La hechicería y el mal de ojo son pruebas de Dios. ¿Será recompensada una persona que se ve afligida por alguna de estas cosas? ¿Será recompensada una persona por cualquier calamidad, tal como una enfermedad, un accidente, o hay cosas que el Islam dice que se deben hacer luego para que uno alcance esa recompensa?
Alabado sea Allah
Nosotros ya hemos
publicado, en la respuesta a la pregunta No.
10936, una opinión legal del
shéij Muhámmad Ibn Sálih ibn al-‘Uzaimín (que Allah tenga misericordia de
él), que afirma que las calamidades por las cuales un musulmán puede ser
recompensado, son todas aquellas que soporte con paciencia y buscando la
recompensa de Dios, glorificado y exaltado sea.
Indudablemente, padecer
el mal de ojo y la brujería son algunas de las grandes calamidades que
pueden sucederle a un musulmán, por sus efectos en la mente, el corazón y el
cuerpo de la víctima, que pueden ser serios. Soportarlo con paciencia traerá
una gran recompensa de Dios.
Se narró de Ibn ‘Abbás
que una mujer negra llegó al Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) y le dijo: “Sufro de epilepsia y descubro mi cuerpo. Reza a
Dios por mí”. Él le respondió: “Si quieres, puedes ser paciente y el Paraíso
será tuyo, o si tú quieres, yo puedo rezar a Dios para que te cure”. Ella
dijo: “Seré paciente”. Luego agregó: “Pero descubro mis ropas. Reza a Dios
para que no se descubran mis ropas”. Entonces él rezó por ella.
Narrado por al-Bujari,
5652; Muslim, 2576.
Las calamidades que le
suceden a una persona, ya sea que le afecten a él, a sus riquezas, o a su
familia, pueden no ser completamente malas, por el contrario, pueden
resultar en un abundante bien para la persona.
Dios nos ha dicho en Su
Libro lo que puede reducir el impacto de las calamidades sobre una persona,
y animarla a buscar Su recompensa, es decir, la paciencia, y decir Ínna
lilláhi wa ínna ilaihi raayi’ún (Ciertamente, de Dios somos y a Él
volveremos). Esta es una promesa de Dios, que Él cumplirá. Allah dijo
(traducción del significado):
“…pero albricia a los
pacientes [que recibirán una hermosa recompensa]. Aquellos que cuando les
alcanza una desgracia dicen: Ciertamente somos de Allah y ante Él
compareceremos. Éstos son a quienes su Señor agraciará con el perdón y la
misericordia, y son quienes siguen la guía” (al-Báqarah 2:155-157).
Ibn al-Qayím dijo:
“Esta frase es uno de los
grandes medios para tratar con las calamidades, y es una de las cosas más
beneficiosas en este mundo y en el Más Allá. Comprende dos grandes
principios que, si una persona los comprende apropiadamente, le traerán
consuelo por la calamidad que le haya sucedido:
1 – Que la persona, su
familia y sus riquezas, pertenecen a Dios en un sentido real; que le han
sido concedidas como un préstamo, y que si le son quitadas, esto es como
cuando el prestamista pide que se le devuelva lo que ha prestado.
2 – Que la persona
volverá a Dios en última instancia. Inevitablemente dejará este mundo detrás
y comparecerá solo ante Dios, tal como fue creado la primera vez, sin
familia, sin riqueza, sin tribu, sólo con sus buenas y malas obras. Si así
es como comenzó y así es como terminará, entonces, ¿cómo puede regocijarse
por lo que tiene, o cómo puede apenarse por lo que no tiene? Pensando acerca
de cómo comenzó y cómo terminara, es el mejor remedio para este problema.
Zaad al-Ma’ad, 4/189.
El Profeta (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) nos ha dicho que soportar las
dificultades y las calamidades con paciencia es algo que sólo puede lograr
alguien que ha alcanzado la verdadera fe.
Se narró que Subhaib
ar-Rumi (que Allah esté complacido con él) dijo: “El Profeta (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Cuán maravillosos son los
asuntos del creyente. Todo en sus asuntos es bien y ganancia, y esto no se
aplica a otros sino a los creyentes. Si algo bueno le sucede, lo agradece, y
eso es bueno para él, y si algo malo le sucede, lo soporta con paciencia, y
será recompensado por eso. Entonces, todo lo que Dios decreta para el
musulmán es bueno”.
Narrado por Muslim,
2999.
Las pruebas y calamidades
son una prueba, y son un signo del amor de Dios sobre la persona. Son como
una medicina, aún si es amarga, la ofreces a quien amas, a pesar de su
amargura. Y para Dios es la más elevada descripción. De acuerdo a un reporte
auténtico: “La más grande recompensa viene con la más grande prueba. Cuando
Dios ama a una persona, la prueba. Quien lo acepte gana Su complacencia,
pero quien reniegue de ello gana Su ira”. Narrado por at-Tirmidhi, 2396; Ibn
Mayah, 4031; clasificado como auténtico por el Shéij al-Albani.
No debemos odiar las
pruebas que Dios ha decretado para nosotros. Al-Hásan al-Basrí (que Allah
tenga misericordia de él) dijo: “No odien las pruebas que les suceden o las
calamidades que les sucedan, porque lo que odian puede ser algo que conduzca
a vuestra salvación, y lo que ustedes aman puede ser algo que conduzca a
vuestra perdición.
Y Allah sabe más.
