Tengo un colega no musulmán en el trabajo. Cuando yo intento hablarle del Islam y de la grandeza de esta religión, de que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) fue el más grandioso hombre de la historia y de cómo su venida fue una misericordia para la humanidad, él siempre me responde diciendo: “¿Cómo pudo Muhámmad ser una misericordia, cuando le cortaba las manos a la gente o los mataba en el desierto, y asesinaba a los judíos frente a sus esposas y luego las violaba?”. Él dice que las palabras ‘bondad’ y ‘misericordia’ deberían ser omitidas de todos los textos sobre el Islam, y dijo: “Nunca lograrás que yo crea en un Dios que quema a la gente hasta que ya no les quede piel, y luego les da una piel nueva para volver a quemársela, y así hasta la eternidad. Y eso está en el Corán, ¿así crees que es la bondad y la misericordia?”.

Yo le agradecería si usted puede darme argumentos, porque yo le expliqué que las cosas que él dice o han sido sacadas de contexto, o no son correctas, o son lisa y llanamente falsas, pero él trae textos y los presenta de la forma que se le antoja, y se concentra especialmente en los reportes que hablan de batallas y aplicación de penas y castigos legales. Yo no supe muy bien qué responderle, y me ha hecho sentir angustiado. Espero que usted pueda ayudarme, que Dios se lo recompense.

Alabado sea Dios

Ciertamente, alabado sea
Dios, glorificado y exaltado sea, Él envió a Su Mensajero Muhámmad (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él) como una misericordia para el
mundo. Dios dijo (traducción del significado): 

Y no te enviamos
[¡Oh, Muhammad!] sino como misericordia para los mundos
” (Al-Anbiá’,
21:107). 

AL-Hákim narró en
Al-Mustádrak (100) que Abu Hurairah dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz
y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Oh, gente, yo soy una
misericordia que Dios ha concedido”. Clasificado como auténtico por
al-Albani en Sahih al-Yami’, 2345. 

Algunas personas
aceptaron esta misericordia, y otras la rechazaron. 

As-Sa’di (que Allah
tenga misericordia de él) dijo: “Él fue una misericordia y guía para la
humanidad enviada por Dios. Por lo tanto aquellos que creyeron en él
aceptaron su misericordia, fueron agradecidos, y vivieron de acuerdo a ello,
mientras que otros la rechazaron y respondieron a Dios con ingratitud”. Fin
de la cita de Tafsir as-Sa’di, p. 532. 

Por eso Dios,
glorificado y exaltado sea, dijo de Su Mensajero (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él): 

Ciertamente se os ha
presentado un Mensajero de entre vosotros que se apena por vuestras
adversidades, se preocupa y desea que alcancéis el bien [e ingreséis al
Paraíso]; es compasivo y misericordioso con los creyentes
” (At-Táwbah,
9:128). 

Entonces, esta es una
misericordia para el mundo y una facilidad para los honrados. Pero los
honrados y los criminales no se comportan de la misma forma ni tienen los
mismos intereses, por lo tanto una misericordia para la gente de bien, es un
obstáculo para los malvados y malhechores. 

Si alguien rechaza la
misericordia, no se contará entre su gente. Este es un principio conocido y
bien establecido en el pensamiento humano, como así también en la ley
islámica. Si una persona rechaza la misericordia, tarde o temprano será de
la gente del Infierno. 

En consecuencia, la
forma en que la ley islámica entiende este asunto es razonable y queda
apoyada por cualquier análisis objetivo. 

Aquellos que fueron
sancionados o ejecutados en los tiempos del Profeta Muhámmad (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) por el estado musulmán, en un tiempo
en que no existían las cárceles, fueron criminales que asaltaron,
traicionaron o asesinaron a personas inocentes. Y el joven Estado era un
Estado de derecho, por lo que las actividades delictivas estaban penalizadas
y quienes las cometían eran perseguidos. 

La penalización del
crimen y sus adherentes puede ser chocante y dolorosa, pero es exactamente
la misma lógica, el mismo caso y con las mismas razones con que un cirujano
clava un bisturí en el cuerpo de un paciente para operarlo y extirpar un
tumor, o amputa un miembro engangrenado: salvar la vida del paciente. En el
caso de una población humana y civil, el cuerpo es la comunidad, y el tumor
es el criminal deliberado y reincidente. 

Así como a nadie se le
ocurriría argumentar que el cirujano no tiene misericordia porque extirpa un
tumor y luego lo desecha para salvar la vida del paciente, nadie en su sano
juicio argumentaría que la policía o el juez “no tienen misericordia” cuando
detiene a un asaltante, a un violador o a un asesino y lo meten tras las
rejas para evitar que asalte, viole o mate. Muy por el contrario, el policía
y el juez cuando combaten el crimen están defendiendo a gente inocente y
pacífica, y al igual que el cirujano, son la expresión misma de la
misericordia entre los seres humanos, de la civilidad y la cooperación en la
virtud. 

Al-Bujari (6390) y
Muslim (3163) narraron de Anas que 8 hombres de la tribu de ‘Ukl llegaron al
Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y le
juraron lealtad a él y a los musulmanes. Poco después descubrieron que no se
adaptaban bien al clima, y cayeron enfermos. Se quejaron acerca de eso con
el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), y
él les aconsejó: “¿Por qué no salen con el pastor a donde están los camellos
y recogen algo de leche u orina de camello?”. Ellos estuvieron de acuerdo, y
fueron a ver al pastor, recogieron leche y orina de camello, bebieron y se
sintieron mejor. Pero inesperadamente, luego de eso asesinaron al pastor e
intentaron llevarse la manada de camellos.

 Cuando le llegaron
noticias al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él), él envió a varios hombres para perseguirlos y apresarlos. Fueron
atrapados, y el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) los juzgó, y ordenó que fueran ejecutados. 

Abu Quilabi dijo sobre
este reporte: “Esta gente eran criminales, juraron en falso al Mensajero y a
los musulmanes, luego asesinaron a un hombre e intentaron robar”. Narrado
por al-Bujari, 226. 

Esta gente eran
delincuentes; ellos son a la sociedad lo que un tumor a un cuerpo sano, y
por lo tanto no es ‘inmisericorde’ combatirlos para evitar que asalten o
asesinen a gente inocente. De hecho, hacerlo es sabio e inevitable cuando se
tiene misericordia, porque combatir el crimen es la única forma de sostener
en el tiempo la seguridad y progreso de cualquier sociedad humana, y una
forma efectiva de disuadir a todas las personas para que no realicen
actividades delictivas. 

Si la sociedad no
instrumentara ningún mecanismo para impedir que este tipo de actividades
proliferen, rápidamente los fuertes abusarían de los débiles, y ya nadie se
sentiría seguro, siendo un lugar inhabitable especialmente para las mujeres
y los niños. 

Cualquiera que estudie
un poquito de historia y sociología tomando como ejemplo cualquier pueblo de
la historia de la humanidad, bajo cualquier religión o sistema de derecho,
llegará indudablemente a la conclusión de que la penalización del crimen es
ineludible para lograr la paz y el progreso de cualquier sociedad. 

Basándonos en esto, lo
que sucedió con estas personas es que se les aplicó una pena tipificada en
el código penal de la época por cometer un delito. Dios dijo (traducción del
significado): 

El castigo de
quienes hacen la guerra a Allah y a Su Mensajero y siembran en la Tierra la
corrupción es que se les mate, o crucifique, o se les ampute una mano y el
pie opuesto o se les destierre. Esto es para que sean denigrados en esta
vida, y en la otra tendrán un terrible castigo
” (Al-Má’idah, 5:33). 

El debate sobre cuáles
son los métodos más apropiados para disuadir el crimen en una sociedad lleva
miles de años, en particular entre Oriente y Occidente, y no es el tópico de
este artículo. Muchas sociedades occidentales modernas son altamente
inseguras, precisamente, porque el sistema penal y judicial es demasiado
permisivo, o por el contrario demasiado severo con delitos menores. 

Pero sin importar cuál
sea el código penal que adopte una sociedad, nadie en su sano juicio
argumentaría que dejar impunes los asaltos, violaciones y asesinatos contra
la población, es misericordia de alguna clase. Dios dijo (traducción del
significado): 

Pero quienes se
arrepientan y no sean apresados sepan que Allah es Absolvedor,
Misericordioso
” (Al-Má’idah, 5:34) 

Entonces, Dios incentivó
a la gente a arrepentirse y abandonar el crimen y la corrupción, y ordenó
castigar a los criminales para disuadir a todas las personas de cometer
delitos y abusar los unos de los otros. ¿No es acaso esta la más perfecta
misericordia? 

Quienes objetan nuestra
religión y las leyes que Dios ha revelado con el Islam manifestando
exagerada sensibilidad y empatía por el destino de los delincuentes
condenados, no muestran al parecer ninguna sensibilidad ni empatía por sus
víctimas, generalmente trabajadores honrados, y muy a menudo mujeres y
niños, especialmente de los sectores más vulnerables y desprotegidos de la
sociedad. 

Con respecto a aquellos
de la tribu judía de Banu Quraizah que fueron ejecutados en el tiempo del
Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), ellos
vivían en Medina y rompieron a traición un pacto de no agresión que habían
hecho con los musulmanes, colaborando con las tribus idólatras confederadas
cuando la ciudad fue sitiada. Dios dijo (traducción del significado): 

¡Oh, creyentes!
Recordad las mercedes con las que Allah os agració, cuando [en la batalla de
Al Jandaq] os cercó un ejército [de incrédulos], y enviamos contra ellos un
fuerte viento y un ejército [de Ángeles] que no veíais, y Allah bien sabía
cuanto hacíais. 10. Cuando os atacaron por todas partes, el terror desencajó
vuestras miradas, se os subieron vuestros corazones hasta las gargantas, e
hicisteis conjeturas sobre Allah [pensando que no socorrería a los
creyentes]. 11. Allí fueron  probados los creyentes, y sacudidos por una
fuerte conmoción
” (Al-Ahzáb, 33:9-11). 

Siendo habitantes de
Medina que vivían bajo la protección del Mensajero de Dios (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) y del Estado musulmán, no se esperaba que
participaran en la defensa de la ciudad. Lo único que se esperaba de ellos
era que no socavaran la seguridad de Medina colaborando con los complots de
los Confederados extranjeros, que perseguían y declaraban la guerra a los
musulmanes desde el comienzo, torturándolos y asesinándolos. Sin embargo,
¡hicieron precisamente esto! 

Si se hubiera permitido
a estas personas que continuaran socavando la estabilidad social de Medina,
complotando y colaborando con un ejército foráneo, ciertamente lo habrían
hecho. Y si no se les hubiera penalizado, ciertamente habrían vuelto a
engañar y traicionar, firmando más tratados y volviendo a quebrantarlos.
Medina habría caído en la ruina y en la guerra civil, y la civilización
islámica nunca habría surgido a la luz, y los invaluables aportes que ha
hecho a la civilización universal serían desconocidos y habrían sido
desarrollados cientos de años después, y no existiría hoy ninguna religión
libre de idolatría: el monoteísmo original que practicaron todos los grandes
profetas (la paz sea con todos ellos), habría desaparecido de la faz de la
Tierra. Alabado sea Dios, Él tuvo misericordia de la humanidad y no permitió
que esto sucediera. 

Cuando Dios, glorificado
y exaltado sea, concedió la victoria a Su Mensajero y a Sus servidores luego
del asedio contra la ciudad por parte de los confederados, estos sediciosos
y traidores fueron interpelados y se les concedió el derecho a defenderse y
hacer un descargo, explicando su accionar. Y acordaron con el Mensajero de
Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) aceptar como juez a
Sa’d ibn Mu’ádh, quien era un musulmán converso de su propia tribu, que los
conocía bien. 

Pero el veredicto de
Sa’d ibn Mu’ádh no los favoreció, porque él dictaminó que sus soldados
fueran ejecutados, y las mujeres y los niños quedaran bajo las órdenes y
cuidados de los musulmanes, como se detalla en Al-Bujari (2716) y Muslim
(3314). Ciertamente, Sa’d ibn Mu’ádh juzgó de acuerdo a lo que Dios había
revelado. 

Pero la pregunta aquí
es, si este veredicto fue realmente tan injustificado y repulsivo como
muchos proponen, ¿por qué Safíyah bint Huiai (que Dios esté complacido con
ella), cuyo padre y tío estaban entre los líderes ejecutados de Banu
Quraizah, aceptó posteriormente casarse con el Mensajero de Dios (que la paz
y las bendiciones de Allah sean con él)? ¿Cómo fue que estuvo de acuerdo?

Muchos dirían que por
temor. Sin embargo, eso no explica por qué no huyó cuando tuvo la
oportunidad, por qué no apostató del Islam cuando falleció el Mensajero de
Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), y más aún: por qué
amaba al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con
él) y murió creyendo en él, en su ejemplo de vida y en su misión. Ninguno de
estos objetores de dudosa honestidad se atrevería a responder estas
preguntas. En este punto no se limitarían a cuestionar al Profeta Muhámmad
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), y su esposa Safíyah ya
no sería una pobre víctima forzada por el miedo, sino una mujer sometida.
¡Cualquier irracionalidad sería preferible para ellos, antes de aceptar que
el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) fue
uno de los más grandes formadores morales de la historia de la humanidad! 

At-Tabaráni narró en
Al-Mu’yám al-Kabir (177) que Ibn ‘Umar dijo: “Había cierto dolor en la
mirada de Safíyah. El Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) le preguntó: “¿Por qué tienes ese dolor en la mirada?”.
Ella le respondió: “Le dije a mi marido que había soñado que la luna caía en
mi regazo, pero me abofeteó y me dijo: “¡¿Estás tú deseando casarte con el
rey de Iazrib?!” (Iázrib era Medina, por lo tanto se refería al Profeta
Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)). Entonces le
respondí que no, que detestaba al Profeta Muhámmad porque había mandado a
ejecutar a mi padre y a mi tío”. 

Entonces el Profeta
Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) estuvo durante
algún tiempo disculpándose con ella, y diciéndole: “Oh, Safíyah… tu padre me
odiaba, solía incitar a los idólatras contra mí y complotar contra los
musulmanes…”, hasta que el rencor de Safíyah desapareció”. Clasificado como
auténtico por al-Albani en As-Sahihah, 2739. 

Con respecto a quien te
dijo que “…él mataba a los judíos frente a sus esposas y luego las violaba”,
esto es completamente falso y una calumnia. En el caso de esta acusación, a
diferencia de la anterior, no se puede creer siquiera que estuviera basado
en un reporte de la época. Es de sobra conocido para cualquier historiador
que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
prohibió a los musulmanes matar a mujeres y niños durante las batallas, e
incluso cosas mucho menores como golpear en el rostro, atacar con fuego o
matar a los obreros que hayan sido contratados para asistir a los ejércitos
enemigos. 

Abu Dawud (2295) narró
que Rabah ibn Rabi’ dijo: “Estábamos con el Mensajero de Dios (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) durante una campaña militar, y él vio
que la gente se reunía alrededor de algo. Envió a un hombre diciéndole: “Ve
y averigua qué está observando la gente”. El hombre fue y volvió, y le dijo
que estaban mirando a una mujer que había sido abatida en la batalla. Él
replicó: “No puede haber estado luchando…”. 

Jalid ibn Walid estaba a
cargo de la vanguardia, entonces envió a un hombre a decirle a Walid:
“Ninguna mujer ni ningún obrero debe ser abatido en batalla”. Clasificado
como auténtico por al-Albani en Sahih Abi Dawud. 

Entre los judíos que
combatieron al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él) y que fueron perdonados por él, muchos abrazaron luego el Islam,
alabado sea Dios. 

An-Nasá’i (3376) narró
que ‘Atíyah al-Qurazi dijo: “En el día en que Sa’d dio su veredicto sobre la
tribu de Banu Quraizah, yo era un muchacho, y ellos no estaban seguros sobre
si aplicarme la pena o no. Cuando supieron que no tenía siquiera vello
púbico, se me eximió de la pena, y todavía estoy viviendo entre los
musulmanes”. Clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih An-Nasá’i. 

En otras palabras, él
era todavía un menor cuando sucedió el juicio de Sa’d contra los Banu
Quraizah, por lo que quedó eximido de la pena de ejecución. Posteriormente
Dios lo bendijo con el Islam, y él dio testimonio de ello con este reporte
registrado por los eruditos. 

No es raro escuchar este
tipo de mentiras en gente que simula una gran sensibilidad pero carece de
los conocimientos más básicos de historia. Lo que no saben, lo inventan para
hacerlo encajar en sus argumentos tendenciosos. Realmente son diletantes y
charlatanes que buscan impresionar a la gente con golpes bajos, cargados de
una emocionalidad irracional y exagerada, que se parecen más a chantajes
emocionales que a una verdadera propuesta argumental. No vale la pena gastar
tiempo en discutirles, pues saben que lo que dicen no resiste un examen. 

Con respecto al verso en
el que Dios dijo (traducción del significado): 

A quienes no crean
en nuestros signos les arrojaremos al Fuego. Toda vez que se les queme la
piel se la cambiaremos por una nueva, para que sigan sufriendo el castigo.
Allah es Poderoso, Sabio
” (An-Nisá’, 4:56). 

Aquí Dios, glorificado y
exaltado sea, nos está hablando de los malvados y malhechores que negaron
los signos de Dios y rechazaron a Sus mensajeros. Él nos cuenta cosas que
les sucederán en el Infierno, y que escapan a nuestra comprensión, y que por
lo tanto no pueden ser analizadas desde el punto de vista mundano. Ver:
Exégesis Coránica (Tafsir), de At-Tabari, 8/484. 

¿Quién le ha dicho a la
gente que Dios tendrá misericordia de todos los criminales, que los
perdonará a todos y que no castigará a nadie? Nunca, jamás ninguna religión
ni sistema moral ha producido o sugerido semejante idea. 

¿Acaso piensan que Dios
tendrá misericordia con aquellos que no tuvieron ninguna? ¿Qué tratará igual
a los médicos y a los genocidas, a los bomberos y a los pirómanos, a los
santos y a los criminales? 

El perdón de Dios es
para aquellos que hacen el bien entre la gente, para aquellos que creen en
Él, en Sus mensajeros y en Sus libros revelados. Pero aquellos que
rechazaron todo esto y se dedicaron al mal, serán severamente castigados,
por misericordia hacia aquellos a quienes injuriaron. Dios dijo (traducción
del significado): 

Por cierto que los
benefactores están más cerca de la misericordia de Allah
” (Al-A’ráf,
7:56). 

Dijo [Allah]: Azoto
con Mi castigo a quien quiero, pero sabed que Mi misericordia lo abarca
todo, y se la concederé a los piadosos que pagan el Zakât y creen en
Nuestros signos
” (Al-A’ráf, 7:156). 

Los creyentes y las
creyentes son aliados unos de otros, ordenan el bien y prohíben el mal,
cumplen con la oración prescrita, pagan el Zakât y obedecen a Allah y a Su
Mensajero. Allah tendrá misericordia de ellos; y Él es Allah, Poderoso,
Sabio
” (At-Táwbah, 9:71). 

Por cierto que a
quienes no crean en los signos de Allah, Él no los guiará y recibirán un
castigo doloroso
” (An-Náhl, 16:104). 

Anúnciales a Mis
siervos que soy Absolvedor, Misericordioso. 50. Y que Mi castigo es el más
doloroso
” (Al-Híyr, 15:49-50). 

Entonces, Dios emitió
una advertencia; envió a Sus mensajeros, reveló Sus leyes contenidas en Sus
libros, y presentó evidencias claras, albriciando a los bienhechores y
amonestando a los malhechores. 

Quien después de esto no
responda y reaccione adecuadamente, será destinado al Infierno, por vulnerar
los derechos ajenos y los propios, y no podrá culpar a nadie de ello más que
a sí mismo. 

Si estas personas que
ingresarán al Infierno tuvieran un átomo de bien en sus corazones, eso haría
que tuvieran un mínimo de temor a Dios y respeto por Sus criaturas, aun si
sólo fuera por miedo al castigo. Pero si llegaron al Infierno, es porque no
manifestaron fe en Dios, ni temor, ni respeto, ni ninguna de las cualidades
que los habrían salvado. 

Por lo tanto, los
musulmanes debemos permanecer firmes en nuestra religión y no permitir que
nadie nos haga dudar de nuestra fe en Dios y en Su Último Mensajero (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él). 

Si se le fuera a decir a
una persona adulta y sana: “Ten cuidado con este veneno, si lo bebes
morirás”, y la persona lo bebe siendo plenamente consciente de lo que está
haciendo, ¿a quién puede culpar? ¿A Dios, por haber creado las sustancias
con las que fue fabricado o a la serpiente de la que fue extraído? ¿O a la
persona que lo bebió voluntariamente? 

Así como aceptamos los
fenómenos del universo sin objetarlos y tal como Dios los ha creado, de la
misma forma debemos aceptar las leyes que Dios ha brindado a la humanidad
para protegerla y que no se extravíe, y no objetarlas. 

Debemos mencionar
también que no te recomendamos involucrarte en discusiones con gente capaz
de verter argumentos de esa naturaleza tan baja como los que has mencionado.
Debes limitarte a señalarles que las enseñanzas del Islam intentan difundir
el bien y la honradez entre la gente, y no otra cosa. Por supuesto que
siempre es pertinente informar a la gente sobre la historia del Islam y su
verdadera naturaleza, y qué mejor para eso que citar las historias
registradas en los reportes auténticos sobre la vida del Profeta Muhámmad
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y sus compañeros. 

La historia está llena
de sucesos elocuentes que demuestran los enormes esfuerzos que tantos
hombres y mujeres nobles y honradas de la época hicieron por seguir esta
religión, y el amor que le profesaron al Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él). En muchos casos, particularmente entre
los primeros musulmanes de La Meca, la gente elegía los ideales y valores
morales y religiosos del Islam y de los musulmanes por encima de las
costumbres y tradiciones de sus propias familias. Como en el caso de Umm
Habibah, quien eligió convertirse al Islam y se casó con el Profeta Muhámmad
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), aun cuando era la hija
de Abu Sufián, quien fue uno de los líderes de los idólatras de La Meca y
uno de los más aguerridos enemigos del Islam y los musulmanes. 

La historia del Islam
está repleta de ejemplos como este. Estos ejemplos de lucha, de sacrificio y
de amor por el Islam y por su Mensajero (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) sólo se explican entendiendo que el Islam es una religión
de misericordia, y que trajo misericordia a la humanidad. 

Ni qué hablar de lo que
era la conducta de los gobernantes y líderes de las distintas naciones e
imperios no musulmanes en aquella época, si fuéramos a hacer la más ligera
comparación con el ejemplo de vida del Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él). Y ni qué hablar si fuéramos a comparar la
forma en que el Islam se difundió por el mundo, versus la forma en que el
moderno imperialismo anglo americano intenta difundir la libertad y la
democracia con bloqueos económicos, invasiones y salvajes bombardeos a todas
aquellas naciones que se oponen a sus planes geopolíticos o se niegan a
entregar sus recursos naturales a las multinacionales. 

Vale mencionar también
que si esta persona que dijo objetar a la religión musulmana es judía o
cristiana, bien se podría invitarla a leer la Biblia a ver si este libro
está exento de menciones sobre la guerra o el castigo divino. Aun si es
ateo, puedes mencionarle la corrupción, crímenes y atrocidades que han
cometido muchos líderes de movimientos políticos ateos y laicos en el siglo
XX o ya entrado el siglo XXI, demostrando definitivamente que el dogmatismo
y el fanatismo no son en absoluto cualidades intrínsecas de las religiones,
sino cualidades intrínsecas del ser humano sin importar su raza, sexo,
nacionalidad, religión, o la época en que haya nacido. 

En resumen, la
misericordia es para la gente que la busca, la defiende y la practica, y el
castigo del Infierno será para aquellos que defiendan los valores opuestos y
contrarios. 

El Profeta Muhámmad (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él) fue enviado como una
misericordia para la humanidad, y por eso combatió a aquellos que no
tuvieron misericordia de los débiles, de los oprimidos y de la gente
inocente. Sin embargo, él fue misericordioso con todas aquellas personas
sinceras que no estuvieron de acuerdo con él, y no los combatió ni dejó de
tratarlos con misericordia basado en diferencias de opinión. 

Debemos recalcar también
que el concepto de ‘yihad’ en el Islam, traducido a menudo como ‘guerra
santa’, significa en realidad el esfuerzo que el creyente debe hacer en este
mundo para seguir y practicar el bien. Porque ello no es fácil y el bien
tiene muchos enemigos, por lo que la yihad involucra a veces la lucha
armada. Pero básicamente, la yihad es en la filosofía islámica la lucha de
toda persona de bien contra su propio egoísmo, su avaricia, y sus malas
inclinaciones. 

Para más información,
por favor consulta la respuesta a las preguntas No.
151412
y 165777

Y Allah sabe más.