La visita a la ciudad del profeta

La visita a la ciudad del profeta

La Ciudad del Profeta es la ciudad a la que viajó el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) al huir desde La Meca debido a la opresión y la persecución por parte de los paganos, y posteriormente fue conocida como AlMadinat Annabawiah (la Ciudad del Profeta).

Lo primero que hizo el Profeta al llegar a Medina fue construir la mezquita que se convirtió en un centro de conocimiento, iluminación y propagación del bien entre la gente.

Es recomendable visitar la Mezquita del Profeta, sea en época de la peregrinación o fuera de ella.

Su visita no guarda relación con los rituales de la peregrinación, y no está limitada a un tiempo específico.

Dijo el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “No se viaja como acto de adoración a ninguna mezquita excepto a tres: la Mezquita Sagrada, mi mezquita y a la mezquita de Al Aqsa” (Al Bujari, 1139; Muslim, 1397; y Abu Dawud 2033).

Dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Una oración en mi mezquita es mejor que mil en otras, excepto en la Mezquita Sagrada” (Al Bujari; 1133; Muslim, 1394).

¿Qué se puede visitar en la Ciudad del Profeta?

El musulmán, al pretender visitar Medina, debe tener la intención de visitar la mezquita del Mensajero y orar en ella. Una vez en la ciudad, puede hacer las siguientes acciones:

  1. Rezar en la honorable Rauda (jardín), que es la parte de la mezquita que va de la habitación del Profeta hasta su púlpito. Rezar en este espacio tiene un valor incalculable, ya que dijo el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “El espacio que hay entre mi habitación y mi púlpito es un jardín del Paraíso” (Al Bujari, 1137; Muslim 1390).
  2. Saludar al Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): Hay que acercarse de cara a su sepulcro y dejando detrás de uno a la quíblah, con máximo respeto saludar en voz baja diciendo: “Que la paz de Allah, Su misericordia y Sus bendiciones sean contigo, oh, Mensajero de Allah; soy testigo de que has hecho llegar el mensaje, has cumplido con tu responsabilidad, has aconsejado a la humanidad y has luchado por la palabra de Allah con gran esfuerzo. ¡Que Allah te recompense con la mejor recompensa que concede a los profetas por sus pueblos!” El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Cuando alguien me saluda con la paz, Allah me devuelve el alma para que le responda el saludo” (Abu Dawud 2041). Después se gira un poco hacia la derecha para saludar a Abu Bakr As Siddiq (que Allah esté complacido con él), el primer sucesor del Profeta a la cabeza de la comunidad islámica y el mejor de sus compañeros (que Allah esté complacido con todos ellos). Después se gira más a la derecha y saluda a Omar Ibn Al Jattab (que Allah esté complacido con él), el segundo sucesor del Profeta a la cabeza de la comunidad islámica y el mejor de sus compañeros después de Abu Bakr (que Allah esté complacido con todos ellos). El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) fue el más noble ser humano que haya pisado la Tierra y la mejor criatura de Allah; no tiene poder para causar beneficio ni perjuicio, excepto por la voluntad de Allah, por lo que no se permite rogarle o pedirle auxilio, porque toda súplica y acto de adoración debe ser dirigido exclusivamente a Allah, sin asociado alguno.
  3. Visitar la mezquita de Qubá, la primera construida en el Islam, que es anterior a la mezquita del Profeta. Es recomendable visitar esta mezquita para quien se encuentre en Medina, puesto que el Profeta mismo (que la paz y las bendiciones de sean con él) la visitaba y decía: “Quien se purifique en su hogar y venga a rezar en la mezquita de Qubá, su recompensa será como si hubiera realizado la peregrinación menor” (Ibn Máyah).