Algunas personas dicen que no hay nada de malo en construir mezquitas sobre las tumbas, basándose en el verso (traducción del significado):

“Pero hicimos que los descubrieran para que supieran [los hombres] que la promesa de Allah [del Día de la Resurrección] es verdadera, y que la Hora del Juicio es indubitable [luego les hicimos morir]. Y los habitantes del pueblo discutieron acerca de qué hacer con ellos; algunos dijeron [los incrédulos]: Construid una pared que bloquee la entrada de la cueva y que Su Señor se encargue de ellos. Pero aquellos cuya opinión prevaleció dijeron: Construyamos sobre ellos un oratorio [para recordar el milagro]” (al-Kahf 18:21).

¿Lo que dicen es correcto? ¿Cuál es la respuesta a esto?

Alabado sea Allah

Construir mezquitas sobre las tumbas de los profetas y la
gente piadosa, o sobre lugares en que estas personas vivieron, es algo que
la perfecta ley del Islam prohibió y contra lo que advirtió claramente,
maldiciendo a quien hace eso, porque este es uno de los caminos que conducen
a la idolatría y la exageración acerca de la santidad de los profetas y los
santos. La realidad confirma la sabiduría del mensaje de la ley islámica, y
prueba que proviene de Dios, ofreciendo una prueba definitiva de que lo que
el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
recibió y entregó como revelación, es verdad. Cada persona que mira el
estado del mundo musulmán y la idolatría y exageración que ha ocasionado la
construcción de templos sobre las tumbas, cómo se las venera, adorna y se
designan custodios para ella, se dará cuenta que esto es ciertamente uno de
los medios que conducen a adorar a otros con Dios, y que una de las bellezas
de la ley islámica es que prohíbe esto y advierte contra ello. 

Entre los reportes que se narraron acerca de eso está el
narrado por los dos shéijs, al-Bujari (1330) y Muslim (529), que Dios tenga
misericordia de ambos, proveniente de ‘Aa’ishah (que Allah esté complacido
con ella), quien dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones
de Allah sean con él) dijo: “Que Dios maldiga a los judíos y cristianos que
tomaron las tumbas de sus profetas como lugares de culto”. ‘Aa’ishah dijo:
“Él estaba advirtiendo (a los musulmanes) para que no repitan lo que ellos
hicieron”. Y ella también dijo: “Si no fuera por eso, la tumba del Profeta
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) habría sido prominente,
pero él temía que fuera tomada como lugar de culto”. 

En as-Sahihain también se narró que Umm Salamah y Umm Habibah
(que Allah esté complacido con ellas) le dijeron al Mensajero de Dios (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él) acerca de una iglesia que
habían visto en Abisinia (Etiopía), y las imágenes que allí había. Él dijo:
“Cuando un hombre recto muere entre ellos, ellos construyen un lugar de
culto sobre su tumba y ponen imágenes en ella. Eso es lo más malvado de la
humanidad” (Al-Bujari, 427; Muslim, 528). 

En Sahih Muslim (532) se narró que Yundub ibn ‘Abd Allah (que
Allah esté complacido con él) dijo: “Oí al Mensajero de Dios (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) decir: “He cumplido ante Dios tomando
a cualquiera de ustedes como amigo cercano (Jalil), porque Dios me ha tomado
como Su amigo cercano, como tomó a Ibrahím. Si hubiera tomado a alguien de
mi comunidad como amigo cercano, habría tomado a Abu Bakr como amigo
cercano. Aquellos que vinieron antes de ustedes solían tomar las tumbas de
sus profetas y gente piadosa como lugares de culto, pero ustedes no deben
hacerlo: les prohíbo hacer eso”. 

Hay muchos reportes sobre este asunto. Los eruditos líderes
de los musulmanes, los imames de las cuatro escuelas de jurisprudencia
islámica, y otros, han afirmado que está prohibido construir sobre las
tumbas, y nos han advertido contra esto, siguiendo el ejemplo del Mensajero
de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), aconsejando
sinceramente a su comunidad y advirtiéndole de caer en la misma trampa de
aquellos que vinieron antes, los extremistas entre los judíos y cristianos,
y aquellos de esta comunidad que se han extraviado. 

Algunas personas usan la historia de la Gente de la Cueva
para apoyar sus argumentos capciosos, afirmando de que construir sobre las
tumbas está permitido:

Pero hicimos que los descubrieran para que supieran [los
hombres] que la promesa de Allah [del Día de la Resurrección] es verdadera,
y que la Hora del Juicio es indubitable [luego les hicimos morir]. Y los
habitantes del pueblo discutieron acerca de qué hacer con ellos; algunos
dijeron [los incrédulos]: Construid una pared que bloquee la entrada de la
cueva y que Su Señor se encargue de ellos. Pero aquellos cuya opinión
prevaleció dijeron: Construyamos sobre ellos un oratorio [para recordar el
milagro]”

(al-Kahf 18:21). 

La respuesta a esto es que Dios nos ha relatado la historia
de los líderes y gente poderosa e influyente de esa época, y que ellos
habían dicho estas palabras. Eso no implica que a Él le agradase ni que Él
aprobara lo que dijeron, más bien, Él mencionó esto culpabilizándolos y
condenando sus acciones. Esto está indicado por el hecho de que el Mensajero
de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) a quien se le
reveló este versículo y que era quien tenía más conocimiento entre la gente
acerca de cómo la revelación debía ser interpretada, prohibió a su comunidad
construir mezquitas sobre las tumbas y nos advirtió que no lo hiciéramos, y
maldijo y condenó a aquellos que lo hacían. 

Si tal cosa fuera permisible, entonces el Mensajero de Dios
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) no lo habría desalentado
con términos tan enfáticos, y no habría llegado al punto de maldecir a
aquellos que lo hacían, y decir además que eso que hacían era lo más malvado
de la humanidad ante Dios. Esto es suficiente para convencer al sincero
buscador de la verdad. Aún si asumiéramos que construir lugares de culto
sobre las tumbas estuviera permitido a aquellos que vinieron antes que
nosotros, no es permisible para nosotros seguir su ejemplo en esto, porque
nuestra ley abroga las leyes que vinieron antes, y nuestro mensajero (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él) es el Último Mensajero, cuya ley
es completa y universal. Debemos entonces seguirle, aferrarnos al Mensaje
que él nos trajo, abstenernos de cualquier cosa de las anteriores
legislaciones que vaya contra la ley islámica. Porque no hay nada más
perfecto que las leyes de Dios y no hay guía mejor que la guía del Mensajero
de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). 

Dios es Aquél a Quien Le pedimos ayuda para nosotros y para
todos los musulmanes, para que nos aferremos firmemente a Su religión y para
seguir la ley de Su Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él) en todo lo que decimos y hacemos, tanto internamente como
externamente, en todos nuestros asuntos, hasta que nos reunamos con Dios,
porque Él es Omnioyente, El Íntimo. Que Dios bendiga y otorgue la paz a
nuestro Profeta Muhámmed, a su familia y a sus compañeros, y a aquellos que
siguen su guía, hasta el Día de la Resurrección. 

De Maymu’ al-Fatáwa wa Maqaalát Mutanawíyah li Samáhat
ash-Sháij Ibn Baaz (que Allah tenga misericordia de él), 1/434. 

Acerca de las normas sobre rezar en las mezquitas en las que
hay tumbas, ver la pregunta No.
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