Las vacunas e inmunizaciones que se les dan a los niños son un asunto cuestionable. La teoría prevaleciente dice que cuando le das a un niño una pequeña cantidad del virus que causa cierta enfermedad, lo cual es conocido como vacunación, entonces el niño desarrolla inmunidad contra la enfermedad por el resto de su vida. Pero yo me interesé en este asunto después de leer que la mayoría de las vacunas que se les dan a los niños son derivadas de la sangre corrupta de los caballos, pus de vacas enfermas, sangre de cerdo, cerebros de conejo, riñones de perro, úteros de gallina… la lista es larga. Lo que quisiera saber son las normas sobre estas cosas, y si es permisible que los padres vacunen a sus hijos. Si la información que leí es correcta, esto significa que los niños del mundo son inyectados con sustancias impuras y corruptas. ¿Acaso no dijo el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Dios no puso el remedio de mi comunidad en su enfermedad”?
Alabado sea Allah
La inmunización, también conocida como vacunación, hace que
el cuerpo de una persona produzca anticuerpos, cuya función es luchar contra
las enfermedades. No causan, en principio, ninguna enfermedad. Los efectos
secundarios que pueden ocurrir como resultado de la vacunación no pueden ser
comparados con los futuros beneficios, si Dios quiere.
En al-Mawsu’ah al-‘Arabíyah al-‘Aalamíyah dice: “La
protección o inmunización activa son conceptos bajo los que se conoce a la
vacunación. La vacuna contiene una versión debilitada del patógeno causante
de la enfermedad, que fortalece el sistema inmunológico y ayuda al cuerpo a
producir anticuerpos contra una enfermedad específica. Estos anticuerpos
protegen al individuo si se contagia con el agente causante de la
enfermedad, La vacuna contiene un fuerte estímulo para la producción de
anticuerpos, pero no es lo suficientemente fuerte para causar la enfermedad.
La mayoría de las vacunas contiene la bacteria o virus que causa la
enfermedad, muerto o debilitado; otras contiene agentes vivos pero
debilitados, que no pueden causar la enfermedad. Estas vacunas contienen
toxinas que son secretadas por los patógenos que causan la enfermedad y son
tratadas químicamente para dar inmunidad sin causar la enfermedad”.
En segundo lugar, las normas sobre la vacunación dependen de
las sustancias usadas en ellas y del efecto que causan. Son de diferentes
tipos:
1 – El primer tipo de sustancias son básicamente permisibles
para usar y tienen efectos beneficiosos.
No hay duda de que son permisibles, de hecho, están entre las
grandes bendiciones de Dios, glorificado y exaltado sea, que Él ha concedido
a Su creación. Este logro médico ha puesto fin a la proliferación de muchas
epidemias.
El shéij Sa’d ibn Násir ash-Shazri (que Dios lo preserve)
dijo:
“Entre los asuntos que tienen que ver con las epidemias y las
enfermedades contagiosas están las normas sobre las vacunas que se le dan a
la gente para proteger contra estas enfermedades. Nosotros decimos que las
vacunas son de dos tipos:
a)
Vacunas cuyos efectos son conocidos por la experiencia, y que
se sabe que protegen contra las enfermedades, por la gracia de Dios. Las
normas sobre éstas son que caen bajo las mismas normas que el tratamiento
médico, porque son un tipo de tratamiento médico. Y el Profeta Muhámmad (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Busquen tratamiento
médico”. Por lo tanto, caen bajo las mismas normas que el tratamiento
médico. Algunos juristas tienen problemas con la idea de vacunar, y dicen:
“La vacuna contiene la enfermedad en un nivel reducido y es transferida al
torrente sanguíneo, para que el cuerpo utilice esto para aprender a resistir
la enfermedad. ¿Cómo podemos permitir que se introduzca la enfermedad dentro
del cuerpo?”. Pero el punto de vista más correcto es que no hay nada de malo
en hacerlo; más bien esto es un acto piadoso, porque la introducción del
virus en este caso no tiene efectos perjudiciales posteriores. Más bien,
sirve a un propósito, que es el de proteger a quien recibe la vacuna, de una
enfermedad severa. Esto indica que no hay nada de malo en recibir esta
vacuna”.
Fin de la cita de una lectura titulada Ahkám Fiqhíyah
tata’állaq bi Aubi’ah (http://www.al-adwa.net/?p=181).
Ver también las palabras del Shéij ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz
(que Allah tenga misericordia de él) en la respuesta a la pregunta No.
20276.
Ya sea que esta sustancia permisible sea un virus o una
bacteria u otra substancia, todas caen bajo la misma denominación de lo que
es permisible consumir, si tendrá un efecto beneficioso.
Ver las normas sobre el tratamiento de las enfermedades con
toxinas y usar toxinas en vacunas en la respuesta a la pregunta No.
109424.
2 – El segundo tipo es el que usa sustancias permisibles,
pero causa más daño al cuerpo que el beneficio que trae, o no trae beneficio
alguno.
Con respecto a estas vacunas, no hay duda de que no es
permisible usarlas, porque se nos ha prohibido herirnos a nosotros mismos
consumiendo comidas perjudiciales, bebidas, medicinas, etc.
Consulta la respuesta a la pregunta No.
20276.
3 – El tercer tipo es el que es hecho de una sustancia que
originalmente era impura (nayis), pero ha sido químicamente tratada o se le
ha agregado otra sustancia que cambia sus cualidades y la convierte en
permisible, que es lo que se llama istihálah, y tiene efectos beneficiosos.
En al-Mawsu’ah al-‘Arabiyah al-‘Alamíyah dice:
“Algunas vacunas están hechas de partes o secreciones de
agentes vivos que causan la enfermedad y otro tipo de vacunas contienen
agentes que son similares a los que causan la enfermedad. Estos agentes dan
inmunidad, pero no causan la enfermedad”. Fin de la cita.
Es permisible usar estas vacunas, porque la transformación
que cambia las cualidades de la sustancia, y al hacerlo también cambia las
normas sobre ella, por lo tanto es permisible usarla.
El Shéij al-Islam Ibn Taimíyah (que Allah tenga misericordia
de él) dijo:
“Con respecto al humo de un material o sustancia impura, (las
normas) están basadas en un principio, que es que si la sustancia impura es
transformada y se vuelve buena como otras sustancias, entonces es pura, como
la sangre, animales que mueren por causas naturales (sin haber sido
sacrificados apropiadamente), y cerdos que se convierten en sal pura, como
el resto de la sal.
Hay dos puntos de vista entre los eruditos acerca de este
tipo de transformación. Uno dice que no se purifica, y tal es el punto de
vista del Imam ash-Sháfi’i y es también uno de los puntos de vista de la
escuela máliki; es también el punto de vista bien conocido de los compañeros
del Imam Áhmad, y uno de los dos puntos de vista narrados de él.
El otro punto de vista es que sí se purifica por medio de la
transformación. Este es el punto de vista del Imam Abu Hanifah y de Málik,
de acuerdo a una de las dos opiniones, y es una de las dos opiniones
narradas de Áhmad.
El punto de vista de los literalistas y de otros es que se
vuelve pura, y este es definitivamente el punto de vista correcto, porque en
ningún texto se afirma que estas sustancias transformadas sean prohibidas,
ya sea explícita o implícitamente. Por lo tanto no son prohibidas, y no hay
razón para prohibirlas, ni hay justificación que sugiera que sean
prohibidas. Más bien, los textos indican que son lícitas y puras. Hay
consenso de que caen bajo la categoría de halal”.
Fin de la cita de Maymu’ al-Fatáwa, 21/70, 71.
4 – La cuarta categoría incluye toda sustancia que es
perjudicial y prohibida, o cuyos efectos no se conocen a ciencia cierta, o
existe una diferencia de opinión entre los doctores y especialistas sobre si
es realmente beneficiosa.
No es permisible tomar estas vacunas, a causa del riesgo que
encierran para la salud y la vida misma.
El shéij Sa’d ibn Násir ash-Sházri (que Allah tenga
misericordia de él) dijo:
“Entre los asuntos que tienen que ver con las epidemias y las
enfermedades contagiosas están las normas sobre las vacunas que se le dan a
la gente para proteger contra estas enfermedades. Nosotros decimos que las
vacunas son de dos tipos:
a)
(…lo arriba mencionado)
b)
Vacunas contra enfermedades contagiosas en que no hay certeza
de sus efectos y aún no se conocen por experiencia, o los doctores difieren
acerca de ella y no hay evidencia concreta para juzgar, ni hay una opinión
médica que parezca más correcta que las otras. En este caso el principio
básico es que estas vacunas no deben tomarse y no son permisibles y no se
las debe tomar, porque no hay certeza de si protegerán contra la enfermedad
o no, pero sí hay certeza de que causa perjuicios al bienestar físico, y no
podemos estar seguros de que su beneficio sea mayor que el daño que causen y
lo justifique. Por lo tanto lo desaconsejamos, no consideramos permisible
ninguna cosa a menos que sus beneficios superen y justifiquen el daño que
causen. Si no estamos seguros acerca de eso, el principio básico es que es
desaconsejable, es decir, si estamos seguros de que una acción o sustancia
es perjudicial y que el posible beneficio no está probado”.
Fin de la cita de una lectura de titulada Ahkám Fiqhíyah
tata’állaq bil Awbi’ah (http://www.al-adwa.net/?p=181).
Y Allah sabe más.
