Yo quisiera saber qué debemos hacer si hay algún dilema y hay más de una opinión legal al respecto. Por ejemplo, si un erudito afirma que tal cosa está prohibida y otro dice que es lícita, especialmente acerca de asuntos en los cuales la analogía y el juicio independiente juegan un papel importante por no haber textos legales que aclaren el asunto, como el interés bancario, o lo que llamamos inversión o retorno por inversión, ¿qué debemos hacer los musulmanes? ¿Qué opina usted acerca de la gente que dice que los eruditos son responsables por las opiniones legales que emiten, y que estas opiniones son como un ladrillo atado a sus cuellos? ¿Cuál es su punto de vista sobre quien sigue las opiniones más permisivas entre los eruditos?

Muchos musulmanes justifican las opiniones legales de sus eruditos afirmando que ellos conocen mejor que nosotros sobre estos asuntos, pero sin embargo esas opiniones pueden contradecir a las de otros eruditos de igual o mayor cualificación en otros países o incluso dentro del mismo país. ¿A quién debemos seguir? ¿Cómo podemos saber qué es lo correcto y qué no? Porque es cierto que la mayoría de la gente no tiene suficiente acceso al conocimiento de las fuentes islámicas para decidir si una opinión legal emitida por un erudito o jurista difiere de la emitida por otros.

Alabado sea Dios

Antes de
responder esta importante pregunta, quisiéramos describir primero las
condiciones que debe reunir un musulmán para ser considerado como jurista,
de tal forma que si su opinión difiere con la del resto de los juristas
realmente pueda considerarse que existe una diferencia de opinión al
respecto. Hay muchas condiciones, que básicamente se remiten a dos:

1 – Conocimiento,
porque el jurista le estará diciendo a la gente cuál cree él que es la norma
más cercana a la voluntad de Dios, y nadie puede pretender hablar de lo que
Dios quiere de nosotros si no tiene fundamentos consistentes y conocimiento
de lo que está hablando.

2 – Buen
carácter, es decir, ser una persona honrada en todos sus asuntos, temer a
Dios y mantenerse apartado de cualquier cosa que pueda socavar credibilidad.
Los eruditos están unánimemente de acuerdo en que no se puede aceptar un
dictamen legal de una persona corrupta e inmoral, aun si tiene conocimiento.
Esto fue afirmado claramente por Al-Játib al-Bagdadí. 

Quien reúna estas
dos condiciones puede considerarse un jurista y su opinión puede ser
aceptada, pero quien no reúna estas condiciones no puede alegar que su
diferencia de opinión con los eruditos del Islam constituye una auténtica
diferencia de opinión entre los eruditos, porque no puede considerarse
sabio. La palabra del ignorante o del corrupto no puede ser aceptada como
una opinión válida.

Ver: Al-Jiláf
baina al-‘Ulamá’ Asbabuhu wa Mawqifuna minhu, pág. 23, por el shéij Ibn
al-‘Uzaimín.

Con respecto a la
pregunta, ¿cuál debe ser la actitud de los musulmanes frente a las
diferencias de opinión entre los eruditos?
Si el musulmán tiene suficiente conocimiento que le permita comparar los
puntos de vista de los eruditos basándose en la evidencia, y decidir cuál es
probablemente el más correcto, entonces debe hacerlo, porque Dios nos ha
ordenado remitirnos a las fuentes del Sagrado Corán y la Tradición Profética
y reflexionar críticamente en ellas. Dios dijo (traducción del
significado): 

Y si
discrepáis acerca de un asunto remitidlo al juicio de Allah y del Mensajero,
si es que creéis en Allah y en el Día del Juicio, porque es lo preferible y
el camino correcto
” (An-Nisá’, 4:59). 

Toda discusión
debe remitirse de ser posible al Sagrado Corán y a los reportes autenticados
mediante investigación histórica. En base a eso, lo que al musulmán le
parezca que es lo más correcto y mejor basado en la evidencia disponible es
lo que debe seguir, y esto es una obligación para él. Esto es lo que debe
hacer en primer lugar, y luego si no encuentra una respuesta clara a lo que
busca en esas fuentes, es cuando debe recurrir a los eruditos y la gente de
conocimiento.

Pero si el
musulmán no tiene suficiente conocimiento que le permita comparar y decidir
cuál de las opiniones entre los eruditos es la más correcta, entonces debe
preguntar a los eruditos que estén disponibles para él y confiar en su
criterio, siguiendo sus opiniones legales. Dios dijo (traducción del
significado): 

Pregúntenle
a la gente de conocimiento, si no saben
” (Al-Anbiá’, 21:43). 

Los eruditos han
afirmado que la escuela jurídica del musulmán del pueblo es la de su shéij o
erudito. 

Si la opinión de
los eruditos difiere, entonces debe seguir la de aquel que le parezca más
confiable. Es como en el caso de la persona que cae enferma y busca al
doctor más confiable que pueda tratarlo, porque sabe que es más probable que
le provea el tratamiento correcto. Si este es el criterio que usamos en
asuntos de este mundo, mucho más aún deberíamos recurrir al mejor jurista o
erudito que podamos encontrar para asuntos que tienen que ver con el Más
Allá.

No es permisible
para el musulmán seguir cualquier opinión sin prestar atención, sólo porque
es la que mejor complace a sus deseos mundanos. Cuando se trata de su
religión, el musulmán debe tomársela en serio y preguntar a los eruditos que
tengan más conocimiento y compromiso con ella. 

Ver: Al-Jiláf
baina al-‘Ulamá’, por el Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín, pág. 26; Liqá’
Munáwwa’ ma’a Shéij Sálih al-Fawzán, p. 25, 26. 

Si el musulmán
toma precauciones a la hora de cuidar la salud de su cuerpo y busca a los
doctores con más conocimiento y habilidades, más aún debería tomarlas cuando
llega el momento de cuidar sus asuntos morales y espirituales, evitando
tomarse su religión a la ligera, siendo objetivo y apartando sus caprichos y
deseos mundanos. Se ha visto alguna vez a gente ignorante que pregunta algo
a un erudito y éste le da una respuesta clara y sencilla, pero como esta
respuesta no le conforma busca otro, y otro, y otro, hasta que encuentra
alguno que le da la razón.

No hay erudito
que no tenga falencias en algún asunto en el que se esfuerza en sacar una
conclusión correcta y no lo logra, pero si se esfuerza en sacar una
conclusión correcta y no lo logra tendrá de todos modos una recompensa de
Dios, y si lo logra tendrá entonces dos recompensas, como dijo el Profeta
Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Si un juez
hace su mejor esfuerzo para juzgar un asunto y lo logra, entonces tendrá dos
recompensas. Y si hace su mejor esfuerzo y se equivoca, entonces tendrá una
recompensa” (Al-Bujari, 7352; Muslim, 1716). 

No es permisible
para el musulmán seguir los errores de los eruditos, porque eso combina toda
clase de males. Por eso los eruditos han dicho que quien aborda los tópicos
en discusión entre los eruditos y sigue solamente lo que concuerda con sus
caprichos y deseos, queda cerca de la hipocresía.
Ver: Igázat al-Lahfán,
1/228. 

Le pedimos a Dios
que nos dé el entendimiento que nos permita adquirir conocimiento y hacer
buenas obras.

Con respecto a lo
que mencionas acerca de las ganancias de los bancos, esto ya ha sido
respondido en las preguntas No. 181 y
12823.

Y Allah sabe más.
Que Dios bendiga y otorgue la paz a nuestro Profeta Muhámmed, a su familia y
a sus compañeros.