Hay un reporte acerca de un hombre honrado que se llamaba ‘Alqamah. Él estaba en su lecho de muerte y no había pronunciado el doble testimonio de fe. Entonces el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) envió a buscar a su madre, y se le dijo que su madre estaba enojada con él porque él solía favorecer a su esposa por encima de ella. Luego el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) reunió leña y le dijo a su madre que él quemaría a su hijo frente a sus ojos. Y ella le respondió: “Oh Mensajero de Dios, ¡él es mi hijo y yo no puedo soportar ver que tú lo quemes enfrente de mí!”. Entonces él le dijo: “Oh, madre de ‘Alqamah, el castigo de Dios es más severo y dura más tiempo. Si quieres que Dios lo perdone, entonces perdónalo. Por Aquél en Cuya mano está mi alma, que su oración, su ayuno y su caridad no le servirán de nada mientras estés enojada con él”. Entonces la mujer perdonó a su hijo, y un tiempo después él falleció luego de pronunciar el doble testimonio de fe. El reporte dice que luego de eso, el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) llamó a los emigrantes de la Meca y a los musulmanes medinenses que les auxiliaron, y les dijo: “Si uno de ustedes da precedencia a su esposa por sobre su madre, Dios, los ángeles y toda la gente los maldecirá, y Dios no aceptará su caridad ni sus buenas obras a menos que se arrepienta ante Dios y busque el perdón y la complacencia de su madre. Dios permanecerá enojado con él mientras su madre esté enojado con él”.

Se ha dicho que este reporte está en la compilación Musnad Áhmad, pero no pude encontrarlo. Quisiera saber si es auténtico, y si es así, dónde se encuentra.

Alabado sea Dios

Esta historia fue
narrada por el Imam Áhmad (que Allah tenga misericordia de él) en su Musnad
cuando recopiló reportes por primera vez para su libro. La primera
compilación contenía muchos reportes débiles y rechazables. Luego el Imam
Áhmad (que Allah tenga misericordia de él) comenzó a identificar y eliminar
estos reportes de su libro, y esta historia es una de las que eliminó. 

En Musnad al-Imam Áhmad
(32/155, ed. Mu’sasatar Risálah), dice lo siguiente:

“Abu ‘Abd er-Rahmán
dijo: “En el libro de mi padre había un reporte de Yazíd Ibn Harún: “Fá’id
Ibn ‘Abd er-Rahmán dijo: “Oí a ‘Abd Allah Ibn Abi Awfa decir: “Un hombre
llegó a ver al Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él) y le dijo: “Oh Mensajero de Dios, hay un joven aquí que está
muriendo. Le dijeron que diga “No hay más divinidad que Dios”, pero no pudo
decirlo”. Le preguntó: “¿No pudo decirlo durante su vida?”. Respondió: “Por
supuesto”. Entonces el Profeta preguntó: “¿Entonces qué es lo que le impide
decirlo en el momento de su muerte?”…”, y entonces narró el reporte
completo. 

Mi padre no narró estos
dos reportes, ni el de Fá’id ni el de Ibn Abi Awfa, y los tachó de su libro.
Él no aprobaba en particular el reporte de Fá’id, por eso en su punto de
vista estos reportes eran rechazables”. Fin de la cita de Al-Musnad. 

Con respecto al resto
del reporte tal como aparece en otras fuentes que lo mencionan, es como
sigue:

“El Mensajero de Dios
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se levantó y nosotros
nos levantamos con él, y fue a ver al joven y le dijo: “Muchacho, di “no hay
más divinidad que Dios”. Pero él respondió: “No puedo”. Preguntó: “¿Por
qué?”. Y respondió: “Porque desobedecí a mi madre”. Le preguntó entonces:
“¿Ella todavía vive?”. Respondió: “Sí”. Entonces dijo: “Vayan a buscarla”.
Entonces sus compañeros fueron a buscarla. Ella llegó y el Profeta Muhámmad
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) le preguntó: “¿Es tu
hijo?”. Ella respondió: “Sí”. Le dijo: “¿Qué pensarías si hubiera un Fuego
encendido y te dijeran: “Si no intercedes por él, será arrojado al Fuego?”.
Ella respondió: “Entonces yo intercedería por él”. Le dijo: “Entonces invoca
a Dios como testigo y a nosotros contigo, afirmando que estás complacido con
él”. Ella dijo entonces: “Estoy complacida con mi hijo”. Entonces se volvió
al muchacho y le dijo: “Di “No hay más divinidad que Dios”, entonces él
dijo: “Atestiguo que no hay más divinidad que Dios”. Y el Profeta Muhámmad
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Alabado sea Dios,
Quien lo ha salvado del Fuego”. 

Esto fue registrado por
Al-‘Aqili en Ad-Du’afá’ al-Kabir, 3/461; y a través de él por Ibn al-Yaqzí
en Al-Mawdu’at (Los Fraguados), 3/87. Más de uno atribuyó su registro a
At-Tabarani. También fue registrado por Al-Jará’itín Masáwi’ al-Ajlaq, No.
251; por Al-Baihaqi en Shu’ab al-Imán 6/197; en Dalá’il an-Nubúwwah 6/205; y
por Al-Qazwini en At-Tadwín fi Tarij Qazqín, 2/369. 

Todos ellos lo
registraron a través de Fá’id Ibn ‘Abd er-Rahmán, de Abd Allah Ibn Abi Awfa.
Esta cadena de transmisión es muy débil, a causa de Fá’id Ibn ‘Abd
er-Rahmán. El Imam Áhmad escribió sobre él: “Sus reportes son rechazables”.
Ibn Ma’ín dijo: “Su relato carece de valor”. Ibn Abi Hátim escribió: “Oí a
mi padre decir: “El reporte de Fá’id no vale nada, sus reportes no deben ser
consignados por escrito. El relato que le atribuye a Ibn Abi Awfa es falso,
y uno difícilmente pueda encontrar alguna evidencia para confirmarlo, no
suena en absoluto como uno de los relatos de Ibn Abi Awfa. Creo que si
alguien dijera que todos sus relatos son inventados, no estaría muy lejos de
la verdad”. Al-Bujari dijo: “Su reporte es objetable”. Ver: Tahdíb
at-Tahdíb, 8/256. 

Ibn Hibbán también
escribió:

“Él fue uno de los que
narraban reportes rechazables atribuyéndoselos a narradores famosos, y narró
un reporte muy objetable atribuido a Ibn Abi Awfa. No es permisible citar su
reporte como evidencia”. Fin de la cita de Al-Mayrurín, 2/203. 

Abu ‘Abd Allah al-Hákim
(que Allah tenga misericordia de él) escribió:

“Él transmitió reportes
inventados atribuyéndolos a Ibn Abi Awfa”. Fin de la cita de Al-Madjalila
as-Sahih, 155. 

Ibn al-Yawzí mencionó su
historia en Al-Mawdu’at 3/87, y escribió: “Este reporte no es auténtico”.
Fin de la cita. 

También fue mencionado
en Al-Mawdu’at por Ibn ‘Iraq (2/296), Ash-Shawkani (231), Al-Albani (No.
3183), y por el shéij Suleimán al-‘Alwán en su ensayo Al-I’lám bi Wuyub
at-Tazábbut fi Riwaiát al-Hadíz, p. 16-17. 

Ver: Qásas la Tazbut,
por el shéij Mashjur Hásan Salmán, 3/19-39, No. 21. 

Y Allah sabe más.