Yo soy una joven musulmana, tengo veinticinco años y estoy comprometida con mi religión. He memorizado el Libro de Dios y trabajo como profesora enseñando el Corán. Soy una buscadora del conocimiento, y tengo características que hacen que a menudo los hombres me propongan matrimonio, pero he rechazado todas estas propuestas, porque considero que no están suficientemente aferrados al Islam.

Ahora estoy sufriendo la presión de mi familia porque siempre rechazo a los pretendientes y porque dejé mi trabajo en el gobierno, ya que nos obligaban a trabajar mezcladas con los hombres en el lugar de trabajo. Ahora están intensificando esa presión y quieren que acepte a cualquier hombre, todo lo que les importa es que me case, a cualquier precio. Pero yo no estoy buscando a un hombre adinerado, ni apuesto ni con una alta posición social, más bien lo que busco es un hombre que busque obedecer a Dios y me ayude en eso, que me ayude a mantenerme casta y a terminar con todos estos problemas con mi familia. Así que estuve pensando proponerle matrimonio a un hombre entre nuestros conocidos, con quien estamos relacionados por la familia. Es un hombre de buen carácter y comprometido con el Islam, ha memorizado el Libro de Dios y también busca seguir aprendiendo.

Yo estoy pensando hacer esto a través de un mensaje por el teléfono celular, en una forma apropiada y respetuosa. No tengo relación con él en absoluto, pero supe su número de teléfono por error. Tampoco quisiera involucrar a un tercero en esto porque sería incómodo para ambos. Además no puedo confiar en nadie para que guarde el secreto con discreción.

¿Cuáles son las normas islámicas sobre todo esto? ¿Qué piensa usted sobre una muchacha que hace esto? ¿Cómo considerará este hombre a una mujer que le propone matrimonio? ¿Qué me aconsejaría usted?

Alabado sea Dios

En primer lugar, le
pedimos a Dios, glorificado y exaltado sea, que complete Sus bendiciones
sobre ti y te acreciente en conocimiento, honradez y modestia. Le pedimos
también a Dios, glorificado y exaltado sea, que te facilite encontrar un
marido honrado y religioso con quien formar una familia. 

Has hecho bien en dejar
ese trabajo del que hablas, y también has hecho bien en rehusarte a aceptar
propuestas de matrimonio de hombres que considerabas que no tenían
suficiente compromiso con su religión o buen carácter, como también has
hecho bien en consultar antes de ponerte en contacto con ese hombre. 

En segundo lugar, no
está prohibido ni es vergonzoso en forma alguna que una mujer le proponga
matrimonio a un hombre cuyo carácter y compromiso religioso le complace. Si
alguien denuncia eso, entonces no lo está reprochando desde ninguna óptica
islámica sino en base a meras costumbres y tradiciones, o por celos. 

Se narró que Zábit
al-Banaani dijo: “Estaba con Anas y una de sus hijas, y Anas dijo: “Una
mujer llegó a ver al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) y le propuso ser su esposa, le dijo: “Oh Mensajero de
Dios, ¿me necesitas?”. La hija de Anas dijo: “Qué falta de modestia, ¡qué
vergüenza!”. Anas le respondió: “Ella era mejor que tú, quiso casarse con el
Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y
entonces le propuso matrimonio”. Narrado por al-Bujari, 4828. El Imam
Al-Bujari incluyó este reporte en un capítulo titulado: “Sobre la mujer que
le propone matrimonio a un hombre recto”. 

También una mujer
honrada insinuó su deseo de casarse con Moisés (la paz sea con él) cuando
dijo (traducción del significado): 

Una
de ellas dijo: ¡Oh, padre!

Contrátalo, pues qué
mejor que contratar a un hombre fuerte y honesto”

(Al-Qásas, 28:26). 

Lo que parece ser del
caso es que ella fue aquella a quien su padre le ofreció en matrimonio a
Moisés (la paz sea con él), como Dios dijo (traducción del significado): 

Dijo [el padre de
las dos mujeres a Moisés]: Quisiera casarte con una de mis dos hijas a
condición de que trabajes con nosotros durante ocho años, y si deseas
quedarte diez será algo que tú hagas voluntariamente. Ésta no será una tarea
difícil ni pesada; me encontrarás, si Allah quiere, entre los justos”

(Al-Qásas, 28:27).

Este es un mensaje para
tu familia, diles que teman a Dios, glorificado y exaltado sea, y abandonen
cualquier temor o costumbre popular y que te ayuden a buscar a un marido
honrado y comprometido con la religión. O cuanto menos, no deberían rechazar
ni poner trabas si buscas casarte con un hombre con estas características,
porque son las más deseables. 

El hombre honrado
mencionado en el verso ofreció a su hija en matrimonio a Moisés (la paz sea
con él) luego de que ella le haya sugerido eso, al igual que como lo hizo
una piadosa mujer cuando le propuso al Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) casarse con él abiertamente, sin
avergonzarse de eso en forma alguna. En ambos casos esto no es contrario a
la modestia, más bien es indicativo de un fuerte compromiso religioso, y una
gran madurez emocional e intelectual por parte de la mujer y por parte de su
familia. 

Dice en Al-Mawsu’ah
al-Fiqhíyah, 30/50:

“Es permisible que una
mujer se ofrezca a sí misma en matrimonio a un hombre, y le deje saber que
ella está interesada en él, ya sea a causa de su rectitud y virtudes, o de
su conocimiento, o de su estatus honorable, o de su compromiso con la
religión, y no hay nada vergonzoso acerca de ello, más bien es un signo de
virtud y autodeterminación. Al-Bujari registró un reporte de Zábit
al-Banaani quien dijo: “Estaba con Anas…”, y citó el reporte arriba
expuesto. Fin de la cita. 

En tercer lugar,
habiendo expuesto las normas islámicas sobre esto arriba, te ofreceremos
algunos consejos que, si Dios quiere, te serán de beneficio con respecto a
lo que consultas:

1 – Evita contactarlo
directamente. Puedes enviarle el mensaje a través de otro número que él
desconozca, y que no pertenezca a nadie en particular. No te sería difícil
hacerlo. Envíale un mensaje dejándole saber que te gustaría casarte con él.
Este mensaje puede enviarse dando la impresión de que no proviene de ti,
sino de un tercero que conoce a las dos partes, y aconséjale no perder la
oportunidad. Esto será mejor que hablar con él directamente, pensamos,
porque las cosas pueden no salir como tú esperas, lo cual crearía luego un
sentimiento de incomodidad entre ambos. Más aún, no hay garantía de que al
ponerte en contacto con él no descubras que su compromiso religioso no era
como lo esperabas, o incluso que intente usar eso para avergonzarte en el
futuro. Por eso los eruditos han recalcado que la rectitud y la honradez no
es sólo memorizar el Corán y el conocimiento del Islam, sino actuar con
honradez y ecuanimidad de acuerdo a él, desarrollando una conducta virtuosa
en todo sentido.

2 – Si entras en
contacto con él, no te distraigas. Es permisible que te contactes con él por
un asunto en particular, pero ten en cuenta que si no se concentran en la
razón por la que se pusieron en contacto, este contacto puede ser una fuente
de tentación, conflicto y decepción para ambos en el futuro. 

3 – Siendo las cosas
como las relatas, deberías evitar decirle o pedirle a alguien más que medie
entre ustedes. Nos damos cuenta que tú estás consciente de esto. 

4 – Es posible que sus
circunstancias no sean oportunas para un matrimonio, o que él ya le haya
propuesto matrimonio a otra mujer que no acepte que él tenga una segunda
esposa. Si descubres que este es el caso, entonces no lo contactes
nuevamente, porque no hay razón para continuar ese contacto. El propósito de
este contacto ya se habrá logrado cuando le dejes saber tu interés y tu
propuesta de matrimonio.

5 – Si sucede que el
decreto divino no era que te casaras con él, no debes apegarte a él. No será
un secreto para ti, creemos, cuán peligroso sería un  apego emocional ciego
en estas circunstancias, cómo puede desviarte del camino recto y distraerte
de obedecer a Dios, de buscar el conocimiento. Esto sería una fuente de
tristeza, enfermedad para tu corazón, y de inclinación al pecado. 

6 – Te aconsejamos rezar
la oración para tomar una decisión (salat al-istijárah) antes de enviarle tu
mensaje, y luego también. El musulmán no sabe dónde está el bien para él en
este mundo y en el Más Allá, y a menudo nos sentimos desamparados. Por eso
debemos pedirle a Dios, el Omnisapiente, el Todopoderoso, para que elija
para nosotros lo que sea mejor, y nos evite cualquier mal que pueda surgir
de nuestro afán por conseguir lo que deseamos. 

7 – Debes comprender que
alguien distinto a él puede ser mejor para ti. Si has seguido todas las
normas islámicas y le has hecho tu propuesta de matrimonio, has rezado la
oración para tomar una decisión, le has pedido a Dios, y no ha sido
decretado para ti que te cases con él, no debes desesperar de la
misericordia de Dios ni dejar de invocarle y pedirle, ni comprometas tu buen
carácter ni tu religión con cualquiera que llegue y te proponga matrimonio.
Te recomendamos soportar con paciencia cualquier presión de tu familia,
porque “…” “[Debes saber ¡Oh, Muhámmad! que] Luego de toda dificultad
viene un alivio”
(Al-Inshiráh, 94:5). 

En cualquier caso, si
hay alguien entre tus familiares en quien puedas confiar acerca de esto,
como tu hermano o tu tío paterno, y puede ayudarte y ocuparse de este
asunto, como muchos hombres hacen al buscarles a las mujeres de su familia
hombres honrados y de buen carácter, entonces sería más fácil para ti, y eso
te traerá mayor paz y tranquilidad, si Dios quiere. 

Le pedimos a Dios que
ponga en tu camino a alguien que pueda ayudarte en esto.

Para más información,
por favor consulta las respuestas a las preguntas No.
20916
, 89709 y 69964

Y Allah sabe más.