Estimado hermano: mi pregunta tiene que ver con la muerte de ‘Asma Bint Marwán. Algunas personas que hablan en contra del Islam dicen que ella fue asesinada por orden del Profeta Muhámmad, en una forma brutal, y que esto indica que el Mensajero de Dios abusó de su poder cuando estaba en la ciudad de Medina.
Apreciaría enormemente si pudiera explicar este tópico para que yo pueda responder a esta gente y mostrar cuán benevolente era el Mensajero de Dios.
Alabado sea Dios
En primer lugar, Dios, glorificado y exaltado sea, nos ha
dicho en Su Sagrado Libro que Él sólo envió a Su Mensajero de Dios (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él) como una misericordia para con
el mundo. Dios dijo (traducción del significado):
“Y no te enviamos [¡Oh, Muhammad!] sino como misericordia
para el mundo” (al-Anbiyá’, 21:107).
Quien acepte esta misericordia y la agradezca será bendecido
en este mundo y en el Más Allá. Quien la rechace o la niegue se contará
entre los perdedores en este mundo y en el Más Allá. Esto fue afirmado por
Ibn Kazir en su Exégesis Coránica (Tafsir), 5/385.
Al-Hákim narró en Al-Mustádrak (100) que Abu Hurairah (que
Allah tenga misericordia de él) dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Oh, gente, yo no soy sino una
misericordia que Dios ha concedido al mundo”. Clasificado como auténtico por
al-Albani en Sahih al-Yámi’, 2345.
El Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) fue quien perdonó a toda la tribu de Qureish, aun cuando ellos
lo habían denigrado, perseguido y expulsado de su propio hogar, y luego de
ello le habían declarado la guerra e incitado a todas las tribus árabes en
contra suyo. Sin embargo, cuando el Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) conquistó La Meca, y contrario a la
tradición tribal árabe de aquella época de degollar a los hombres y tomar
como cautivos a las mujeres y los niños, él les perdonó la vida y no se
cobró venganza con ellos por el mal trato a que lo habían sometido a él, a
sus seguidores y seres queridos.
El Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) es también quien perdonó a la mujer judía que envenenó la oveja
que él iba a comer. Al-Bujari (2617) y Muslim (5834) narraron de Anas Ibn
Málik (que Dios esté complacido con él) que esta mujer judía le sirvió al
Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y a sus
compañeros una oveja envenenada, y que ellos llegaron a comer un poco de
ella. Luego de la muerte de uno de sus compañeros, ella fue traída ante él y
le preguntaron: “¿Nos das permiso para ejecutarla?”, y él respondió: “No”.
‘Aa’ishah (que Allah esté complacido con ella) dijo: “El
Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) nunca
tomó revancha por su propia causa. Cada vez que ejecutó un castigo fue por
defender los sagrados límites que Dios había revelado, y luego de eso,
defendiendo el honor de Dios”. Narrado por al-Bujari, 6126; y Muslim, 2327.
Al-Bujari (4838) narró de ‘Abdullah Ibn ‘Umar Ibn al-‘As (que
Dios esté complacido con él) que el verso donde Dios dijo (traducción del
significado):
“¡Oh, Profeta! En verdad te hemos enviado como testigo [de
las obras de tu nación], como albriciador y amonestador” (al-Ahzáb,
33:45):
“En la Torá dice: “Oh Profeta, te hemos enviado como testigo
y como un portador de buenas nuevas, un salvador para los iletrados. Tú eres
Mi servidor y Mi Mensajero, y Yo te nombro al-Mutawákkil (aquél que pone su
confianza en Dios solamente). No eres grosero ni ordinario, gritando en el
mercado. No devuelves el mal con el mal, sino más bien pasas por alto las
ofensas y perdonas”.
Los reportes que hablan de su paciencia ante la irritación,
de su benevolencia y tolerancia, de su ausencia de rencores hacia la gente y
de cómo él devolvía el bien aunque le hicieran mal, son innumerables. La
persona que te ha dicho eso solamente intenta menoscabar el estatus moral y
humano del Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con
él). Esto es un signo de su incredulidad, de su celo, de su resentimiento y
del odio que hay en su corazón, y a causa de él los malvados quisieran
extinguir la luz de Dios. Dios dijo (traducción del significado):
“Pretenden extinguir la luz de Allah [el Mensaje] con sus
palabras [sin fundamentos], pero Allah hará que Su luz prevalezca aunque
esto desagrade a los incrédulos” (as-Saff, 61:8).
Se ha probado que el Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) prohibió asesinar a las mujeres. Abu Dawud
(2669) narró que Rabah Ibn Rabi’ dijo: “Estábamos con el Mensajero de Dios
en una campaña militar, y vio a la gente reunida alrededor de algo. Envió a
un hombre a averiguar qué era lo que estaban mirando, y él volvió y le dijo
que había una mujer que había sido asesinada. El Profeta Muhámmad dijo:
“Ella no puede haber estado luchando contra nadie”.
Jálid Ibn Walid estaba dirigiendo la vanguardia del ejército,
entonces el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con
él) llamó a un mensajero y le dijo: “Dile a Jálid: “Que no maten a ninguna
mujer ni a ningún obrero contratado”.
En segundo lugar, con respecto al reporte que afirma que
‘Asma Bint Marwán fue asesinada, es un reporte falso e inventado. Fue
narrado por al-Qadá’i en Musnad ash-Shihab (856), por al-Jatib en At-Tarij
(13/99), por Ibn ‘Asakir en su obra Tarij (51/244), y por Ibn ‘Umar al-Harbi
en su obra Fawa’id (50), todos a través de Muhámmad Ibn al-Hayyách al-Lajami
Abu Ibrahím al-Wásiti, de Muyálid Ibn Sa’id, de ash-Sha’bi, de Ibn ‘Abbás, a
quien se le atribuye haber dicho: “Una mujer de los Banu Jatamah escribió
una poesía satirizando al Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él), y cuando el Profeta Muhámmad supo de ello, se puso muy
perturbado. Dijo: “¿Quién ajusticiará a esta mujer por mí?”. Un hombre de
entre la gente dijo: “Yo lo haré, Oh, Mensajero de Dios”. Ella era vendedora
de dátiles, por lo tanto el hombre fue a verla y le dijo: “¿Tienes algunos
dátiles?”, y ella le dijo: “Sí”. Entonces ella le mostró los dátiles, y él
dijo: “Yo quisiera algo mejor que esto”. Entonces ella fue adentro de su
casa para mostrárselos, y él la siguió, miró a la derecha y a la izquierda,
y no vio nada excepto una pequeña tabla, entonces golpeó su cabeza una y
otra vez con esta tabla hasta que la mató. Luego fue a ver al Profeta
Muhámmad y le dijo: “Oh, Mensajero de Dios, me he encargado de ella por ti”.
El Profeta Muhámmad le respondió: “La validez de lo que has hecho es algo
que nadie podría disputar”. Y esta mujer era ‘Asma Bint Marwán”.
Este reporte es inventado, y su cadena de transmisión es
inválida. Fue narrado por Muhámmad Ibn al-Hayyách, de quien el imam
al-Bujari dijo: “Sus reportes son repudiables”. Ibn Ma’ín dijo de Ibn
al-Hayyách: “Es un farsante y un mentiroso”. Ad-Daraqtuni dijo: “Es un
mentiroso, no es para nada confiable”. Fin de la cita de Al-I’tidal, 3/509.
Ibn ‘Adíy dijo: “Muhámmad Ibn al-Hayyách inventó el reporte
de la mujer que solía satirizar al Mensajero de Dios (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él), de acuerdo al cual cuando ella fue
asesinada, el Profeta supuestamente habría dicho: “La validez de lo que has
hecho es algo que nadie podría disputar”. Fin de la cita de Al-Mawdu’at (Los
Falsificados), por Ibn al-Yawzí, 3/18.
Este reporte fue también mencionado por el shéij al-Albani en
Ad-Da’ifah (6013). Y lo citó como un reporte falsificado.
Fue narrado también por al-Wáqidi en Al-Magazi (pág. 173), y
a través de él por al-Qadá’i (858): “’Abdullah Ibn al-Hariz me dijo, de su
padre, que ‘Asma Bint Marwán, de los hijos de Baru Umaiyah Ibn Zaid, estaba
casada con Yazid Ibn Zaid Ibn Hisn al-Jatmi. Ella solía ultrajar en sus
palabras al Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con
él), denostar al Islam e incitar a la gente contra el Profeta. Cuando las
noticias de lo que ella hacía y decía llegaron a ‘Umair Ibn ‘Adiy Ibn
Jarashah Ibn Umaiyah al-Jatmi, él dijo: “Oh, Dios, te prometo que yo la
mataré si Tú le concedes un retorno seguro al Mensajero de Dios (que la paz
y las bendiciones de Allah sean con él)”, pues el Mensajero de Dios (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él) estaba en la batalla de Badr en
ese momento. Cuando el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) volvió de Badr, ‘Umair Ibn ‘Adiy fue a verla en medio de
la noche e ingresó a su casa cuando ella estaba durmiendo con varios de sus
hijos, incluyendo un bebé que todavía estaba siendo amamantado. Él extendió
la mano para tomarla y encontró al bebé que ella estaba amamantando. Puso al
bebé a un lado y luego le clavó su espada en el pecho hasta que la punta
salió por su espalda. Luego se fue y rezó la oración del alba con el Profeta
Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) en Medina.
Cuando el Profeta terminó de rezar, miró a ‘Umair y le dijo: “¿Asesinaste a
la hija de Marwán?”. Él respondió: “Sí, que mi padre sea sacrificado por ti,
Oh, Mensajero de Dios”.
‘Umair temía que el Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) no aprobara lo que él había hecho, y por
eso dijo: “¿Hay algún pecado en lo que he hecho, Mensajero de Dios?”. Y el
Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) le
respondió: “La validez de lo que has hecho es algo que nadie podría
disputar”.
Y esta es la primera vez que yo oí esta frase del Profeta
Muhámmad. ‘Umair dijo: “El Profeta Muhámmad se volvió a aquellos que estaban
alrededor de él y les dijo: “Si quieren ver a un hombre que apoya a Dios y a
Su Mensajero, entonces miren a ‘Umair Ibn ‘Adiy”. Fin de la cita.
Esta cadena de transmisión no tiene ningún valor. El imam
Áhmad dijo acerca de al-Wáqidi, cuyo nombre era Muhámmad Ibn ‘Umar Ibn
Waqid: “Es un mentiroso, él altera los reportes”.
Ibn Ma’ín dijo: “No es confiable. Sus reportes no deben ser
registrados por escrito”.
Los imames al-Bujari y Abu Hatim dijeron: “Él es un narrador
rechazable”.
An-Nasá’i dijo: “Inventa lo que dice”.
Ibn ‘Adiy dijo: “Sus reportes son extraños y problemáticos”.
Ibn al-Madini dijo: “Al-Wáqidi fragua sus reportes”. Fin de
la cita de Mizán al-I’tidal, 3/663.
An-Nasá’i dijo: “Los mentirosos más conocidos por inventar
reportes son cuatro: Ibrahím Ibn Abi Iahia en la ciudad de Medina, al-Wáqidi
en Bagdad, Muqatil en Jorasán, y Muhámmad Ibn Sa’id en Siria”. Fin de la
cita de Tahdib at-Tahdib, 9/163.
Y Allah sabe más.
