¿Es permisible abrir el abdomen de una mujer embarazada que ha fallecido para extraer al niño?
Alabado sea Dios
Es permisible, porque se sirve de esta forma a un interés
mayor y no causa un gran perjuicio, y esto no se considera como una
mutilación del cadáver. Lo que nuestros juristas hánbalis han dicho es bien
conocido. Ellos han dicho que si una mujer embarazada fallece y tiene un
niño vivo en su útero, está prohibido abrir el vientre, pero las mujeres
(parteras) deben tratar de sacar manualmente al feto si hay esperanzas de
que sobreviva. Si esto no es posible, entonces la mujer no debe ser
enterrada hasta que el feto haya fallecido también. Si la criatura ha
comenzado a nacer para ese momento y está viva, entonces se puede practicar
un corte (episiotomía) para que el niño termine de nacer. Este es el punto
de vista de los juristas, cuando se basan en el punto de vista de que la
cesárea es una forma de mutilación del cuerpo femenino, y el principio
básico es que mutilar a los muertos está prohibido, a menos que esto sirva
para un propósito más grande, y ese interés aquí es la vida del niño, y
porque no hacer ese corte en este caso podría significar su muerte, y los
vivos merecen un mayor cuidado que los muertos.
Pero en los tiempos modernos, cuando el arte de la cirugía se
ha refinado tanto, abrir el abdomen o cualquier otra parte del cuerpo ya no
se considera una mutilación, y esto que conocemos como cirugía se hace en
las personas con su consentimiento para tratar distintas clases de
dolencias, y si los juristas de antaño hubieran conocido esto, muy
probablemente ellos habrían determinado que es permisible abrir el abdomen
de una mujer embarazada para extraer el feto (cesárea), especialmente si se
trata de un embarazo avanzado y se piensa que hay altas probabilidades de
que el feto sobreviva.
Otro aspecto que indica la permisividad de la cesárea es el
hecho de que si hay un conflicto de intereses, con pros y contras, la ley
islámica indica que se debe dar preferencia al mal menor. Cortar el abdomen
de un fallecido es algo malo, pero dejar a un niño a punto de nacer que
muera sofocado en el abdomen de su madre, es un mal mayor; en otras
palabras, evitar laceraciones al cuerpo de una persona fallecida es algo
bueno, pero salvar la vida de su hijo es aún mejor. Por lo tanto la cesárea
se convierte en el menor de dos males. Más aún, no consideramos que en tales
casos abrir el abdomen sea en absoluto una forma de mutilación. Fin de la
cita.
Shéij Abd er-Rahmán as-Sa’di (que Allah tenga misericordia de
él).
