Yo soy profesor de lengua árabe y me baso en mi perceptibilidad literaria y en mi estudio de las metáforas, y pienso que algunos de los versos en los cuales Dios habla de los atributos divinos son más alegóricos que literales. Por ejemplo, cuando Dios dijo (traducción del significado): “Ciertamente quienes te juran fidelidad están jurando fidelidad a Dios, pues la mano de Dios está sobre sus manos” (Al-Fáth, 48:10), entiendo que esto hace referencia al poder de Dios y no creo que esto signifique realmente que Dios tiene manos.
De la misma forma, cuando Dios dijo (traducción del significado): “Sé paciente a los designios de tu Señor, y sabe que te encuentras bajo Nuestros ojos” (At-Tur, 52:48), lo que significa es que está bajo Su cuidado y protección. Mi comprensión y conocimiento del idioma me impide aceptar que una frase como esta pueda ser aceptada como evidencia para afirmar que Dios tiene ojos como los nuestros. ¿Qué es lo que usted piensa?
Alabado sea Dios
Los musulmanes basamos nuestras creencias en lo que se ha
probado en el Sagrado Corán y la Tradición Profética, preferentemente tal
como lo comprendieron las primeras generaciones de musulmanes, es decir los
compañeros del Profeta, sus discípulos y los eruditos honrados que vinieron
después (que Dios tenga misericordia de ellos). Ellos estuvieron
unánimemente de acuerdo en que los atributos divinos mencionados en el
Sagrado Corán y la Tradición Profética deben entenderse de acuerdo a la
naturaleza de Dios y no de acuerdo a la naturaleza de las cosas creadas ni
de acuerdo a la naturaleza humana, pero tampoco negar ninguno de estos
atributos ni interpretarlos en formas extrañas, ajenas al significado más
evidente. Por lo tanto, nosotros no diferenciamos entre ninguno de los
atributos divinos, no importa bajo qué categoría caigan. Nosotros creemos en
cada atributo divino mencionado en un texto auténtico.
El Sagrado Corán y la Tradición Profética nos fueron legados
para enseñarnos acerca de las cualidades de Dios, y esto solamente puede
lograrse entendiendo las palabras allí contenidas en un sentido literal,
como afirmando algo cierto. Este es el principio básico con respecto a tales
textos. El Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Dios sean con
él) nos transmitió el Sagrado Corán fielmente tanto en su redacción como en
su significado, y no se ha narrado siquiera una simple carta o comentario de
él que nos sugiera que alguno de los atributos divinos mencionados en el
Sagrado Corán deban ser interpretados en una forma distinta a la que
aparecen en el texto, o que en realidad significan alguna cosa distinta a lo
que parecen decir, o que debe ser interpretado en base a las limitaciones de
alguna criatura o alguna cosa creada. Plantear alguna de estas cosas sería
sembrar dudas acerca del mensaje del Sagrado Corán y acerca de la misión que
le fue encomendada al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de
Dios sean con él). Si había alguna explicación o aclaración esencial para
comprender el Sagrado Corán, podemos estar seguros que el Profeta Muhámmad
(que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) la explicó claramente y
no la ocultó.
De la misma forma, se ha probado en una gran cantidad de
reportes cuya autenticidad ha sido confirmada y consensuada por los sabios,
que estos atributos deben ser entendidos tal como el texto los describe, y
también hay otros atributos mencionados en reportes auténticos en los cuales
se habla de que Dios desciende, sonríe, se regocija, sin que haya en el
texto ninguna palabra que indique que estas expresiones deban ser entendidas
de alguna forma extraña o ajena a lo que parecen significar, y sin que
ninguno de los compañeros del Profeta haya encontrado extraño o problemático
entender qué significaban. Si hubiera habido algo en el significado evidente
de esas palabras que pudiera ser considerado como inapropiado para la
naturaleza de Dios, o significando que en algún aspecto Dios estaba rebajado
a la altura de Su creación (y ciertamente no es posible encontrar tal cosa
ni en el Sagrado Corán ni en la Tradición Profética), entonces el Profeta
Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) lo habría
señalado ante la gente, y las personas de raciocinio en aquel entonces lo
habrían cuestionado o habrían preguntado acerca de ello, porque ellos tenían
ciertamente un gran deseo de comprender y de alcanzar el bien.
Cada vez que aparecieron innovaciones entre los musulmanes, y
apareció gente diciendo que los atributos divinos eran apenas una alegoría,
y que no podían considerarse como algo real, tal como fue el caso en el
pasado de los yahamíes o de los mutázilis, las tempranas generaciones y los
eruditos respondieron rechazando esas interpretaciones y afirmando que los
versos que hablan de estos atributos hablan de algo real y no meramente de
algo alegórico. Sus comentarios sobre estos asuntos fueron abundantes y bien
conocidos. Citaremos algunos de ellos:
1 – ‘Uzmán Ibn Sa’id ad-Dárimi (fallecido en el 280 después
de la Emigración, que Dios tenga misericordia de él) dijo:
“Alabado sea Dios, glorificado y exaltado sea, nosotros
conocemos las alegorías y figuras retóricas de la lengua árabe. Pero no
consideramos que en nombre de ellas debamos negar los atributos divinos y
poner en duda la veracidad de las palabras de Dios y de Su Profeta. Por eso
nosotros decimos que es un error juzgar el estilo general de la lengua árabe
según los criterios de un estilo particular, y creemos que debemos
comprender las afirmaciones realizadas en árabe en base a lo que es más
usual y común, a menos que haya una prueba específica que indique lo
contrario. Esta es la interpretación más justa, y creemos que es correcto
interpretar las descripciones de los atributos divinos tal como parecen ser
a simple vista, sin involucrarnos en especulaciones innecesarias”. Fin de la
cita de Naqd ar-Radirmi ‘ala Bishr al-Mirisi, 2/755.
2 – El imam Abu Ya’far Muhámmad Ibn Yarir at-Tabari
(fallecido en el 310 después de la Emigración, que Dios tenga misericordia
de él) dijo:
“Si alguien fuera a preguntarnos cuál es la interpretación
más apropiada con respecto al significado de estos atributos que se han
mencionado, algunos en la revelación de Dios y otros en la Tradición de Su
Profeta, nuestra respuesta es que debemos tomarlos como de quien vienen, es
decir como un testimonio de Dios y Su Profeta. Y por lo tanto debemos creer
que señalan algo real, aun cuando reconocemos que desconocemos los detalles
menores de esa realidad y que no es de la misma naturaleza que la de Su
creación, como Dios dijo (traducción del significado):
“No hay nada ni nadie semejante a Dios, y Él es
Omnioyente, Omnividente” (Ash-Shura, 42:11).
Por lo tanto, nosotros reafirmamos todos los atributos
divinos que fueron mencionados en el Sagrado Corán y la Tradición Profética
tal como allí fueron mencionados, y rechazamos la idea de que no hacen
referencia a algo real o que significan que Dios tiene la misma naturaleza
que algo existente en Su creación. Glorificado y exaltado sea Dios por
encima de todo lo que se Le atribuye, Él oye todos los sonidos pero no a
través de un agujero en un oído o a través de alguna facultad física como
las que tenemos los hijos de Adán. De la misma forma Él ve a toda la gente
con una visión cuya naturaleza no tiene parecido alguna a la de nuestra
visión o la de alguna otra criatura, porque nuestras facultades son físicas.
Cuando Dios habla de Sus manos sabemos que no se refiere a dos manos en un
sentido físico, pero sabemos que este verso hace referencia a algo real, a
algo que Él describió como dos manos para que nosotros podamos entender,
como cuando describe que Sus manos están extendidas concediendo bendiciones
a la creación, y no reteniendo el bien. Creemos en que Él tiene un rostro,
pero no un rostro físico con las características de los rostros de los hijos
de Adán, que están hechos de carne y hueso. Creemos que Dios sonríe a quien
Él quiere en Su creación, pero no decimos que al sonreír está mostrando sus
dientes como lo hacemos los seres humanos; y también decimos que Dios
desciende cada noche a lo más bajo del cielo, tal como se ha relatado en los
reportes más auténticos”. Fin de la cita de Tafsir fi Ma’alim ad-Din, pág.
141-145.
3 – El imam Abu Áhmad Muhámmad Ibn ‘Ali Ibn Muhámmad
al-Karyi, que fue conocido como Al-Qassáb (fallecido en el 360 después de la
Emigración, que Dios tenga misericordia de él) dijo acerca de las creencias
de los qadaríes en una carta que le escribió al califa Al-Qadir bi
Amr-Allah, en el 433 después de la Emigración, y que está firmada por los
eruditos de aquella época que aprueban y confirman su contenido, y que fue
enviada a varias regiones:
“Dios no puede ser descripto con justicia excepto en la forma
en que Él se describió a Sí mismo, o en la forma en que Su Profeta lo ha
descripto. Cualquier cualidad que Él se ha atribuido a Sí mismo o que Su
Profeta le ha atribuido, es una cualidad real que Él posee y no es meramente
alegórica. Si fuera meramente alegórica, entonces habría sido necesario
explicarlo de alguna forma diferente al de su significado aparente, y
entonces se nos habría transmitido algún texto que dijera algo como: “lo que
significa ‘la visión de Dios’ es tal y tal cosa, y lo que significa ‘el oído
de Dios’ es tal y tal otra”, etc. Habrían sido explicadas estas cualidades
en una forma diferente de aquella en la cual la comprendemos a simple
vista.
El punto de vista de nuestros rectos predecesores fue
confirmar estos atributos sin enredarse en especulaciones inútiles acerca de
su naturaleza última ni de sus detalles, ni describirlos en una forma
extraña y ajena al del significado evidente que transmiten los textos. Y
esto prueba en nuestra opinión que no deben entenderse en un sentido
meramente alegórico sino haciendo referencia a hachos reales”. Fin de la
cita de Al-Muntazam, por Ibn al-Yawzí, hablando de los eventos del 433
después de la Emigración; y Siyar A’lam an-Nubalá, 16/213.
4 – El imam Al-Hafiz Abu ‘Abdullah Muhámmad Ibn Isjaq Ibn
Mandah (fallecido en el 395 después de la Emigración, que Dios tenga
misericordia de él) dijo confirmando los atributos divinos:
“El capítulo sobre el verso en que Dios dijo (traducción del
significado): “Dijo Dios: ¡Oh, Iblîs! ¿Qué te impide hacer la reverencia
ante lo que creé con Mis dos manos?” (Saad, 38:75) (y a continuación el
shéij citó palabras del Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de
Dios sean con él) que probaban que Dios había creado a Adán en un sentido
real)”.
Él también dijo acerca del rostro de Dios:
“Capítulo en el verso en el cual Dios dijo (traducción del
significado): “Todo ha de perecer excepto Su rostro” (Al-Qasas,
28:88). Y en el que Dios dijo (traducción del significado): “Sólo el
majestuoso y noble rostro de tu Señor perdurará por siempre” (Ar-Rahmán,
55:27)… (Y citó reportes del Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones
de Dios sean con él) que confirmaban lo mencionado en estos versos)”. Fin de
la cita de Ar-Radd ‘ala al-Yahamíyah, pág. 68, 94.
5 – El imam Hafiz al-Magrib Abu ‘Umar Yusuf Ibn ‘Abdullah Ibn
‘Abd er-Barr al-Andalusí al-Qurtubí al-Máliki (fallecido en el 463 después
de la Emigración, que Dios tenga misericordia de él) dijo:
“En principio, las palabras de Dios deben entenderse como
describiendo hechos reales, a menos que haya una evidencia que indique lo
contrario en la cual la comunidad musulmana esté unánimemente de acuerdo,
como si hubiera un acuerdo unánime en que determinado pasaje debe
interpretarse en un sentido alegórico, porque no hay forma de que sigamos lo
que se nos ha revelado de Dios excepto en base a eso. Debemos comprender
entonces las palabras de Dios en el sentido más natural y evidente de su
significado, a menos que haya una razón consistente para interpretarlos de
otra forma.
Si fuera justificable para cualquiera alegar que estas
descripciones acerca de los hechos de Dios son meramente alegóricas,
entonces esas afirmaciones contenidas en el Sagrado Corán y en la Tradición
Profética no significarían nada. Dios, glorificado y exaltado sea, está muy
por encima de decir algo inútil en el Sagrado Corán o a través de los labios
de Su Profeta, y todo lo que dijo debe ser entendido en base al estilo y las
formas del discurso árabe. El ascenso al Trono (istiwa’) es bien conocido y
entendido en lengua árabe, significa subir sobre algo y establecerse allí”.
Él dijo también:
“Los musulmanes de la comunidad y de la Tradición Profética
están unánimemente de acuerdo en que todos los atributos divinos mencionados
en el Sagrado Corán y la Tradición Profética hacen referencia a algo real y
que debemos creer en ellos. Pero nosotros no nos enredamos en especular o
discutir la naturaleza última de estos atributos. Sin embargo, hubo muchas
sectas que negaron estos atributos o se negaron a entenderlos como la
descripción de un hecho real, afirmando que quien cree que lo que allí se
dice es real está comparando a Dios con Su creación. Sin embargo, esto es
una forma de negar a Dios, negando lo que Él mismo afirmó. El punto de vista
correcto es el de aquellos que basan su comprensión de las palabras del
Libro en la Tradición de Sus mensajeros, que son los líderes de la comunidad
musulmana, alabado sea Dios”. Fin de la cita de At-Tamhid, 7/131, 145.
6 – Luego de citar las palabras de Al-Qassad remitidas
arriba, el imam Al-Hafiz ad-Dahabi dijo:
“Dios existe en un sentido real, no alegórico, y por lo tanto
Sus atributos no pueden ser entendidos como una mera alegoría porque
entonces no serían atributos divinos, puesto que los atributos de algo real
deben ser también reales. Puesto que Dios existe en un sentido real y no
alegórico, sus atributos no pueden ser de otra manera. Y puesto que no hay
nada igual o similar a Dios, no puede haber nada igual o similar a Sus
atributos”.
Él también dijo, comentando las palabras de Ibn ‘Abd el-Barr
mencionadas arriba:
“Está en lo correcto, por Dios. Quien interprete los
atributos divinos en una forma diferente a lo que su significado real y
evidente indica, inevitablemente estará negando parte de la naturaleza de
Dios o comparándolo con algo de Su creación. Se narró que Hammad Ibn Zaid
dijo: “Los yahamíes son como la gente que dice: “En nuestra tierra hay una
palmera”, y se les pregunta: “¿Tiene hojas?”. Dicen: “No”. Se les pregunta:
“¿Tiene ramas?” y dicen: “No”. Se les pregunta: “¿Da dátiles?” y dicen:
“No”. Se les pregunta: “¿Tiene tronco?” y responden: “No”. Y entonces aquí
lo que se les debe decir es: “Entonces no hay una palmera en su tierra”. Fin
de la cita de Al-‘Uluw, pág. 239, 250.
Y hay muchos reportes similares. Ver: Al-Ashá’irah fi Mizán
Ahl as-Sunnah, por el shéij Faisal Ibn Qazzaz al-Yasim, en el cual hay
muchas citas similares de los eruditos de las tempranas generaciones.
Entonces, este es el principio básico con respecto a los
textos que hablan de los atributos divinos, incluyendo los dos versos que
mencionaste en tu pregunta. Los imames más prominentes de las primeras y
posteriores generaciones lo citaron para reafirmar los atributos divinos
junto con otra evidencia, pero interpretando estos versos en una forma
apropiada al contexto, como veremos abajo.
El Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín (que Dios tenga
misericordia de él) dijo explicando este concepto:
“Las palabras de Dios, (traducción del significado): “…pues
la mano de Dios está sobre sus manos” (Al-Fáth, 48:10)”, deben ser
entendidas de acuerdo a su significado más natural. Las manos de Dios,
glorificado y exaltado sea, están sobre las manos de aquellos que juran
fidelidad, porque Su mano es uno de Sus atributos, y sin embargo Él está por
encima de ellos, sobre Su Trono. Este es el significado más natural de las
palabras de este verso, que es confirmar que la jura de fidelidad del
Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) es como
si ellos le estuvieran jurando fidelidad a Dios. Esto no significa que la
mano de Dios, glorificado y exaltado sea, está directamente sobre las manos
de los que juran fidelidad. ¿Acaso no ven que nosotros decimos que el cielo
está encima de nosotros, aun cuando está muy lejos de nosotros? Por lo
tanto, la mano de Dios, está sobre las manos que juran fidelidad al
Mensajero aun cuando Él está por encima de Su creación”. Fin de la cita de
Al-Qawa’id al-Muzla, en Maymu’ al-Fatáwa Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín,
3/331.
Las palabras de Dios (traducción del significado): “y sabe
que te encuentras bajo Nuestros ojos” (At-Tur, 52:48), fueron
interpretadas por algunos de las tempranas generaciones como significando
‘dentro de nuestra visión o vista’; esta es una explicación que está dictada
por el contexto, por eso este verso confirma dos cosas, la visión y el ojo
de Dios.
El Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín (que Dios tenga
misericordia de él) dijo en Shárh al-Wasitíyah: “Si alguien nos preguntara:
“¿Cómo explica usted la preposición árabe ‘bi’ (con, en) en la frase “…bajo
Nuestros ojos” (bi a’iunina, que literalmente quiere decir ‘en nuestros
ojos’)?”. Nosotros responderíamos: “Nosotros explicamos esto significando
que el ojo está con ellos o que los acompaña. Si tú dices “Tú estás bajo mi
ojo”, significa que tu ojo me está acompañando, o en otras palabras que yo
estoy siendo observado y que tu mirada no se aparta de mí. Por eso lo que
significa es que Dios le dice a Su Profeta: “Sé paciente con el decreto
divino, porque estás bajo Nuestro cuidado y Nosotros te estamos observando,
de forma que nada puede apartarte del camino”.
En este caso la preposición no se refiere a una ubicación, no
significa ‘dentro de’, porque eso implicaría que el Mensajero de Dios (que
la paz y las bendiciones de Dios sean con él) estaba dentro del ojo de Dios,
lo cual es imposible.
Más aun, este verso le fue dirigido al Mensajero de Dios
cuando él estaba vivo y caminaba sobre la Tierra, por lo tanto si alguien
pudiera decir que el Mensajero de Dios estaba dentro del ojo de Dios, el
resultado sería una interpretación que no es correcta…”.
En otra ocasión, el shéij dijo: “Entre nuestros rectos
predecesores hubo muchos que interpretaron las palabras de Dios ‘bajo
Nuestros ojos” como significando la visión de Dios. Fue interpretado así por
prominentes eruditos entre las primeras generaciones, pero sin embargo dicen
que interpretar un verso en una forma distinta a su significado aparente
está prohibido, por lo tanto ¿cuál es la respuesta? Nuestra respuesta es que
ellos lo interpretaron de acuerdo al contexto, mientras al mismo tiempo
afirmaban el significado básico, que es el atributo de un ojo divino.
Aquellos que distorsionaron los significados dijeron que este verso
significa ‘en Nuestra visión’, pero sin afirmar la existencia de un ojo
divino, mientras que nosotros sí lo afirmamos. Fin de la cita de Maymu’
al-Fatáwa Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín, 8/264.
El shéij Sálih Aal ash-Shéij dijo:
“ciertamente, estás bajo Nuestros ojos” (At-Tur,
52:48), significa ‘estás bajo Nuestra mirada, bajo Nuestra protección y
cuidado’. Esta interpretación es la interpretación de nuestros rectos
predecesores acerca de esta frase, porque el Profeta Muhámmad (que la paz y
las bendiciones de Dios sean con él) no estaba dentro del ojo de Dios, que
es uno de Sus atributos. Más bien, él estaba bajo los ojos de Dios, en
plural. Esto es porque Dios tiene como atributo dos ojos. Por eso, los
musulmanes interpretamos esto como bajo la denominación de lo que queda
implícito en el verso, y lo implicado es una de las formas en las cuales la
frase puede ser interpretada. Una frase puede ser interpretada de acuerdo a
su significado exacto, o de acuerdo a lo que implica, o de acuerdo a su
contexto.
Por eso decimos que lo que significa es que el Mensajero de
Dios está bajo la visión de Dios, glorificado y exaltado sea, bajo Su
cuidado y protección. Esto es lo que está implicado en las palabras “bajo
Nuestros ojos” (At-Tur, 52:48).
Por lo tanto, esto no cae bajo la denominación de interpretar
el verso en una forma distinta a su significado natural o aparente, como
muchos afirman, Más bien cae bajo la denominación de interpretar lo que está
implícito, que es una parte clara e inevitable de la lengua árabe.
Aun cuando las tempranas generaciones afirmaron los atributos
de Dios, ellos podían interpretar algo, como en el caso de este verso, en
base a lo que el verso implica, o podían interpretarlo en base a lo que el
contexto implicaba, y algunos pueden pensar que esto es interpretar el verso
en una forma distinta a su significado evidente, pero esto no es correcto.
Lo implicado es una cosa y el contexto es otra cosa; estas
son dos formas de comprender la redacción de una frase. Sobre interpretar
algo en una forma distinta al significado evidente, esto es ignorar lo que
la redacción indica”. Fin de la cita de Shárh al-Wasitíyah.
Por lo arriba expuesto queda claro que los dos versos que
mencionaste deben ser entendidos en un sentido real, y que en ellos hay una
afirmación de los atributos divinos, y no hay nada de malo en interpretar el
verso según lo que su significado implica o según su contexto sin negar los
atributos mencionados en él. Quizá esto es lo que tú percibiste por tu
perceptibilidad lingüística, es decir que el significado general está
implícito o dictado por el contexto, pero es incorrecto pensar que esto
significa interpretarlo en forma alegórica porque podría conducir a negar
los atributos de Dios o negar el significado evidente del texto.
Y Dios sabe más.
