¿Cómo puede uno reconciliar lo que dice el verso coránico (traducción del significado): “Por cierto que tú no puedes guiar a quien amas” (al-Qásas 28:56), y lo que dice este otro “y tú ¡Oh, Muhammad! en verdad, guías al sendero recto” (ash-Shurá 42:52)?
Alabado sea Allah.
Dios ha creado al ser
humano y le otorgó la razón, Él hizo descender la Revelación y le envió
mensajeros que lo convocaran a seguir la verdad y le advirtieran contra la
falsedad. Luego le dio la libertad de tomar sus propias decisiones.
“Y
diles: La Verdad proviene de vuestro Señor. Quien quiera que crea y quien no
quiera que no lo haga” (al-Kahf 18:29, traducción del significado).
Dios ordenó a Su
Mensajero Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
llevar la verdad a toda la humanidad. Luego tuvieron la oportunidad de hacer
lo que quisieran. Si la persona obedece, lo hace en beneficio propio, y si
desobedece, se perjudica a sí mismo, como Allah dijo (traducción del
significado):
“Di: ¡Oh, hombres! Os
ha llegado la Verdad de vuestro Señor. Quien siga la guía lo hará en
beneficio propio, y quien se descarríe sólo se perjudicará a sí mismo. Yo no
soy responsable por vuestras obras” (Yunus 10:108).
El Islam es la religión
del estado natural del hombre (fitrah), la religión de la inocencia, de la
razón y del pensamiento. Dios ha distinguido la verdad de la falsedad. Ha
ordenado todo lo que es bueno y prohibido todo lo que es malo. Ha permitido
las cosas buenas y prohibido las cosas malas. No hay compulsión en la
religión, porque el beneficio o el perjuicio vuelven sobre la criatura, no
sobre el Creador. Allah dijo (traducción del significado):
“No
está permitido forzar a nadie a creer. La guía se ha diferenciado del
desvío. Quien se aparte de Satanás y crea en Allah, se habrá aferrado al
asidero más firme el Islam, que nunca se romperá” (al-Báqarah 2:256).
Y Allah dijo (traducción
del significado):
“Quien
obre rectamente, lo hará en beneficio propio, y quien obre el mal, lo hará
en contra de sí mismo. Tu Señor no es injusto con Sus siervos” (Fússilat
41:46).
La guía está en las
manos de Dios. Si Dios quiere, Él puede guiar a toda la humanidad, porque no
hay nada que Él no pueda hacer en esta tierra o en los cielos. Nada sucede
en Sus dominios excepto lo que Él quiere.
“Di: Es Allah quien
posee la Verdad absoluta, y si hubiera querido os habría guiado a todos
vosotros” (al-An’ám 6:149, traducción del significado).
Pero en Su sabiduría,
Dios nos ha creado con la habilidad de elegir, y le reveló la Guía y el
Criterio. Por lo tanto, quien obedezca a Dios y a Sus mensajeros entrará al
Paraíso, y quien Le desobedezca a Dios y a Sus mensajeros, entrará al
Infierno, como Allah dijo (traducción del significado):
“Por cierto que
habéis recibido evidencias de vuestro Señor. Quien las aprecie lo hará en
beneficio propio, pero quien se enceguezca y no las aprecie sufrirá las
consecuencias de su extravío; yo no soy vuestro custodio sólo se me ha
encomendado transmitir el Mensaje” (al-An’ám 6:104).
El Mensajero (que la paz
y las bendiciones de Allah sean con él) no tiene participación en la guía;
todo lo que él y los musulmanes tenemos que hacer es llevar y exponer el
Mensaje y mostrarles la buena guía, pero no podemos forzar a la gente a
seguirlo, como Dios le dijo a Su Mensajero (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él):
“Si
tu Señor hubiera querido, todos los habitantes de la Tierra habrían creído.
Tú ¡Oh, Muhammad! no podrás hacer que los hombres crean aunque se lo
impongas” (Yunus 10:99, traducción del significado).
Allah dijo (traducción
del significado):
“el
Mensajero sólo tiene la obligación de transmitir el Mensaje con claridad”
(al-‘Ankabút 29:18).
La verdadera guía hacia
la verdad está en manos de Dios solamente, y ningún ser humano tiene parte
en ella, como Dios dijo a Su Mensajero (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él):
“Por
cierto que tú no puedes guiar a quien amas, sino que Allah guía a quien Él
quiere. Él sabe quienes seguirán la guía”
(al-Qásas 28:56).
Dios guía a quien quiere
y pierde a quien Él quiere. Él nos ha dicho que guía a quienes Le obedecen y
se vuelven a Él, como Él dijo (traducción del significado):
“Y
a quienes siguen la guía, Él les incrementará su fe y les facilitará obrar
piadosamente” (Muhámmad
47:17).
Pero quien desobedezca a
Dios y se aleje de Él, Dios no lo guiará, como Él dijo (traducción del
significado):
“En
verdad, Allah no guía a quien es mentiroso e incrédulo”
(az-Zúmar 39:3).
Dios es Omnisciente y
conoce lo que ha sucedido y lo que está sucediendo, y lo que aún no ha
sucedido. Dios conoce a los creyentes y a los incrédulos y lo que ellos
harán, y conoce sus destinos en el Más Allá. Él ha escrito todo eso en
al-Láuh al-Mahfúz (la Tabla Preservada), como Él dijo (traducción del
significado):
“Pero
Nosotros todo lo registramos en un libro”
(an-Nabá’ 78:29).
Dios ha creado al hombre
con la habilidad de elegir, y lo ha hecho capaz tanto de creer como de no
creer, como Allah dijo (traducción del significado):
“Y
le evidenciamos la guía, pero algunos fueron creyentes agradecidos y otros
incrédulos ingratos”
(al-Insán 76:3).
El ser humano tiene la
elección en términos de su razón y sus limitados recursos, solamente; si
pierde su razón, por la cual es capaz de distinguir el bien del mal, la
verdad de la falsedad, entonces no es responsable. Por eso de acuerdo a la
ley islámica, la pluma con la que los ángeles escriben sus obras en vida
cesan de escribir si una persona está mentalmente enferma (es decir, no
tiene responsabilidad) hasta que recobra sus sentidos, y en los niños hasta
que alcanzan la edad del entendimiento, y del durmiente, hasta que
despierta. Ninguna de estas personas es responsable hasta que recuperan el
sentido y la razón por la cual pueden distinguir entre el bien y el mal, lo
beneficioso y lo perjudicial, en un sentido exterior y evidente del término.
Cual fuera la dirección
que una persona tome, habrá en ello recompensa y castigo, y si obedece,
entrará al Paraíso:
“Que
por cierto que obtendrá el éxito en esta vida y en la otra vida quien
purifique su alma apartándose de los pecados”
(ash-Sháms 91:9, traducción de significado).
Y si desobedece,
ingresará al Infierno:
“Y
estará perdido quien la pervierta siguiendo sus pasiones”
(ash-Sháms 91:10, traducción del significado).
La elección de uno de
estos dos caminos es algo acerca de lo que cada ser humano será interrogado
por el Señor de Universo. Y por eso es claro que la fe o la incredulidad, la
obediencia o la desobediencia, son asuntos de elección personal. Dios ha
creado una recompensa y un castigo dependiendo de esta elección:
“Quien
obre rectamente, lo hará en beneficio propio, y quien obre el mal, lo hará
en contra de sí mismo. Tu Señor no es injusto con Sus siervos”
(Fússilat 41:46).
Quien ame a Dios y a Sus
mensajeros y desee el bien en este mundo y en el Más Allá, que ingrese al
Islam, y quien se aleje de él y esté contento con este mundo y no tenga
interés en el Más Allá y no se someta a su Creador, su morada será el
Infierno. El individuo es quien se beneficiará o se perjudicará a sí mismo.
No hay compulsión para elegir una u otra. Allah dijo (traducción del
significado):
“Esta revelación es un motivo de reflexión. Entonces, quien quiera que se encamine hacia su Señor”
(al-Ihsán 76:29).
