¿Cuáles son las normas sobre recitar la súplica al-qunut y hacerla durar por más de veinte minutos, haciendo que la súplica se asemeje a la forma en la que habla la gente ordinaria?
Alabado sea Dios
En primer lugar, la súplica conocida como al-qunut es
recomendable hacerla antes de irse a dormir durante la oración impar (witr),
pues esta era la costumbre del Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él), y hay algunos reportes que enseñan la
redacción de esta súplica.
Se narró que Hasan Ibn ‘Ali (que Dios esté complacido con él)
dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con
él) me enseñó algunas palabras para decir en la súplica de al-qunut durante
la oración impar:
“Allahúmma ihdini fi man hadaita wa ‘áfini fi man ‘áfaita wa
tawalláni fi man tawalláita wa bárik li fi ma a’taita, wa qini shárra ma
qadaita, fa ínnaka taqdi wa la iuqda ‘alaik, wa ínnahu la iadhíllu man
waalaita wa la ia’ízzu man ‘aadaita, tabárakta Rabbana wa ta’álaita” (Dios
nuestro, guíame entre aquellos que Tú has guiado, perdóname entre aquellos
que Tú has perdonado, vuélvete amistosamente hacia mí entre aquellos a
quienes Tú te has vuelto en amistad, bendíceme con lo que sólo Tú concedes,
y sálvame del mal que haya en lo que Tú has decretado. Porque ciertamente,
Tú decretas y nadie puede influenciarte, y no es humillado a quien Tú has
ofrecido Tu amistad, ni es honrado quien pretende ser Tu enemigo. Bendito y
exaltado eres, Oh, Señor)”. Narrado por Abu Dawud, 1425; At-Tirmidi 464.
Clasificado como bueno por At-Tirmidi y como auténtico por Ibn ‘Abd el-Barr
en Al-Istidkar, 2/285, y por An-Nawawi en Al-Adkar, 86. Consulta la pregunta
No. 14093
En Sahih Ibn Juzaimah (1100) se narró que la gente en los
tiempos del Califa ‘Umar (que Dios esté complacido con él) solía rezar
contra los incrédulos diciendo: “Dios nuestro, destruye a los incrédulos que
buscan evitar que el pueblo siga Tu camino, y a quienes descreyeron de Tus
mensajeros, y no creen en el Día de la Resurrección. Desorganízalos e
infunde el temor en sus corazones, y envíales Tu castigo, Oh, Dios de la
verdad”.
Entonces, él le enviaba las bendiciones al Profeta Muhámmad
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y rezaba por los
musulmanes, y luego rezaba pidiendo perdón para los creyentes diciendo:
“Dios nuestro, sólo a Ti te adoramos, sólo a Ti te rezamos y sólo ante Ti
nos postramos y por Tu causa nos esforzamos en el culto. Esperamos Tu
misericordia, Dios nuestro, y tememos Tu castigo inevitable, porque Tu
castigo caerá seguramente sobre quien se opone a Ti”. Luego él decía el
takbir y hacía la postración. Al-Albani dijo: “Su cadena de transmisión es
auténtica”.
En segundo lugar, limitarse a la súplica que se narró del
Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y luego
de sus compañeros (que Dios esté complacido con ellos) es mejor y
preferible, y trae más bendiciones que redactar uno mismo las súplicas,
porque no hay garantía de que tales súplicas estén libres de errores en su
significado o que no sean contrarias a la conducta apropiada que debemos
tener al invocar a Dios, glorificado y exaltado sea, y es más probable que
uno esté a salvo de presumir al recitarlas.
Al-Qadí ‘Iyád (que Allah tenga misericordia de él) dijo:
“Dios, glorificado y exaltado sea, nos ha dado permiso para
invocarlo y nos ha enseñado súplicas en Su Libro, y a través del Profeta
Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), que le enseñó
a su comunidad cómo ofrecer estas súplicas. Las súplicas del Profeta
Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) están basadas
en tres pilares: un conocimiento apropiado de la unidad absoluta de Dios y
de Sus derechos, un conocimiento cabal de los significados en la lengua
árabe, y en la sinceridad. Por lo tanto, nadie debería olvidar ni descuidar
estas súplicas suyas”.
Al-Máwardi (que Allah tenga misericordia de él) dijo en
Al-Háwi al-Kabir (2/200):
“Las súplicas que se han narrado del Profeta Muhámmad (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él) son más queridas para nosotros
que cualquier otra cosa, y lo que sea que una persona diga de ellas en sus
súplicas es bueno para este propósito”. Ambos textos fueron citados por el
shéij Muhámmad Isma’íl al-Muqáddim en su ensayo ‘Udu Ilahair al-Hudá, pág.
45-46.
Ibn ‘Uqail al-Hánbali (que Allah tenga misericordia de él)
dijo que las súplicas narradas del Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) debían ser recitadas regularmente, y que
era aceptable agregarles algo más. Dijo: “Lo que es recomendable en nuestro
punto de vista es lo que narró Al-Hásan Ibn ‘Ali en su reporte. Si uno le
agrega a eso las palabras narradas por ‘Umar (Allahúmma ínna nasta’ínuka…
[Dios nuestro, buscamos Tu ayuda…]), no hay nada de malo en eso”. Fin de la
cita.
Esto fue citado por Ibn Muflih en su comentario sobre
Al-Muharrar, 1/89.
Ciertamente algunos de los eruditos advirtieron no cambiar la
redacción a las súplicas del Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones
de Allah sean con él), al punto que Al-‘Izz Ibn ‘Abd es-Salam dijo en su
Fatáwa pág. 87: “No es correcto agregarle ni quitarle nada a la súplica de
al-qunut que pronunció el Mensajero de Dios”. Citado de ‘Udu Ilahair
al-Hudá, pág. 45.
Tercero, no hay nada de malo con agregar palabras propias a
la redacción narrada del Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) en la súplica al-qunut, que sean apropiadas a las
circunstancias, porque la súplica es un acto de culto que requiere
espontaneidad al dirigirse a Dios, y esto está permitido en el Islam. Acerca
de la súplica narrada de ‘Umar, dice: “…y él rezaba pidiendo el bien para
los musulmanes y el perdón para los creyentes”.
An-Nawawi (que Allah tenga misericordia de él) dijo en
Al-Maymu’ (3/477-478):
“El shéij Abu ‘Amr Ibn al-Salah dijo: “El punto de vista de
aquellos que dicen que la súplica se debe limitar en al-qunut a lo que se ha
narrado del Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con
él) es extraño y no es aceptable. Es contrario a la opinión de la mayoría de
nuestros compañeros y contrario a la opinión de la mayoría de los eruditos.
Al-Qadí ‘Iyád narró que los eruditos estaban unánimemente de acuerdo en que
no hay una súplica específica para al-qunut. Y el autor de Al-Háwi dijo:
“Puede realizarse recitando la súplica narrada del Profeta Muhámmad (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él) o diciendo cualquier otra
súplica”. Fin de la cita.
Dice en Al-Mawsu’ah al-Fiqhíyah, 34/63: “Puede agregar la
súplica que desee, de las que son permisibles recitar durante la oración”.
Fin de la cita.
El Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín (que Allah tenga
misericordia de él) dijo en Shárh al-Mumti’, 4/52:
“Si agrega algo, no hay nada de malo con eso, porque así es
la súplica”. Fin de la cita.
Cuarto, es importante señalar que aunque agregar a las
súplicas frases que no fueron narradas del Profeta Muhámmad (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) es permisible de acuerdo a la mayoría
de los eruditos, no es permisible recitar regularmente una súplica inventada
descuidando las que fueron narradas en la Tradición Profética. Uno debe
tener en cuenta que las palabras escogidas por uno en una súplica y las
palabras que fueron narradas del Profeta no están en el mismo estatus, por
lo tanto uno debe usar las súplicas de acuerdo a la situación.
El shéij al-Islam Ibn Taimíyah (que Allah tenga misericordia
de él) dijo:
“Indudablemente, las súplicas y las oraciones para rememorar
a Dios están entre los mejores actos de culto. Los actos de culto están
basados en seguir el ejemplo del Profeta (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él), y no en las propias inclinaciones. Las súplicas y otras
oraciones narradas del Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) son las mejores que uno pueda encontrar, y quien se
limita a ellas se estará limitando a lo seguro. Los resultados beneficiosos
que traen no pueden ser puestos en palabras ni comprendidos en su totalidad.
Otras súplicas cuya redacción es inventada por el orante pueden encerrar
conceptos prohibidos o desaconsejables. Pueden involucrar asociar a otros
con Dios, y la mayoría de la gente no se da cuenta cuando eso sucede, y las
razones serían muy largas de enumerar.
Nadie tiene el derecho de prescribir a los musulmanes ninguna
redacción que no haya sido narrada en la Tradición Profética para
convertirla en un acto de culto que deba ser realizado regularmente. Esto es
una clase de innovación en la religión, algo para lo cual Dios no nos ha
concedido ningún permiso. Por lo tanto, adoptar un libro de oraciones cuyos
contenidos no hayan sido narrados en los textos de la ley islámica, está
prohibido. Las súplicas y oraciones para rememorar a Dios que han sido
narradas en El Corán y en la Tradición Profética son las mejores y conducen
a beneficios de toda clase, y nadie las reemplazaría por redacciones
inventadas excepto los ignorantes que son negligentes con su religión”. Fin
de la cita de Maymu’ al-Fatáwa, 22/510-511.
Quinto, acerca de cuán larga debe ser la súplica de al-qunut,
y si debe ser breve o extensa, si estudiamos el reporte de Al-Hásan Ibn ‘Ali
que hemos citado anteriormente, veremos que la súplica que el Profeta
Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) enseñó es breve
y concisa, y que toma sólo unos pocos minutos recitarla. Esto indicaría que
lo más apropiado para la súplica de al-qunut es abreviarla con palabras
concisas y elocuentes.
Dice en Mugni al-Muhtách, 1/369: “Se narró de Al-Bagawi en
Al-Maymu’: “Es desaconsejable alargar la súplica de al-qunut, como el primer
tasháhhud. Al-Qádi Husein dijo: “Si hace la súplica al-qunut más larga de lo
usual, es desaconsejable”. Fin de la cita.
De hecho, An-Nawawi indicó que combinar la súplica del
Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) con la
que se narró del califa ‘Umar implica alargarla demasiado, y que el imam
debe prestar atención a la situación de la gente que está rezando detrás
suyo, y asegurarse de que ellos estén de acuerdo con que el imam alargue la
súplica de esta forma.
Él dijo: “Nuestros compañeros han dicho que es recomendable
combinar la súplica de al-qunut que fue narrada de ‘Uman Ibn al-Jattáb con
la que fue mencionada en el reporte que citamos arriba (la del Profeta). Si
ambas son combinadas, la redacción de ‘Umar debería ser recitada en segundo
lugar. Si uno quiere abreviarla, debe limitarse a la narrada en el reporte.
En conclusión, es recomendable combinar ambas redacciones si uno está
rezando solo, y en caso del imam es recomendable si los orantes le dan su
permiso para alargarla de esa forma. Y Allah sabe más”. Al-Maymu’, 3/478.
Así y todo, si combinamos ambas súplicas mencionadas, aun
cuando ambas son breves, esto se considera una forma de alargarlas. Por lo
tanto, ¿qué podríamos decir de lo que has mencionado en tu pregunta, sobre
hacerla durar veinte minutos? ¿Y qué decir acerca de aquellos que ofrecen
una súplica del doble de tiempo o más, algo que muchos imames hacen sin
preocuparse frente a la gente de otra cosa que su propio deseo e intención?
Hemos visto muchas cosas extrañas de este tipo hoy en día.
La mejor apreciación sobre este tópico (y Dios sabe mejor) es
ser moderados, porque ese es el mejor carácter, y el Islam nos prohíbe
dificultar las cosas a la gente, especialmente si esto va a adoptarse como
una costumbre cada noche. El Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín fue consultado:
“En el mes de Ramadám algunos de los imames en las mezquitas
hacen las súplicas demasiado largas, y otros las hacen demasiado cortas.
¿Cuál es la forma correcta?”
Él respondió:
“Lo correcto es no exagerar ni quedarse corto. Hacerla
demasiado larga causa dificultades a los orantes, y esto está prohibido en
el Islam. Cuando el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) oyó que Mu’ádh Ibn Yabal estaba haciendo la oración demasiado
larga cuando la dirigía, se molestó con él de una forma sin precedentes y le
dirigió la siguiente exhortación: “Oh, Mu’ádh, ¿acaso quieres espantar a la
gente de la religión?” (Narrado por al-Bujari, 6106; Muslim, 465).
Por lo tanto lo que uno debe hacer es apegarse a la redacción
narrada en el reporte, o agregar apenas un poco más que eso. Indudablemente,
hacerla muy larga agota a la gente, especialmente a los más débiles entre
ellos, como los ancianos. Entre ellos hay gente que todavía tiene trabajo
por delante, pero no quieren abandonar la oración antes que el imam, aun
cuando es difícil para ellos quedarse. Por lo tanto, mi consejo para mis
hermanos que estén oficiando como imames es que sean moderados. De la misma
forma, deben abstenerse de ofrecer súplicas en esa ocasión, para que la
gente en general no piense erróneamente que esto es obligatorio”. Fin de la
cita de Fatawa ‘Ulamá’ al-Balad al-Haram, 152.
Consulta también la respuesta a la pregunta No.
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Sexto, con respecto a lo que has mencionado acerca de recitar
la súplica de al-qunut embelleciendo la voz como si uno estuviera recitando
El Corán, lo que puede implicar exagerar acerca de lo que se está pidiendo o
usarlo como un medio para presumir y llamar la atención de la gente, esto es
algo objetable y censurable para cualquiera que conozca las enseñanzas del
Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y para
cualquiera que tenga un poco de sentido común. Lo mismo puede decirse de lo
que algunos imames hacen hoy en día cuando juegan con el culto y con las
emociones de la gente, o cuando cruzan los límites que separan a la súplica
de la exhortación.
Al-Kamál Ibn al-Hummám al-Hánafi (que Allah tenga
misericordia de él) dijo cuando discutía sobre quienes realizan el llamado a
la oración y suelen repetir los takbirs después de que es dicho por el imam:
“Con respecto a lo que se acostumbra en esta ciudad, no es
extraño pensar que es incorrecto, porque usualmente implica elongar la
primera sílaba en las palabras “Allah” y “ákbar”, o la segunda sílaba en la
palabra “ákbar”, y esto está mal. Aun si no implica eso, todavía levantan
demasiado la voz, más de lo que es necesario para hacer audible estas
palabras, y se concentran demasiado en su propio rendimiento al entonar y en
mostrar a los demás la potencia de su voz al hacerlo, lo cual no tiene nada
que ver con realizar apropiadamente un acto de culto.
Es obvio que el propósito detrás de esto es impresionar a la
gente. Es como si estuvieran diciendo: “Miren qué voz más bella tengo y cómo
puedo darle bonitos tonos”. Yo no creo que una actitud así pueda provenir de
alguien que entienda el significado de la oración y de la humildad en el
culto religioso”.
Si esto dijo acerca de quienes realizan el llamado a la
oración, imagínate qué diría él de los imames que hacen eso en la oración
misma. No sorprende que más adelante en su texto haya dicho:
“De la misma forma, pienso que cantar o exagerar con la
entonación de la voz al recitar una súplica, como muchos recitadores hacen
en nuestros días, es algo que no cabe en la cabeza de quien comprenda lo que
significa suplicar a Dios. Eso no es más que una forma de jugar con el culto
religioso. Si alguien le hiciera una petición a un rey con este tipo de
demostración florida, elevando y levantando su voz como si estuviera
cantando, sería acusado de burlarse de la autoridad o de tomar a su
interlocutor por tonto, porque ponerse a cantar no es precisamente algo
compatible con la humildad necesaria para pedir algo a una autoridad, y
menos para suplicar”. Fin de la cita de Fáth al-Qadir, por Kamal Ibn
al-Hummám, un jurista de la escuela hánnafi, 2/225-226.
Pero con respecto a embellecer la voz al recitar, sin
exagerar ni pronunciar las letras árabes de una forma distinta a la
correcta, esto no cae bajo la misma denominación de una extravagancia
censurable como la que describimos arriba.
El Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín (que Allah tenga
misericordia de él) fue consultado acerca de esto y respondió en detalle:
“Algunos imames de las mezquitas intentan suavizar o
embellecer el tono de voz durante las oraciones del tarawih que se realizan
en el sagrado mes de Ramadán, y durante la súplica de al-qunut. Yo oí a
algunos eruditos desaprobando esto. ¿Cuál es su opinión?”
Él respondió:
“Creo que si esto se hace dentro de los límites que está
prescrito por la ley islámica no hay nada de malo con ello. Por eso Abu Musa
al-Ash’ari le dijo al Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él): “Si yo hubiera sabido que tú estabas escuchando mi
recitación, la habría hecho más bella para ti”. Si alguien tiene una bella
voz y recita en una forma que conmueve el corazón de la gente, yo no veo que
esto tenga nada de malo. Pero exagerar en eso hasta el punto de la
extravagancia, como hacer esto con cada palabra del Corán, pienso que no
debe hacerse. Y Allah sabe más”. Fin de la cita.
Puedes consultar en árabe los ensayos Du’á’ al-Qunut, por el
shéij Bákr Ibn Abdullah Abu Zaíd; ‘Udu ila Jáir al-Hudá’, por el shéij
Muhámmad Isma’íl al-Muqáddim.
