Yo trabajo en aviones privados. La gente viaja con nosotros y los llevamos de una región a otra. Durante un viaje estábamos yendo hacia Yéddah y algunos hombres viajaban hacia La Meca. Ellos nos dijeron: “Cuando pasemos sobre el punto de ingreso a la consagración ritual (miqat), avísennos”. Pero lo olvidamos, y no se lo recordamos. Cuando sólo faltaba un corto tiempo antes de que llegáramos a Yéddah, yo se los recordé y le pregunté al capitán, y él me dijo: “Diles que estamos sobre el punto de ingreso a la consagración ritual ahora”. ¿Deben ellos hacer algo? Y si es así, ¿qué deben hacer? ¿Quién soportará el pecado?
Alabado sea Dios
El Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) definió las localizaciones de los puntos de ingreso a la
consagración ritual para realizar la peregrinación en un reporte narrado por
Ibn ‘Abbás (que Dios esté complacido con él), quien dijo: “El Mensajero de
Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) definió el punto de
ingreso a la consagración ritual (miqat) de la gente de Medinah como Dul
Hulaifah; el de la gente de Sham (Siria), como al-Yuhfah; el de la gente del
Náchd como Qárn al-Manázil; y el de la gente del Yemen como Ialamlam. Y
dijo: “Y estos puntos son para la gente de esos lugares, y para otros que
llegan con la intención de realizar la peregrinación mayor y menor; y quien
esté viviendo dentro de estos límites, puede ingresar a la consagración
ritual desde el lugar donde parte, y la gente de La Meca puede comenzar (e
ingresar a la consagración ritual) desde La Meca”. Narrado por al-Bujari,
No. 1254; Muslim, No. 1181.
Los juristas están unánimemente de acuerdo en estos puntos de
ingreso y en que son válidos para su gente y para aquellos que vengan
después.
Ver al-Ishraf, por Ibn al-Mundir, 3/177; Marátib al-Iymá’, p.
42; al-Istidkar, 11/76; al-Mugni, 5/56.
Basándonos en esto, no es permisible para quien intenta
realizar la peregrinación mayor o menor pasar por el punto de ingreso que
está prescripto para él, ya sea que venga por tierra o por aire, a causa del
reporte narrado por Ibn ‘Umar (que Dios esté complacido con él), quien dijo:
“Cuando estas dos regiones fueron conquistadas, ellos vinieron a ‘Umar y le
dijeron: “Oh, Emir de los Creyentes, el Mensajero de Dios (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) definió Qárn como punto de ingreso para la
consagración ritual para la gente de Náchd, pero está fuera de nuestro
camino y si queremos ir a Qárn sería difícil para nosotros”. Él dijo:
“Fíjense dónde en su ruta está la línea con éste, y él identificó Dat ‘Irq
para ellos (como su punto de ingreso)”. Fin de la cita, 1531.
‘Umar (que Allah tenga misericordia de él) hizo el punto de
ingreso para aquellos que no pasaran por el original, en un lugar que
estuviera en línea con él, y quien llegara a un lugar en línea con él por
aire es como quien lo hace por tierra.
Por lo tanto, quien llega a un sitio que está en línea con el
punto de ingreso a la consagración ritual cuando está sobre el avión, debe
ingresar a la consagración ritual. Es mejor que la persona ingrese antes de
que llegue al sitio, a causa de la velocidad a la que viajan los aviones.
Consulta también la respuesta a la pregunta No.
4635.
Con respecto a la gente sobre la cual preguntas, lo que
deberían haber hecho era ponerse las ropas de la consagración ritual para la
peregrinación, recitar el canto del peregrino (talbíyah), y si ya se habían
puesto las ropas no debían hacer otra cosa excepto recitar el canto del
peregrino tan pronto como les dijeran que habían alcanzado el punto de
ingreso a la consagración ritual, y no debían hacer nada más que eso, en
tanto no pasaran el punto deliberadamente sin ingresar en la consagración.
Ellos no sabían en absoluto que habían pasado por el punto de ingreso, sino
que pensaron que debían ingresar a la consagración ritual desde el lugar en
que estaban, y ese fue su punto de ingreso, según lo que cuentas.
En tu caso, lo que deberías haber hecho era avisarles antes
de alcanzar el punto de ingreso, dándoles tiempo suficiente para que se
preparen para ingresar en la consagración ritual. Esto era un asunto que te
fue confiado a ti, era tu responsabilidad.
Puesto que lo olvidaste, no hay pecado sobre ellos por no
saberlo, porque Dios, glorificado y exaltado sea, dijo (traducción del
significado):
“Allah no exige a nadie por encima de sus posibilidades.
Según hayan sido sus obras, éstas resultarán en su favor o en su contra.
¡Señor nuestro! No nos castigues si nos olvidamos o nos equivocamos. ¡Señor
nuestro! No nos impongas una carga como la que impusiste a quienes nos
precedieron. ¡Señor nuestro! No nos impongas algo superior a nuestra fuerza.
Perdónanos, absuélvenos y ten misericordia de nosotros. Tú eres nuestro
Protector, concédenos el triunfo sobre los incrédulos” (al-Báqarah
2:286).
De acuerdo a un reporte qudsí (en el cual el Profeta Muhámmad
transmite palabras de Dios que no forman parte del Sagrado Corán), Dios,
glorificado y exaltado sea, dijo: “He garantizado eso”. Narrado por Muslim,
126.
Se narró que Abu Dárr al-Gifari dijo: “El Mensajero de Dios
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Dios ha perdonado
a mi comunidad por sus errores, sus olvidos, y por aquello que han hecho
obligados por la fuerza”. Narrado por Ibn Máyah, 2043; clasificado como
auténtico por al-Albani.
Pero el gran problema en tu caso es que deberías haberles
dicho la situación real, que el punto de ingreso ya lo habían pasado en
realidad. En ese caso ellos deberían haber demorado su ingreso a la
consagración ritual hasta bajar del avión, luego volver atrás hacia el punto
de ingreso a la consagración ritual, e ingresar desde allí.
Si ellos hubieran ingresado a la consagración ritual sabiendo
que habían pasado el punto de ingreso para ello, entonces deberían ofrecer
una expiación (fidiah).
De hecho el pecado que tú y tu capitán cometieron, es que los
engañaron y no les dijeron lo que había sucedido en realidad. Como ya no es
posible corregir lo sucedido, entonces tú y aquellos que hayan sido parte
del engaño deben arrepentirse ante Dios, glorificado y exaltado sea, por
haber engañado a estos peregrinos, especialmente teniendo en cuenta que el
asunto tiene que ver con la validez de un acto de culto, y los sagrados
límites dispuestos por Dios al respecto.
Cuando se hayan arrepentido ante Dios, glorificado y exaltado
sea, también deben recordar el número de peregrinos que estaban haciendo su
peregrinación y ofrecer un animal en sacrificio por cada uno de ellos,
porque son los responsables de que ellos pasaran por el punto de ingreso sin
ingresar a la consagración ritual, y luego les negaron la oportunidad de
volver atrás para recuperar lo que habían perdido.
Le preguntaron al Shéij Muhámmed ibn ‘Uzaimín (que Allah
tenga misericordia de él) acerca de un grupo de personas que fueron a la
peregrinación mayor en grupo, y el conductor no les avisó de que habían
pasado por el punto de ingreso a la consagración ritual hasta cien
kilómetros después de que lo habían pasado. Los pasajeros le pidieron que
vuelva atrás al punto de ingreso, pero él se negó y el viaje continuó hasta
que llegaron a Yéddah. ¿Qué debían hacer?
Él respondió:
“Lo que el conductor debía hacer era detenerse en el punto de
ingreso a la consagración ritual para que la gente pudiera ingresar a ella
desde allí. Si lo olvidó y no lo recordó hasta cien kilómetros después, como
dices, debe llevar a la gente atrás para que puedan ingresar a la
consagración ritual desde el punto correcto, porque sabe que estas personas
quieren hacer la peregrinación mayor o menor. Entonces, si él no lo hace y
las personas ingresan en la consagración ritual desde donde están, es decir,
cien kilómetros después del punto de ingreso, entonces cada uno de ellos
debe ofrecer una expiación (fidiah), un animal para ser sacrificado en La
Meca y distribuir su carne entre los pobres, porque omitieron uno de los
actos obligatorios del ritual, ya sea para la peregrinación mayor o menor.
En este caso, si ellos llevan el asunto a una corte, quizás
la corte dictamine que él conductor es responsable por el costo de cada una
de las expiaciones, porque él fue quien hizo que ellos debieran pagar esta
penalidad. Este asunto debería ser remitido a una corte; si el juez lo juzga
apropiado, puede decirle al conductor: “Debes pagar el valor de la expiación
que esta gente debe ofrecer, porque transgrediste sus derechos; eres quien
olvidó avisarles y fuiste negligente en primer lugar, y luego transgrediste
sus derechos una segunda vez cuando te negaste a llevarlos de vuelta al
punto de ingreso para su consagración ritual”. Maymu’ al-Fatáwa Shéij
Muhámmed ibn ‘Uzaimín, 21/368.
Y Allah sabe más.
