¿Cuál es la diferencia entre la caridad obligatoria y los impuestos? ¿Es permisible cobrar impuestos? ¿Es obligatorio pagarlos?
Alabado sea Dios
La caridad obligatoria
es uno de los pilares del Islam que Dios nos ha encomendado a los
musulmanes, ya sean ricos o pobres, como una forma de impuesto o seguro
social, de fortalecer los lazos de solidaridad y financiar intereses
comunes, y para asistir al pobre, al desahuciado, al viajero y al
necesitado. Dios ha mencionado a la caridad obligatoria junto con la oración
en más de un verso en el Sagrado Corán, lo cual confirma su importancia. El
hecho de que es obligatoria ha sido probado de acuerdo al Sagrado Corán, a
los reportes de la Tradición Profética y al consenso de los eruditos
musulmanes.
Con respecto a los
impuestos decretados por el estado e impuestos sobre la gente, no tienen
nada que ver con lo que Dios nos ha encomendado a los musulmanes.
Los impuestos en
términos generales son obligaciones financieras impuestas por el estado
sobre la gente, ingresos de los cuales el estado gasta en el interés
público, tales como el transporte, la salud, la educación, etc.
Los impuestos en general
caen bajo la denominación de leyes o sistemas fabricados por el hombre. No
están prescriptos por Dios, a diferencia de la caridad obligatoria que es
una orden divina y uno de los actos de culto más grandes en el Islam.
Se ha tenido noticia de
algunos musulmanes que no pagan la caridad obligatoria porque piensan que
los impuestos que le pagan al estado son suficientes, sin embargo esto no es
permisible para el musulmán porque los impuestos son una cosa y la caridad
obligatoria es otra completamente distinta.
Los eruditos del Comité
Permanente de Jurisprudencia Islámica de Arabia Saudita dijeron:
“No es permisible para
los musulmanes considerar o contabilizar los impuestos que pagan al estado
como caridad obligatoria (Zakáh), ni creer que el haber pagado esos
impuestos los exime de cumplir con lo que Dios ha ordenado. Es obligatorio
para los musulmanes pagar la caridad obligatoria ordenada por Dios, a
aquellos que tienen derecho a ella de acuerdo a la ley islámica, porque
Dios, glorificado y exaltado sea, dijo (traducción del significado):
“Ciertamente que la
caridad obligatoria es para los pobres, los menesterosos…” (At-Táwbah,
9:60)”. Fin de la cita de Fatáwa al-Láynah ad-Dá’imah, 9/285.
El principio básico con
respecto a los impuestos cobrados a la gente es que están prohibidos, por lo
tanto quien lo hace debe ser advertido y pone en riesgo su ingreso al
Paraíso. En la Tradición Profética hay una indicación de que imponer
impuestos es un gran pecado. Esto ha sido discutido previamente en la
respuesta a la pregunta No. 39461.
Puede ser permisible en
circunstancias excepcionales para el estado imponer impuestos a la gente, de
acuerdo a condiciones específicas, que incluyen lo siguiente:
1 – Que sean impuestos
con justicia, en el sentido de que la obligación sea distribuida
equitativamente entre la gente. Ningún grupo o clase social debe ser cargado
con estos impuestos en favor o con la exclusión de otros grupos. Y debe
cobrarse a los pudientes, proporcionalmente de acuerdo a la riqueza que
posean. No es permisible imponer impuestos a los pobres y ricos por igual
sin consideración a su capacidad para pagarlos.
2 – El tesoro del estado
debe estar realmente necesitado de este ingreso. Pero si el estado es rico
en recursos entonces no es permisible de ninguna forma imponer impuestos a
la gente. En este caso los impuestos caerían bajo la denominación de coimas
o pedir sobornos, lo cual está prohibido y constituyen un pecado mayor.
3 – Los impuestos deben
ser excepcionales y estar en función de necesidades específicas. No es
permisible convertir un sistema de impuestos en permanente todo el tiempo y
bajo todas las circunstancias.
En Al-Mawsu’ah
al-Fiqhíyah (8/247) se afirma que los recursos del estado incluyen lo
siguiente:
Impuestos gravados sobre
la población por su propio bien e intereses. No deben ser cargados sobre
ellos a menos que los fondos del tesoro no sean suficientes, por lo tanto
solamente en caso de necesidad. De otra forma, es una fuente ilegítima de
recursos”. Fin de la cita.
Hay muchas fuentes
permisibles y legítimas de recursos para el tesoro del estado de los
musulmanes. Estas han sido discutidas previamente en la respuesta a la
pregunta No. 138115.
Si los musulmanes siguen
estos lineamientos generales, Dios, glorificado y exaltado sea, los hará
independientes de medios y no tendrán necesidad de imponer impuestos excepto
en circunstancias raras.
4 – Los ingresos deben
ser gastados en los verdaderos intereses de la comunidad. Nada de ellos
deben gastarse en actos de desobediencia a Dios ni en otros asuntos que no
sean su bienestar, como por ejemplo el dinero gastado en espectáculos,
diversión, entretenimientos, deportes, etc.
El shéij Ibn Yibrín (que
Allah tenga misericordia de él) dijo:
“Con respecto a pagar
impuestos al gobierno, tal como impuestos a la venta, a las ganancias, a la
industria o lo que fuera, este es un asunto que está sujeto al juicio de los
eruditos. Si el estado recolecta impuestos en lugar de la caridad
obligatoria que los mercaderes y las personas pudientes deben pagar,
entonces deben ser pagados. Si el estado recolecta impuestos además de la
caridad obligatoria, pero el tesoro nacional necesita de este financiamiento
para financiar escuelas, puentes, mezquitas, administración civil, etc.,
entonces es permisible pagarlos y no es permisible retenerlos. Pero si el
estado cobra impuestos a sus ciudadanos por otras razones distintas y los
gasta en extravagancias o corrupción, o en entretenimientos, espectáculos,
deportes u otras actividades que no son necesarias para su bienestar,
entonces es permisible ocultar nuestra riqueza y ganancia del gobierno y no
pagar estos impuestos prohibidos, de tal forma de no colaborar en algo que
está prohibido. Dios dijo (traducción del significado):
“…pero no os ayudéis
los unos a los otros en el pecado y la transgresión” (Al-Má’idah, 5:3)”.
Fin de la cita.
El shéij Al-Albani (que
Allah tenga misericordia de él) dijo, discutiendo la diferencia entre el
verdadero interés público y las falsas necesidades:
“El verdadero interés
público (en el derecho musulmán, al-máslahah al-múrsalah) es completamente
diferente de lo que ahora llaman ‘innovaciones positivas’. El interés
público está dictado por el contexto, por las necesidades que se dan en cada
tiempo y lugar, y esto es algo aprobado por el Islam. Sobre esto, el imam
Ash-Shátibi confirmó que es islámicamente permisible sancionar impuestos que
son diferentes a los que conocemos hoy en día en muchos, si no en todos los
países musulmanes en base a leyes ambiguas y poco claras, imitando la
configuración del estado que tienen muchos países no musulmanes, y que están
privados de la bendición de seguir el camino de Dios que ha sido revelado en
el Libro de Dios y en la Tradición de Su Mensajero (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él). Para aquellos que fueron privados de esta
guía, se vuelve una necesidad diseñar un sistema específico de creencias y
promulgar leyes para tratar con sus problemas. Pero para los musulmanes,
gracias a Dios, Dios ha hecho que no tengamos necesidad de tal cosa, porque
las leyes que necesitamos están contenidas en Su Libro, el cual Él reveló a
través del Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con
él). Por lo tanto, no es permisible para los musulmanes reemplazar en forma
alguna la ley islámica por leyes fabricadas por el hombre, no sea cosa que
se le apliquen las palabras de Dios: “¿Es que queréis cambiar lo mejor
por lo peor?” (Al-Báqarah, 2:61).
Por lo tanto, no es
permisible bajo ninguna circunstancia promulgar impuestos fijos a la
población, leyes inmutables, como si estas leyes e impuestos fueran de
origen divino, aplicándolas a todo tiempo y lugar.
La clase de impuestos
que son permisibles promulgar para el estado musulmán son aquellos que se
dan en circunstancias específicas y para responder a necesidades específicas
del país y de la población. Creo que este ejemplo es el que nos ha dado el
imam Ash-Shátibi: si un país musulmán es atacado y no hay fondos suficientes
en el tesoro del estado para preparar y equipar al ejército que debe
defender a la población de la invasión, entonces en tales circunstancias el
estado puede promulgar un impuesto específico que la gente deba pagar para
financiar su propio bienestar. Pero esto no debe convertirse en algo
permanente. Una vez que la razón para promulgar este impuesto deja de
existir y que el ejército invasor ha sido repelido, y que la necesidad de
los musulmanes de concentrarse en la defensa se ha calmado, entonces el
impuesto ya no es aplicable porque cuando desaparece la causa, desaparece
también su efecto.
Las normas de la
jurisprudencia islámica, tal como han afirmado los juristas, están
relacionadas con razones específicas: si la razón existe entonces la norma
se aplica. Pero si la razón de su aplicación ha desaparecido, entonces la
norma ya no se aplica. La causa que hace obligatorio pagarle un impuesto al
estado en el caso antes mencionado era hacer frente a una invasión
extranjera, contra las tierras y las propiedades de esa población, y si esa
razón desaparece, el impuesto pierde su razón de ser.
En resumen, no hay
ningún impuesto que pueda convertirse en parte de la ley islámica y de sus
regulaciones. Más bien, el estado musulmán puede imponer impuestos
específicos en circunstancias específicas, y cuando las circunstancias
cambian, los impuestos deben cambiar en función de las nuevas
circunstancias”. Fin de la cita.
Fuente: “http://audio.islamweb.net/audio/index.php?page=FullContent&audioid=109346-44k«”.
El Shéij Muhámmed ibn
al-‘Uzaimín (que Allah tenga misericordia de él) dijo:
“Todo dinero que el
gobierno se apropie ilegítimamente de la población, está prohibido. No es
permisible para ningún musulmán tomar la riqueza de otra persona
ilegítimamente, tal como el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones
de Allah sean con él) lo afirmó: “Si le vendes frutos a tu hermano y luego
la cosecha fracasa, no es permisible para ti quedarte con nada de su dinero.
¿En base a qué te quedarías ilegítimamente con el dinero de tu hermano?”.
Sin embargo, el musulmán
debe obedecer a sus autoridades. Debe prestar atención a las propuestas y
necesidades planteadas por el gobierno, y debe obedecerles en todo aquello
que sea lícito. Si el gobierno está pidiendo dinero para tales asuntos, el
musulmán debe dárselo.
Lo que importa es que lo
que el musulmán haga, sea por voluntad propia u obedeciendo al gobierno, sea
bueno y sea lícito. El Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él), dijo: “Cuando se les ordene el bien, oigan y obedezcan,
aun si sus espaldas están siendo golpeadas y sus riquezas está siendo
tomadas”. Por lo tanto, no es permisible para el musulmán utilizar este
asunto como una excusa para ensañarse con las autoridades, calumniarlos, o
armar revoluciones. El musulmán debe ser paciente, y saber que todo lo que
no hayamos logrado de bien en este mundo lo veremos si Dios quiere en el Más
Allá”. Fin de la cita de Liqa’ al-Baab al-Maftuh, 65/12.
