Quisiera saber cuáles son las plegarias para rememorar a Dios y las súplicas que pueden recitarse después de la oración canónica

 Alabado sea Allah.

 Según la Tradición
Profética el musulmán debe decir después de cada oración obligatoria, ya sea
si rezó como imam o detrás de un imam o solo: “Astagfi ulláh” (Que Dios me
perdone) tres veces, luego “Allahúmma enta salam, wa minka salam, tabárakta
wa ta’alaita dhal yaláli wal ikram (Dios nuestro, Tú eres la paz, de Ti
emana la paz, bendito y enaltecido, ¡Oh! Señor de la majestad y la gloria).
Luego debes volver tu rostro a la gente si eres el imam y decir: “la iláha
ílla Allahu, wáhdahu, la sharika láh, láhul mulku wa láhul hámd, wa húa ‘ala
kúl li shái in qadír. La háwla wa la qúwata ílla billáh, wa la na’budu íllai
iyáh. Láhul ni’mah wa láhul fádl wa láhu zaná’ al-hásan. La iláha ílla Allah
mujsilína láhud dína wa lau káriha al-kaafirún. Allahúmma la máni’ lima
a’taita wa la mu’ti lima mana’ta wa la ianfa’ dhal yádd minka al-yádd (No
hay más divinidad que Dios, solo, sin compañero ni asociado, Suyo es el
reino y la alabanza, y en sus manos está el destino de todas las cosas. No
hay poder ni fuerza excepto en Dios, y no adoramos a nadie más que Él. De Él
provienen todas las bendiciones, y todo buen elogio es Suyo. No hay más
divinidad que Él, purificamos nuestro culto para Él, aunque los incrédulos
detesten esto. Dios nuestro, nadie puede retener lo que Tú das, nadie puede
dar lo que Tú retienes, ninguna riqueza ni majestad puede beneficiar a nadie
porque de Ti proviene toda riqueza y majestad).

 Después de la oración
del ocaso y del alba, también como las palabras mencionadas arriba: “La
iláha ílla Allahu, wáhdahu, la sharika láh, láhul mulku wa láhul hámd, iúhi
wa iumit wa húa ‘ala kúl li shái in qadír (No hay más divinidad que Dios,
solo, sin compañero ni asociado, Suyo es el reino y la alabanza, da la vida
y da la muerte, y en sus manos está el destino de todas las cosas). Luego
después de eso debe decir “Subhana Allah wal hámdu lilláh wa Alláhu ákbar
(Glorificado sea Dios, alabado sea, Dios es el Más Grande)” 33 veces, y para
completar el cien debe decir: “La iláha ílla Allahu, wáhdahu, la sharika
láh, iúhi wa iumit wa húa ‘ala kúl li shái in qadír” (No hay más divinidad
que Dios, solo, sin compañero ni asociado, Suyo es el reino y la alabanza, y
en sus manos está el destino de todas las cosas).

 Según la Tradición
Profética tanto quien dirige la oración, el imam, como quien reza solo o
detrás de un imam, debe recitar estas oraciones en voz alta después de cada
oración canónica en una voz moderada, que no sea demasiado alta, y en un
tono de voz ordinario. Está probado en las dos recopilaciones más
importantes de reportes auténticos, as-Sahihain, de Ibn ‘Abbás (que Allah
esté complacido con él) que elevar la voz al recitar oraciones cuando la
gente ha terminado sus oraciones obligatorias es lo que se hacía en los
tiempos del Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Ibn
‘Abbás (que Allah esté complacido con él) dijo: “Sabía que habían terminado
cuando escuchaba eso”.

 No es permisible recitar
en voz alta al unísono; cada persona debe recitarlo para sí mismo sin poner
atención a la voz de nadie más, porque recitar estas oraciones al unísono es
una innovación que no tienen bases en el Islam.

 Luego está prescripto
para el imam, quienes rezan detrás suyo y quienes rezan solos, recitar el
verso del Trono (áiat al-kursi) suavemente, luego el capítulo al-ijlás,
al-fálaq y an-nas, es decir, los últimos tres capítulos breves del Corán,
sin levantar la voz. Después de la oración del ocaso y de la oración del
alba uno debe repetir estos tres capítulos tres veces. Esto es lo mejor, por
la autenticidad de los reportes que indican todo eso que hemos afirmado
arriba.

 Que Dios bendiga y otorgue la paz a nuestro Profeta Muhámmed, a su familia, sus compañeros y a aquellos que los sigan en la verdad hasta el Día del Juicio”.
Fin de la cita.