La concentración en el salat (jushú)

La concentración en el salat (jushú)

Lo más cercano que puede estar el siervo de su Señor es en el suyud. .

La concentración en el salat es esencial, y su significado es estar presente de corazón frente a Allah, con humildad y mansedumbre, consciente del versículo que se está recitando y de las súplicas y fórmulas que se pronuncian.

Esta es una de las mejores formas de adoración y de los más apreciados actos de obediencia. Por ello, Allah, el Altísimo, dijo en Su libro que esto forma parte de las cualidades que poseen los creyentes: “Por cierto que triunfarán los creyentes que observen sus oraciones con sumisión” (Corán 23:1-2).

Quien experimenta la entrega en el salat disfruta el sabor de la adoración y la fe. Sobre eso decía el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “La mayor felicidad la encuentro en el salat” (Annasai 394).

Los medios que ayudan a alcanzar la concentración en el salat:

Existen diversas formas que nos ayudan a concentrarnos en el salat. Entre ellas:

  1. La disposición y preparación para realizar el salat:

Esto se alcanza llegando temprano a la mezquita en el caso de los hombres, y realizando los salat voluntarios antes del obligatorio, así como vestir ropas adecuadas, y dirigirse a la mezquita con tranquilidad.

  1. Alejar las distracciones y lo que pueda molestar:

No se puede hacer el salat si enfrente de uno hay algo que lo distrae, como una pantalla, entretenimientos, música o ruidos. Tampoco es posible concentrarse en el salat conteniendo la necesidad de ir al baño, o si se está hambriento o esperando la comida; la mente de quien va a realizar el salat debe estar libre de todas estas cosas, porque lo distraen de la comunicación y el diálogo con su Señor.

  1. La serenidad en los actos del salat:

El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) realizaba serenamente el rukú y el suyud, ordenando a quien no lo realizara de esta forma que se serenara durante los actos del salat, prohibiendo que se hiciera apresuradamente, llegando a compararlo con la rapidez de un cuervo comiendo.

Dijo el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “La peor gente que roba es aquella que roba de su salat”; le preguntaron: “¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Cómo es que roba de su salat?” Dijo: “No completa bien su rukú ni su suyud” (Áhmad 22634).

Quien no tiene serenidad en su salat no puede estar concentrado, porque con el apuro se va la concentración.

  1. Prepararse para presentarse ante Allah:

Recordar la grandiosidad del Creador y Su majestuosidad, y la debilidad del ser humano, su insignificancia ante Él; presentarse ante su Señor invocándolo y suplicándole con concentración, entrega y humildad, recordando la recompensa que Allah ha prometido en la Otra Vida a los creyentes y el castigo que ha prometido a los incrédulos, y el momento en que le toque presentarse ante Allah el Día del Juicio.

Si el creyente se prepara de esta forma para su salat, es como aquellos a quienes Allah ha descrito en Su libro, quienes siempre piensan que están frente a su Señor. Dice en el Corán: “Encomiéndense a la paciencia y a la oración. Por cierto que la práctica de la oración es difícil, excepto para los piadosos; aquellos que tienen certeza del encuentro con su Señor y de la comparecencia ante Él” (Corán 2:45-46).

Que el orante recuerde que Allah, glorificado sea, lo escucha, le otorga y le responde, y esto según el grado de concentración que tenga.

  1. Meditar sobre los versículos que se recitan y las demás súplicas del salat:

El Corán fue revelado para pensar y reflexionar: “Éste es el Libro bendito que te revelamos para que mediten sobre sus preceptos, y recapaciten los dotados de intelecto” (Corán 38:29). La meditación no puede darse a menos que uno esté atento y concentrado, tratando de comprender los profundos significados; entonces las palabras del Corán le producirán lágrimas y sentimientos, tal como a quien Allah describió cuando dijo: “Aquellos que cuando se les exhorta a reflexionar sobre los versículos de su Señor no se hacen los sordos ni los ciegos” (Corán 25:73).