Yo he estado casada durante cuatro años y tengo dos hijos. Tengo un bonito matrimonio, sin peleas, y el Islam está primero en él. Pero yo siento que todo esfuerzo tengo que hacerlo yo, yo me ocupo de mis hijos sola. También de mi Islam, porque mi marido está siempre trabajando, que Dios lo bendiga por cuidarnos.

Pero desde hace 3 años, él no quiere tener intimidad conmigo, sólo la hemos tenido dos veces, y entonces yo quedé embarazada. A causa de mis dos embarazos, yo subí de peso y según él esa es la razón por la cual él me ha dicho que me engañó con otra mujer. Yo lo perdoné, y hemos tenido un matrimonio mucho mejor, pero sin intimidad, y yo siempre tengo que ayudarlo haciéndole sexo oral pero yo también necesito realmente mantener relaciones. Yo ya he perdido mucho peso, y estoy siempre tratando de embellecerme para él. Yo sé que soy bella, hago todo por Dios, por él y por mis hijos, y él me dice que no hay mejor esposa ni más bella que yo, pero no me toca, y lo he intentado todo. Él dice que no es culpa mía, sino que está cansado por el trabajo. Mis sentimientos comenzaron a ser menos intensos, él tenía la barba larga y ahora la tiene tan corta, y yo siempre hablo con él acerca del Islam, y él dice que está tan orgulloso de mí. Pero él me ha herido muchas veces durante nuestro tiempo de casados, nosotros no pasamos mucho tiempo juntos y eso me está matando. Es una larga historia, Dios lo sabe.

Yo quisiera tener amor e intimidad, quisiera sentirme bella y amada… él es un buen hombre, porque es dulce y tranquilo y me da todo lo que yo necesito, pero lo más importante no lo tengo con él. ¿Qué debo hacer? ¿Tiene usted algún consejo para él? Si tengo que darle a usted más información lo haré.

Alabado sea Dios

En primer lugar no hay duda de que lo que tú mencionas es una
situación difícil para una joven mujer. Una mujer puede ser capaz de
mantenerse sola y satisfacer sus necesidades de alojamiento, vestimenta y
otras necesidades físicas. Puede ser capaz de hacer todo eso gastando de su
propia riqueza o de la de su familia… pero es muy difícil mantener su
castidad y satisfacer su deseo y sus necesidades de contacto físico si no es
con su marido, o por medio de cosas que Dios ha prohibido, Dios no permita
que sea probada en esa forma.

El Shéij al-Islam Ibn Taimíyah (que Allah tenga misericordia
de él) fue consultado acerca de un hombre que se mantenía apartado de su
esposa durante uno o dos meses sin mantener relaciones con ella; ¿está
cometiendo algún pecado? ¿Se puede reclamar al marido que cumpla con eso? 

Él respondió:

“El marido está obligado a mantener relaciones íntimas con su
esposa en una forma razonable, porque este es uno de los derechos más
importantes que ella tiene sobre él; es más importante aún que darle de
comer. Se ha dicho que lo que es obligatorio con respecto a las relaciones
sexuales es al menos una vez cada cuatro meses, y también se ha dicho que
debe ser de acuerdo a la necesidad y capacidad de ellos para esto, de la
misma forma que él debe mantenerla y proveerla de acuerdo a su capacidad. Y
este último es el punto de vista correcto”. Maymu’ al-Fatáwa, 32/271. 

Muslim narró en su Sahih (1006) de Abu Dárr que el Mensajero
de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “… vuestra
intimidad con la esposa es caridad”. Ellos preguntaron: “Oh, Mensajero de
Dios, si uno satisface su deseo con ella, ¿será recompensado por ello?”. Él
respondió: “¿Acaso no será castigado el que satisfaga su deseo de forma
ilícita? De la misma forma, quien satisfaga su deseo sexual de forma sana y
lícita, será recompensado por ello”. 

En este caso, lo que el marido sabio debería hacer es
satisfacer a su esposa y darle prioridad sobre otras cosas, para ayudarla a
mantenerse casta, para no avergonzarla, satisfaciendo su necesidad tanto
como le sea posible, aún si esa necesidad no es urgente y aún si él debe
hacerlo solamente con ese propósito, sin buscar su propia satisfacción sino
la de ella. En la relación marital hay una recompensa para ambos, si Dios
quiere, y un medio para lograr el bienestar mundano y espiritual. 

En segundo lugar, no hay duda de que lo que has mencionado
sobre la situación de tu esposo, de que ha pasado tanto tiempo sin
satisfacer tu necesidad de él y sin cumplir este deber hacia ti, es algo
extraño y que debe ser corregido. Si el asunto es tal como lo planteas, y tú
no has incumplido tus deberes hacia él y has hecho lo mejor posible para
mantenerte atractiva y en forma para él, haciéndote amar por él y
mostrándote dispuesta a satisfacer tú también sus necesidades, entonces
nosotros pensamos que ambos deben buscar una de dos soluciones: 

1 – Asegurarse de que no hay un problema médico que esté
privando a tu esposo de su natural deseo sexual, ya sea un problema
psicológico como sucede a menudo, o un problema fisiológico. Nosotros
creemos que éste probablemente no sea el caso, a causa de lo que tú has
mencionado que tu marido te pide hacer, aún si esto no es frecuente, y aún
si él está cayendo en algo prohibido a pesar de que está casado. 

2 – Asegurarse de que él tenga cerrados todos los caminos a
satisfacer su deseo sexual excepto con su esposa. Si tu marido está
satisfaciendo su deseo de formas prohibidas, por ejemplo, mediante la
pornografía y la masturbación o manteniendo relaciones inmorales con otra
mujer; o de formas lícitas, como satisfaciendo su deseo con su esposa pero
sin llegar a la penetración, sería natural pensar que su deseo por mantener
relaciones naturales con su esposa se haya debilitado. Si él se acostumbró a
satisfacerse de estas formas, quizás eso significa que es capaz de
satisfacerse sin su esposa en absoluto, no importa cuán bella sea ella ni lo
que haga por él. 

En ese caso, les aconsejamos abandonar cualquier medio que
pueda conducir a eso. Lo que mencionas acerca del sexo oral es probablemente
una de las causas, y no una solución. Por lo tanto, intenten satisfacerse
mutuamente de todas las formas saludables y permisibles posibles y traten de
ser atractivos el uno para el otro, y asegúrense de buscar la satisfacción
en formas que el disfrute sea mutuo y compartido, respetando los derechos de
ambas partes y cumpliendo ambos con los deberes que Dios les ha encomendado
el uno al otro. 

Esto también implica asegurarse de que tu marido no repita
este acto infame y prohibido que admitió haber cometido, y del cual se ha
arrepentido. Intenta mantenerlo apartado de eso tanto como sea posible, aún
si es cambiando el entorno y el lugar donde viven y trabajan, si eres capaz
de tener alguna influencia sobre ello. 

Si tú haces estos esfuerzos pero tu marido no cambia de
actitud y continúa fallando en satisfacer tus necesidades y en ayudarte a
mantener tu castidad de la forma que Dios nos ha permitido, no hay duda de
que este sufrimiento es algo para cuya prevención hay normas concretas en la
ley islámica. En ese caso, puedes pedir el divorcio a tu marido,
especialmente si temes caer tú también en algo prohibido o si simplemente ya
no quieres lidiar más con esa situación penosa. Quizás si él ve tu
determinación y que el asunto va en serio, corrija sus modales, y si él
continúa adelante con su actitud y se divorcian, quizás Dios te lo compense
con un hombre mejor que él que te permita satisfacer tus necesidades y
mantener tu castidad matrimonial. Dios, glorificado y exaltado sea, dijo
(traducción del significado): 

Pero
si se divorcian, Allah hará que cada uno pueda prescindir del otro por Su
gracia.

Allah es Vasto, Sabio
(An-Nisá’, 4:130). 

Pero como tú sabes, este es el último recurso. 

El Shéij al-Islam Ibn Taimíyah (que Allah tenga misericordia
de él) dijo: 

“Perjudicar a la esposa no concediéndole su derecho a la
intimidad sexual es una causa de anulación del matrimonio en todos los
casos, ya sea que el marido lo haya hecho intencionalmente o no, ya sea que
fuera capaz de cumplir o no; es tan importante como la manutención, o más
todavía”. Fin de la cita de Al-Fatáwa al-Kubra, 5/481-482. 

Le pedimos a Dios que corrija los asuntos entre tu marido y
tú, y que reconcilie sus corazones.