Que la paz, la misericordia de Dios y Sus bendiciones estén con usted. En Ramadán un grupo de mujeres hizo algo, que fue una competencia para completar la lectura del Sagrado Corán. Quien lo complete el mayor número de veces tendrá un premio, que es una suma de dinero.

Pero yo no estoy segura acerca de esto, porque una de las condiciones para participar de la competición es que aquellos que tienen trabajo deben pagar 300 dirhams, y quienes no tienen trabajo deben pagar 100 dirhams. Es decir, quienes no pueden pagar no pueden participar de la competición, y el monto final recolectado será el premio que entregarán al ganador. ¿Es permisible, el Islam aprueba esto?

Alabado sea Dios

No hay nada de malo con premiar y recibir premios en
competiciones por memorizar y recitar el Sagrado Corán, ya sea que estos
premios sean entregados por un tercero, por uno de los concursantes, o por
todos ellos, de acuerdo al punto de vista más correcto, porque esto es
similar a lo que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) mencionó, que es permisible competir en la arquería y las
carreras de caballo o camello, porque eran una forma de estimular el
entrenamiento defensivo de los musulmanes. 

Abu Dawud (2574), At-Tirmidi (1700) e Ibn Máyah (2878)
registraron que Abu Hurairah (que Dios esté complacido con él) narró que el
Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:
“Que no haya premios excepto en la arquería, las carreras de caballos y de
camellos”. Clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih Abi Dawud. 

Ibn al-Qayím (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“¿Es permisible competir por un premio por memorizar el
Sagrado Corán, los reportes proféticos, las normas de la jurisprudencia y
otras ciencias beneficiosas, y responder correctamente preguntas? Los
compañeros de Málik, Áhmad y Ash-Sháfi’i lo desaprobaron, pero los
compañeros de Abu Hanifah y nuestro shéij lo consideraron permisible. Ibn
‘Abd el-Bárr también registró que Ash-Sháfi’i afirmó que los premios son más
apropiados para la lucha y la natación. Si se considera permisible competir
en estos campos, entonces también debería ser permisible competir por la
adquisición del conocimiento. Esto es similar al caso en el que Abu Bákr
as-Saddíq hizo una apuesta con los incrédulos de Qureish con respecto a una
afirmación que hizo. Hemos afirmado previamente que no hay evidencia legal
que sugiera que esto ha sido abrogado, y Abu Bákr tomó el premio de esa
apuesta luego de que las apuestas habían sido prohibidas. Esta religión se
ha sostenido por el conocimiento y el esfuerzo, y si las apuestas se han
hecho permisibles con respecto al esfuerzo, entonces nosotros creemos que
también son permisibles en la adquisición del conocimiento”. Fin de la cita
de Al-Farusíyah, p. 318. 

Para más información, por favor consulta la respuesta a la
pregunta No. 138652

Esto es en lo que respecta a la memorización del Corán o los
reportes proféticos, no sólo a la lectura. Memorizar requiere esfuerzo, y
los concursos incrementan el número de personas que conocen el Corán de
memoria, el cual es la mejor clase de conocimiento beneficioso y en el cual
está basada la religión. 

Pero con respecto a ofrecer premios por su mera recitación,
hay algunas reservas sobre eso. El punto de vista más correcto es que esto
no es algo prescripto en la religión, porque implica mostrar logros que
deben ser ocultados por modestia, y no jactarse frente a los demás de ello.
Hacer que los musulmanes se afanen por ganar un premio mundano por realizar
un acto de culto es hacerles olvidar el verdadero premio que está en manos
de Dios, y en el caso particular de completar la lectura del Corán entero,
un concurso de esta naturaleza estimula una lectura rápida, apresurada e
irreflexiva del Corán con el objetivo de completar su lectura el mayor
número de veces posible, pero el Sagrado Corán es un Libro que no debe ser
leído de esta forma, sin sopesar sus contenidos ni guardar ninguna
consideración por lo que comunica. De hecho, es razonable pensar que una
sola lectura cuidada trae más recompensa al creyente que muchas lecturas
descuidadas. Por eso menos aún se debería ofrecer un premio por leerlo de
ese modo. 

El shéij ‘Abd er-Rahmán al-Barrák (que Dios lo preserve) fue
consultado:

“Somos seis amigos que nos reunimos cada quince días en la
casa de uno de nosotros para estudiar el Corán, los 40 reportes del Imam
An-Nawawi, la obra Minhách al-Muslim, una exhortación del compañero en cuya
casa hacemos la reunión, y la obra Riyal Hawla ar-Rasul. Comenzamos con el
Sagrado Corán y terminamos con una súplica. En medio de nuestro programa,
tenemos anotado en un papel una agenda que llamamos “Cronograma de
Competición”. Esto incluye recitar una porción del Corán, las cinco
oraciones diarias en la mezquita, ayunar y mantener los lazos de parentesco.
Cuando llenamos los requerimientos de esa agenda, los resultados son buenos,
pero si no lo hacemos los resultados son negativos. ¿Cuáles son las normas
islámicas sobre este “Cronograma de Competición”? Que Dios le recompense con
el bien”.

Él respondió:

“Alabado sea Dios. Lo que a mí me parece de este caso es que
mantener este cronograma de competición llenando requisitos es una forma de
innovación, porque implica exhibir frente a los demás las buenas obras que
hemos realizado para suscitar su admiración. La caridad por ejemplo es mejor
cuando se mantiene en secreto, y la recitación del Corán como las oraciones
deben estar completamente libres de cualquier intención de aparentar o
presumir frente a los demás, porque eso sería una forma de idolatría menor.
Dios dijo (traducción del significado): 

Invocad a vuestro Señor con humildad y en secreto.
Ciertamente Él no ama a los transgresores
” (Al-A’ráf, 7:55). 

Esto es un recuerdo de la misericordia que tuvo tu Señor
con Su siervo Zacarías, 3. Cuando invocó a su Señor en secreto
” (Mariam,
19:2-3). 

Uno de los siete a quienes Dios les protegerá con Su sombra
el día en que no habrá otra sombra que la Suya (el Día de la Resurrección),
será “…un hombre que daba en caridad y lo ocultaba, al punto que su mano
izquierda no sabía cuándo había dado su derecha”. Ver Al-Bujari (660) y
Muslim (1031). 

Entonces lo que deberían hacer es estimular las buenas obras
y actos de culto voluntarios y hacerlos abundantemente, haciendo cada uno lo
que sea capaz y manteniendo eso como un asunto entre cada uno y Dios. De
esta forma estarán verdaderamente cooperando en la rectitud y la piedad, y
estarán a salvo de que sus buenas obras se pierdan por haberlas realizado
por causa de la gente y no de Dios. 

Y Allah es la Fuente de toda fuerza y la Guía al camino
recto. Pero Dios sabe mejor”. Fin de la cita del sitio web Islam Hoy. 

El Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín (que Allah tenga
misericordia de él) emitió un dictamen jurídico similar, como vemos en
Maymu’ al-Fatáwa (16/175). 

Basándonos en esto, todos deberían animar a la gente a
completar la lectura del Sagrado Corán en Ramadán, pero sin mantener ningún
concurso por esto y sin decirles a otros cuántas veces completaron la
lectura del Corán. 

Y Allah sabe más.