Quisiera saber si los primeros diez días del mes de Dul Híyyah tienen alguna cualidad especial. Y si es así, ¿cuáles son las obras piadosas recomendadas para hacer durante estos días?

Alabado sea Dios.

Entre las estaciones más importantes para la religión
musulmana están los primeros diez días del mes de Dul Híyyah, a los cuales
Dios ha concedido una importancia especial. Se narró que Ibn Abbás (que Dios
esté complacido con él) dijo que el Mensajero de Dios (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) dijo: “No hay días en los que las obras
piadosas sean más amadas por Dios que en estos diez días”. Le preguntaron:
“¿Ni siquiera la lucha por la causa de Dios?”. Él respondió: “Ni siquiera la
lucha por la causa de Dios, a menos que un hombre vaya a ella con todas sus
riquezas y vuelva sin nada”. Narrado por al-Bujari, 2/457. 

También se narró de Anas (que Dios esté complacido con él)
que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
dijo: “No hay obra mejor ante Dios ni mejor recompensada que la realizada en
los primeros diez días de Al-Ad há”. Le preguntaron: “¿Ni siquiera la lucha
por la causa de Dios?”. Él respondió: “Ni siquiera la lucha por la causa de
Dios, a menos que un hombre vaya a ella con todas sus riquezas y vuelva sin
nada”. Narrado por Ad-Dárimi, 1/357; su cadena de transmisión es buena, como
se afirmó en Al-Irwa’, 3/398. 

Estos textos y otros indican que estos diez días poseen una
gran virtud, y que son mejores que otros días del año. Pero las últimas diez
noches de Ramadán son mejores aún que estos días, porque incluyen la Noche
del Decreto, que es mejor que mil meses. Consultar el Tafsir Ibn Kázir,
5/412. 

Por lo tanto el musulmán debe comenzar estos días con sincero
arrepentimiento hacia Dios, y hacer abundantes obras rectas, como las
siguientes: 

1 – Ayuno. Es parte del ejemplo del Profeta ayunar en los
primeros nueve días del mes de Dul Híyyah, porque el Profeta Muhámmad (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él) nos incentivó a realizar
obras piadosas en estos días, y de todas las obras piadosas el ayuno es la
que Dios ha escogido para sí, como se relata en este reporte: “Dios dijo:
“Todas las obras que le he encomendado a los hijos de Adán son para él,
excepto el ayuno, que es para Mí, y por el cual Yo lo recompenso”. Narrado
por al-Bujari, 1805. 

Se narró de Hunaidah ibn Jálid, de su esposa, que una de las
esposas del Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con
él) dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean
con él) solía ayunar los nueve primeros días de Dul Híyyah y el día de
‘Ashurá’, y tres días de cada mes: el primer lunes del mes, y dos jueves”.
Narrado por An-Nasá’i, 4/205, y por Abu Dawud. Clasificado como auténtico
por al-Albani en Sahih Abu Dawud, 2/462.

2 – Alabar, glorificar, magnificar a Dios, y declarar Su
unidad absoluta abundantemente. Es parte de la Tradición Profética
magnificar a Dios recitando “Alláhu Ákbar (Dios es el Más Grande), alabar a
Dios recitando “Al hámdu lilláh” (Alabado sea Dios), afirmar Su unidad
absoluta recitando “La iláha ílla Allah (No hay más divinidad que Dios), y
glorificarlo recitando “Subhana Allah” (Glorificado sea Dios), diciendo
estas palabras en voz alta en las mezquitas, en el hogar, en las calles, y
en cada lugar en el que es permisible rememorar a Dios, porque realizar este
acto de culto implica proclamar abierta y públicamente la grandeza de Dios.
Los hombres deben recitar esto en voz alta, y las mujeres en voz baja. 

Dios dijo (traducción del significado):

Para que atestigüen todas las gracias [de la
peregrinación], y recuerden el nombre de Allah en los días consabidos al
sacrificar las reses del ganado que Él les ha proveído. Comed, pues, de
ellas, y dad de comer al indigente y al pobre
” (Al-Hách, 22:28). 

La mayoría de los eruditos sostienen que los “días
designados” son los primeros diez días del mes de Dul Híyyah, de hecho esta
opinión se narró de Ibn ‘Abbás (que Dios esté complacido con él). 

Se narró también de ‘Abd Allah ibn ‘Umar (que Dios esté
complacido con él) que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) dijo: “No hay días más grandiosos ante Dios ni en los
cuales las obras piadosas sean más amadas para Él, que estos diez días, por
lo tanto glorifiquen, magnifiquen y alaben a Dios abundantemente durante
ellos”. Narrado por Áhmad, 7/224; su cadena de transmisión fue clasificada
como auténtica por Áhmad Shákir. 

Una de las oraciones más conocidas para magnificar a Dios es
la siguiente: “Alláhu Ákbar, Alláhu Ákbar, la iláha ílla Allah; Alláhu
Ákbar, Alláhu Ákbar, wa lilláhi al-hámd” (Dios es Grande, Dios es Grande, no
hay más divinidad que Dios; Dios es Grande, Dios es Grande, y para Él es
toda alabanza). Y se han narrado otras redacciones también. 

Esta oración de la Tradición Profética ha sido parcialmente
abandonada por muchos musulmanes en la actualidad, especialmente al comienzo
de estos diez días. Raramente uno la oye hoy en día. Debe ser recitada en
voz alta, y esto trae una gran recompensa, porque es también una forma de
revivir la Tradición Profética y recordar a la gente desatenta que la ha
descuidado. Se ha probado que Ibn ‘Umar y Abu Hurairah (que Dios esté
complacido con ambos) solían ir al mercado durante los primeros diez días de
Dul Híyyah y recitaban esta oración es voz alta, y la gente recordaba y los
imitaba cuando los oían. 

Revivir las tradiciones que enseñó el Profeta Muhámmad (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él) traen enormes recompensas,
tal como él lo dijo: “Quien revive una tradición que yo enseñé luego de que
yo haya muerto, obtendrá una recompensa igual a la de cada persona que la
practique, sin que esto reste la recompensa de ellos en nada”. Narrado por
at-Tirmidi, 7/443; este reporte está clasificado como bueno, a causa de
otros que lo corroboran. 

3 – Realizar las peregrinaciones mayor y menor. Otra de las
grandes obras para realizar durante estos días naturalmente son las
peregrinaciones mayor y menor a la Sagrada Casa de Dios. Aquél a quien Dios
ayuda a realizar la peregrinación a Su Casa para realizar los rituales
requeridos, será incluido si Dios quiere en las palabras del Mensajero de
Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Una peregrinación
aceptada por Dios trae una recompensa no menor que el Paraíso”. 

4 – Sacrificar un animal. Una de las obras piadosas que una
persona puede hacer durante estos diez días es sacrificar un animal para ser
repartido entre los pobres, o gastando dinero en la causa de Dios. 

Apresurémonos entonces a aprovechar la enorme bendición de
estos días, antes de que los negligentes lamenten sus descuidos y sea
demasiado tarde.