

La caridad obligatoria ha sido encomendada por Dios para
purificar la riqueza, haciéndola crecer y trayendo bendiciones, y para
ayudar al pobre y al necesitado. Es una obligación muy importante y no es
permisible descuidarla.

Dios dijo (traducción del significado): 

Observad
la oración prescripta, pagad el Zakât [contribución destinada a mejorar la
condición de ciertos sectores de la sociedad que deben dar aquellos cuyos
bienes alcanzan un monto determinado] y prosternaos con los orantes

(Al-Báqarah, 2:43). 

Toma
[¡Oh, Muhámmad!] una parte de sus bienes [como Zakât] para expurgarles [con
ello sus pecados] y purificarles [de la avaricia], y ruega por ellos que
ciertamente tus súplicas les transmiten sosiego, y Allah es Omnioyente,
Omnisciente

(At-Táwbah, 9:103). 

A
aquellos que atesoren (kanz) el oro y la plata y no contribuyan por la causa
de Allah [pagando el Zakât correspondiente por sus bienes] anúnciales [¡Oh,
Muhámmad!] un castigo doloroso

(At-Táwbah, 9:34). 

La palabras árabe ‘kánz’ se refiere a toda clase de riqueza
que está sujeta a la caridad obligatoria y por la cual aún no ha sido
pagada. 

Muslim (987) narró que Abu Hurairah (que Dios esté complacido
con él) dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) dijo: “No hay propietario de oro o plata que no haya pagado lo
que es debido por ello, sin que sea castigado con piezas de hierro
calentadas en el Fuego del Infierno, que lo golpearán por sus costados,
frente y espalda cuando llegue el Día de la Resurrección. Cada vez que se
enfríen serán recalentados para él, en un día cuya duración será de
cincuenta mil años, hasta que el Juicio haya pasado entre la gente. Entonces
se le mostrará su camino, ya sea al Paraíso o al Infierno”.

 El Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) nos dijo que la riqueza no decrece a causa de la caridad, sino
que más bien es bendecida y se incrementa. Él dijo: “La riqueza no mengua a
causa de la caridad”. Narrado por Muslim, 2588. 

Muchas personas descuidan este asunto de bendecir su riqueza.
Una persona puede poseer una inmensa cantidad de riqueza pero no es
suficiente para él, y no le trae lo que quiere y busca con ella; no se
siente aliviado de tenerla ni le causa felicidad ni sosiego. Pero otra
persona puede poseer una pequeña cantidad de riqueza que ha sido bendecida
para él, y estará feliz y complacido con ella. Esto es algo bien sabido. 

Por lo tanto, no dudes en pagar la caridad obligatoria, y
hazlo voluntariamente y con alegría. Recuerda que la complacencia de Dios es
lo que realmente buscamos, y que este mundo es transitorio y pasajero, y un
placer que pronto decaerá. 

La
vida mundanal no es más que un placer ilusorio

(Ali ‘Imrán, 3:185).

El Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín (que Allah tenga
misericordia de él) dijo:

“Lo que el musulmán debe hacer es pagar su caridad
obligatoria completa, en obediencia a Dios y a Su Mensajero (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él), cumpliendo los pilares del Islam y
protegiéndose a sí mismo y a su riqueza de la pérdida y la privación de
bendiciones. La caridad obligatoria es una generosidad, no una penalidad.
Dios dijo (traducción del significado): 

Toma
[¡Oh, Muhámmad!] una parte de sus bienes [como Zakât] para expurgarles [con
ello sus pecados] y purificarles [de la avaricia], y ruega por ellos que
ciertamente tus súplicas les transmiten sosiego, y Allah es Omnioyente,
Omnisciente

(At-Táwbah, 9:103). 

Aquél a quien Dios le ha dado riquezas debe calcular la
caridad obligatoria por ella con precisión. 

La riqueza es de tres clases: 

1 – Riqueza por la cual definitivamente se debe pagar la
caridad obligatoria, como el oro, la plata o el dinero. Se debe pagar la
caridad obligatoria por ella ya sea que se la piense destinar para el
comercio, gastos, compra de una vivienda, dote para el casamiento, etc. 

2 – Riqueza por la cual definitivamente no se debe pagar la
caridad obligatoria, tal como la casa en la que vives, el automóvil que
manejas, los muebles de tu casa, etc. 

Estos dos asuntos están claros. 

3 – Riquezas por las cuales hay alguna diferencia de opinión,
tal como las deudas pendientes. Lo que debes hacer es consultar a los
eruditos acerca de ello para que comprendas tus deberes religiosos y adores
a Dios apropiadamente. 

No es permisible para un musulmán ser descuidado acerca de la
obligación de la caridad, o ser perezoso a la hora de pagarla a aquellos que
tienen derecho a ella, a causa de las severas advertencias que se han
mencionado en el Libro de Dios y la Tradición de Su Profeta (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él)”. Fin de la cita de Maymu’ al-Fatáwa
Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín, 18/299. 

Que Dios nos ayude y te ayude a hacer lo que Él ama y lo que
Le complace. 

Y Allah sabe más.