¿Qué ocurre si los padres desaprueban algunas Tradiciones Proféticas sin ninguna razón válida, como la barba por ejemplo, y le ordenan a su hijo afeitársela porque la escuela de jurisprudencia sháfi’i considera que hacerlo es simplemente reprobable pero no prohibido, y que permitir que la barba crezca es una forma de extremismo? ¿Es obligatorio para el musulmán obedecer a sus padres en este caso, o él los puede ignorar, basándose en que no tiene el deber de obedecerles en tales asuntos?

Alabado sea Dios

El principio básico es que los padres no
tienen ningún derecho a objetar a que sus hijos sigan la Tradición Profética
y sus nobles enseñanzas, ya sea que esas tradiciones tengan que ver con los
derechos de Dios y los actos de culto, o con las interacción con otras
personas, como la moralidad y los modales. Los textos islámicos que ordenan
la obediencia a los padres están basados en la idea de tratarlos con
amabilidad y agradecimiento, en el cuidado de ellos, en la idea de ocuparse
de sus necesidades y evitar perturbarlos incluso con palabras. No hay nada
en esos textos que sugiera que los hijos deban obedecer sus instrucciones
fuera de este marco. No hay nada en los textos que sugiera que la obediencia
a los padres deba tener precedencia por encima de la obediencia a Dios y Su
Mensajero, al contrario. 

El imam As-Sarkasi (que Allah tenga
misericordia de él) dijo:

“Acerca
de cualquier viaje que un hombre tenga el deseo de emprender (y con la
excepción de la lucha por la causa de Dios), ya sea con el propósito de
comerciar, o hacer la peregrinación mayor o menor, si sus padres desaprueban
eso y él no teme que sus padres puedan estar descuidados sin su presencia o
deban afrontar adversidades en su ausencia, entonces no hay nada incorrecto
con que él viaje, porque en la mayoría de los casos tales viajes son seguros,
y ellos no experimentarán una adversidad severa como resultado de su partida.
La pena por su ausencia es compensada por la esperanza de su regreso seguro.
Pero si hay algún temor de peligro para él en ese viaje, como cuando el
viaje es por mar, entonces en ese caso las normas equivalen a las normas
sobre salir para la guerra por la causa de Dios, porque el peligro de muerte
en ese caso es más obvio. Con respecto a viajar con el propósito de adquirir
conocimiento, si la ruta es segura y parece que el lugar al que se dirige es
seguro, entonces no es diferente a viajar con el propósito de comerciar. De
hecho esto es más importante, porque Dios, glorificado y exaltado sea, dijo
(traducción del significado): 

No
deben salir a combatir todos los creyentes en una expedición. Que de cada
región, algunos se queden para instruirse en la religión y así puedan
exhortar a su pueblo y a quienes regresen de la batalla; para que de este
modo preserven el conocimiento” (At-Táwbah, 9:122).
 

Entonces no hay nada de
malo con que salga con ese propósito, aun cuando sus padres objeten, tanto
como no haya allí ningún temor razonable de que queden abandonados y
enfrenten penalidades en su ausencia”. 

Fin de la cita de Shárh
as-Siyar al-Kabir (196-197). 

El shéij Abu Bakú
at-Tartushi dijo en su libro Birr al-Walidain:

“No hay obediencia a los
padres con respecto a abandonar una Tradición Profética regular, como
asistir a las oraciones en congregación, o no rezar los dos módulos de
oración antes de la oración del amanecer, o hacer la oración impar, etc., si
ellos le piden que ceda en eso de forma permanente. Esto es diferente al
caso de si ellos lo llaman cuando el tiempo para la oración empieza; en ese
caso es obligatorio obedecerles aun cuando él se pierda la virtud de rezar
cuando el primer tiempo para la oración llega”. Fin de la cita de
Al-Mawsu’ah al-Fiqhíyah al-Kuwaitíyyah (8/71). 

Hemos citado previamente
una declaración de los juristas acerca de este asunto, y hemos explicado las
pautas en la obediencia obligatoria a los padres con cierto detalle.
Consulta las respuestas a las preguntas No. 1176,
1185, 40283,
98382, 101105,
166428 y 174831

Sin embargo, el muchacho
debe excusarse ante sus padres hablándoles amablemente y de una buena
manera, discutiendo el asunto educadamente para evitar peores problemas,
porque Dios prohibió empeorar las cosas. En todo esto, él debe reafirmarles
a sus padres las virtudes de la Tradición Profética y de las normas de
conducta prescriptas en el Islam, y debe compensarlos por no obedecerles en
ese tema sirviéndolos de otras maneras, dándoles un regalo, o
comprometiéndose en algún otro asunto, con la esperanza de tranquilizarlos. 

Independientemente si el
afeitarse la barba está prohibido o es simplemente reprobable (lo cual no es
poco), ni los padres ni ninguna otra persona tienen derecho de dar órdenes
que son claramente contrarias a las órdenes de Dios y Su Mensajero. El
Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) nos
instruyó en dejarnos crecer la barba en más de un reporte auténtico. 

Una excepción a esto es
el caso de algunos país en que dejarse crecer la barba quizá sea una causa
directa que exponga al musulmán a la persecución por parte de las
autoridades y el peligro de ser encarcelado o incluso asesinado. Este es un
caso de fuerza mayor. En ese caso nosotros le aconsejaríamos que escuche la
demanda de sus padres por misericordia y compasión hacia ellos y hacia sí
mismo, para que no le ocurra nada grave y eso les cause dolor a sus padres. 

Para más información
sobre las normas sobre dejarse la barba, por favor consulta las respuestas a
las preguntas No. 100909 y
219947

Y Allah sabe más.