Si un musulmán hace la ablución menor pasándose la mano húmeda sobre sus calcetines y luego se los quita, ¿pierde la ablución?
Alabado sea Dios
Los eruditos difieren acerca de las normas sobre quien hace esto. Algunos
afirman que es suficiente con lavarse los pies, como completando una
ablución regular. Pero este es un punto de vista débil, porque la
realización de la ablución menor requiere continuidad, es decir, no debe
pasar un largo tiempo entre el lavado de las distintas partes del cuerpo
sino que deben ser lavadas consecutivamente, en una secuencia continua.
Por eso Ibn Qudamah (que Allah tenga misericordia de él) narró en Al-Mugni
(1/367) que este punto de vista está basado en la idea de que la ablución
menor no necesita continuidad, y por lo tanto carece de argumentos sólidos.
Otros afirman que la ablución menor queda invalidada al quitarse los
calcetines, y que si el musulmán quiere volver a rezar debe repetir su
ablución completa. Ellos citaron como evidencia el hecho de que el frotar
las manos húmedas sobre los calcetines reemplaza el lavado, y que si los
calcetines se quitan entonces es como si se hubiera retirado la purificación
ritual que se aplicó sobre ellos, porque ahora el musulmán tiene los pies
sin lavar. Si la pureza ritual de los pies se invalida la ablución entera,
porque requiere continuidad. Este fue el punto de vista favorecido por Ibn
Baaz en su Maymu’ al-Fatáwa, 10/133.
Si embargo otros eruditos han afirmado que su ablución no se invalida a
menos que se produzca algunos de los sucesos que invalidan la ablución, como
por ejemplo ir al baño. Este fue el punto de vista de varios de nuestros
rectos sucesores, incluyendo a Qatádah, al-Hásan al-Basri, e Ibn Abi Laila.
También fue apoyado por Ibn Házm en al-Muhálla, 1/105, y fue el punto de
vista del shéij Ibn Taimíyah, de Ibn al-Mundir, y el Imam an-Nawawi (1/557)
dijo en al-Maymu’ (1/105): “Este es el punto de vista más sólido”.
Ellos citaron diversas evidencias para ello:
1 – Que el principio general es que la pureza ritual no se invalida excepto
en el caso que ocurra alguno de los sucesos tipificados en la
jurisprudencia, como ir al baño, experimentar gases, sangrar, etc., y que
quitarse los calcetines no figura entre estos sucesos.
2 – Que la pureza ritual de quien ha pasado la mano húmeda sobre los
calcetines está establecida por la evidencia específica de los textos de la
ley islámica y no puede ser invalidada excepto con otra evidencia
específica, y que no existe tal evidencia que indique que la pureza ritual
se invalide al quitarse los calcetines.
3 – La analogía con afeitarse la cabeza después de hacer la ablución. Si un
musulmán realiza la ablución pasándose la mano mojada sobre la cabeza, y
luego se afeita la cabeza, aún tiene la purificación ritual y no se invalida
por eso. Lo mismo entonces debería aplicarse en caso de que el musulmán se
quite los calcetines.
El Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín dijo:
“Si un musulmán se quita los calcetines después de haber pasado la mano
húmeda sobre ellos su ablución no se invalida, y puede rezar tanto como
quiera o pueda hasta que rompa su ablución de forma regular, de acuerdo al
punto de vista correcto”. Fin de la cita de Maymu’ al-Fatáwa Ibn ‘Uzaimín,
11/193.
Ver también: Al-Mugni, 1/366-386; Al-Muhálla, 1/105; Al-Ijtiyarát, p. 15;
Ash-Shárh al-Mumti’, 1/180.
Y Allah sabe más.
