Si un musulmán enfrenta muchos problemas en la vida y no puede resolverlos, ¿es permisible que rece pidiendo morir, para que pueda encontrar algún alivio?
Alabado sea Allah.
En primer lugar, una
larga vida en la cual un creyente realice muchas obras rectas es mejor para
él que la muerte.
El Profeta (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Las mejores personas son las
que viven mucho y hacen el bien”. Narrado por Áhmad y at-Tirmidhi, 110;
clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih at-Tirmidhi.
Y él (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) también dijo: “Albricias a quien vive una
larga vida y hace el bien”. Narrado por at-Tabaráni y Abu Na’im, clasificado
como auténtico por al-Albani en Sahih al-Yami’, 3928.
Áhmad (8195) narró que
Abu Hurairah (que Allah esté complacido con él) dijo: “Dos hombres se
convirtieron al Islam con el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él). Uno de ellos fue un mártir, y el otro vivió otro año. Talhah
ibn ‘Ubaid Allah, dijo: “Se me mostró el Paraíso (en un sueño), y en él vi
que quien había sido demorado había sido admitido antes que el mártir. Me
sorprendí por eso, y la mañana siguiente se lo conté al Mensajero de Dios
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). El Mensajero de Dios
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “¿Acaso no ayunó
él en Ramadán antes de irse, y rezó seis mil oraciones, las oraciones de
todo un año?”. Clasificado como auténtico por al-Albani en as-Sílsilah
as-Sahihah, 2591. Al-‘Ayluni dijo en Kashf al-Jafá’: “Su cadena de
transmisión es buena”.
Un hombre dijo: “Oh
Mensajero de Dios, ¿cuál es la mejor de la gente?” El Profeta respondió:
“Quienes viven más y hacen el bien”. El hombre volvió a preguntar: “¿Y cuál
es la peor de la gente?”. El Profeta respondió: “Quienes viven mucho y hacen
el mal”. Narrado por Áhmad y at-Tirmidhi, 2330; clasificado como auténtico
por al-Albani en Sahih at-Tirmidhi.
At-Tíbi (que Allah tenga
misericordia de él) dijo: “El tiempo es como el capital de un hombre de
negocios, que debe ser invertido de una forma determinada para que produzca
beneficios. Cuánto más grande es el capital, más grande son las ganancias.
Quien se beneficie de su vida realizando obras rectas, tendrá éxito y
prosperará, pero quien desperdicie su capital y lo pierda, evidentemente no
prosperará”. Fin de la cita.
Por eso le dijeron a uno
de los sucesores rectos: “La muerte es algo bueno”.
Él le respondió: “Oh
hijo de mi hermano, no hagas eso, porque una hora de vida en la cual le
pides perdón a Dios es mejor para ti que una eternidad de muerte”.
Le dijeron a un anciano
de entre los sucesores rectos: “¿No quisieras morir ya?”. Él respondió: “No,
porque la juventud y sus males ya se han ido, y la madurez y sus bondades
han llegado. Cuando me levanto, digo “Bismilláh (en el nombre de Allah), y
cuando me siento digo “Al hámdu lilláh (alabado sea Dios)”, y yo quisiera
que esto continúe”.
Muchos de los sucesores
rectos lloraban cuando estaban muriendo, sintiendo pena por la finalización
de su tiempo para realizar obras piadosas.
Por eso el Profeta (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él) prohibió desear la muerte,
porque priva al creyente de la bondad de la obediencia, la alegría del
culto, la oportunidad de arrepentirse y reponer lo que se ha perdido.
Se ha narrado de Abu
Hurairah (que Allah tenga misericordia de él) que el Mensajero de Dios (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Ninguno de ustedes
debe desear la muerte ni rezar para que venga, porque cuando uno de ustedes
muere, sus buenas obras llegan a su fin, y para el creyente una larga vida
no le incrementará en nada sino en cosas buenas” Narrado por Muslim, 2682.
Por lo tanto, él
mencionó la prohibición de desear la muerte junto con la prohibición de
rezar pidiendo su muerte.
Una versión narrada por
al-Bujari dice: “Ninguno de ustedes debe desear la muerte. Si es un
bienhechor, porque puede hacer más; y si es un malhechor, porque quizás se
detenga y se arrepienta”.
An-Nawawi dijo: “Este
reporte claramente indica que es desaconsejable desear la muerte a causa de
alguna desgracia que le suceda, tal como una pérdida o una angustia causada
por un enemigo, u otra dificultad semejante de este mundo. Pero si una
persona teme caer en alguna tentación o que se degrade su compromiso
religioso, entonces no es desaconsejable desear la muerte, de acuerdo a este
reporte, y varios de los sucesores rectos hicieron esto”.
Hay otra razón por la
cual una persona puede desear la muerte y que no está permitido:
Cuando la agonía de la
muerte es dificultosa, y el terror de ver que su propio fin se acerca es
inmenso. Un ser humano no enfrenta nada similar a esto. Más aún, nadie sabe
lo que nos espera después de la muerte. Le pedimos a Allah que nos preserve
de eso.
Desear la muerte es
buscar algo desconocido. Quizás, si desea la muerte a causa de alguna
dificultad que está viviendo, termine como aquel que salta de la sartén al
fuego, y después de la muerte se encuentre en una situación aún peor. En ese
caso, desear la muerte es similar a querer apresurar una calamidad antes de
que suceda. Ningún hombre sabio haría eso, como el Profeta (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) dijo: “No deseen encontrarse con el
enemigo, y pídanle a Dios paz y seguridad” (Consensuado). Se ha narrado un
reporte con respecto a esto, pero es débil (da’íf).
Se narró de Yábir ibn
‘Abd Allah (que Allah esté complacido con él) dijo: “El Mensajero de Dios
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “No deseen la
muerte, porque el terror que sigue a la muerte es inmenso. Es un signo de
bendición vivir mucho y ser guiado por Dios a arrepentirse”. Narrado por
Áhmad; clasificado como débil por al-Albani en Sílsilat al-Ahaadíz
ad-Da’ífah, 885.
Ibn ‘Umar (que Allah
esté complacido con él) oyó a un hombre deseando la muerte y le dijo: “No
desees la muerte, porque vas a morir. Pídele a Dios que te mantenga seguro,
porque la persona moribunda está expuesta a un gran terror”.
Ibn Ráyab (que Allah
tenga misericordia de él) dijo: “Muchos hombres rectos han deseado la muerte
cuando eran saludables, luego cuando vino lo lamentaron porque era demasiado
difícil, tal como Abu ad-Dardá’ y Sufián az-Zawri, por lo tanto, ¿qué pensar
de la otra gente?
Desear la muerte, si la
razón para ello son las dificultades mundanas, está prohibido, porque
hacerlo en ese caso indica impaciencia o pánico como resultado de una
calamidad.
Se narró de Anas ibn
Málik (que Allah esté complacido con él) que el Profeta (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Ninguno de ustedes debe desear la
muerte porque les haya sucedido una calamidad. Pero si debe hacerlo,
entonces que diga: “Oh Dios, manténme vivo en tanto la vida sea buena para
mí, y hazme morir cuando la muerte sea buena para mí” (Consensuado).
Lo que significa “porque
les haya sucedido una calamidad”, es tragedias mundanas tal como una
enfermedad, la pérdida de la riqueza, de hijos, o cosas similares. Pero si
teme perder su compromiso religioso, tal como caer en una tentación,
entonces no hay nada de mal con desear la muerte en ese caso, como veremos
abajo.
Quizás quien desea la
muerte para encontrar algún alivio de la calamidad que le ha sucedido, sólo
incremente su pesar y dolor, y no lo sabe.
Se narró que ‘Aa’ishah
(que Allah esté complacido con ella) dijo: “Le dijeron: “Oh, Mensajero de
Dios, tal y tal ha muerto, y ha encontrado alivio”. El Mensajero de Dios
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se enojó y dijo: “Sólo
quien es perdonado encuentra alivio”. Narrado por Áhmad, 24192; clasificado
como auténtico por al-Albani en as-Sílsilah as-Sahihah, 1710.
En segundo lugar, hay
algunos casos en los cuales está prescripto desear la muerte, tales como los
siguientes:
1 – Quien teme perder su
compromiso religioso a causa de la tentación o discordia.
Indudablemente la muerte
aleja a una persona de las tentaciones, aún si sus buenas obras son pocas,
es mejor para él que quedar sometido a las tribulaciones que puedan afectar
su compromiso religioso. Le pedimos a Allah que nos mantenga a salvo de eso.
Se narró de Mahmud ibn
Labíd (que Allah esté complacido con él) que el Profeta (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Hay dos cosas que a los hijos de
Adán desagradan: la muerte, aún cuando sea mejor para un creyente que las
tentaciones; y la escasez de riqueza, aún cuando ello significará menos
responsabilidad”. Narrado por Áhmad; clasificado como auténtico por
al-Albani en as-Sílsilah as-Sahihah, 813.
El hecho de que desear
la muerte en esta situación sea algo prescripto, está señalado por las
palabras del Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) en
su súplica: “Si Tú debes decretar la tentación y la discordia para Tus
servidores, entonces te pido que te lleves mi alma (la muerte) antes de que
sea puesto a prueba”. Narrado por at-Tirmidhi, 3233; clasificado como
auténtico por al-Albani en Sahih al-Yami’.
Ibn Ráyab (que Allah
tenga misericordia de él) dijo: “Esto es permisible de acuerdo a la mayoría
de los eruditos”.
Basados en esto, los
reportes de los sucesores rectos en los cuales ellos desean la muerte, deben
ser entendidos como que ellos desean la muerte por temor a las tentaciones.
Málik narró que Sa’íd
ibn al-Musáiyab dijo: “Cuando ‘Umar ibn al-Jattáb llegó a Mina, hizo
arrodillar a su camello en al-Abtah, y luego reunió una pila de pequeñas
piedras y colocó su capa sobre ellas y la dejó caer en el piso. Luego elevó
sus manos al cielo y dijo “¡Oh, Allah! Me he vuelto viejo y mi fuerza se ha
debilitado. Mi ganado está disperso. Llévame contigo ahora, sin haber
perdido nada y sin haber descuidado nada”.
Sa’íd dijo: “El mes de
Dul-Híyyah no terminó, antes de que ‘Umar (que Allah esté complacido con él)
fuera asesinado”.
Abu Hurairah (que Allah
esté complacido con él) dijo: “¡Quien vea la muerte en venta, que la compre
para mí!”.
2 – Cuando su muerte es
el martirio por la causa de Dios, glorificado y exaltado sea.
Hay muchos reportes que
indican que desear la muerte en este caso es algo prescripto, tales como los
siguientes:
Se narró de Abu Hurairah
(que Allah esté complacido con él) que el Profeta (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Si no fuera porque sería demasiado
difícil para mi comunidad, no me habría quedado atrás en ninguna campaña
militar. Ojalá pudiera yo ser asesinado por la causa de Dios, luego traído a
la vida nuevamente, y morir nuevamente por la causa de Dios, y ser
nuevamente revivido, y vuelto a morir por Su causa” (Consensuado).
El Mensajero (que la paz
y las bendiciones de Allah sean con él) deseó morir por la causa de Dios, y
esto fue solamente por la gran virtud del martirio.
Muslim (1909) narró que
el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Quien
le pida a Dios sinceramente el martirio, Dios hará que alcance el estatus
del mártir, aún si muriera en su cama”.
Los sucesores rectos
(que Allah esté complacido con ellos) amaban la idea de morir por la causa
de Dios.
Abu Bakr (que Allah esté
complacido con él) dijo, acerca del mentiroso Musaylimah, quien declaró ser
un profeta: “Por Dios, lucharé contra él con la gente que ama a la muerte
tanto como a la vida (los creyentes)”.
Jálid ibn al-Walíd (que
Allah esté complacido con él) escribió a la gente de Persia diciéndole: “Por
Aquél aparte de Quien no hay otra divinidad, enviaré contra ustedes a gente
que ama la muerte tanto como la vida”.
Este estatus es algo
deseable, quiera Dios no privarnos de él, y buscarlo es también algo
elogiable, porque a quien se le concede no será privado de la recompensa de
las obras rectas por las cuales una persona quiere vivir y que son mejor
para él que la muerte. Más aún, Dios dispensará a quien alcance este estatus
del tormento de la tumba.
Se narró que Salmán (que
Allah esté complacido con él) dijo: “Oí que el Mensajero de Allah (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Estén en guardia por un
día y una noche que es mejor que ayunar y rezar por la noche durante un mes,
y que si mueren, les serán dadas las recompensas por las buenas obras que
solían hacer y les será dada la provisión, y serán protegidos de al-Fattán
(es decir, Munkar y Fakir, los dos ángeles severos que interrogarán al
fallecido en la tumba)”. Muslim, 1913.
Conclusión: Es
desaconsejable para un musulmán desear la muerte cuando la razón es que le
ha sucedido alguna calamidad en su vida mundana. Por el contrario, debes ser
paciente y buscar la ayuda de Dios. Le pedimos a Dios que te garantice el
alivio de la angustia que estás sufriendo.
Consulta por favor
también la pregunta No. 22880.
Y Allah sabe más.
