La medicina moderna trata las enfermedades físicas solamente. ¿Es esto suficiente, o debemos utilizar también la lectura del Corán? ¿Cuál de ellos es mejor?

Alabado sea Dios

No hay duda de que el ser humano sufre enfermedades
psicológicas, como la ansiedad o preocupación acerca del futuro, o la
lamentación sobre el pasado. Y las enfermedades psicológicas pueden tener un
impacto posterior en el cuerpo, dando lugar a enfermedades físicas. 

Tratar estas enfermedades psicológicas en la forma en que se
ha prescrito en la ley islámica, es decir mediante la recitación del
capítulo Al-Fátihah, es más efectivo que tratarlas por medio de la medicina
física, como es bien conocido. 

Entre los medios para tratar estas enfermedades están los
reportes auténticos narrados de Ibn Mas’ud (que Dios esté complacido con
él):

“No hay creyente que sea golpeado por la ansiedad y que diga
Allahúmma ínni ‘abduka ibnu ‘abdika ibnu amátika, naasíyati bi iádika,
madin fíyah hukmuka, ‘adlun fíyah qadá’uka, as’áluka bi kúlli ismin húa laka
sammáita bihi náfsaka, au ‘allámtahu áhadan min jálqika au anzáltahu fi
kitábika, au asta’zarta bihi fi ‘ílm il-gháibi ‘índaka an tay’ala al-Qur’án
al-‘Adhím rabi’a qálbi wa nura sádri wa yalá’a huzni wa dhahába hámmi wa
ghámmi
” (Dios nuestro, yo soy tu servidor, hijo de Tu servidor y Tu
servidora, mi cabello está en Tu mano, Tus órdenes sobre mí son siempre
ejecutadas, y Tu decreto sobre mí siempre es justo. Te pido por cada nombre
que Te pertenece y con los cuales Tú te has nombrado a Ti mismo, o que le
hayas enseñado a cualquiera en Tu creación, o que hayas revelado en Tu
libro, o que hayas reservado a Tu conocimiento de lo oculto; Te pido que
hagas del Sagrado Corán la luz de mi corazón y de mi pecho, y que lo
conviertas en un alivio para mí de la pena, la ansiedad y la angustia). Esta
es una de las medicinas espirituales encomendadas en la ley islámica. 

De la misma forma, uno también puede decir: “La iláha ílla
anta, subhánaka, ínni kuntu min az-zaalimín
” (“No hay más divinidad que
Tú, ciertamente fui de los injustos”) “Y cuando Jonás, al marcharse airado
[con los incrédulos de su pueblo], pensó que no lo íbamos a poner a prueba
[pero lo hicimos tragar por la ballena], e invocó desde la oscuridad [de su
estómago]: No hay otra divinidad más que Tú. ¡Glorificado seas! Ciertamente
he sido un inicuo” (Al-Anbiá, 21:87). 

Si desea saber más, por favor consulta los escritos de los
eruditos sobre el tópico de la rememoración de Dios, tales como Al-Wábil
as-Sáyib, por Ibn al-Qayím; Al-Kálim at-Táiyib, por el shéij Ibn Taimíyah;
Al-Adkár, por el Imam An-Nawawi; y Zaad al-Ma’ad, por Ibn al-Qayím. 

Pero cuando la fe de los musulmanes se debilita, la
aceptación de los remedios para el alma prescriptos en la ley islámica
también se debilita. Muchos musulmanes hoy en día han comenzado a poner una
confianza excesiva en la medicina alopática moderna y a descuidar los
remedios espirituales prescriptos en el Islam. Cuando la fe es fuerte, los
remedios espirituales prescriptos en el Islam tienen un efecto más radical,
más completo, y más efectivo que la medicina física moderna. Todos somos
concientes de la historia del compañero a quien el Mensajero de Dios (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él) envió en una campaña. Acampó
cerca de algunos árabes idólatras, pero estos no le mostraron hospitalidad
alguna. Dios quiso que su jefe fuera picado por un escorpión. Cuando esto
llegó a oídos del compañero, el compañero les dijo: “Nosotros recitaremos el
Corán para que se cure si nos ofrecen cierta cantidad de ovejas para nuestro
sustento”. Ellos respondieron: “De acuerdo”. Entonces este compañero fue y
recitó sobre quien había sido picado el capítulo Al-Fátihah solamente, y el
jefe de la tribu se recuperó completamente. 

Esta recitación de Al-Fátihah tuvo tal efecto en este hombre
porque provino de un corazón asentado en la fe. Cuando regresaron con el
Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y le
contaron lo que había sucedido, él le preguntó al compañero: “¿Cómo sabías
que podrías curar con ella (Con la recitación de Al-Fátihah)?”. 

Pero en nuestros tiempos hay una notoria debilidad en la fe y
el compromiso religioso en la gente, que ha comenzado a confiar demasiado en
las apariencias del mundo físico, y esto causa muchos males y sufrimientos. 

Por otro lado hay también quienes engañan a la gente,
afirmando ser piadosos recitadores del Corán pero apropiándose de sus
riquezas ilegítimamente. Por lo tanto, los musulmanes a menudo están
atrapados entre estos dos extremos: entre el discurso que afirma que la
recitación del Corán no tiene efecto alguno, y el de los embaucadores y
charlatanes que le atribuyen y se atribuyen a sí mismos toda clase de
poderes mágicos y abusan así de la credibilidad de la gente. Consultar
Fatáwa al-Islamíyah, 4/465-466, por el Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín. 

Pero no hay contradicción entre usar las medicinas físicas
permisibles que prescriben los doctores y utilizar las medicinas
espirituales del Corán y los reportes, y buscar refugio en Dios. Las dos
pueden ser combinadas, como el Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) hizo. Se ha probado que él usó ambos tipos
de tratamientos, y que dijo: “Esfuércense en buscar lo beneficioso y busquen
refugio en Dios, y nunca se sientan desesperados”. Y también dijo: “Busquen
tratamiento, oh servidores de Dios, pero eviten lo prohibido”.