El destino decretó que la primera semana de Ramadán fuera la semana de mi matrimonio, y mi marido no puede controlar su deseo, pero yo no quiero romper mi ayuno.
Mi marido dice que no importa si rompo el ayuno por un día, y que puedo reponerlo después.
Alabado sea Allah
En primer lugar, decir
que “el destino decretó” no es correcto, porque el único que decreta Su
voluntad es Dios, El Único, a Quien todo está sometido, glorificado y
exaltado sea. Ya hemos discutido este punto en la respuesta a la pregunta
No. 8621.
En segundo lugar, romper
el ayuno en Ramadán sin razón es un pecado mayor, y quien hace esto es un
pecador y un malhechor, y debe arrepentirse ante Dios.
Al-Hákim narró que el
Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) vio el castigo
de aquellos que rompían el ayuno en Ramadán sin razón, y dijo: “Vimos alguna
gente colgando por el tendón de sus talones, con las comisuras de sus bocas
rotas y chorreando sangre. Pregunté, “¿Quiénes son éstos?”. (El ángel) Me
dijo: “Estas son las personas que rompían su ayuno antes de que fuera
permisible hacerlo”. Clasificado como auténtico por al-Albani en as-Sílsilah
as-Sahihah, 3951.
Basándonos en esto, este
esposo debe temer a Dios y no tomar el tema de su ayuno tan a la ligera,
porque es un asunto muy serio.
No debes obedecerle en
este asunto, porque no se debe ninguna obediencia a un ser creado cuando
implica una desobediencia al Creador.
Romper el ayuno en
Ramadán y reponerlo después sólo está prescripto para aquellos que tienen
una razón legítima, tal como una enfermedad, un viaje, etc. Pero si un
musulmán rompe el ayuno en Ramadán sin razón, se expone a la ira y el
castigo de Dios. Le pedimos a Dios que nos mantenga apartados de esto.
Consulta también la pregunta No.
38747.
Tercero, la penetración
es una de las cosas que rompen el ayuno, y romperlo de esta forma es uno de
los pecados más graves. Por eso debe ofrecerse una expiación (káfarah).
El shéij ibn al-‘Uzaimín
(que Allah tenga misericordia de él) dijo en Fatáwa as-Siyám (p. 337):
“Quien tenga relaciones
maritales durante el día en Ramadán cuando está ayunando y no está viajando
debe ofrecer una pesada expiación, que es liberar a un esclavo; si no puede
hacer eso, entonces debe ayunar dos meses consecutivos; y si no puede hacer
eso, entonces debe alimentar a sesenta personas pobres. Lo mismo se aplica a
la mujer si ella consintió la relación, pero si fue forzada a ello entonces
no debe ofrecer ninguna expiación, y no deben abstenerse de comer por el
resto del día, pero sí deben reponer el día, porque el ayuno no es
obligatorio para ellos (si están viajando). Si la persona tuvo relaciones
sexuales cuando estaba ayunando en su propio país y estaba obligada a
ayunar, entonces esto trae como resultado cinco cosas:
1 – Es un pecado.
2 – Su ayuno ha quedado
invalidado.
3 – Debe abstenerse de
comer durante el resto del día.
4 – Debe reponer el
ayuno.
5 – Debe ofrecer la
expiación.
La evidencia para esto es
el reporte de Abu Hurairah (que Allah tenga misericordia de él) quien dijo:
“Mientras estábamos sentados con el Profeta (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él), vino un hombre y dijo “Oh, Mensajero de Dios, ¡estoy
condenado!”. Él preguntó: “Qué te sucedió?”. Él respondió: “Tuve relaciones
con mi esposa mientras estaba ayunando”. El Mensajero de Dios (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “¿Tienes un esclavo al cual
liberar?”. Él respondió “No”. Entonces el Profeta dijo: “¿Puedes ayunar dos
meses consecutivos?”. Él respondió “No”. Le dijo: “¿Puedes alimentar a
sesenta pobres?”. Él respondió: “No”. El Profeta (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) se quedó en silencio por un rato, y
mientras estábamos así, alguien le trajo una canasta de dátiles. Él dijo:
“¿dónde está quien anduvo preguntando?”. Respondió “Aquí estoy”. El Profeta
dijo: “Toma esto y dalo en caridad”. El hombre respondió: “¿A alguien más
pobre que yo? Oh, Mensajero de Dios, no hay entre los dos campos de piedra
volcánica (es decir, en Medina) una familia más pobre que la mía”. El
Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) sonrió hasta que
se le vieron las muelas, y dijo: “Entonces alimenta a tu familia”. Narrado
por al-Bujari, 1936; Muslim, 1111.
Si este hombre no puede
ayunar ni alimentar al pobre, entonces la obligación de ofrecer expiación se
le condona, porque Dios no carga a nadie más allá de su capacidad, y no hay
obligación si uno es incapaz de hacerlo. No importa si hubo eyaculación o
no, siempre y cuando la penetración haya tenido lugar. Diferente es el caso
en que la eyaculación tiene lugar sin que haya penetración, para lo cual no
se requiere expiación, sino que esto es un pecado y la persona debe
abstenerse de comer y otras cosas por el resto del día, y reponer luego el
día de ayuno”.
También se le consultó
sobre un hombre que forzó a su esposa a tener relaciones durante Ramadán, y
respondió:
“Está prohibido para ella
obedecer a su marido o permitirle hacerlo en este caso, porque ella está
observando un ayuno que es obligatorio. Ella debe resistirse tanto como
pueda. Y está prohibido para su marido tener relaciones sexuales con ella en
este caso, pero si ella no puede detenerlo entonces no hay pecado sobre
ella, y no debe reponer el día ni ofrecer expiación, porque ella fue forzada
a hacerlo”.
Fatáwa as-Siyam, p.
339.
