¿Cuál fue la razón por la cual fue prescripto el ayuno a los musulmanes?

Alabado sea Dios

En primer lugar, debemos
señalar que uno de los nombres de Dios es Al-Hakim, que significa El
Sapientísimo. La palabra ‘hakim’ deriva de la misma raíz lingüística que la
palabra ‘hukm’, que significa norma o regla, y también de la palabra
‘hikmah’, que significa sabiduría. Dios es el único que emite normas, y Sus
normas son siempre las más sabias y perfectas. 

En segundo lugar, Dios
no le prescribe ninguna regla a ningún pueblo sin que haya una inmensa
sabiduría detrás de ella, ya sea que esta sabiduría sea comprensible para el
ser humano o no. O también es posible que comprendamos algo de esta inmensa
sabiduría pero desconozcamos otros aspectos de ella. 

En tercer lugar, Dios ha
mencionado la razón por la cual Él encomendó el ayuno a los creyentes,
cuando Dios dijo (traducción del significado): 

¡Oh,
creyentes!

Se os prescribió el ayuno al igual que a quienes os
precedieron para que alcancéis la piedad

(al-Báqarah, 2:183). 

El ayuno es un medio
para alcanzar la piedad y tener conciencia de Dios, y tener conciencia de
Dios significa practicar lo que Dios nos ha encomendado y evitar lo que Dios
nos ha prohibido. 

El ayuno es uno de los
más grandes medios para ayudar a una persona a adquirir la autodisciplina y
el carácter para seguir el camino del Islam. 

Los eruditos (que Allah
tenga misericordia de ellos) han mencionado también algunas otras razones
por las cuales nos fue prescripto el ayuno, todas estas relacionadas con la
piedad y el temor de Dios, y no haríamos ningún mal citándolas aquí para
llamar la atención de la gente e invitarlos a que se esfuercen por
lograrlas. Entre esas razones están las siguientes: 

1 – El ayuno es un medio
para que aprendamos a apreciar y agradecer las bendiciones que Dios nos ha
concedido con la vida. Porque el ayuno significa abandonar la comida, la
bebida y las relaciones maritales, que están entre los más grandes placeres
que el ser humano disfruta en este mundo. Abandonarlos por un breve período
hace que tomemos conciencia de la necesidad que tenemos de ello y seamos más
agradecidos. Porque mientras las tenemos no nos damos cuenta de cuánto
necesitamos las bendiciones de Dios, pero cuando nos faltan tomamos
conciencia de ello y esto nos motiva a valorarlas y ser agradecidos. 

2 – El ayuno nos ayuda a
abandonar las cosas prohibidas, porque cuando el musulmán se da cuenta que
puede abandonar las cosas lícitas para complacer a Dios, entonces se da
cuenta que tiene la fuerza para abandonar las cosas ilícitas por temor a
Dios y al daño que producen. Por lo tanto, el ayuno nos ayuda a vivir de las
cosas lícitas y evitar lo que Dios nos ha prohibido. 

3 – El ayuno nos
facilita controlar nuestros deseos, porque cuando nuestras necesidades
físicas están permanentemente satisfechas, nuestros deseos crecen y se
descontrolan. En cambio, cuando ayunamos nuestra conciencia de nuestras
verdaderas necesidades se acrecienta y los deseos mundanos se debilitan. Por
eso el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
le dijo a los jóvenes: “¡Oh, jóvenes! Quien de ustedes pueda casarse, que lo
haga, porque esta es la forma más efectiva de bajar la mirada y guardar la
castidad. Y quien no pueda hacerlo que ayune, porque el ayuno será un escudo
para él contra las tentaciones”. 

4 – El ayuno nos ayuda a
ser más compasivos con las personas pobres, porque cuando ayunamos sentimos
un poco del hambre y la sed que sienten muchas personas en el mundo que no
tienen comida ni agua potable, y de esta forma nos volvemos más sensibles
ante el dolor y la necesidad ajena y nos damos cuenta realmente de que las
personas debemos ser solidarias y ayudarnos las unas a las otras,
especialmente ayudar a los más débiles. Entonces, el ayuno es uno de los
grandes medios para sentir empatía con los pobres. 

5 – El ayuno debilita y
humilla a Satanás. Debilita el efecto de sus susurros y de esta forma reduce
los pecados en la gente. El Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones
de Allah sean con él) dijo: “Satanás fluye entre los Hijos de Adán como la
sangre”. Y el ayuno ciertamente reduce la influencia de Satanás sobre la
gente. 

El shéij Ibn Taimíyah
dijo en Maymu’ al-Fatáwa, 25/246:

“Indudablemente la
sangre, como todo en nuestro organismo, tiene origen en lo que comemos y
bebemos, por lo tanto cuando comemos y bebemos el lugar por el que sea que
fluya la influencia de Satanás se fortalece. Pero si una persona ayuna, esta
influencia se estrecha y el corazón de la gente se ve más motivado a hacer
buenas obras y abandonar el pecado”. 

6 – El ayuno nos ayuda a
recordar que Dios está siempre observándonos, y esto motiva a la persona a
abandonar aquello que desea aun cuando sea capaz de alcanzarlo, porque sabe
que El Altísimo lo está observando. 

7 – El ayuno nos ayuda a
desarrollar una actitud de prudencia y austeridad hacia los placeres de este
mundo, y a buscar más ávidamente aquello que es del agrado de Dios. 

8 – El ayuno durante el
sagrado mes de Ramadán ayuda al musulmán a intensificar sus actos de culto,
porque aunque no nos demos cuenta las personas gastamos buena parte de
nuestro tiempo gestionando la comida y la bebida, y cuando nos liberamos de
la preocupación por la comida y la bebida tenemos mucho más tiempo libre
para consagrarnos a la adoración, a la meditación y el estudio. 

Y estas son algunas de
las razones por las cuales se nos ha encomendado el ayuno. Hay seguramente
muchas más, algunas de las cuales conocemos y otras seguramente no. Le
pedimos a Dios que nos ayude a adorarle como corresponde. 

Y Allah sabe más. 

Ver: Tafsir as-Sa’di,
pág. 116; pie de notas del shéij Ibn al-Qayím en la obra Ar-Raud
al-Murabba’, 3/344; al-Mawsú’ah al-Fiqhíyah, 28/9.