Yo tengo una pequeña pregunta que tiene que ver con la muerte. He oído de muchos musulmanes que la muerte de cada persona está predestinada por Dios. Esto significa que Dios determina que cada individuo muera en un momento específico, en el cual un ángel desciende y retira el alma del cuerpo. ¿Esto significa que cada vez que una persona muere, el tiempo ha llegado para él, y este tiempo había sido previamente determinado por Dios, aun cuando tal persona fuera asesinada o falleciera como resultado de un accidente? Esto me confunde un poco, ¿podría usted explicármelo?

Alabado sea Dios

Dios, glorificado y exaltado sea, creó a toda alma y decretó
para ella el momento específico en el cual su vida en este mundo terminaría.
Dios, glorificado y exaltado sea, informa al ángel que llega al útero de la
madre y le insufla el alma al feto con el decreto para su vida, y entre los
asuntos que abarca el decreto divino, está la duración de su vida. Luego,
cuando su vida llega a su fin, sea por causas naturales, o como resultado de
una enfermedad, asesinato o a causa de un accidente, su muerte no puede
retrasarse o adelantarse del tiempo decretado. Por medio de este decreto
divino, que no cambia, cualquier apego o esperanza que la gente tenga hacia
algo que no sea Dios, terminará. Quien cuide bien de su salud no logrará
extender su vida más allá de lo decretado, sino que Dios determina cuánto
vive una persona. Y quien asesina a una persona no le ha quitado un tiempo
de vida que le estaba previamente asignado, sino que Dios, glorificado y
exaltado sea, había decretado eso desde la eternidad, y el asesino
comparecerá ante Dios por su transgresión.

En el pasado, los mu’tazilis afirmaron que si una persona no
sufría una enfermedad ni era asesinada, extendería su expectativa de vida.
Eso a grandes rasgos es cierto, pero ellos olvidaron que aun cuando ninguna
de esas cosas sucedan, el decreto de Dios sobre la muerte puede sobrevenir a
una persona de muchas otras formas, incluso una muerte súbita sin causas
aparentes. Cualquier punto de vista que no tome sólo en cuenta las causas
aparentes y no recuerde que detrás de cada causa aparente está el decreto de
Dios, no pertenece a los musulmanes de la Comunidad y la Tradición
Profética, porque tanto el Corán como los reportes de dicha Tradición
indican que Dios ha decretado cuál será el final de la vida para cada
individuo, lo cual es registrado por Sus ángeles en el momento en que el
alma es insuflada en el útero materno.

El shéij Ibn Abi Al-‘Izz al-Hánafi (que Allah tenga
misericordia de él) dijo:

“Dios, glorificado y exaltado sea, ha decretado el período de
vida de todas las criaturas, y cuando el momento designado llega, no puede
adelantarse ni retrasarse.

Dios dijo (traducción del significado):

…cuando venza su plazo no podrán retrasarlo ni
adelantarlo ni siquiera una hora
” (Al-A’ráf, 7:34; An-Náhl, 16:61).

Nadie puede morir si no es por el designio de Allah y
según el plazo prefijado
” (Ali ‘Imrán, 3:145).

En la obra Sahih Muslim se narró que ‘Abd Allah Ibn Mas’ud
(que Dios esté complacido con él) dijo: “Umm Habibah, la esposa del Profeta
(que Dios esté complacido con ella), dijo: “Oh, Dios nuestro, concédeme más
tiempo para disfrutar de la compañía de mi marido, el Mensajero de Dios, de
mi padre Abu Sufián, y de mi hermano Mo’áwiyah. El Profeta Muhámmad (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Le has pedido a Dios
acerca de algo que ya está predestinado, que son el número de días y las
provisiones que ya están designadas. Nada será adelantado o demorado de su
tiempo establecido. Si le pides a Dios, pídele refugio del castigo del Fuego
en la tumba, eso sería mejor”.

La persona asesinada ha fallecido en el momento que Dios ha
designado. Dios, glorificado y exaltado sea, conocía y decretó que eso
sucediera así, ya sea que la persona muera a causa de una enfermedad, un
asesinato, un accidente como el derrumbe de un edificio, o en un incendio, o
ahogamiento, o cualquier otra causa. Dios creó la vida y la muerte y por lo
tanto también creó las causas de la vida y de la muerte.

Sin embargo, los mu’tazili cometían el error de creer que la
persona asesinada había muerto prematuramente, en el sentido de que había
fallecido antes de la hora que Dios había designado para ella. Esta idea es
incorrecta, no sería posible que Dios designara un momento para la muerte de
una persona y luego designara otro, como si hubiera ignorado lo que
sucedería en el futuro.

En el caso del asesinato, sigue siendo obligatorio para los
musulmanes apresar al agresor y aplicar las penas correspondientes, porque
el asesinato es un crimen prohibido.

Por lo tanto podemos comprender las palabras del Profeta
Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Mantener los
lazos de parentesco incrementa el largo de nuestra vida”, entendiendo que
este es uno de los medios para vivir una larga vida, y que Dios ha decretado
que esta persona mantendría los lazos de parentesco, y que por consiguiente
viviría una larga vida; si no fuera por esa razón, no habría vivido tanto
tiempo, pero Dios ha decretado esta causa a tal efecto. De la misma forma,
Dios decretó que otra persona no mantuviera los lazos de parentesco, y que
viviría un tiempo menor, como dijimos con respecto a quien fue asesinado”.

Fin de la cita de Shárh al-‘Aqidah at-Tahhaawíyah, p. 100,
101.

El shéij Ibn Taimíyah (que Allah tenga misericordia de él)
dijo comentando el verso (traducción del significado):

Él es Quien os creó de barro y luego decretó un término
de vida; y hay un término [también] que Él ha fijado [para la Resurrección],
sin embargo dudáis
” (Al-An’ám, 6:2):

“Con respecto al tiempo en que se ha ordenado que una persona
deba fallecer, es conocido por los ángeles que registran el sustento del
individuo, su tiempo de vida, sus obras y si será condenado en el Infierno o
destinado al Paraíso, como se ha afirmado en las dos obras de reportes más
auténticos, donde se narró que Ibn Mas’ud (que Allah tenga misericordia de
él) dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él) nos dijo: “La creación de un ser humano comienza en el útero de su
madre por cuarenta días en forma de una gota de esperma (nutfah); luego se
convierte en un coágulo espeso y blanco (‘alaq) durante un período similar;
luego se convierte en una masa de tejidos (mugdah) por un período similar, y
luego se envía a un ángel que le insufla el alma, y con ella el registro
exacto de cuatro asuntos: su sustento en la vida, su tiempo de vida, sus
actos, y si será condenado en el Infierno o salvado en el Paraíso”.

Este tiempo de vida implica la designación del momento de su
muerte, lo cual Dios revela a Sus ángeles. Con respecto a la Resurrección,
nadie la conoce excepto Él”. Fin de la cita de Maymu’ al-Fatáwa, 14/489.

Él (que Allah tenga misericordia de él) también fue
consultado sobre la persona asesinada: ¿Ha muerto en el momento que Dios
había designado para ella?

Él respondió:

“La persona asesinada es como cualquier otra persona
fallecida: no muere antes del momento designado, pues este momento no puede
ser demorado ni apresurado para nadie. Los árboles y los animales tienen
tiempos de vida designados también, que no pueden ser atrasados ni
adelantados.

Se ha probado en Sahih Muslim y en otras obras que el Profeta
Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Dios
decidió el decreto de Su creación cincuenta mil años antes de crear los
cielos y la Tierra. Y Su trono estaba sobre el agua…”.

Y se ha probado en Sahih al-Bujari que el Profeta Muhámmad
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Estaba Dios
solamente y no existía nadie más. Su trono estaba sobre el agua. Escribió
todas las cosas en el Libro y creó los cielos y la Tierra”. De acuerdo a
otra versión dijo: “…luego creó los cielos y la Tierra”.

Y Dios, glorificado y exaltado sea, dijo (traducción del
significado):

…cada nación tiene un período predeterminado, y cuando
éste se cumpla no podrán retrasarlo ni adelantarlo, ni si quiera por una
hora
” (Al-A’ráf, 7:34).

Dios sabía cómo sería cada cosa antes de que existiera, y por
eso Él lo decretó así. Él sabía quién moriría de una enfermedad del
estómago, quién de una inflamación de los pulmones, quién moriría como
resultado de un derrumbe o de un accidente, en un incendio, o ahogado, y
quién sería asesinado, o envenenado, o durante una batalla, etc. El hecho de
que Dios supiera eso y lo hubiera decretado, y que Él creara todas las
cosas, no nos impide recompensar a alguien por sus buenas acciones ni
castigar a alguien por un crimen. Más bien, si alguien mata a otra persona
porque Dios lo decretó así, Dios también decretó que será castigado por
ello.

Hay dos tipos de momentos decretados para la muerte: el que
es absoluto, y el que es condicional. Así podemos entender las palabras del
Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él):
“Mantener los lazos de parentesco incrementa el largo de nuestra vida”.
Dios le ordenó al ángel registrar el período de vida de una persona y le
dijo: “Si mantiene los lazos de parentesco, entonces increméntale en tal y
tal cosa”, pero el ángel no sabe si su vida será incrementada o no. Sin
embargo, Dios sabe cuál será el resultado, y cuando el momento designado
llegue, no podrá ser retrasado ni adelantado.

Si la persona asesinada no lo hubiera sido así, algunos de
los qadaríes (una secta que negaba el decreto divino) afirmaron que habría
vivido. Y algunos que negaron la relación entre causa y efecto afirmaron que
habría muerto de todas formas. Pero ambos puntos de vista son incorrectos,
porque Dios sabía que la persona moriría siendo asesinada. Si,
hipotéticamente hablando, Él hubiera decretado alguna otra cosa que lo que
Él sabía que ocurriría, ¿habría sido un decreto para algo que no sucedería?
Si asumimos que Dios sabía que no sería asesinado en un momento particular,
en ese caso Él tampoco habría decretado que la persona moriría asesinada en
un momento particular; o Él habría decretado que viviría hasta otro momento.
Estar seguros de uno de estos dos escenarios, lo cual entonces no sucederá,
es ignorancia. Esto es como quien dice: “Si no come lo que se le ha
decretado para él como provisión, tampoco morirá ni se le dará otra
provisión”; y es como quien dice: “Si este hombre no hubiera fecundado a
esta mujer, ¿habría ella sido infértil, u otro hombre la habría fecundado?”,
o “Si él no cultivara esta tierra, ¿la habría cultivado alguien más, o
habría permanecido sin cultivar?”, o “Si quien aprendió el Corán de este
hombre no lo hubiera aprendido, ¿lo habría aprendido de alguien más, o no lo
habría aprendido en absoluto?”.

Y otros ejemplos similares…”. Fin de la cita de Maymu’
al-Fatáwa, 8/516-518.

Y Allah sabe más.