Modales necesarios en la relación entre el hombre y la mujer que son extraños entre Sí

Modales necesarios en la relación entre el hombre y la mujer que son extraños entre Sí:

  1. Recatar la mirada:

Recatar la mirada ante lo ilícito es el camino de la castidad y el honor.

El musulmán tiene que evitar mirar las partes pudendas (awra) de los demás y lo que le lleve a la excitación sexual, y debe evitar mirar detenidamente a una mujer a menos que tenga derecho.

Allah ordenó a hombres y mujeres recatar las miradas porque es lo mejor para guardar su castidad y su honor, ya que observar sin límites puede llevar al pecado; dijo Allah, el Altísimo: “Diles a los creyentes [¡oh, Muhámmad!] que recaten sus miradas y se abstengan de cometer obscenidades [fornicación y adulterio], pues esto es más puro para ellos. Ciertamente Allah está bien informado de lo que hacen. Y diles a las creyentes que recaten sus miradas, se abstengan de cometer obscenidades” (Corán 24:30-31).

Si el musulmán ve lo que es ilícito por accidente, debe recatar su mirada y no permanecer mirando; el recato de la mirada incluye las revistas, la internet, la vía pública y todo aquello que contenga imágenes provocativas.

  1. Tratar con cortesía y buenos modales:

El hombre y la mujer extraños entre sí pueden tratarse y hablar con cortesía y buenos modales, lejos de cualquier actitud provocativa, pero

  • Allah prohíbe a las mujeres hablar de manera seductora con los hombres, y les ordena hablar con firmeza. Él dijo: “No habléis con voz seductora, de modo que quienes tengan sus corazones enfermos sientan alguna atracción. Hablen pues recatadamente” (Corán 33:32).
  • También prohíbe moverse de manera provocativa, por ejemplo al caminar, mostrando sus encantos y adornos; dijo Allah, el Altísimo: “…que no muestren de sus adornos más de lo que está a simple vista [como lo que usan sobre el rostro, las manos y las vestimentas]” (Corán 24:31).
  1. La prohibición de quedarse a solas:

El Islam prohíbe al hombre y a la mujer extraños quedarse juntos a solas donde nadie los pueda ver; la prohibición tiene el fin de evitar caer en la tentación y el pecado; dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Cuando un hombre y una mujer (extraños) están a solas, el demonio es el tercero entre ellos” (At-Tirmidhí 2165).

  1. El velo islámico (hiyab):

Allah, el Sapientísimo, ordenó a la mujer creyente vestirse con el velo islámico porque en ella puso belleza y encanto, razón que la convierte en una tentación atractiva para el hombre, más de lo que el hombre sería para ella.

El Islam legisla el velo islámico por las siguientes razones:

  • Para ayudar a la mujer a cumplir con su cometido en la sociedad y en los diferentes ámbitos del conocimiento y del trabajo, sin ser juzgada únicamente por su belleza física, y así protegerla del acoso y preservar su dignidad y su castidad.
  • Minimizar y mitigar las posibilidades de acoso sexual y tentación, asegurando así la salud emocional de la sociedad y protegiendo la dignidad de la mujer.
  • Ayudar a los hombres que tratan con mujeres y las miran, a ser caballeros castos y respetuosos; así, tratarán a la mujer como un ser humano igual a ellos, atribuyéndole todas sus capacidades intelectuales y responsabilidades, y no considerándolas un objeto sexual, de burlas o de diversión.