Yo soy de la India, y nosotros estamos en el negocio de la exportación de cristales curativos. Hay no musulmanes que creen que usar cristales y piedras semipreciosas sirve como tratamiento alternativo para enfermedades. Aunque esta creencia no está relacionada a ninguna religión en particular, yo no estoy seguro de si es lícito o está prohibido comerciar con estas piedras. Se cree que los objetos que vendemos generan paz y tranquilidad. Si está prohibido, yo cesaré de comerciar tales artículos, si Dios quiere. Cualquier consejo y ayuda será apreciado. Gracias.

Alabado sea Dios

En primer lugar, las normas sobre comerciar con estos
cristales y exportarlos vendiéndolos a aquellos que los usan para
tratamientos terapéuticos, dependen inevitablemente de las normas que se
apliquen al uso o tratamiento en sí mismo que se les dé. El principio básico
con respecto al tratamiento médico es que no hay nada de malo con usar cosas
que han probado ser beneficiosas para tratar una enfermedad. En tal caso,
implica que es permisible venderlo y comprarlo, darlo como regalo, etc. Esto
se aplica si su beneficio se ha probado legalmente ante la ley islámica,
como en el caso de la lectura del Corán, o el consumo de miel, o a través de
la experiencia, como en el caso de todas las drogas y remedios permisibles
para uso médico, porque el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) permitió tratar enfermedades. 

Se narró de Abu Hurairah (que Dios esté complacido con él)
que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
dijo: “Dios no ha enviado a la humanidad ninguna enfermedad sin enviarle
también un remedio para ella”. Narrado por al-Bujari, 5678. 

Y se narró que Abu Ad-Dardá’ (que Dios esté complacido con
él) dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él) dijo: “Dios ha creado la enfermedad y también el remedio, pero no
traten una enfermedad con algo que Él les ha prohibido”. Narrado por
at-Tabarani en Al-Mu’yam al-Kabír, 24/254; clasificado como auténtico por
al-Albani en As-Sílsilah as-Sahihah, 1633. 

Si algo no ha probado ser beneficioso de acuerdo a los textos
sagrados o de acuerdo a la experiencia basada en ensayo y error, entonces no
es permisible utilizarlo para tratar una enfermedad, y por lo tanto no es
permisible venderla o comerciarla como remedio para ese propósito, porque
sería colaborar con una mentira. 

El Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín (que Allah tenga
misericordia de él) dijo explicando los medios que son permisibles para
tratar enfermedades:

“Los medios que Dios, glorificado y exaltado sea, nos ha
proveído para tratar enfermedades podrían decirse que son de dos tipos: 

1 – Medios ya prescriptos en los textos de la ley islámica,
como recitar el Sagrado Corán, o recitar súplicas, como el Profeta Muhámmad
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) nos enseñó, cuando solía
recitar el capítulo Al-Fátihah para curar a los enfermos y ofrecer súplicas
por ellos. 

2 – Medios físicos o drogas como las usadas por la medicina
regular, que son conocidas a través de los textos de la ley islámica, como
la miel, o que han sido descubiertas mediante la experimentación de ensayo y
error. En el caso de esta categoría, el efecto debe ser directo y
apreciable, no un resultado de la imaginación. Si se ha probado que algo
tiene un efecto directo sobre el organismo para curar una dolencia, entonces
es válido en la ley islámica que sea usado para tratar esta dolencia y
lograr alivio o curación, con el permiso de Dios. Pero si se trata de un
placebo, es decir un tratamiento que sólo parece lograr una mejoría porque
la persona cree o imagina que le hará bien, pero no se ha demostrado cuáles
pueden ser los efectos del tratamiento, entonces no es permisible. Esto es
para que la gente no fije sus esperanzas e ilusiones en otro que Dios. Por
eso está prohibido usar brazaletes, cuerdas, u otros objetos para curar o
evitar enfermedades, porque estos medios no están prescriptos en la ley
islámica, y no se ha probado por medio de la experiencia que tengan efecto
alguno. Si no hay prueba de que un tratamiento sea curativo ni en los textos
de la ley islámica ni en las evidencias científicas, entonces no es
permisible usarlo, porque se trata de una forma de paganismo o idolatría, en
la cual se le atribuyen poderes o cualidades divinas de protección o
curación a objetos inanimados”. Fin de la cita de Maymu’ al-Fatáwa wa
Rasá’il al-‘Uzaimín, 17/70. 

En segundo lugar, las ‘piedras curativas’ son de distinta
clase y composición, y algunas personas las usan para buscar bienestar o
curar dolencias físicas o psicológicas porque creen que poseen
extraordinarios poderes para fortalecer el cuerpo y el corazón, para traer
paz mental o evitar la ansiedad, la tensión, la depresión, etc. 

Basándonos en esto, no es permisible usar estas piedras y
cristales para tratar enfermedades, y lo que parece ser del caso, es que
tampoco es permisible vender estas piedras y cristales a quienes las
utilizarán con ese propósito, porque no hay prueba de que sean efectivas en
el tratamiento de dolencias, ni en la ley islámica, ni en las evidencias
científicas. La relación entre estas piedras o cristales y la curación de
enfermedades parece ser la mera superstición, la misma razón por la cual la
gente suele utilizar talismanes o amuletos y atribuirles poderes que no
tienen, y esto es algo conocido desde la antigüedad. 

Áhmad (17440) narró que ‘Uqbah Ibn ‘Aamir (que Dios esté
complacido con él) dijo: “Oí al Mensajero de Dios (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) decir: “Quien usa un amuleto, que Dios
jamás cumpla su deseo; y quien usa una concha de mar como protección, que
Dios nunca lo proteja de lo que teme”. Este reporte fue clasificado como
auténtico por Al-Arna’ut en su comentarios sobre Al-Musnad. Ver también la
respuesta a la pregunta No. 138578

Basándonos en esto, creer que estas piedras tienen poderes
especiales caería bajo la denominación de atribuir poderes divinos a los
objetos inanimados, lo cual es un acto de paganismo e idolatría que está
prohibido en el Islam.

El Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín (que Allah tenga
misericordia de él) dijo: “Usar brazaletes como amuleto u otros objetos
similares creyendo que tienen el poder de causar un efecto por sí mismos es
un acto de paganismo e idolatría mayor (shirk), que es contrario a la fe en
Dios y a la fe en Su señorío sobre la creación. 

Si la persona cree que portar dicho amuleto tendrá algún
efecto en sí mismo, entonces está asociando a otros con Dios, glorificado y
exaltado sea, y atribuyéndoles poderes que sólo Dios posee, como la
protección contra todo mal”. Fin de la cita de Maymu’ al-Fatáwa wa Rasá’il
al-‘Uzaimín, 9/155. 

Consulta también las respuestas a las preguntas No.
60359 y 10543

Y Allah sabe más.