Yo soy un musulmán nuevo y quisiera saber si es mejor que el musulmán ofrezca las oraciones obligatorias en la mezquita, y cuál es la evidencia para ello.

Alabado sea Dios

En primer lugar,
alabamos a Dios por guiarte al Islam. Esta es una gran bendición, por la
cual debemos agradecer y alabar a Dios. 

En segundo lugar, el
musulmán debe comprender que la oración es uno de los más grandes pilares
del Islam, y una de las que distingue a los creyentes de los incrédulos,
como dice el reporte de Yábir (que Dios esté complacido con él), quien dijo:
“Oí al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
decir: “Entre el musulmán y la incredulidad está el abandono de la oración”.
Narrado por Muslim, 82. 

En tercer lugar, los
juristas (que Allah tenga misericordia de ellos) difieren con respecto a las
normas sobre las oraciones en congregación. Hay varias opiniones, y la más
correcta entre ellas es que la oración en congregación en la mezquita es
obligatoria para todo hombre musulmán en circunstancias regulares, a causa
de la evidencia textual. 

Este fue el punto de
vista de ‘Atá’ ibn Abi Rabbáh, Al-Hásan al-Basri, Al-Awzá’i, y Abi Záwr, y
del Imam Áhmad, según parece por algunas de sus afirmaciones. Esto fue
también afirmado por el imam Ash-Sháfi’i en Mujtásar al-Muzni, donde dijo:

“Con respecto a la
oración en congregación, yo no considero permisible dejar de ir excepto con
una excusa válida”. Este fue también el punto de vista del Shéij ‘Abd
el-‘Azíz ibn Baaz y del Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín (que Allah tenga
misericordia de ellos). 

Con respecto a la
evidencia de que es obligatoria, está la siguiente: 

1 – Cuando Dios dijo
(traducción del significado): 

Cuando estés con
ellos [¡Oh, Muhammad!] y dirijas la oración, que un grupo permanezca de pie
tomando las armas. Cuando os prosternéis, que se pongan detrás de vosotros;
luego el grupo que aún no haya orado se adelante y ore contigo tomando sus
precauciones y estando armados. Los incrédulos desean que descuidéis
vuestras armas y pertrechos para lanzarse sobre vosotros sorpresivamente. No
cometéis falta si la lluvia os molesta o estáis enfermos y dejáis las armas,
pero tomad vuestras precauciones. Allah ha reservado para los incrédulos un
castigo denigrante
” (An-Nisá’, 4:102). 

Ibn al-Mundhir dijo:

“El hecho de que Dios
nos ha ordenado establecer la oración en congregación aun en tiempos
difíciles, indica que hacerlo tanto en tiempos de seguridad como de
dificultad, es obligatorio”. Fin de la cita de Al-Awsat, 4/135. 

Ibn al-Qayím dijo:

“Hay varias formas en
las cuales se puede usar este verso como evidencia:

En primer lugar, Dios
nos ordenó rezar en congregación, y luego repitió la orden para el segundo
grupo diciendo “…luego el grupo que aún no haya orado se adelante y ore
contigo
”. Esto indica que rezar en congregación es una obligación
individual, pues Dios no excusó al segundo grupo porque el primer grupo ya
haya rezado. Si rezar en congregación fuera simplemente parte de la
tradición profética recomendable, la mejor excusa para no realizarla habría
sido la excusa del temor y las dificultades. Si fuera una obligación
colectiva (fárd kifáiah), ya no sería obligatoria una vez que el primer
grupo la realizó. Por lo tanto este verso prueba que la oración es
obligatoria para todos y cada uno de los musulmanes. 

Estas son las tres
formas en que este verso prueba que es obligatoria: Dios la ordena una vez,
luego la ordena nuevamente, y luego no permite suspenderla en tiempos de
dificultades y temor”. Fin de la cita de As-Salah wa Húkm Taarikíha, p.
137-138. 

2 – Dios dijo
(traducción del significado): 

Observad la oración
prescripta, pagad el Zakât [contribución destinada a mejorar la condición de
ciertos sectores de la sociedad que deben dar aquellos cuyos bienes alcanzan
un monto determinado] y prosternaos con los orantes
” (Al-Báqarah, 2:43).

 La forma en que este
verso puede tomarse como evidencia es que aquí Dios nos ordenó
prosternarnos, lo cual se refiere a la oración. La oración es descripta aquí
con la palabra “ruku’” (inclinación, reverencia), que es uno de los gestos o
acciones básicas de la oración. Este recurso es muy usado en el Sagrado
Corán, y por eso también Dios ha descripto a la oración como postración
(suyûd) y también como glorificación de Dios (tasbih). 

La frase “…con los
orantes
” no puede significar otra cosa que hacer dicha oración con la
congregación con los demás orantes. 

Una vez que comprendemos
esto, si una orden menciona asociado un contexto o método particular,
entonces el creyente no puede realizar apropiadamente lo que se le ha
encomendando a menos que lo haga en la forma o contexto mencionado. Alguien
podría argumentar que Dios dijo (traducción del significado): 

¡Oh,
María!
Adora a tu Señor, prostérnate e inclínate con los orantes

(Ali ‘Imrán, 3:43). 

Pero esto no significa
que la mujer deba asistir a las oraciones en congregación. Y se ha
argumentado que este verso no implica que esto se le haya encomendado a
todas las mujeres, sino que era una orden particular para ella, a diferencia
de las palabras “Y realiza la oración, da la caridad, e inclínate con los
orantes
”. María fue un caso único, porque su madre había jurado que su
hija sería consagrada al culto religioso a Dios, que serviría en el templo y
que no lo abandonaría. Entonces se le ordenó inclinarse con el resto de los
orantes en el lugar de culto. 

Cuando Dios la escogió y
la purificó por encima de todas las mujeres en el mundo, le encomendó actos
de adoración que no se aplicaban a ninguna otra mujer.
Dios dijo (traducción del
significado): 

Y recuerda cuando
los Ángeles dijeron: ¡Oh, María! Allah te ha elegido y purificado. Te ha
elegido entre todas las mujeres del universo. 43. ¡Oh, María! Adora a tu
Señor, prostérnate e inclínate con los orantes
” (Ali ‘Imrán, 3:42-43). 

Algunos dicen que el
hecho de que se les haya encomendado inclinarse junto con el resto de los
orantes no indica que deba hacerse en el mismo momento que ellos, sino que
uno debe hacerlo como ellos lo hacen, como en el verso (traducción del
significado): 

¡Oh,
creyentes!

Temed a Allah, y contaos entre los veraces

(At-Tawbah, 9:119). 

La respuesta es que en
el contexto de una acción que tiene un momento fijado previamente para su
realización, la preposición ‘con’ (ma’a) significa hacer lo mismo que ellos
en el mismo momento que ellos. Por lo tanto si, por ejemplo, un padre le
dice a su hijo “Ve y come con tus compañeros” o “Ve y juega con aquellos que
están jugando”, entonces esto implica en la compañía de ellos, y esta
compañía no puede hacerse efectiva sólo realizando la misma acción, ni
siquiera si se realiza en el mismo lugar: debe coincidir también en el
tiempo en que se realiza. No tendría sentido que un padre pronunciara alguna
de estas dos frases en un contexto distinto, por ejemplo, si no fuera la
hora de comer, o si no hubiera niños jugando.

Por lo tanto, la única interpretación razonable es que significa rezar junto
a ellos, en el mismo tiempo y lugar”. Fin de la cita de As-Salah wa Húkm
Taarikiha, 139-141. 

3 – Se ha narrado de Abu
Hurairah (que Dios esté complacido con él) que el Mensajero de Dios (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Por Aquél en Cuya mano
está mi alma, que yo estaba pensando en ordenarles reunir madera, luego les
habría ordenado que hicieran el llamado a la oración, luego le habría
ordenado a alguien que los dirija en la oración, y luego habría ido y les
habría quemado la casa a aquellos que no asistieron. Por Aquél en Cuya mano
está mi alma, que si en lugar de la oración se les hubiera llamado para
darles un hueso con carne cocida, habrían venido corriendo a la oración de
la noche”. Narrado por al-Bujari, 618; Muslim, 651. 

Se narró de Abu Hurairah
que el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
dijo: “Las oraciones más difíciles para los hipócritas son la oración de la
noche y la del alba. Si supieran la recompensa que tienen, llegarían a
rezarlas aunque fuera arrastrándose. Yo estaba pensando en ordenar que
hicieran el llamado a la oración, luego le habría ordenado a alguien que los
dirija en la oración, y luego habría ido y les habría quemado la casa a
todos aquellos que no asistieron”. Narrado por al-Bujari, 626; Muslim, 651. 

Ibn al-Mundir dijo:

“El hecho de que él
estuviera pensando en quemar la casa de la gente que no asistiera a la
oración es una clara indicación de que la oración es obligatoria rezarla en
congregación, porque si no hubiera sido así él no habría estado enfurecido
con ellos”. Fin de la cita de Al-Awsat, 4/134. 

As-San’áni dijo:

“Este reporte indica que
la oración en congregación es una obligación individual, no colectiva,
porque si fuera colectiva y ya hubo algunos que la realizaron, ¿por qué
merecerían los otros algún castigo? No hay castigo excepto para quien
descuida algún deber o hace algo prohibido”. Fin de la cita de Subul
as-Salam, 2/18-19. 

4 – Se narró que Abu
Hurairah (que Dios esté complacido con él) dijo: “Un hombre ciego (Ibn Umm
Maktum) llegó a ver al Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) y le dijo: “Oh, Mensajero de Dios, no tengo a nadie que
me lleve a la mezquita”, y le pidió que le permita rezar en su casa, y el
Profeta consintió. Sin embargo, cuando se estaba por ir, lo detuvo y le
preguntó: “¿Puedes oír el llamado a la oración?”. Le respondió: “Sí”.
Entonces el Profeta Muhámmad le dijo: “Entonces debes responderlo”. 

De acuerdo a otra
versión narrada por Abu Dawud (552) e Ibn Máyah (792), el Profeta Muhámmad
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) le habría respondido:
“No creo que tengas permiso para ello”. El imam An-Nawawi dijo acerca de
este reporte: “Su cadena de transmisión es buena”. Ver Al-Maymu’, 4/164. 

Ibn al-Mundir dijo:

“Si un ciego no tiene
permiso de rezar en su casa y ausentarse de la oración comunitaria en la
mezquita, menos aún tienen permiso para ello los que pueden ver”. Al-Awsat,
4/134. 

Ibn Qudamah dijo:

“Si alguien que no puede
ver y no tiene quién lo lleve a la mezquita no tiene permiso para faltar a
la oración comunitaria, menos aún tienen permiso para ello los demás”.
Al-Mugni, 2/3. 

5 – Se narró que Ibn
Mas’ud dijo:

“Quien quiera
encontrarse con Dios mañana como musulmán, que realice regularmente estas
oraciones cuando escuche el llamado a la oración, porque están entre los
caminos a la buena guía. Dios ha concedido a nuestro Profeta diversos
caminos a la guía, y si rezan en sus casas, entonces habrán abandonado uno
de los caminos del Profeta, y si abandonan los caminos del Profeta Muhámmad
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se perderán. No hay
musulmán que se purifique y lo haga bien, y que luego concurra a una de las
mezquitas, sin que por cada paso que haya hecho, Dios le registre una buena
obra y lo eleve en estatus espiritual, borrándole una mala obra. Yo nos vi
(en el tiempo del Mensajero de Dios) y nadie se quedaba detrás de estas
oraciones excepto los que eran conocidos por su hipocresía. Incluso había un
hombre que venía rengueando y apoyándose en otros dos, para poder tener el
privilegio de pararse entre las filas de los orantes”. 

De acuerdo a otra
versión, habría dicho: “El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones
de Allah sean con él) nos enseñó los caminos de la guía, y nos dijo que uno
de los caminos de la guía es rezar en la mezquita cuando se hace el llamado
a la oración”. Narrado por Muslim, 654. 

Ibn al-Qayím dijo:

“Lo que podemos concluir
de esto es que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) describió que uno de los signos de los hipócritas de su época
era apartarse de las oraciones comunitarias. Los signos de la hipocresía no
consisten en omitir lo recomendable ni en hacer lo desaconsejable. Quien
quiera aprender los signos de la hipocresía de acuerdo a la tradición
profética encontrará que consisten en omitir los actos obligatorios y en
hacer lo prohibido. Esto está apoyado por lo que Ibn Mas’ud dijo: “Quien
quiera encontrarse con Dios mañana como musulmán, que realice regularmente
estas oraciones cuando escuche el llamado a la oración”. Y describió a aquel
que se quedaba afuera de estas oraciones limitándose a ofrecer las oraciones
en su casa, como alguien que había abandonado uno de los caminos de la
Tradición Profética, que es el ejemplo del Mensajero de Dios (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él), que él dejó para guiar a su
comunidad. Pero a lo que se está refiriendo no es a los puntos de la
tradición que uno puede escoger hacerlos o no hacerlos, porque omitir lo
recomendable no es un signo de desviación e hipocresía, como por ejemplo no
lo es no rezar la oración de ad-duhá y las oraciones nocturnas (qiyam
al-láil), o ayunar los lunes y los jueves”. Fin de la cita de As-Salah wa
Húkm Taarikiha, p. 146-147. 

6 – El consenso de los
compañeros del Profeta (que Dios esté complacido con todos ellos). 

Ibn al-Qayím dijo:

“Había consenso entre
los compañeros del Profeta, y citamos lo que ellos dijeron. Hemos mencionado
las palabras de Ibn Mas’ud anteriormente: “Yo nos vi (en tiempos del
Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)) y
nadie se quedaba detrás de estas oraciones excepto aquellos que eran
conocidos por su hipocresía”. 

También se narró que Ibn
Mas’ud (que Dios esté complacido con él) dijo: “Quien oye el llamado a la
oración y no responde sin una excusa aceptable, su oración no es válida”. 

Y se narró que Abu Musa
al-Ash’ari (que Dios esté complacido con él) dijo: “No es válida la oración
de quien escucha el llamado a la oración y no acude”. 

Se narró que ‘Ali ibn
Abi Tálib (que Dios esté complacido con él) dijo: “No hay oración para el
vecino de una mezquita, excepto en la mezquita misma”. Le preguntaron:
“¿Quién es el vecino de una mezquita?”. Respondió: “Quien vive lo
suficientemente cerca de ella como para oír el llamado a la oración”. 

Y se narró que él
también dijo (que Dios esté complacido con él): “Quien entre los vecinos de
la mezquita oye el llamado a la oración y no tiene ningún problema de salud
ni una excusa válida para faltar, su oración no es válida”. 

Se narró que Al-Hásan
ibn ‘Ali (que Dios esté complacido con él) dijo:

“Quien oye el llamado a
la oración y no acude, su oración no va más allá de su cabeza, excepto que
tenga una excusa para ello”. 

Fin de la cita de
As-Salah wa Húkm Taarikiha, p. 153. 

Hay una gran cantidad de
evidencia, pero creemos que lo que hemos citado es suficiente para demostrar
su obligatoriedad. Puedes remitirte a la citada obra de Ibn al-Qayím,
As-Salah wa Húkm Taarikiha (La Oración y las Normas sobre Quien la
Abandona), que contiene mucha más información. 

El Shéij ‘Abd el-‘Azíz
ibn Baaz también escribió un útil ensayo titulado Wuyub Adá’ as-Salah fi
Yama’ah (La Obligación de Ofrecer las Oraciones en Congregación). 

Y Allah sabe más.